sábado, 18 de julio de 2015

36/19: LA FANFARRIA QUE ESCONDE EL FRACASO


Este domingo 19 se celebran 36 años del triunfo del pueblo nicaragüense sobre la dictadura somocista, un largo proceso de luchas que inicio el 21 de febrero del 1934, cuando el padre de la dictadura somocista Anastasio Somoza García y por encargo de Henry Stimpson, asesinaba al Héroe de Las Segovias, el General Augusto Cesar Sandino. Se iniciaba entonces un heroico camino que concluiría el 19 de Julio de 1979, cuando la dictadura que continuaría el heredero infame del asesino del patriota sucumbía estrepitosamente ante el empuje de todo un pueblo encabezado por el FSLN tras muchos años de lucha armada. Atrás quedaban las intentonas rebeldes en contra de Somoza, en la que estuvieron involucrados conservadores, liberales, Socialistas, Socialcristianos y hasta oficiales de la Guardia Nacional, la guardia pretoriana al servicio de la familia en el poder.

SANDINO: EL ORIGEN

Sin lugar a dudas, Sandino, El Héroe, representa la génesis de la lucha del pueblo nicaragüense sobre la subordinación del pueblo a la traición, a la intervención extranjera y al dominio de las cúpulas partidarias corruptas. Su asesinato a manos de Somoza García no fue el fin de la lucha, sino que representó el inicio de la rebelión popular en contra de la dictadura, que sobre su crimen, se levantaría durante 45 largos años en la patria sangrante y reprimida. Sandino dejó a las futuras generaciones de luchadores al Coronel Santos López como eslabón imprescindible para continuar el camino de la liberación. Y Santos López forjó a quienes darían continuidad al Legado de Sandino, un legado de Patria, de Libertad, de Soberanía Nacional.   

SOMOZA DEBAYLE: LA HERENCIA DE LA INFAMIA

La ejecución del padre de la dictadura a manos del Poeta Rigoberto López Pérez abriría el camino a nuevos luchadores, a la idea de que ningún dictador está a salvo de la justicia popular, pero también al relevo de la infamia por parte de Anastasio Somoza Debayle. Y continúo el ciclo de violencia en nuestro país. Somoza privatizó a la Guardia Nacional, poniéndola al servicio de él y de su familia. Somoza privatizó al Partido Liberal Nacionalista, convirtiéndolo en el Partido Liberal Somocista. Somoza continuó con la confusión Estado – Partido – Guardia Nacional – Familia. Somoza amplió la acumulación de capital que había iniciado su padre luego de expropiar a los ciudadanos alemanes en nuestro país, con los Monopolios Televisivos, Naviero y Aéreos, la compra de fincas, casas, radios y mediante la incursión en cuanto negocio había en Nicaragua. También Somoza elevó a categoría de Política de Estado su concubinato con el Gran Capital y la sumisión de una oposición hecha a su medida.

LA REVOLUCION: UNA UTOPIA IMPOSIBLE

La lucha, el heroísmo y el sacrificio de miles de nicaragüenses daría sus frutos el 19 de Julio de 1979. La dictadura que se sostuvo a sangre y fuego durante más de cuatro décadas moría a cómo vivió, pero esta vez bajo la violencia popular. Sandino, Santos López, Rigoberto López Pérez, Carlos Fonseca Amador, Julio Buitrago, Silvio Mayorga, Jorge Navarro, German Pomares, José Benito Escobar, Rigoberto Cruz, Leonel Rugama, Pedro Arauz, Carlos Agüero, Pedro Joaquín Chamorro, Rene y David Tejada Peralta, Luis y Adolfo Báez Bone y miles de héroes anónimos entraban victoriosos a la historia, la dictadura había caído y se abría un nuevo horizonte de esperanzas. La Revolución Popular Sandinista fue la Utopía Imposible. Los logros en la Alfabetización, en la Reforma Agraria, en Salud, en la democratización social y política, fueron contrarrestados por la guerra contrarrevolucionaria, el bloqueo norteamericano y los propios errores cometidos. El 25 de Febrero de 1990 llegaba a su fin el proyecto revolucionario, dejando tras de sí un ciclo de violencia que duró 10 años en la historia de nuestro país. Dejaba la nostalgia de lo que pudo ser y no fue. Sueños y esperanzas que no se pudieron disfrutar. Y quedaba un país en ruinas.

LOS 16 AÑOS LIBERO – CONSERVADORES

Con la victoria de la UNO en el 90 se iniciaba una nueva etapa en la vida de los nicaragüenses. Fue la época de la reconstrucción de la economía, del desarme y la reconciliación entre los bandos en pugna, del desarrollo en la infraestructura atrasada por los 10 años que duró la Guerra Civil. Pero también fue la época del despojo, de la contrarreforma agraria, de la corrupción indiscriminada, de la acumulación de capital a costa del erario público, de los pactos, del descaro, del abandono y de lucir la miseria humana que llevaban en sus entrañas quienes alguna vez se presentaron como los revolucionarios perfectos. Y vendría más aún.  

LA ROBOLUCION ORTEGUISTA

Enero del 2007 iniciaba un nuevo ciclo en la vida de nuestro país, quedaban atrás 16 años de gobiernos libero – conservadores que se mantuvieron navegando en medio de las crisis políticas y sociales, de la corrupción, pero sobre todo del abandono a los más desprotegidos de la sociedad. El nuevo ocupante de la silla presidencial había hecho de esto, precisamente de los pobres, su objetivo de campaña y que al final le darían la victoria. Iniciaba entonces el retorno al somocismo. Acumulación de capital, ya no expropiando alemanes o asaltando descaradamente el erario público, ahora era la Cooperación Venezolana el cuerno de la abundancia, la fuente de los ríos de leche y miel. De nuevo los Monopolios y Oligopolios, ya no navieros, aéreos o televisivos, ahora eran más “generosos” por tratarse de industrias estratégicas para el país: Petróleo, Combustibles, Energía. Aparecieron las nuevas Nicolasas Sevilla, los modernos AMROCS. Nuevamente la privatización de las Fuerzas Armadas, ahora al servicio de la familia en el poder. Se privatizó el partido FSLN para convertirlo en el Partido Orteguista. De nuevo la sacrosanta alianza con el Gran Capital que todo lo bendice y todo lo aprueba. Resucitó Modesto Salmerón en la rechoncha figura de Roberto Rivas, dando paso, de nuevo, a los Fraudes Electorales. Resucito también Adolfo Díaz, entregando la Soberanía Nacional a una empresa extranjera. Y otra vez el ciclo de la represión para preservar a toda costa el Poder, la fuente de la Riqueza mal habida.   
  
QUE DEBERÍAMOS CELEBRAR?

Este 19 de Julio deberíamos celebrar en una fiesta nacional la caída de la dictadura somocista, la restauración de la patria, el restablecimiento de la soberanía, el fin del oprobio, el robo y el crimen, la unidad del pueblo nicaragüense para derrocar a un dictador, el fin del dolor que causan los asesinatos políticos, la represión, la tortura, la cárcel, del fin de la impunidad de quienes tenían las armas, de los robos al voto del pueblo, del saqueo al erario público, de la exclusión económica, de la persecución política.

No podemos ni debemos celebrar la privatización de una celebración nacional, de la aparición de los grandes latifundios, de la profunda inequidad en la distribución de la riqueza que producimos todos los nicaragüenses, del enriquecimiento ilícito de las cúpulas que gobiernan el país. No podemos celebrar a 210 multimillonarios que juntos acumulan casi tres veces el PIB. No podemos celebrar que el 74 % de la población esté en pobreza multidimensional, ni mucho menos que se haya entregado la Soberanía Nacional, por la que lucho y murió Sandino y miles de nicaragüenses, a una empresa extranjera que se arroga el derecho, con la complicidad de quienes gobiernan, de querer expropiar a miles de ciudadanos, obligándolos al destierro y al desarraigo. No podemos celebrar la muerte de la Democracia, del Estado de Derecho y de la Institucionalidad. No podemos celebrar una educación mediocre que convierte a los ciudadanos en clientes. No podemos celebrar a quienes han convertido la lucha, la sangre y el sacrificio de tantos nicaragüenses en un carnaval absurdo, sin sentido y en la glorificación del esoterismo, lejano a las profundas creencias religiosas del pueblo.  En fin, no podemos celebrar lo que ellos celebran.


lunes, 13 de julio de 2015

UN NUEVO CRIMEN POLICIAL


Cuando todos creían que ya la policía al servicio de la familia Ortega – Murillo había tocado fondo, nuevamente nos sorprenden y envían el mensaje de que aún falta mucho por ver en lo que a represión ciudadana se refiere. Pero no contentos con esto, todavía tienen el cinismo de ir a la vela, dar el pésame a los sobrevivientes de la familia casi exterminada y hasta posiblemente vayan al entierro compungidos y apesarados. Se podrían aceptar estas muestras de solidaridad si fuese un acto aislado, pero la realidad es que estas acciones son una norma de conducta del cuerpo policial que ha venido desarrollándose a partir del 2007. No fue un gravísimo error, a como lo han querido catalogar los altos mandos de la institución, es un proceder cotidiano en la actuación de muchos miembros de la mal llamada policía nacional. Como dice el refrán popular: Matan y van a la vela.

LA GENESIS DE LA FRACTURA MORAL

Hablar de la génesis de esta fractura moral hay que remitirnos a los esfuerzos del nuevo poder en Nicaragua luego de la derrota electoral del 90 y sus intentos por desarticular uno de los pilares que defendieron la revolución derrotada en las urnas: la entonces Policía Sandinista. Dichos esfuerzos iban en la línea de corromper a la cúpula policial, mandos intermedios y a los policías de base. Aparecieron las mordidas, coimas, pago por protección al mejor estilo de la mafia siciliana, regalías, negocios turbios en los que el poder se hacía de la vista gorda, vida disipada, narcotráfico, entre otras lacras. Pudimos ver los casos de contrabando de vehículos robados en países del Triángulo del Norte y que pasaban tranquilamente por nuestro país con la complicidad y participación de altos mandos policiales. Vimos casos como el de Polanco y muchos negocios de este tipo que pagaban el “derecho de piso”, las vaquillas del programa del IDR, las amistades peligrosas con narcotraficantes confesos, cartelitos de barrios apañados por oficiales menores de la policía y hasta la participación de algunos en la enorme maraña corrupta tejida durante el gobierno de Alemán, narcotráfico incluido. La pregunta que quedaría de todo esto es: Fueron maleados después o ya estaban maleados desde antes?

EL REBOVINAMIENTO IDEOLOGICO DE LA POLICIA

La toma de posesión del comandante Ortega en enero del 2007 significó el revobinamiento ideológico de la institución policial. En esa ocasión, este les recordaba sus orígenes sandinistas y cambiaba las señas para lo que vendría después. No se trataba de moralizarlos o sacarlos del marasmo en el que estaban, sino de arrancárselos de las manos a la “derecha neo liberal, pro imperialista y reaccionaria”. Se trataba de reconvertirlos, no al sandinismo, pues ese ya había sucumbido años atrás, sino al “orteguismo”, la nueva ideología que a paso firme venía construyéndose desde el seno familiar. Aunque siempre manipularon a Sandino para lograr sus fines, hasta que el Héroe desapareció del imaginario policial y se asentó el nuevo Prócer, “El Comandante”. Luego vinieron las dádivas, los premios a los mejor portados, las regalías, la repartición de los activos decomisados al narcotráfico, el inexplicable nivel de gasto y estilo de vida, pero también llegaron las fuerzas de choque, los motorizados, los paramilitares, la complicidad con muchas cosas ilegales y sobre todo, rinda suelta para la represión.

LA DOCTRINA DE SEGURIDAD NACIONAL

Ortega sabía que para doblegar a la institución había que “dejar hacer y dejar pasar” y en base a esta simple y descarnada filosofía vendría el cobro: la sumisión total. Entonces llegaron a inicios del 2014 las reformas al Código de Organización Militar y a la Ley de la Policía, en donde se coló lo que muy pocos creían y ahora comprenden en carne propia: La Doctrina de Seguridad Nacional. Bajo este soporte ideológico del régimen y de sus estructuras coercitivas, todos los ciudadanos de este país somos sospechosos de conspirar contra la familia Ortega - Murillo mientras no demostremos lo contrario, TODOS, incluso los de sus propias filas. El asesinato de un niño en La Paz Centro en el 2008 fue un hecho aislado, lo que estamos viendo es un modo de actuar cotidiano. Y el gran problema es que parece que les está gustando. Presos asesinados en las celdas, ciudadanos ya reducidos y ejecutados por sus captores, brutalidad policial constante, secuestros en las propias casas al filo de la oscuridad por civiles encapuchados sin identificación, detenciones en vehículos sin placas y por civiles armados sin identificación, “gatillos alegres” que primero disparan y después preguntan. En fin, todo lo que habíamos dicho que vendría para consolidar la dictadura que está enquistada en Nicaragua y que muchos aun, muy condescendientemente, no se atreven a admitir.

CUANDO LAS DISCULPAS NO BASTAN

De acuerdo a los reportes periodísticos, los miembros del operativo criminal que casi exterminan a una familia que regresaba del culto religioso, pretendieron “sembrar” evidencias para justificar el crimen cometido. De no haber sido por la decidida y valiente acción de los vecinos, probablemente estaríamos viendo, en lugar de lágrimas hipócritas, acusaciones en contra de la familia que “trasladaba sustancias que al hacer la prueba de campo dio positivo para cocaína”. Ya lo hemos visto y oído en otras ocasiones. 

Para evitarse tanta vergüenza y tener que negarse a admitir su renuncia, que es lo que cabría en un país medianamente decente, la jefa de la policía debería implementar al menos varias acciones, entre ellas: suspender los secuestros por policías de civil, cerrar las cárceles de El Chipote, respetar la vida y la integridad de los prisioneros capturados, cumplir los procedimientos establecidos durante las capturas, suspender las capturas realizadas en vehículos sin placas, presentar a los prisioneros capturados en el término establecido, No Torturar, No Matar, No Mentir, enjuiciar a todos los policías envueltos en abusos en contra de la población civil, despolitizar a la institución limpiando de propaganda orteguista todas las oficinas e instalaciones policiales y finalmente, volver a ser lo que alguna vez fueron, una Policía al servicio del Pueblo. Si no puede hacer eso, entonces sí, renuncie por dignidad.