sábado, 25 de febrero de 2012

MISION CUMPLIDA? (PARTE III Y ULTIMA)

A través del tiempo y durante todos los regímenes que se han sucedido en la historia moderna de nuestro país, la estrecha relación entre el poder político y el capital económico ha sido la base de la falta de equidad existente en nuestra sociedad, lo que ha conllevado a la pérdida de los espacios democráticos, toda vez que los intereses de ambos grupos se conjugan y complementan en detrimento de la voluntad popular. Un grupo da el soporte de legitimidad que el otro ansía, a cambio de la participación de este en la eterna fiesta que se hace a costa del erario público.

Hurgando en el tiempo, comprobamos que fue Anastasio Somoza García quien inaugura un estilo de gobierno que condiciona la participación del capital económico en el presupuesto de la nación a cambio del sometimiento político, o en el mejor de los casos, en la neutralidad de los grupos económicos en su relación con el gobierno. Es Somoza García quien crea y hace celebre la máxima de las 3 P, “Plomo para los enemigos, Plata para los amigos y Palo para los indiferentes”, como la expresión mas sintetizada de un estilo de gobierno que premia a los aliados y castiga a los adversarios. O estás conmigo o estás contra mí, la expresión bíblica llevada al límite del maniqueísmo por quien puede ser considerado el padre del Tradicionalismo Político que hoy se presenta mas vivo que nunca. Anastasio Somoza Debayle, último de la dinastía, mantuvo excelentes vínculos con el capital hasta que decidió violentar el “código de ética” pactado entre él y los empresarios, incursionando en los negocios que eran considerados cotos privados de estos últimos. El gran pastel de la ayuda internacional que venía a Nicaragua a raíz del terremoto del 72, era una enorme tentación y sin medir las consecuencias sucumbió a ella, rompiendo con sus viejos aliados. La historia posterior es harto conocida.

Como era de esperarse, en un grupo que ansiaba mantenerse en el poder a toda costa y que desde hace mucho había dejado atrás todo lo que alguna vez fueron sus soportes políticos, ideológicos y morales, la alianza con el capital era un asunto de primer orden, por lo que el enunciado del sexto lineamiento es altamente revelador: Impulsar una Alianza táctica con los empresarios concentrando nuestros esfuerzos en el otorgamiento de prebendas y políticas que les generen ciertos espacios mínimos en la que se constituyan un aliado y no en un enemigo del FSLN. Concentrarse en las características de liderazgos personales para ganar su apoyo a nuestro sistema. Nuevamente el espíritu de Somoza García dictando el quehacer en la política criolla. Nuevamente Sandino, el que nunca quiso ser Presidente, asesinado a mansalva. Una vez mas, los intereses anteponiéndose a los principios. La lección de los años 80´s había sido aprendida, es mejor tenerlos de amigos, que de enemigos y la amistad con ellos se basa en hacerlos partícipes de la comilona, a condición de que no se metan en política.

La Alianza Táctica propuesta fue aceptada de buena gana por los empresarios, enamorados como el ilusionista encanta a los incautos, mediante un famoso plan que contemplaba 11 Ejes Estratégicos de Desarrollo, que solo ha funcionado en la mente de los tontos útiles. La relación mantenida durante estos años ha sido mutuamente conveniente. La familia Ortega - Murillo ha entrado decididamente en el mundo de los negocios de la mano del monopolio del combustible, del oligopolio energético y del control del presupuesto de la nación. Los empresarios han tenido espacio para desarrollarse gracias a las dádivas del dictador. Las negociaciones del salario mínimo siempre se inclinan hacia los intereses del capital, por contraproducente que parezca en un gobierno que se autoproclama defensor de los pobres. Se mantienen, a costa de los desajustes presupuestarios, las exenciones fiscales para los grandes empresarios. Cada vez que ha habido tiranteces a causa de problemas con algún rubro en particular, el gobierno rápidamente acciona para mantener la fiesta en paz. La pérdida de los espacios democráticos que en todos estos años ha ido sufriendo la sociedad nicaragüense, no ha preocupado mayor cosa a los empresarios. El fraude electoral del pasado 6 de Noviembre tampoco a motivado la protesta de estos grupos económicos. Es lo que toca en fiel cumplimiento al pacto no firmado de: uno a la política y el otro a los negocios. Lo que la historia demuestra, implacable como siempre, es que al final uno prepara la soga con que el otro lo ahorcará. Tiempo al tiempo.   

El séptimo lineamiento “Recuperación de la Ciudanía Sandinista, que en los gobiernos neoliberales se había sentido derrotada, perdida, desmoralizada, desmovilizada o desertada, haciéndolos protagonistas de su nueva Revolución Sandinista y beneficiarios de las políticas partidarias y gubernamentales”, no es mas que la alegoría ideológica de un proyecto familiar y dinástico, que pregona una falsa revolución, con falsos líderes y falsas premisas. Se pretende la homogenización de la sociedad nicaragüense partiendo del exacerbamiento de las condiciones de pobreza de la inmensa mayoría de los nicaragüenses. Una masa empobrecida, sometida por hambre a los caprichos de los Líderes Supremos, quienes reparten las sobras a los fieles seguidores, ya sea en la forma de parques para los niños, láminas de zinc, cerdos, gallinas, empleos o notas aprobadas, en una discriminación social jamás vista en nuestro país. Los más pobres, escarnecidos cada día, sin que estos lo perciban. Un proyecto para crear autómatas mendigos o mendigos autómatas, dispuestos a gritar consignas o apalear al vecino, a cambio del mendrugo que envilece la propia dignidad. Una “ciudadanía sandinista” que haría saltar desde su tumba al Héroe. Sandino de nuevo vilipendiado y manoseado, queriéndolo hacer protagonista en la construcción de un proyecto fascistoide, absurdo y demencial. El sueño de una sociedad, al mejor estilo norcoreano, en Nicaragua. La vieja ilusión de ver bloques uniformes y uniformados, respondiendo al unísono las consignas, idolatrando ídolos de barro y dioses que orinan. Y el que no brinque es oligarca! Una obsesión enfermiza que ha llevado a millones al sacrificio insensato e innecesario.

El último lineamiento: “Recuperar a cualquier costo los espacios perdidos en el campo mediático, invirtiendo recursos económicos y humanos hasta dominar totalmente este campo tan estratégico para nuestra lucha. Revertir las tendencias en contra del sandinismo, llevando la guerra mediática al seno de la sociedad nicaragüense” es la excusa perfecta para la entrada de la familia en la industria mediática. De la mano de la privatización de la cooperación venezolana, que les ha proporcionado una inmensa fortuna en escasos cinco años, han adquirido de diversas formas una gran cantidad de medios de comunicación que les permite propagar, como hongos después del vendaval, las “buenas nuevas” de la proclamada ciudadanía sandinista. El decálogo Goebbeliano en acción a través de los medios de la familia.  La noticia uniforme, única, descontaminada, simplificada y masiva proporcionada desde una gigantesca plataforma, que desde supuestas reivindicaciones ideológicas, esconden los verdaderos motivos: la obsesión enfermiza de acumulación de capital, como antídoto al viejo complejo de clase que los acompaña desde hace muchos años.  

sábado, 18 de febrero de 2012

MISION CUMPLIDA? (PARTE II)

Analizábamos en el Editorial anterior, sábado 11 de Febrero, el primer lineamiento del documento Socialismo del Siglo XXI, Hermandad Revolucionaria, en la definición de las líneas estratégicas identificadas como fundamentales para la Recuperación de los Derechos Revolucionarios Perdidos, según los sesudos estrategas del orteguismo.

En el segundo lineamiento, plantean: “Establecer el Poder Ciudadano como la figura central de liderazgo y organización revolucionaria, que sustituirá a la Histórica Dirección Nacional del antiguo FSLN. Reestructurar al partido con un nuevo liderazgo donde el Comandante Daniel Ortega y el Poder Ciudadano será el símbolo por excelencia de la matriz de la Segunda Revolución Sandinista.” Conviene remitirnos un poco a la historia para hacer un mejor análisis de lo anterior. A partir de la derrota electoral del 90, un grupo de militantes del FSLN se dio a la tarea estratégica de adecuar al partido a las condiciones que planteaba un nuevo escenario político, ya alejado del poder y los recursos que eso significaba para el desarrollo del trabajo partidario. Las contradicciones habidas en el camino dieron lugar al nacimiento del orteguismo, como expresión caudillesca de un sandinismo deformado que se imponía sobre la corriente que planteaba la modernización política. Luego de dos intentos sucesivos, en el 2007 el orteguismo llegaba por fin al poder, deslegitimado ideológicamente por el evidente abandono de los principios y valores sandinistas, Pacto con Arnoldo de por medio, sumado al rechazo de las principales figuras históricas de la Revolución.

Llegaba de la mano de Rosario Murillo, esposa y jefa de campaña de Ortega, quien reclamaba para sí el protagonismo negado en los 80´s. Esto implicaba construir nuevos referentes de lo que denominó la Segunda Etapa de la Revolución. El primero, realzar la figura de Daniel Ortega, haciendo uso desmedido del culto a la personalidad, como el líder indiscutible del “Nuevo Orden Revolucionario”. El segundo, la propia figura de Murillo, encarnada en una estructura de poder que relegaba a los Comandos Electorales, la antigua estructura partidaria. Esta vez, el Poder Ciudadano, es decir, ella misma, era la figura llamada a dirigir los destinos del partido, del poder, del gobierno y del país. Ambos, La Pareja Presidencial, se constituían en los amos y señores de un proyecto mesiánico, fundamentalista y primitivo, que no deja títere con cabeza en su afán de copar todo lo que se necesitase copar a fin de perpetuarse en el poder.

Obviamente, para desarrollar este proyecto era imperativo demoler el viejo estado republicano recibido y construir uno nuevo que calzara con el modelo en ciernes. Por esta razón el tercer lineamiento reza: “Transformar a las instituciones del estado en bastiones inexpugnables del sandinismo, cumplirlo lo más secreto posible, incluyendo a las Fuerzas Armadas: Policía y Ejército, vinculándolos directamente con el partido y sus organizaciones del Poder Ciudadano. Rápidamente se tiene que volver a sentir entre el pueblo a las “fuerzas armadas del poder ciudadano” Para esto implementar jornadas revolucionarias nacionales, en donde participen juntos sin ninguna delación, militantes, militares y policías junto al pueblo”.

Rápidamente y sin que casi nadie protestara, desmontaron todas las instituciones del estado nicaragüense, contando con la colaboración necesaria de Arnoldo Alemán, de sus fieles seguidores y de una nueva especie de sanguijuelas: los ALN, quienes no pretendían quedarse fuera de la nueva repartidera. Del PLC Arnoldista, muchos abandonaron al caudillo liberal y con todo y cartuchera se pasaron alegremente al fortalecido orteguismo, en un asqueroso transfuguismo que llevaba como slogan: “La calle está dura”.  Corte Suprema de Justicia, Consejo Supremo Electoral, Procuraduría de Derechos Humanos, Fiscalía General de la República, Contraloría General de la República, Asamblea Nacional, entre las más importantes, fueron sistemáticamente cooptadas y se constituyeron en bastiones, no del sandinismo, sino del orteguismo, en un desmantelamiento de la institucionalidad, el estado de derecho y el orden constitucional jamás visto en la historia de nuestro sufrido país.

El trabajo con las Fuerzas Armadas del Estado nicaragüense: Policía y Ejército Nacional era un poco mas complicado, por lo que adicionaron un cuarto lineamiento dirigido específicamente a los dos cuerpos: “Romper el vínculo que pueda existir de los miembros de las Fuerzas Armadas, con la derecha y adoctrinarlos en nuevos conceptos revolucionarios, bajo la cooperación de nuestros hermanos venezolanos y cubanos”. Esto requería volver al esquema de los años 80´s, algo muy difícil, sino imposible en la actualidad, por la amplitud de relaciones que el Ejercito Nacional ha cultivado con muchos países, la mayoría de “derecha”, Taiwán, México, Estados Unidos, Francia, España, entre otros. Por tal razón, el esfuerzo de cooptación ha sido aplicado en dos etapas, la primera de ellas dirigida al cuerpo policial. Expulsión de las filas de los cuadros policiales con mayor profesionalización y alejados de la corriente orteguista, cuestionados ascensos, separación de los cargos o desvinculación con las agencias internacionales (INTERPOL, DEA, etc.), interrupción de la jerarquía de mando, halagos y presiones, fueron algunos de los métodos utilizados. Al día de hoy, la Policía Nacional ha perdido aceleradamente el justificado prestigio alcanzado años atrás a costa de esfuerzo, mística, sacrificio y honor. Con el Ejército, el proceso ha sido más delicado, por las características propias del cuerpo militar. No hay muchas victorias que asumir, ya que la alta oficialidad está mas inmune a las presiones económicas y politicas, además que el proceso de institucionalización que durante 16 años tuvo que atravesar, le proporcionan los anticuerpos necesarios para ser tentados a volver a convertirse en un ejercito politizado, partidista, deliberante y adoctrinado, al igual que lo fue en los años 80´s. 

El quinto lineamiento es prácticamente la “declaración de principios” de cómo hacer cumplir el tercero: “Profundizar el debilitamiento y la división de la oposición política, aprovechándose de sus debilidades, por las vías y métodos que fuera necesario monopolizando la Asamblea Nacional, La Corte Suprema de Justicia y El Consejo Supremo Electoral”. Según el viejo adagio popular, A confesión de parte, relevo de pruebas, lo anterior no es ni más ni menos la aceptación de todo lo perverso que hicieron y están haciendo con las instituciones del Estado. Cuando hablan de usar las vías y métodos que fueran necesarios con tal de cumplir los objetivos, no podemos sino acudir a la cita de Nicolás Maquiavelo de que “El Fin Justifica los Medios”, en donde los límites impuestos por la moral y la ética no existen, únicamente existe la obsesión enfermiza por acumular poder y riquezas. Sin embargo, en esto no han caminado solos, han tenido la complicidad absoluta de una clase política atrasada, prebendaría y medrosa, que lejos de generar confianza a la población, se han remitido a darle continuidad al tradicionalismo político que se mantiene vivo desde la época de Anastasio Somoza García; un tradicionalismo que tiene como estandarte el caudillismo, el nepotismo, el amiguismo, el zancudismo y pareciera que últimamente se le empieza a sumar el “pragmatismo”.

sábado, 11 de febrero de 2012

MISION CUMPLIDA? (PARTE I)

En el mes de Enero del año 2009, un grupo de “valiosos cuadros”, a como se autodefinieron, del orteguismo – murillismo y coordinados por la Secretaria de Propaganda del Partido, se dispusieron a exprimirse el cerebro para elaborar la plataforma ideológica del gobierno del presidente Daniel Ortega, quien había tomado posesión dos años atrás. Se necesitaba elaborar una estrategia que posibilitara el cumplimiento del objetivo fundamental, la continuidad del comandante en el poder por un período que ellos mismos se plantearon no menor de 15 años.

Al igual que Ronald Reagan, quien al llegar a la presidencia de los Estados Unidos en 1981 tuvo a la Fundación Heritage y la Hoover Institution como los principales constructores de su plataforma ideológica, el famoso “Documento de Santa Fe”, en donde expresaban los postulados de la Revolución Conservadora, cuyo objetivo fundamental era la recuperación de la hegemonía de los Estados Unidos lesionada en parte por la perdida de Irán, Nicaragua y el Canal de Panamá, así mismo Daniel Ortega contaría con sus propios estrategas para definir la plataforma programática de lo que llamarían en ese momento La Segunda Etapa de la Revolución y lo expresaban en el documento “Socialismo del Siglo XXI, Hermandad Revolucionaria”, que coincidentemente también postulaba la Recuperación de los Derechos Revolucionarios Perdidos, o lo que es lo mismo, la Recuperación de la Hegemonía Sandinista perdida en las elecciones de 1990, solo que ahora en vez de estar liderada por el Sandinismo, estaría encabezada por el naciente orteguismo - murillismo.

Parecía ser que la lección de 1990, la derrota electoral del Sandinismo a manos de Doña Violeta Barrios de Chamorro, fue aprendida por el orteguismo durante los 16 años de sequia de poder, en los que tuvieron todo el tiempo del mundo para ir minando los cimientos de la institucionalización en la naciente República de la post guerra, que se construía con no pocos tropiezos y zancadillas. 16 años de esfuerzo disciplinado, subterráneo y sostenido, para demoler desde abajo lo que se levantaba allá arriba. 16 años para crear las condiciones de la vuelta al poder, ya no del Sandinismo, sino del orteguismo. 16 años rumiando venganza, odios y complejos. La derrota del 90 había tomado por sorpresa al comandante, nunca hubo un plan alternativo ya que jamás concibió perder las elecciones, por eso ahora no habría sorpresas, el poder nunca mas se pondría en riesgo y si acaso se ponía en juego, sería con los dados totalmente cargados para evitar otro susto, a como efectivamente los cargó el 6 de Noviembre recién pasado el croupiér mayor, Roberto Rivas Reyes.

Dos años pasaron desde la toma del poder en Enero del 2007, para empezar a elaborar el famoso documento que definiría la estrategia continuista y que tiene como piedra angular la hegemonía del orteguismo – murillismo en todos los estamentos de la sociedad: político, económico, social, cultural y hasta religioso y como principal soporte de dicha hegemonía una nueva Constitución Política, hecha como un traje a la medida de las ambiciones de la familia gobernante. Había que acomodarse a las nuevas condiciones, ya que 16 años alejados del poder hacen mella. Había que digerir la inmensa marea de dólares que significaba la cooperación venezolana y había, por lo tanto, que adecuarse ideológicamente a esta nueva coyuntura, en la que el Santo Patrono Mayor era Hugo Chávez Frías, constructor de una férrea dictadura en su país a partir de los instrumentos democráticos. Demasiada plata como para dejarla abandonada igual que en el 90. Demasiada plata como para que tuviera el mismo fin que tuvo el mal llamado Patrimonio del Partido o la misma suerte que corrieron miles de propiedades dadas a testaferros, que se les comieron el mandado a sus anteriores jefes. Esos errores no se podían volver a repetir.

En ese proceso de adecuación nace la estrategia de no retorno del poder, misma que ha sido seguida por el orteguismo – murillismo paso a paso, con dedicación, esmero y disciplina casi espartana. Primero había que darle gusto al mecenas de la familia, el que paga la fiesta en un montón de lugares y por lo tanto el que ordena que música bailar. Es así que el primer lineamiento establece: Conducir en el marco del socialismo del siglo XXI y La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA, el enfrentamiento popular contra la oligarquía y el imperialismo. Minimizar las figuras de los Estados Unidos y los europeos, resaltando la solidaridad Venezolana y el Liderazgo del Comandante Hugo Chávez.

A decir verdad, en este punto tuvieron que adecuarse a las circunstancias. En plazas públicas gritaron a más no poder en contra del Imperialismo Yanqui. En privado, se convirtieron en los garantes de las tres principales preocupaciones de los norteamericanos: el narcotráfico, el terrorismo y la inmigración ilegal. La Administración Obama dejaba pasar los exabruptos, sabedora de que Ortega cumplía con excelentes calificaciones lo convenido. Una relación incómoda, pero de mutua conveniencia. Para modular los decibeles aquí, estaba el Embajador de turno. Para dar las explicaciones allá, estaba un verdadero malabarista cargando su Cruz, con más ingenuidad que convicción.

Caso diferente fue con los europeos, ya que la ayuda venezolana superaba con creces la cooperación de los países del viejo continente y la idea de reorientar las exportaciones de Europa al creciente mercado de Venezuela daban la oportunidad de oro para salir de estos incómodos socios, que solo prestaban atención a la gobernabilidad, la democracia, la descentralización hacia los gobiernos municipales, el estado de derecho y la transparencia administrativa. Malas palabras en los oídos de quienes demolían desde sus cimientos la República para construir un nuevo Gulag en Nicaragua. El trato dado fue grosero en exceso. Moscas que se paran en la inmundicia, paisucho, saqueadores, exterminadores de indígenas, explotadores, fueron entre muchos otros, los epítetos endilgados. 

Como era de esperarse, la cooperación europea ha ido abandonado poco a poco el país, dejando inconclusos proyectos que beneficiarían a miles de familias pobres, sobre todo en las zonas rurales, que es donde se ubica la mayor parte de la pobreza extrema. Nada de esto importó. Era más importante quedar bien con Chávez. Una de cal y otra de arena. La bravata contra los europeos justificaría la blandenguería con los gringos. Que se sepa, no ha habido reclamo por parte del Amo del Sur.

Quedaba el punto del enfrentamiento popular contra la oligarquía. Esto se intentó azuzar al comienzo, pero a medida que la privatización de la cooperación venezolana conformaba un nuevo polo de poder económico oligárquico en manos de orteguistas y murillistas, era mejor congelarlo. Demasiadas plumas frente a las puertas de los jerarcas como para que nadie notara el robo en el gallinero. Sin embargo, para desgracia de los nuevos millonarios, de la nueva oligarquía, en estos días muchos de los antiguos seguidores empiezan a abrir los ojos, iniciando el reclamo por democracia interna en el partido y atacando la corrupción de alcaldes, concejales y comisarios políticos. Este reclamo, irremediablemente, se transformará en el reclamo por la traición de los de más arriba al legado de Sandino, quien nunca pidió ni siquiera un palmo de tierra para su sepultura y estos se están llevando el cementerio completo. Este reclamo, muy pronto derivará en la lucha de los pobres de la secta contra los millonarios pastores del rebaño.

Por otro lado, la relación existente entre los viejos y los nuevos oligarcas es idílica. Los negocios los unen, unos aprenden de los otros y ambos cohabitan en una relación simbiótica,  en la que los viejos parasitan en los nuevos, que son los que disponen de la plata y del presupuesto de la nación. Sin embargo, esta relación no siempre se mantendrá en el estado actual, ya que subyace en la memoria de los viejos oligarcas, que los nuevos, igual que en los tiempones de Somoza, han llegado donde están por el asalto al poder. Siempre los mirarán de menos por cuestiones de clase y esperarán agazapados el momento mas oportuno para dejarlos colgados de la brocha, igual que hicieron con Somoza. Mientras tanto, seguirán navegando con bandera de tontos, agarrando lo más que se pueda, ya que en estos tiempos de crisis, de lagartija para arriba todo es cacería. 

sábado, 4 de febrero de 2012

LOS EMPRESARIOS Y EL PODER

A raíz de las últimas declaraciones de la Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Sra. Hillary Clinton, en las que por primera vez la Administración Obama cuestiona de manera clara la legitimidad del triunfo de Daniel Ortega en las pasadas elecciones y amenaza con acciones directas en contra de su ilegal gobierno, un grupo de empresarios nicaragüenses corrió apresuradamente a Washington para cabildear a favor de Ortega y tratar de evitar que las amenazas se conviertan en hechos concretos, entre estos, la suspensión de las dos dispensas (waiver) que se tienen que hacer este año por parte del Departamento de Estado. Dicha suspensión traería serias consecuencias para el Régimen de Facto de Ortega, quien no tendría la posibilidad de acceder a los préstamos que los organismos  multilaterales (BID, BM y FMI) facilitan a nuestro país en condiciones muy concesionales.

Como siempre, los empresarios aducen que lo hacen por Nicaragua, por la estabilidad del país y por que al final de cuentas, según ellos, todos pagaremos las consecuencias de las acciones que tomen los gobernantes estadounidenses. Por ningún lado se escucharon las voces reclamando la defensa de la democracia, el estado de derecho, la institucionalidad, la transparencia en los asuntos públicos y mucho menos denunciando el colosal fraude del pasado 6 de Noviembre. La preocupación fundamental, mientras no se diga otra cosa, es la posibilidad de que la situación económica del país se descomponga y los negocios sufran, sobre todo en estos dorados tiempos, en que los grandes capitales disfrutan de la benevolencia del mandamás de turno y los hace partícipes de los negocios que se derivan del usufructo de la cooperación venezolana.

Esta actitud de la clase empresarial en nuestro país no debe de extrañarnos, pues a través de la historia ha sido una constante, salvo una única excepción  en los que, coincidentemente, quien ahora los amamanta era quien los quería destruir. Durante la larga época somocista, fue el patriarca de la dinastía, Anastasio Somoza García, quien acuñó la frase famosa de las 3 P, Plata para los amigos (los empresarios), Plomo para los enemigos (la oposición) y Palo para los indiferentes (los independientes). Fue hasta en el último tramo de la larga noche de la dictadura somocista, que coincidió con el terremoto que asoló Managua en 1972, cuando se rompió el esquema de convivencia armónica entre los empresarios y Somoza. El punto de ruptura lo constituyó la voracidad de Anastasio Somoza Debayle, tercero y ultimo de la dinastía, para echarle mano a la cuantiosa ayuda proveniente del extranjero para la reconstrucción del país, incursionando en los negocios que tradicionalmente eran de sus aliados empresarios. A regañadientes, estos no tuvieron más alternativa que sumarse a la inmensa corriente, encabezada por el FSLN, que daría al traste con la dictadura.

Luego vino el periodo revolucionario, época en la cual una parte importante de los empresarios fueron perseguidos por el gobierno del Comandante Ortega, otros se acomodaron y lograron convivir con él, siempre con el temor a ser confiscados o en el peor de los casos, encarcelados bajo la acusación que nuevamente se ha puesto de moda: ser aliados del imperialismo norteamericano. Se recuerda de aquella época, las visitas a Washington de empresarios y políticos opositores junto a funcionarios gubernamentales para cabildear, ya fuera en contra del corte de la ayuda norteamericana o por el cese del financiamiento a la contrarrevolución. Producto de la represión, fue quedando un vacío en la clase empresarial, que rápidamente fue llenado, ya en las postrimerías del gobierno “revolucionario”, por una incipiente casta de nuevos “empresarios sandinistas”, cuya acumulación primaria de capital fue la Piñata ocurrida durante los escasos dos meses que duró la famosa transición que daría paso al gobierno de Doña Violeta Barrios de Chamorro y la repartición de lo que alguna vez se llamó el “Patrimonio del Partido”.

Finalizados los diez años del período revolucionario, siguieron los 16 años de los famosos Gobiernos Neo Liberales, en los que las características mas importantes fueron: 1) la consolidación del “Grupo de Empresarios Sandinistas”, como les gustaba llamarse; 2) la piñata hecha a partir de la privatización de las empresas de la APP, Área Propiedad del Pueblo y la CORNAP, en una repartición fifty – fifty, entre sandinistas y los pulcros empresarios – funcionarios gubernamentales; 3) la aparición de una nueva casta de empresarios, que proveniente de Miami y de la mano de Arnoldo Alemán, depredaron a sus anchas el erario público, para supuestamente recuperar lo que se les había confiscado durante la Revolución; 4) la puesta en marcha de la contra reforma agraria que, a punta de chequera, restablecía los latifundios, con trabajadores, anteriormente cooperados, incluidos; 5) la aparición de un nuevo polo económico y de poder: El Ejército; y 6) la privatización de los servicios públicos nacionales, que dejó no pocos millones a unos cuantos vivianes de todos los lados. En esta etapa, los empresarios y el poder convivieron en paz y armonía, había plata para todos, los negocios fluían y si había algún problema, era zanjado en las cortes que dominaba El Comandante, previo aporte a la causa.

El año 2007, marca el inicio de una nueva época en el mundo empresarial de nuestro país con la vuelta al poder del Presidente Ortega, quien siguiendo las lecciones del viejo Tacho, bajo el amparo del poder emprende un proceso de acumulación familiar de capital y de acuerdo a los sagrados cánones de los dinosaurios Priistas mexicanos, mediante la creación de los monopolios, que permite precisamente el poder político. Políticos pobres, son pobres políticos. La privatización de la cooperación venezolana fue la oportunidad de oro para consolidar un poderío económico, por su tamaño y rapidez, nunca visto en nuestro país. Monopolio de la importación del petróleo, monopolio en el almacenamiento del crudo, monopolio en la distribución de combustible a las plantas de generación eléctrica, cuasi monopolio en la distribución de combustible, mayor generador de energía en el país y para rematar, prestamista al estado para pagar las deudas a los generadores de energía.
Habiendo aprendido la lección de sus antecesores, Ortega ha sabido mantener una excelente relación con el gran capital y la mayoría de la clase empresarial fuerte en el país, dándoles participación en los múltiples negocios que a partir de la cooperación venezolana se van generando. Los más grandes están felices disfrutando del cuerno de la abundancia, los pequeños y micro empresarios que se defiendan como puedan. Por eso es que vemos delegaciones viajando al norte y veremos todavía mas, hablando de los aciertos en el manejo macroeconómico del país, de la estabilidad social y de la mejoría económica que en escasos cinco años ha habido en el país. No importa si la productividad del país ha descendido. Si la competitividad empresarial se basa en los reducidos salarios que devengan los trabajadores. Si los supuestos records de exportaciones nacionales se debe a  los altos precios de nuestros productos, no al incremento de los volúmenes de exportación.

Los oiremos hablar de la necesidad de que El Comandante siga en el poder por mas tiempo para que continúe el rumbo de prosperidad y de bonanza económica, que de acuerdo a ellos vivimos, independientemente de la legalidad y legitimidad de esta continuidad o de la injusta equidad en la distribución de esta riqueza. Desgraciadamente, ninguno de los oficiosos defensores del Régimen tendrá la suficiente entereza para hablar en Washington sobre Democracia, Transparencia o Estado de Derecho, mucho menos del Gran Fraude Electoral del pasado 6 de Noviembre. Eso atenta contra los negocios. De eso es mejor no hablar.    

sábado, 28 de enero de 2012

ADVERTENCIA EN VOZ ALTA Y CLARA

Durante los cinco años de gobierno constitucional del Presidente Ortega, nos referimos al periodo del 2007 al 2011, el gobierno de los Estados Unidos mantuvo una convivencia armoniosa con su administración, toda vez que las preocupaciones norteamericanas estaban siendo atendidas con prontitud y esmero por parte de las autoridades nicaragüenses, a saber: el apoyo al combate al narcotráfico, al terrorismo y a la inmigración ilegal. Durante los cinco años pasados, fueron relaciones casi idílicas, con uno que otro sobresalto provocado, sobre todo, por la manifiesta cercanía demostrada con los gobernantes iraníes y su mas que sospechosa, por lo excesiva, embajada en nuestro país.

Resuelto lo anterior, todo era miel sobre hojuelas. Una relación diplomática de mutua conveniencia, en la que la Administración Obama, a cambio de la atención de sus tres preocupaciones fundamentales, no manifestaba ninguna inquietud o recelo por la situación de la democracia, el estado de derecho, la gobernabilidad, la transparencia y la institucionalidad en Nicaragua. Sin embargo, todo parece indicar que la luna de miel entre Obama y Ortega está finalizando, ya que los Estados Unidos entran de lleno en la campaña electoral y los Republicanos han puesto en la agenda de los debates por la presidencia el tema de los gobiernos antidemocráticos, dictatoriales y decididamente considerados enemigos de los Estados Unidos. Para desgracia nuestra y gracias a la retórica gubernamental, encajamos a la perfección en esta clasificación.

De pronto, Nicaragua se ha vuelto un tema de campaña y tal a como lo planteamos en otra ocasión, es el peor escenario que le podía ocurrir a Daniel Ortega y a los nicaragüenses en general. En una carrera electoral en la que la economía y la política externa son los talones de Aquiles de Obama, los ataques republicanos están a la orden del día y todo parece indicar que han inclinado la balanza hacia sus posiciones e intereses. Han bloqueado la aprobación de la embajadora propuesta para nuestro país y demandan ponerle más presión al gobierno de Ortega, luego del fraude electoral de Noviembre pasado, respaldados por los informes de la OEA y la Unión Europea. Uno de los problemas de convertirnos en tema de campaña electoral, es que los candidatos tendrán que presentarse como los más duros en el enfrentamiento contra los “enemigos” de los Estados Unidos y demostrar a los votantes que las medidas a tomar o que se están tomando, son igualmente duras.  El otro gran problema es que, en el caso nuestro, somos el eslabón más débil en la cadena de gobiernos clasificados como autoritarios, anti democráticos y dictatoriales y en consecuencia, el más indicado para servir de ejemplo a los demás de lo que les podría pasar de continuar el camino que llevan.  

Abiertamente se amenaza con la no aprobación del Waiver, lo que traería consecuencias muy negativas para Ortega y el país en general.  El Waiver es la dispensa de un año que hace el Gobierno norteamericano a la aplicación de la disposición legal que prohíbe la ayuda bilateral y su apoyo en el otorgamiento de préstamos por parte de las instituciones financieras multilaterales. La no aprobación significaría que los prestamos del BID, el Banco Mundial, FMI y otras no llegarían al país, con las previsibles y graves consecuencias que esto conllevaría para nuestra débil economía. Pero no solamente se trata de la aprobación o no del Waiver, sino que además hay que tomar en cuenta la dependencia de nuestra economía con su principal socio comercial, los Estados Unidos, que representaron en el 2011 casi el  30 % del total de las exportaciones nacionales.  

El fraude electoral del 6 de Noviembre recién pasado puso de manifiesto el hecho de que la voluntad de los nicaragüenses fue vulnerada en unas elecciones plagadas de irregularidades de acuerdo al informe final de la OEA,  tanto así, que la misión de observadores de la Unión Europea las califica de  Inauditables. Esto, sumado a los antecedentes nefastos del fraude en las elecciones municipales del 2008 y las elecciones regionales de la Costa Caribe, ha hartado a la comunidad internacional que ven en Ortega un claro enemigo de la democracia. Las consecuencias no se han hecho esperar y el retiro de parte de la cooperación europea, ha sido el castigo que pagaremos todos los ciudadanos nicaragüenses. Sin embargo, esto ni siquiera ha inmutado al gobierno, ya que a como ha sido demostrado fehacientemente por el prestigiado economista Adolfo Acevedo, la sobre recaudación fiscal del 2011,  3000 millones de córdobas, es casi igual a la disminución de la cooperación europea: 139 millones de dólares.

Con la advertencia hecha por la Secretaria de Estado norteamericana, la cosa cambia radicalmente y los temores de los grandes empresarios, aliados de Ortega, se han puesto de manifiesto. Ellos están mas consientes de lo que esta nueva situación puede significar para el país y para sus pujantes negocios. Esto sí es mas serio que lo de los europeos y alarmados hacen oír sus voces de preocupación. De pronto, surge el interés por el estado de derecho y la gobernabilidad. Se exige, tímidamente, cambios en el Consejo Supremo Electoral, en la Ley Electoral y en el sistema electoral, por demás viciado hasta la coronilla. Nunca es tarde para rectificar, aunque los empresarios deben convencerse de que los negocios prosperan más y mejor en sociedades donde se respeta y fortalece la institucionalidad. Pretender prosperar a costa de la democracia, cerrando los ojos ante la conculcación de las libertades de los demás, los convierte en cómplices de la consolidación de la dictadura en nuestro país. La historia, tozuda como siempre, nos da ejemplos de esto y sus consecuencias. Al final, igual que pasó con los Somoza, los tiranos se vuelven en contra de sus socios de conveniencia y los engullen, sin importar cuan dóciles y complacientes hayan sido.    

La advertencia empieza a dibujar un panorama diferente en el escenario nacional e internacional. Si alguien en el Régimen de Facto instalado el 10 de Enero, creía que transgredir la voluntad popular no iba a traer consecuencias, estaba equivocado. Una cosa son los cálculos hechos a lo interno del país, partiendo de la aparente pasividad de la población, producto del cansancio de los nicaragüenses a continuar con los ciclos de violencia que, periodo tras periodo, se han venido sucediendo en nuestra historia y otra son los cálculos que se hacen a nivel externo. Una conjugación de factores internacionales que implique una victoria republicana en los Estados Unidos y el desplazamiento de Hugo Chávez en Venezuela, por las causas que sean, pondrían al gobierno de Ortega en un camino sin retorno, con el problema de que ahora no hay Revolución por la que valga la pena derramar sangre o aguantar hambre, ya que estamos enfrente de un gobierno conformado por una casta de potentados, que se han enriquecido de manera alucinante en escasos cinco años, gracias a la privatización de la cooperación venezolana. La advertencia ha sido dada desde afuera, habrá que ver si adentro hay oídos para oír. 

sábado, 21 de enero de 2012

22 DE ENERO, EL RECUERDO DE UNA MASACRE

El día de mañana domingo 22 de Enero, se cumplen 45 años de la masacre perpetrada por la Dictadura Somocista al pueblo opositor nicaragüense, que se manifestaba en las calles de Managua, coincidentemente también un día domingo, exigiendo el fin del gobierno autoritario, anti democrático y dictatorial, encarnado en la figura de Anastasio Somoza Debayle, quien estaba amparado en la institución castrense a su servicio personal: la Guardia Nacional; apañado por un partido al que había convertido en una agrupación partidaria al servicio de su familia: el Partido Liberal Nacionalista; respaldado por las Instituciones del Estado a las que había cooptado a mas no poder para ponerlas su disposición, de su familia y del grupo de adláteres que conformaban la cúpula gobernante y con la complicidad de una clase empresarial, que en el mas oportunista “comed y comamos”, siempre, o casi siempre, compartía el festín con el dictador.

Corrían los primeros días de aquel Enero fatídico de 1967 y la oposición política agrupada en la Unión Nacional Opositora, UNO, preparaba una multitudinaria manifestación en la Avenida Roosevelt, demandando la suspensión temporal  de las elecciones debido a la falta de garantías del proceso electoral. Entre otras cosas se exigía una reforma a la Ley Electoral, reestructuración del Tribunal Nacional de Elecciones y la garantía de que los comicios fueran creíbles, libres y transparentes. Para el 5 de Febrero siguiente estaban previstas las elecciones en las que los principales contendientes eran el Dr. Fernando Agüero Rocha por la UNO y el General  Anastasio Somoza Debayle por el oficialismo. Meses atrás había fallecido el Presidente de Nicaragua, el Dr. René Schick Gutiérrez, 8 meses antes de la finalización de su mandato y había sido sustituido por el Dr. Lorenzo Guerrero Gutiérrez para finalizar el mismo. Somoza Debayle, General de División, era el oficial de más alto rango en la Guardia Nacional y había depositado en la Presidencia de la República la Jefatura de la misma, una mera formalidad, pues de hecho era él quien tenia control absoluto del cuerpo armado.

De acuerdo a las crónicas de la época, la situación se salió de control cuando un supuesto francotirador abatía al Teniente Sixto Pineda Castellón, desatándose el maremágnum que concluiría con un número de muertos que al día de hoy nadie ha podido cuantificar. Se habla de 1000 a 1500 los caídos en esa masacre. Convenientemente, los servicios de inteligencia del dictador informaban que el francotirador era David Tejada Peralta, Ex Teniente de la GN y militante sandinista. Dentro de los que fueron detenidos posterior a la masacre, algunos de ellos refugiados en el Gran Hotel, se encontraban el Dr. Fernando Agüero, el Dr. Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, asesinado 11 años después a pocas cuadras de aquí, Herty Lewites, Edén Pastora, Samuel Santos, Danilo Aguirre Solís, entre otras personalidades políticas.

Tal a como se esperaba, las elecciones se llevaron a cabo, fraude de por medio, y el triunfador de las mismas resultaba quien también ya se esperaba, Anastasio Somoza Debayle. Era el epílogo de la crónica de una muerte anunciada, pues todos sabían que el fraude preparado por Ortega… perdón, por Somoza, no dejaba al Dr. Agüero la mínima posibilidad de triunfo, independientemente del arrastre que concitaba el líder conservador y el mayoritario repudio al somocismo que embargaba al pueblo nicaragüense. Se imponía la voluntad continuista de la familia Somoza, quienes, para guardar las apariencias, respetaban en estos casos el marco constitucional, al poner de por medio entre cada reelección, a un títere. Dos meses después, el 13  de Abril, moría el segundo de la dinastía, Luis Somoza Debayle. Cuatro años más tarde, el Dr. Fernando Agüero Rocha suscribía el pacto del Kupia Kumi con Anastasio Somoza.

Que motivó la existencia del 22 de Enero de 1967 en la historia negra de nuestra patria? Primero, habría que señalar la ambición desmedida de un dictador, de una familia y de una cúpula de incondicionales, que vieron en el uso y abuso del poder, la vía más fácil y rápida para su inmoral enriquecimiento a costa del erario público. Segundo, el afán continuista y reeleccionista de los Somoza, para poder garantizar la permanencia en el poder y el acceso a las generosas arcas del estado. A esto se le sumaba el correspondiente mesianismo, que vinculaba dicha permanencia en el poder a una especie de destino manifiesto, a casi un mandato divino de ejercer el poder por siempre y para siempre. Tercero, una clase política, propia y ajena, parasitaria, tradicionalista, medradora de las migajas del festín, pactista, prebendaria, ventajista y sinvergüenza. El partido convertido en propiedad familiar, al servicio de la familia. La oposición, vía pacto, rendida por unos cuantos pesos. Cuarto, una casta empresarial afanosa del florecimiento de sus negocios, lo cual no era discutible, pero si esto implicaba el cercenamiento de las libertades más elementales de los nicaragüenses, no solamente era discutible, sino condenable, ya que se volvieron cómplices o colaboradores necesarios para que también haya florecido la dictadura. Quinto, el desmantelamiento de la institucionalidad del país, convirtiendo a las instituciones en reductos partidarios, por un lado, en minoría, los conservadores, por el otro, en mayoría, los somocistas. Un reparto de roles conveniente para ellos, pero no para el país. Sexto, la institución armada convertida en una guardia pretoriana al servicio exclusivo del dictador, confundiendo, por conveniencia y necesidad, los intereses partidarios, personales y familiares, con los intereses nacionales. Y finalmente, un pueblo cansado de luchar infructuosamente, de ser traicionado por la clase política, de sentirse a merced del dictador al ver truncada la posibilidad legal y constitucional de cambiarlo por la vía de los votos, ya que, o no se contaban bien o simplemente eran escamoteados en elecciones fraudulentas. Un pueblo mediatizado por la sensación de la bonanza económica, cierta o no, pero que la predicaban hasta la saciedad los corifeos del régimen. El decálogo Goebeliano siempre en acción.

Al volver la vista atrás, a 45 años de distancia, la historia parece repetirse. El mismo escenario continuista con diferentes actores. Esta vez, posiblemente, el modelo de represión mas sutil o quizás mas selectivo. Los mismos errores del somocismo, quizás ahora cometidos con mayor desparpajo. La misma, o peor aun, ambición de poder y de riquezas. El mismo esquema fraudulento para revertir la voluntad popular. Ojalá y que este Deja Vú de la historia no repita el triste final, pues 12 años después de la masacre del 22 de Enero, el pueblo entero se levantaba en montañas, campos y ciudades para dar al traste con la dictadura somocista, aunque por lo visto, desaparecieron los Somoza pero no el espíritu del somocismo, que se pasea victorioso en nuestro país. 

sábado, 14 de enero de 2012

EL TORTUOSO CAMINO HACIA EL PODER

Tal a como estaba previsto desde cinco años antes, Daniel Ortega Saavedra fue investido nuevamente como Presidente de Nicaragua, en la conclusión lógica del fraude montado durante todo el proceso electoral que concluyó este 10 de Enero con el show de la toma de posesión. Para desgracia de todos los que han luchado por la Justicia, la Democracia y la Paz en Nicaragua en algún momento de sus vidas, el ascenso al poder de Ortega producto de la violación a la Constitución Política, la fecha coincide, por mandato de la misma Constitución, con el aniversario del asesinato del Mártir de las Libertades Públicas, Dr. Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, férreo e inclaudicable luchador en contra de la dictadura de los Somoza. Una reelección ilegal, ilegítima e inconstitucional, que lo convierte en un Presidente de Facto, al igual que la mayoría de los magistrados y funcionarios que están al frente de las instituciones del Estado nicaragüense.

Tras la larga sequía de 16 años, luego de la derrota electoral de 1990 a manos de Doña Violeta Barrios de Chamorro, el retorno a la presidencia era para Ortega una cuestión de honor. Derrotado por los votos de los nicaragüenses el 25 de Febrero de ese año, no tuvo más alternativa que doblar su rey y aceptar la legítima victoria de Chamorro. A partir de la entrega del poder, dos meses después, se iniciaba la larga lucha por reconquistarlo. Durante el primer gobierno de la post guerra, la sentencia de Gobernar desde Abajo se convirtió en un mecanismo de presión sistemática para forzar al nuevo gobierno a aceptar el estado de cosas que quedaba luego de todo lo actuado durante el corto período de transición. Paralelamente, a lo interno del FSLN, Ortega iniciaba un trabajo metódico y paciente por hacerse del partido que fundó Carlos Fonseca Amador. En ambos casos tuvo el éxito deseado. El Gobierno de Doña Violeta se rendía ante las asonadas y las amenazas de más caos, teniendo que aceptar la creciente influencia del ex presidente derrotado, en la toma de las decisiones gubernamentales. Por otro lado, comenzaba el proceso de licuar lo que era en ese entonces el FSLN para convertirlo, tímidamente al inicio y abiertamente después, en lo que es ahora: el orteguismo.

Vino la derrota siguiente en las elecciones del 96 a manos de Arnoldo Alemán. Ya la metodología estaba validada. La presión en las calles era el mecanismo fundamental para arrancar cualquier concesión al gobernante de turno. Pero Ortega fue más allá. Conocedor de la cobardía de su interlocutor y el temor a ser desaforado por la acusación de violación de su hijastra, decidió pactar con él. De esa forma saltaba olímpicamente su aparente debilidad y pasaba a cogobernar con Alemán. Continuó en su paciente trabajo de infiltrar todas las instituciones del estado, al extremo de someter a su voluntad al caudillo liberal, toda vez que lograba tener mayoría en la Corte Suprema de Justicia, haciendo uso de su método favorito: la cooptación y compra de voluntades de los magistrados y funcionarios liberales de la época, proclives a ceder fácilmente ante este tipo de “presiones”.
Quedaba el camino preparado para doblegar al ganador de las terceras elecciones nacionales post Revolución, que se convertían a su vez en igual número de derrotas consecutivas de Ortega. Teniendo de rehén a Alemán, la negociación con el Presidente Bolaños fue mas expedita, ya que este ansiaba poner tras las rejas a su anterior benefactor. Fue una relación fluida entre ambos, hasta la llegada del Secretario de Estado Norteamericano, General Collin Powell, quien exigió a Bolaños concluir su alianza con Daniel Ortega. Dócil ante los norteamericanos, no tuvo más alternativa que romper abruptamente con éste, provocando la furia de Ortega y la recomposición de sus relaciones con Alemán, en una reedición del Pacto de los Mengalos. Solamente la acción de la OEA salvó al Presidente Bolaños de ser derrocado por sus dos acérrimos enemigos. En cambio, Ortega consolidaba sus posiciones en todos los poderes e instituciones del estado, como preludio a lo que se vendría posteriormente.

Por fin llegaba Daniel Ortega nuevamente al poder, de la mano de un eficiente Consejo Supremo Electoral, que seis años después no ha entregado los resultados finales de las elecciones de Noviembre del 2006. Durante los cinco años al frente del gobierno, respaldado por la cooperación venezolana y desaparecido el FSLN, que devenía en un fortalecido y sumiso orteguismo, la tarea por asegurar la continuidad se planteaba sumamente fácil: Mantener o profundizar los niveles de pobreza de la población; corromper al máximo posible a los políticos y a los partidos “opositores” a su gobierno; mantener el control de todas las instituciones del estado, haciendo énfasis especial en la Policía y el Ejército; desarrollar una serie de programas asistencialistas los que, con la pobreza imperante en el país, se convertían en la dádiva que todos los pobres anhelan recibir; controlar el entorno mediático para garantizar la uniformidad del mensaje; asegurar el apoyo de amplios sectores de la juventud, sin conocimiento, ni por referencia, de la dura época de los años 80´s; neutralizar al empresariado nacional permitiéndoles participar en el festín y finalmente, garantizar el apoyo del viejo enemigo, el Cardenal Obando y Bravo.

Todo fue cumplido al pie de la letra, sobre todo los dos últimos eslabones, ya que ambos resultaron más solícitos y efectivos de lo esperado. El plan estaba montado para las elecciones del 6 de Noviembre pasado, tomando como base de experiencia el fraude de las municipales del 2008. No se podían dejar los rastros visibles que quedaron anteriormente, con las actas que gritaban a pulmón batiente el robo de los votos. Esta vez la metodología utilizada fue diferente, pero el atraco, mas descarado aun, expuesto inclusive ante los observadores internacionales independientes, que declaran los resultados INAUDITABLES.

En estas condiciones accede Ortega al poder en su segundo mandato consecutivo y tercero en general, en abierta violación al Artículo 147 de la Constitución Política, amén de estar 32 años gobernando desde arriba, desde abajo, desde en medio y desde al lado. Una crisis de legitimidad, nacional e internacional, se perfila como acompañante en estos próximos cinco años de gobierno, crisis que puede marcar la diferencia entre lo que quiera y pueda hacer. Evidentemente, también será responsabilidad de la oposición, lo que al final se le permita hacer, pues contrario a lo que se piensa, su mayor debilidad es la mayoría espuria lograda en base al fraudulento manejo de los resultados electorales, aunque siempre es bueno aclarar que la oposición no es una Alianza o los partidos políticos, la oposición somos todos los nicaragüenses que rechazamos la dictadura política, económica, social y hasta religiosa que se nos quiere imponer; los que estamos en contra del alza desmesurada del costo de la vida; los que nos negamos a ser borregos de desfile; los que estamos en contra del enriquecimiento ilícito de la cúpula gobernante; los que aborrecemos la corrupción de la clase en el poder; los que rechazamos las medidas impopulares en contra de los jubilados; los desempleados; los jóvenes sin futuro ni esperanzas; los que tienen que migrar dejando a su familia en la incertidumbre; las mujeres violentadas por el sistema; inclusive, hasta aquellos que creyeron en el orteguismo y ahora, victimas de la soberbia y la prepotencia, se convierten en los nuevos humillados por el poder.    

sábado, 7 de enero de 2012

LA UNIDAD: EL RETO DE LA OPOSICION EN EL 2012

Inicia un nuevo año y con él nuevos retos en el ambiente político nacional, el principal de ellos la unidad de las fuerzas de oposición al régimen de Ortega, quien gracias al fraude electoral de las elecciones del 6 de Noviembre pasado, será investido el próximo 10 de Enero como Presidente de los nicaragüenses en su tercer mandato, por demás Ilegítimo e Inconstitucional, en virtud de la violación al Artículo 147 de la Constitución Política, mismo que prohibía por dos veces su ilegal candidatura. Un día antes, el 9 de Enero, se instalará el nuevo período legislativo en la Asamblea Nacional con la entrega de las credenciales a los diputados electos, unos por el voto popular y otros por el fraude.

El foco de atención y ataque de parte de algunas de las fuerzas que se asumen de oposición, es precisamente la decisión de los diputados de la Alianza PLI de asumir las diputaciones ganadas limpiamente gracias a la voluntad popular, la que igualmente fue vulnerada al impedir, fraudulentamente, que un mayor numero de diputados, tanto nacionales como departamentales, se alzara con la victoria. Se pretende hacer un paralelismo entre la decisión del candidato a la presidencia, don Fabio Gadea, de no asumir la curul que le corresponde y la disposición de los diputados de asumir sus escaños. La decisión de don Fabio, completamente válida, se basa en que él fue despojado por el fraude, de la posibilidad de haber sido el triunfador en las elecciones recién pasadas y en consecuencia ser el Presidente Constitucional de los nicaragüenses. En el caso de los diputados la situación es diferente, ya que en lugar de 26 deberían haber sido, al menos, 15 o 20 más, sin embargo, se ataca con mayor virulencia a los legítimos que a los fraudulentos, a la Alianza PLI que al mismo Ortega.

Siempre es necesario recordar y analizar las cifras y los resultados de todas las elecciones anteriores que ha habido en el país a partir de 1990, ya que existen tendencias históricas relativas al número de diputados que han sido electos en muchos departamentos y que en las elecciones de Noviembre del año pasado fueron artificiosamente manipuladas. Masaya, Granada, Carazo, Rivas, Chinandega, León, Matagalpa, Chontales, entre otros, son un claro ejemplo  de lugares donde se torció la voluntad popular, al mejor estilo de Modesto Salmerón, quien en las elecciones que organizaba Anastasio Somoza García, únicamente cambiaba las cifras, dando al gobierno los votos que eran de la oposición y viceversa. El fraude en las recientes elecciones fue cometido en contra de la Alianza PLI, no al revés, aunque pareciera ser que, de manera equivocada, algunos miden a todos con el mismo rasero.

Probablemente, existan algunos errores que se estén cometiendo por parte de las organizaciones, que de manera radical protestan por la incorporación de los diputados electos a la Asamblea Nacional. Uno de ellos pudiera ser el hecho de creer que el acto de asumir lo que legítimamente se conquistó, legitime el fraude electoral del 6 de Noviembre. Nada más alejado de la realidad, ya que ningún acto de este tipo podrá eliminar de la memoria colectiva, no solo de los nicaragüenses, sino de la comunidad internacional, el gran fraude cometido. Los informes preliminares de las misiones de observaciones de la Unión Europea y la OEA, sumados a los informes de los organismos nacionales son diáfanos en expresar el torrente de irregularidades cometidos en el proceso electoral por el partido de gobierno y la institución encargada de organizar y dirigir los comicios, el Consejo Supremo Electoral. El solo hecho de aceptar la candidatura inconstitucional del Presidente Ortega y el hecho mismo de ser, la mayoría de los magistrados del Consejo, funcionarios de Facto, los deslegitima de cabo a rabo. Pero hay que estar claros que los ilegítimos son ellos, no los demás que participaron en la justa electoral.

Otro de los errores que probablemente se esté cometiendo, es creer que el único foro de discusión de los problemas del país será la Asamblea Nacional. Todos, empezando por los diputados, deben estar claros de que la Asamblea será Un escenario, no El escenario donde todas las fuerzas de la nación se tendrán que poner de acuerdo sobre el presente y el futuro del país. La Asamblea Nacional deberá ser una pieza en la articulación nacional de la estrategia de lucha por restablecer la democracia y el Estado de Derecho en Nicaragua. Será Una voz, no La voz, dentro del conjunto de voces que tendrán que articularse desde la oposición para hacerse oír. Y aquí estará el gran reto y compromiso de los diputados electos en la Casilla 13, sacar el máximo provecho, nacional e internacionalmente, de esta tarima de denuncia de los abusos del régimen. Los timoratos, los que se acomoden, los vacilantes y los cobardes, esos sí deberán ser denunciados y repudiados. Por lo pronto, todos ellos debieran de gozar de la confianza de toda la ciudadanía opositora o al menos del beneficio de la duda. Descalificarlos a priori no procede en estos momentos.  

Con un país partido en dos, una parte con el gobierno, nuevo o repetición del viejo, que para el caso es lo mismo y la otra en contra, sera muy difícil que el inconstitucionalmente reelecto presidente Ortega pueda salir adelante, sobre todo si se toma en cuenta los potenciales grandes peligros que en el futuro inmediato acecharían a nuestro país. Crisis económica internacional; crisis de legitimidad interna y externa; serias fisuras a lo interno del partido puestas de relieve y de forma publica por el defenestrado alcalde de León Comandante Manuel Calderón; presión política, económica y quizás hasta militar por parte de un eventual gobierno republicano en los Estados Unidos a partir del 2013; cierre de la llave petrolera venezolana, toda vez que Hugo Chávez, el Big Brother y mayor benefactor del presidente Ortega desaparezca de la escena política; descomunal alza de los precios del petróleo, si a como se vaticina, la escalada de las tensiones entre Irán, Estados Unidos y Europa aumenta a niveles de conflicto militar; mayor presión por parte de Honduras y Costa Rica bajo el pretexto de problemas limítrofes y la construcción de la carretera fronteriza en la rivera tica del Rio San Juan, serán entre otros, los potenciales peligros que asediarán el ilegal tercer periodo presidencial de Daniel Ortega.

Gobernar sólo con y para una parte de los nicaragüenses, sería un suicidio al que difícilmente accederá el mandatario, aunque su propia naturaleza lo tiente a cada momento. La cruda realidad de lo que enfrentará el gobierno a partir del 10 de Enero, forzosamente le exigirá la cuota necesaria de realismo político que tendrá que asumir para poder mantenerse en tan complicado escenario. El concurso de todas las fuerzas políticas, sociales, económicas y religiosas será necesario para poder salir a flote. El consenso que logre alcanzar tendrá que ser la base de su propia sobrevivencia. Es en este escenario en el que se impone el verdadero reto: la unidad de todos los que se dicen de oposición para dar la batalla como un solo cuerpo en un gran frente común. Es en este escenario en donde se tendrán que hacer valer las premisas del país que queremos, haciendo uso de los medios pacíficos y civilistas que la Constitución permite. La meta es lograr un país en Democracia, que goce de un verdadero Estado de Derecho, con Institucionalidad y verdaderas Instituciones al servicio de todos los nicaragüenses. 

sábado, 31 de diciembre de 2011

LO QUE NOS DEJA EL 2011

A pocas horas de finalizar el 2011 y entrar a un nuevo año, el 2012, tan vilipendiado por la imaginación popular provocada por los abundantes descifradores de profecías que concluían que con este llegaba la destrucción del mundo, al igual que aquel viejo western italiano El Bueno, El Malo y El Feo protagonizado por Clint Eastwood, Lee Van Cleef y Eli Wallach, este año que agoniza nos deja a los nicaragüenses algunas cosas buenas, muchas malas y otro tanto feas. 
LO BUENO

Dentro de lo bueno que nos deja el 2011, destaca la solida y firme actitud de la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica, que en su misión profética al lado de los que sufren, nunca dudó en expresar con meridiana claridad su voz de denuncia a todas las violaciones del orden constitucional y a la violencia desatada en contra de quienes de una u otra forma protestaron por el abuso de las instituciones publicas y la violación a la Constitución Política. Perseguida, amenazada, chantajeada y presionada hasta el cansancio en este año electoral, la Iglesia Católica tuvo que ofrendar, inclusive, la sangre del sacerdote Marlon Pupiro, un nuevo mártir de la lucha por la democracia, cuyo crimen jamás fue resuelto convincentemente para la mayoría de la opinión publica nacional. En este escenario destaca indudablemente la figura de Monseñor Silvio Báez, un joven sacerdote nicaragüense quien estuvo fuera del país por espacio de 30 años,  hecho que le ha permitido analizar la situación del país sin apasionamientos y libre de cualquier tipo de contaminación política o económica. Su voz clara y diáfana llamando al pan, pan y al vino, vino, le  ha granjeado no pocos y poderosos enemigos, sin embargo continua su labor evangelizadora sabedor de que cuenta con el apoyo y el cariño de la inmensa mayoría de los católicos nicaragüenses.

Otra de las cosas buenas que nos deja el Año Viejo es, sin duda alguna, la figura de Fabio Gadea Mantilla, candidato presidencial por la Alianza PLI en el proceso electoral recién pasado. Gadea representó el rompimiento del modelo de políticos que Nicaragua había conocido, la mayoría de ellos acostumbrados al tradicionalismo político, que incuba dentro de sus entrañas el nefasto caudillismo autoritario, tan dañino para la cultura política de nuestro país. Señalado por algunos como inocente en política, quizás fue esa su mejor virtud, al presentarse como una persona auténtica, sin falsas coberturas y hablando el idioma de la gente. Para el pueblo, el creador de Pancho Madrigal  significó la Esperanza Democrática frente al reeleccionismo ilegal e inconstitucional de Daniel Ortega. Su lenguaje sencillo, claro y convincente lo convirtió en el fenómeno político del año. El norte profundo, años atrás considerado como el fuerte del Arnoldismo, la famosa Marea Roja, se rindió ante la figura de Fabio Gadea, dejando abandonado a su suerte al desprestigiado caudillo liberal. Tuvo que ser mediante un colosal Fraude Electoral, superior inclusive a los ejecutados en la época somocista, el que evitara que haya ganado la Presidencia de Nicaragua en los recién pasados comicios electorales del 6 de Noviembre. 

La tercera cosa buena que nos deja el agonizante 2011 es la redención de las bases liberales, atadas durante años y varias elecciones a la suerte del caudillo Arnoldo Alemán. Perseguidos durante los años 80´s y estigmatizados en los 90´s, un grupo de liberales entre los que destacaban Lorenzo Guerrero (QEPD), José Rizo, Antonio Alvarado y el mismo Alemán emprendieron la dura tarea de levantar de las cenizas al Partido Liberal Constitucionalista. Tocó a estos personajes remontar de la imaginación popular la figura del liberalismo, que se encontraba asociada al derrocado somocismo. Muy pronto se transformó, de la mano de Arnoldo y con el apoyo del presupuesto de la Alcaldía de Managua, en un pujante partido ganador de dos elecciones consecutivas. Arrastrado por las corrientes del nepotismo, la corrupción y el tráfico de influencias, muy pronto, el PLC y su líder máximo, tuvieron que doblar su rey ante Ortega en el Pacto del 2000, dejando a los liberales en la ignominia de ser cómplices del mismo, en un remedo del otrora omnipresente Partido Conservador y el Pacto del Kupia Kumi. Gracias a la figura de Fabio Gadea Mantilla y al liderazgo de Maximino Rodríguez, las bases liberales dirigieron su vista hacia el futuro, dejando atrás a un desgastado Arnoldo Alemán y de paso también a Enrique Quiñones, quien pretendía convertirse en el nuevo caudillo y a la postre resulto ser mas falso que un billete de tres córdobas.

LO MALO

Definitivamente lo malo que nos deja el Año Viejo es la demolición consumada del Orden Constitucional, la Institucionalidad y el Estado de Derecho en nuestro país, hecho que se inició desde el mismo día de la toma de posesión del Presidente Ortega. Acostumbrado a gobernar de manera antidemocrática, autoritaria y dictatorial, los frenos a sus ambiciones de poder que le imponía el orden legal y constitucional no detuvieron su paso acelerado hacia una nueva candidatura presidencial, prohibida por dos veces en nuestra Constitución Política. Amparado en una sentencia espuria de una Sala Constitucional igualmente espuria y respaldado por un Consejo Supremo Constitucional de facto, cuyos magistrados, la mayoría de ellos, se encontraban con periodos vencidos, el Presidente Ortega fue habilitado de manera ilegal e inconstitucional para competir en las recién pasadas elecciones nacionales.

Instituciones del estado convertidas en cuarteles de campaña, alcaldías municipales dispuestas con personal y presupuesto en función de la reelección presidencial, estudiantes de los colegios públicos de primaria y secundaria utilizados para hacer proselitismo político y marchando casi a diario como legiones de militantes del partido de gobierno fue el pan de cada día en este proceso electoral  que concluyó con el Fraude del 6 de Noviembre. Lejos de contribuir a fortalecer la cultura política de los nicaragüenses, su más que dudosa victoria electoral abre un nuevo periodo de inestabilidad social, política y económica, la que indefectiblemente vendrá acompañada de nuevas presiones internacionales que no traerán, para nada, mejoría al pueblo.
LO FEO

Lo mas feo vivido en este año 2011 que esta por finalizar, ha sido el Fraude Electoral que atravesamos los nicaragüenses, como colofón a las elecciones nacionales del 6 de Noviembre. Un fraude nunca visto en nuestro país, sobrepasando los límites del cinismo que en la época de Anastasio Somoza García imponía un oscuro personaje, Modesto Salmerón, quien siempre contaba al revés los votos y nunca había forma de ganarle al dictador. Esta vez, de la mano del siempre eficiente Roberto José Rivas Reyes, el Presidente Ortega “ganó” con 1, 569, 287 votos que representa el 62.46 % del total de votos de los nicaragüenses. Por increíble que parezca, en la boleta de diputados, tanto nacionales como departamentales, “sacó”, por arte de magia del Hacedor de los Milagros, Robertito José, mayor cantidad de votos que en la boleta de Presidente y Vicepresidente, algo nunca visto en las elecciones anteriores. Esto le permite al partido de gobierno hacerse con 62 diputados, mas uno regalado en virtud del Pacto de los Mengalos del 2000 entre Arnoldo Aleman y Daniel Ortega. Una mayoría absoluta en la Asamblea Nacional que da el marco perfecto para la consumación del absolutismo en nuestro país.

Un fraude que recorrió una extensa ruta hasta llegar al 6 de Noviembre: Sentencia 504, Decreto Presidencial 03 – 2010, Resurrección del Artículo 201 de la Constitución de 1987 con su correspondiente Gacetazo, compra de voluntades en la Asamblea Nacional hasta tener de 52 a 54 diputados en mano, control de las instituciones del estado, adquisición de tendidos electorales de partidos políticos, limitada observación electoral, partidarización de las estructuras electorales, manipulación de la cartografía y del padrón electoral, apertura ilegal de JRV, acreditación de fiscales amañada, urnas preñadas, doble y triple voto, copias de actas inservibles y finalmente, la absolución decretada por la opaca observación oficialista y bendecida por el flamante Magistrado Presidente de Facto Roberto Rivas.

Esperemos que el año que esta por llegar sea abundante en cosas buenas para todos los nicaragüenses, que las cosas malas y feas descritas anteriormente sean solamente referencias de una obsoleta historia de autoritarismos y desfasados caudillismos, que podamos todos vivir en paz y armonía, en democracia plena, bajo un verdadero estado de derecho, disfrutando de la institucionalidad que nos corresponde y cobijados todos por nuestra Carta Magna, la Constitución Política. Soñar no cuesta nada. BIENVENIDO 2012.

sábado, 24 de diciembre de 2011

FELIZ NAVIDAD A TODOS!



Hoy, 24 de Diciembre, el pueblo nicaragüense estará celebrando la fiesta católica más querida por todos, el nacimiento del niño Jesús en un pueblo llamado Belén de Judea, hace 2011 años. Es su nacimiento, el que define a la humanidad, de acuerdo a los historiadores, en Antes y Después de Cristo. Es una celebración que alrededor del mundo llena de júbilo y alegría a millones y millones de cristianos, que  ven precisamente en Jesús al Dios hecho hombre. Es Lucas, el evangelista quien describe la aparición de un Ángel del Señor a los pastores de Belén anunciando el nacimiento de Jesús: “Hoy en la ciudad de David, ha nacido para ustedes un Salvador, que es el Mesías y el Señor…”

Cuenta la historia que en la época del nacimiento de Jesús, gobernaba el Rey Herodes, quien al oír en boca de los tres Magos que llegaban de Oriente a buscar al Rey de Reyes para adorarle, decidió dar muerte al recién nacido y con él a todos los niños menores de dos años de Belén y sus alrededores. Ante esto y avisados por un Ángel del Señor, Jesús, José y María huyeron hacia Egipto, hasta la muerte de Herodes, cumpliéndose la profecía de que un Ángel revelaría a José el momento de partir hacia Nazaret, en la región de Galilea. De ahí su identificación como Jesús El Nazareno. Para los católicos del mundo entero, Jesús es el hijo de Dios hecho hombre, quien precisamente por esta ambigüedad, Dios y Hombre, representa a la iglesia católica, humana y divina. Es Dios mismo quien ofrece a su hijo para la redención de los pecados del mundo, un sacrificio que llegará 33 años después de su nacimiento.

Este 24 de Diciembre, día en que celebraremos la Natividad en unión de nuestras familias o con el recuerdo de las mismas, es un momento propicio para aprovechar y meditar todo cuanto acontece alrededor de nuestras vidas, para analizar cuanto hemos vivido y vivimos actualmente, pero sobre todo, para pensar acerca de nuestro futuro. Se dice que desde la creación, Dios dotó al hombre de la virtud de poder elegir su destino, le dio la capacidad de decidir y discernir entre el bien y el mal, le dio el libre albedrio, extrañamente tras haberle dado el conocimiento, lo que no se le fue dado al resto de la creación. Lamentablemente, el hombre ha preferido el camino fácil y en ese camino ha arrastrado al mundo hacia su propia autodestrucción. Contaminación ambiental, despale inmisericorde, guerras fratricidas, muchas de ellas en nombre de Dios, hambre y otras plagas, son producto de la obsesión del ser humano por inagotable sed de enriquecimiento y conquista. Es el hombre mismo quien atenta contra sí mismo y contra la creación. No importa a quien o a cuántos se afecte, sobre todo si habrán ganancias de por medio.
Nuestro país no ha sido la excepción. Habiendo sido dotado generosamente de tierras fértiles, grandes riquezas naturales, amplios recursos para poder vivir en muchas mejores condiciones que otros países, nos arrastramos en medio de una pobreza vergonzante. Ostentamos el nada envidiable record de ser el segundo país mas pobre de América. Un altísimo porcentaje de nuestra población vive en condiciones de pobreza y pobreza extrema, es decir, miles sobreviven con menos de dos y un dólar al día. Ante esta situación cabe preguntarnos, por qué vivimos así? Dónde están todos los recursos que harían posible poder tener una vida digna para todos?  Que han hecho los que nos han gobernado y nos gobiernan para revertir esta triste y lamentable situación? Por qué unos viven como Herodes y la mayoría vive como la familia de Jesus?

A diario oímos y leemos los casos de corrupción, de antes y de ahora, de miles de millones de dólares que han enriquecido obscenamente a unos pocos, a costa de la miseria de la gran mayoría del pueblo. Millones de dólares que han salido de las arcas del estado para satisfacer la voracidad de funcionarios que se han acostumbrado a la vida fácil y a costa, no precisamente del sudor de su frente. Con estupor vemos el grosero enriquecimiento de quienes, por los principios que dicen sustentar, deberían ser los guardianes de la dignidad del pueblo, los que deberían velar por los valores de honestidad y respeto de la función pública, los garantes de que nunca jamás podría haber un retorno al pasado de ignominia y no quienes sean los que exhiban, con el mayor desparpajo, una ambición desmedida de poder y una montaña de riquezas mal habidas.

Corrupción, sed ilimitada de poder, enriquecimiento ilícito y otras lacras sociales, no fue lo que quiso enseñar a la humanidad quien hoy cumple un año más de nacido. El niño Jesús, con su nacimiento quiso entregar un legado de paz a los hombres de buena voluntad. Un verdadero mensaje de unidad entre quienes habitamos el hogar común de todos: la tierra. Siempre estamos a tiempo de rescatar la esencia misma del nacimiento del Dios hecho hombre. Podemos elegir entre seguir las enseñanzas del Divino Niño o el camino de Herodes. Este día es el marco perfecto para tomar nuestra decisión.

En el ánimo de que tomemos la mejor decisión en el devenir de nuestras vidas, les deseamos a todos una Feliz Navidad. Que la paz y la concordia brillen en todos los hogares nicaragüenses.