jueves, 3 de enero de 2019

2019, UN NUEVO AÑO, EL AÑO DE LA LIBERACION!


Luego del balance del 2018, un año triste pero necesario, un año en el que se destruyeron mitos, cayeron ídolos de lata y de carne y hueso y se levantaron nuevos héroes, desde las calles, desde los tranques, desde las mazmorras orteguistas y desde las tumbas sagradas de nuestros mártires, llega el 2019 con los aires de un nuevo despertar, con la sensación de un Ortega solitario y prisionero dentro de Nicaragua, aislado y sin amigos fuera de ella, con un régimen que se aferra a sí mismo para no caerse, sostenido únicamente por las armas de sus fieles seguidores, policía, ejercito y paramilitares, como ha sido durante todos estos meses de represión. 

Este nuevo año está marcado por la hoja de ruta trazada por un renovado Secretario General de la OEA, una ruta que inicia con la casi segura aplicación de la Carta Democrática Interamericana que dejará al régimen de Ortega en condición de paria internacional y que pasará irremediablemente por la Corte Penal Internacional, donde serán juzgados por Crímenes de Lesa Humanidad tanto asesino desatado en nuestro país y con la segura condena de todos los países de la Unión Europea, lo que les quitará cualquier posibilidad de un exilio dorado en el viejo continente y poder disfrutar de lo robado en estos 11 años de latrocinio, dejándoles únicamente a Cuba, Venezuela y Rusia como únicas alternativas para tratar de escapar de la justicia global. 

La ruta, que no es la de la consigna que tanto le gusta a la gente, implicaría, casi seguro, un mayor aislamiento del régimen, más efectivo y más fuerte, con nuevas sanciones de los Estados Unidos, al amparo de la recién aprobada Ley Magnistky Nica, sanciones que pondrán a la economía del régimen de Ortega postrada y en peor situación que la vivida en los años 80’s, donde había un alto porcentaje de apoyo de la población nicaragüense al gobierno de la época, no los chingastes de hoy en día, que apoyan una segunda etapa de una revolución existente únicamente en la cabeza de los desquiciados que se alimentan de la sangre y del sufrimiento del pueblo, como los nuevos tigres de la extinta EEBI, solo que más feroces y más sanguinarios. Veremos nuevos acompañantes de Robertito José, Chico López, doña Rosario y Moncada Lau, señalados en las listas de la vergüenza internacional, probablemente el resto de la familia como un mensaje alto y claro de que no habrá salidas impunes.

Habrá que esperar la más que probable revisión del CAFTA por parte de los Estados Unidos, como para ponerle la tapa al pomo, cuando Ortega desate la verborrea antiimperialista, contenida hasta ahora por cobardía, más que por prudencia y eche a andar la “estrategia gallopintera”, la versión aumentada y corregida de los años 80’s y los períodos especiales de los cubanos, asesores de la desgracia y la lipidia. Habrá que esperar dentro de la “estrategia de supervivencia” más corridos del estado, con el disfraz de “Compactación”, un término y una medida ya usada en las postrimerías de la Revolución, que salvo muy pocas excepciones, resultó en un fracaso total y sumó miles de votos en contra de sus creadores en las elecciones que llevaron a doña Violeta al poder. Es casi seguro que los nuevos y obligados miembros del ejército de desempleados, por voluntad del comandante y su hasta hoy vice, se convertirán en poco tiempo en nuevos miembros de la oposición, por lo que habría que guardarles el espacio en las filas azul y blanco. 

Este triste y crudo escenario de lo que podría venir en el 2019 haría que la economía nacional caiga a niveles pocas veces visto, lo que obligará a quienes se resistieron a decretar un Paro Nacional Indefinido cuando las posibilidades de dar el golpe final a Ortega era real, a alejarse definitivamente del dictador. Sin posibilidades de producir con seguridad, con mercados internacionales igualmente inseguros, con bancos al borde de la quiebra, sin financiamiento, con la amenaza de confiscaciones y tomas de tierras a los que pronto serán llamados “burgueses-vendepatria-golpistas-terroristas”, con una turba de parásitos asolando la propiedad privada, con un nuevo y mayor éxodo de nicaragüenses hacia los países vecinos y con el trinomio cómplice por acción y omisión, ejercito, policía y paramilitares apuntalando esta nueva fase de la represión, el viaje hacia el fondo del barril se antoja rápido y seguro. 

Y que podremos hacer los nicaragüenses que deseamos y luchamos por la liberación definitiva de nuestra sufrida nación, desde dentro y fuera del país? 

Primero: lo más importante, lo que nos pide la comunidad internacional, lo que nos exigen nuestros reos políticos, lo que nos obliga toda la sangre derramada: LA UNIDAD. Sin unidad la agonía del pueblo se prolonga. Sin unidad Ortega estira sus últimos dias. Sin unidad somos un rebaño descontrolado. Sin unidad nadie nos mira con seriedad. Unidad entre la OPOSICION al régimen, entre los opositores al régimen, no con sus socios, abiertos o disfrazados. Hoy en día los quintas columnas le hacen el trabajo sucio al gobierno desde una supuesta oposición, de esos habrá que cuidarse. No son oposición, se disfrazan de oposición y enredan y confunden. Cada día que pasa hay más grupos que se organizan fuera de Nicaragua, la llamada Diáspora crece más y más, todo mundo quiere organizarse y es legítimo, pero con tantas organizaciones la dispersión es mayor. No hay, ni se percibe desde fuera, sentido de Unidad y eso es grave y más grave aún si la labor de confundir está siendo efectiva.   

Segundo: Desde esa unidad, legitima y verdadera, deberemos definir y construir un LIDERAZGO. La lucha de los primeros meses sin lideres visibles, con mucha horizontalidad, con líderes territoriales, populares y con la mística necesaria para poner al régimen de espaldas al precipicio, tuvo su justificación por las condiciones que imperaron en esos dias, sin embargo a estas alturas se vuelve un problema. NO es tan fácil obviar una cultura atávica, en la que el pueblo necesita un Santo para ir a la procesión. Creer que con ocho meses y medio cambio de tajo la cultura política de Nicaragua y los nicaragüenses, es desconocer la historia y la idiosincrasia popular. La oposición dentro de Nicaragua y la llamada Diáspora distribuida fuera del país, tendremos que hacer un supremo esfuerzo para ponernos de acuerdo en esto. Uno de los peligros reales es que se convierta en la manzana de la discordia, habiendo tanto cacique, pero en algún momento habrá que enfrentar esta situación y entre más rápido, mejor. El premio mayor será tener un interlocutor válido y legitimo ante todas las instancias internacionales y un factor de unidad de todos los nicaragüenses.  

Tercero: Unidad y Liderazgo sin una Estrategia sería como tomar cualquier ruta porque no sabemos hacia dónde queremos ir. Ni más ni menos como la doña del bus. La estrategia es el tercer vértice del triángulo, tanto o más necesario que los dos anteriores. Una estrategia que permita la definición de objetivos claros, que permita la construcción de una ruta igual de clara para todos y poder alcanzar dichos objetivos, una estrategia que sea entendida, compartida y aceptada por los principales líderes que están adentro y afuera del país, una estrategia que se complemente con todos los esfuerzos de la comunidad internacional. 

Fue por la falta de una estrategia que Ortega no cayó en los primeros meses, cuando estaba acorralado y casi vencido, al borde del precipicio, incluso tan desesperado que acariciaron la idea de una intervención militar cubano-venezolana. Fue por falta de una estrategia que pudo retomar la iniciativa perdida y liberar los tranques que lo ahogaban y paralizaron sus principales fuerzas de ataque. Fue por la falta de una estrategia que pudo sobrevivir y poner al país entero como prisionero y rehén. Tenemos que aprender de los errores, superarlos y reinventarnos en esta lucha que no da para más tiempo, pues cada día que pasa hay que contarlos en presos, en muertos, en desaparecidos, en exiliados, en desesperanza y desconfianza. Ese es nuestro aporte, unirnos en torno a un liderazgo sólido, confiable y creíble y poder trazar una estrategia de lucha que termine de una vez por todas con este régimen de oprobio y crimen. Si lo logramos, podemos estar seguros que el 2019 será el año de la liberación definitiva de Nicaragua.  

lunes, 31 de diciembre de 2018

UN BALANCE NECESARIO


Se termina el 2018 y se hace necesario hacer un balance de todo lo acontecido durante el mismo, todo lo positivo que hemos vivido durante esta dura jornada iniciada en el mes de abril y también hablar de lo negativo que nos ha dejado el año. El análisis del balance nos debe dar las pistas sobre lo que podemos esperar del año que está por comenzar y acerca de lo que se vuelve imperioso y necesario hacer, por cada uno de nosotros, para que este sea el de nuestra definitiva liberación, la liberación de una dictadura criminal, mafiosa y delictiva, señalada como tal por la comunidad internacional. 

No podríamos hacer este balance sin anotar lo que acontecía durante el primer trimestre del año. Se continuaba, aunque ya con algunas dudas, el famoso “Consenso” entre las cúpulas empresariales y el Gran Capital con Ortega, las dudas provenían de la aplicación de la Magnitski Global Act a Robertito José y el cambio de la política del gobierno norteamericano hacia el régimen de Ortega, sin embargo las enormes utilidades en la industria energética, el aumento de las exportaciones de lácteos, carne y otros productos hacia Centroamérica, el crecimiento pronosticado del FMI del 4.7 % y el mantenimiento de las exoneraciones cercanas a los Mil Millones de dólares, aún mantenía la relación viva y con las esperanzas puestas en que en algún momento el comandante cambiaria. Dichas esperanzas se basaban en la suscripción del Memorándum de Entendimiento con la OEA para la “perfección” del sistema electoral en las próximas elecciones. Se hacía poco caso a los continuos señalamientos de la corrupción rampante a todos los niveles en el gobierno y el partido y a las denuncias de los asesinatos cometidos por fuerzas del Ejército y la Policía en La Cruz de Rio Grande contra dos menores de edad. Un presagio de lo que se nos vendría pocos dias después. Eran los meses en que “teníamos” a una de las mejores policías del continente y un Muro de Contención que no dejaba pasar ni moscas a los carteles de la droga, algo que como veríamos después, era una invención muy bien organizada para la exportación. Llevábamos un año del fraude electoral del 2016 y los poderes facticos hablaban poco de eso. Pero…

Pero llegaría el 18 de Abril, una fecha fatídica para el poder porque trastocaría de raíz el orden establecido desde el 10 de enero del 2007. Un cumulo de agravios guardados en la conciencia colectiva de muchos saldría disparado y destruiría lo que afanosamente venían construyendo: una dictadura dinástica, que se preparaba para cederle las riendas del gobierno a Rosario Murillo. Abril sería una dura estocada a estas aspiraciones continuistas, la que se convertiría en mortal, luego de las sanciones norteamericanas. Quizás uno de los factores más positivos de esta jornada, la señora no podrá aspirar ni siquiera a ser concejal de Managua. El mayor de ellos, casi por unanimidad, el despertar de un pueblo que durante años pareció anestesiado a punta de láminas de zinc, chanchos, gallinas y demás programas clientelistas. Atrás quedaban los raquíticos, pero místicos, miércoles de protestas, las marchas bloqueadas a punta de cadenas, garrotes y motorizados de los campesinos anti canal y las reuniones interminables para tratar de construir una alternativa creíble al régimen de Ortega. A partir de Abril, Nicaragua y el mundo verían las mayores marchas ciudadanas pidiendo la salida de los que durante casi cuatro décadas han hecho de nuestro país una hacienda particular. También llegaría el inexorable fin del idilio entre el capital y el poder y la organización a la carrera de una coalición que intenta representar a todo el pueblo opositor. Abril nos regalaría un fuerte y valiente liderazgo religioso, que despejaría las dudas de quienes querían que fuera la Conferencia Episcopal la que asumiera el papel de conducción política. Era la continuidad, en la práctica, de aquel contundente y profético documento del 21 de Mayo del 2014: “En búsqueda de nuevos horizontes para una Nicaragua mejor”, quizás la campanada perfecta que no quisieron oír, ni atender, ni entender. Si lo hubieran hecho, tal vez no estarían en el atolladero en que se encuentran, pero el poder ciega y mucho. Abril nos deja una revitalizada OEA, con el Secretario General que todos deseábamos desde sus tímidos intentos de “perfeccionar” el sistema electoral nicaragüense. Nos deja un régimen con un pie afuera y el otro en el vacío, acosado internacionalmente, aislado y a punto de juzgamiento por una comunidad que ya dejó de tragarse los cuentos del golpe de estado suave. Queda Ortega solo con la razón de las armas, solo con su policía, su ejército, sus paramilitares y su secta partidaria. Sin socios y con algunos pocos aliados, que también, irremediablemente, lo dejaran solo.  

Abril nos deja también exilio, sangre y muerte, nos deja más presos políticos de lo que alguna vez tuvo el somocismo, nos deja crímenes de Lesa Humanidad, nos deja una historia de horror desatada por policías, paramilitares, secretarios políticos, retirados del ejército y del ministerio del interior, políticos fanatizados del orteguismo y cuanto lumpen pudieron reclutar para la orgia espantosa que en el mes de enero cumplirá nueve meses, un doloroso parto de un país destrozado por verdaderos criminales, enlutado y ensangrentado por sus cuatro costados. Jamás, ni en los peores dias de la dictadura de los Somoza, se vio y vivió tanta saña, tantas atrocidades como las cometidas por estos psicópatas asesinos. Las historias de torturas contadas por PJCh en su libro “Estirpe Sangrienta” parecen un cuento de niños a la par de los terribles testimonios que nos ha tocado escuchar de quienes estuvieron presos en el Chipote o en cárceles clandestinas, donde los Chico López, los Gustavo Porras, los Raúl Venerio, los Leopoldo Rivas, los Fidel Moreno y unos cuantos asesinos más, desataron su furia homicida en defensa de un gobierno genocida y enfermo. Lo que no nos cabe duda alguna, es que estos criminales pagarán sus culpas ante tribunales nacionales o internacionales, serán juzgados y terminarán sus tristes dias huyendo o tras los barrotes de las frías cárceles que los esperarán con los brazos abiertos.

lunes, 26 de noviembre de 2018

ALGO SE CUECE EN LA COCINA DE “EL CARMEN”


“Así pues, el que desee la paz, que se prepare para la guerra. Quien quiera conseguir la victoria, que entrene a sus soldados con diligencia. Quien aspire al éxito que luche con estrategia y no lo deje al azar. Nadie se atreve a provocar u ofender a quien ve como superior en el combate.”
De re militari

Contrario a lo que muchos piensan, soy de la opinión que Daniel Ortega está preparando afanosamente las condiciones para llevar adelante su propia negociación. No es un secreto que este personaje a través de la historia se ha caracterizado por negociar al borde del abismo, nunca en posición de desventaja y en la mayoría de los casos, teniendo como rehén al contrario. Me atrevo a asegurar que solamente en una ocasión no se dieron estas circunstancias: me refiero a la negociación de los Acuerdos de Sapoa. Un virtual estado de estancamiento entre las fuerzas beligerantes, Ejército Popular Sandinista y Contras, la decisión de la extinta URSS y los Estados Unidos de no continuar apoyando a dichas fuerzas, la postración económica del país, el cansancio de la población a la guerra que ya empezaba a fracturar el apoyo popular a la Revolución y el agotamiento de la cantera de reclutamiento para el Servicio Militar Patriótico u Obligatorio, como quiera llamársele, fueron las condiciones adversas que obligaron a Ortega a buscar en la mesa de negociación lo que no se pudo obtener en los campos de batalla.

Esta vez, hay una serie de circunstancias adversas, nacionales e internacionales, que hacen inviable la permanencia de Ortega en el poder, independientemente de las bravuconadas que tanto el cómo sus adláteres, profieren todos los dias. Hablaba en otra ocasión de tres pinzas de la cual Ortega no podría escapar: la económica, la presión internacional y la presión nacional. Existe una situación de precariedad de la economía nicaragüense que se puede detectar muy fácilmente y mantiene al régimen de Ortega en una posición muy vulnerable de cara a su futuro inmediato, dicha precariedad se refleja en los siguientes datos: salida de 1,373 millones de dólares del Sistema Financiero desde el mes de abril; afectación de la estabilidad y crecimiento de las Reservas Internacionales; pérdida de confianza de los inversionistas nacionales y extranjeros; indetenible caída del empleo formal, producto del cierre de pequeñas y medianas empresas, que impacta con mayor fuerza en la ya endeble situación financiera del INSS; fuerte disminución del financiamiento de la banca comercial a los ciclos de siembra, motivado por la inseguridad política; retraso en aduanas, como una forma de castigo al sector agro comercial, de maquinaria, equipos, repuestos e insumos agrícolas, y lo más peligroso, un entorno altamente volátil para el sector financiero nacional, que se exacerba en la medida que sus intereses se acercan más a los del régimen y se alejan de los populares.

A nivel internacional, el comandante está más claro que nosotros, que Venezuela no es la URSS de los años 80’s, que Cuba podrá asesorar en temas de Inteligencia y aspectos militares, nunca en temas económicos, dada su probada “expertisse” en hundir economías, y que las medidas que eventualmente serán aprobadas en los Estados Unidos, darán un golpe mortal a sus aspiraciones de continuar al frente del gobierno. Si bien es cierto que la comunidad internacional se muestra lenta en la aplicación de medidas más fuertes, no es menos cierto que el aislamiento al que está sometido no lo ha podido romper y que se verá fortalecido si los resultados de las elecciones en El Salvador, Guatemala y Panamá son contrarios a sus intereses políticos e ideológicos.

A nivel interno, el régimen ha tenido que fortalecer la militarización en todos los municipios del país, como única forma de contener la protesta cívica popular, pasando en la práctica a un estado fascista, pero además, incorporando las huestes paramilitares a la policía orteguista, en un vano intento de evadir penalmente los crímenes cometidos por estos durante los meses de represión. Nuevamente, el Ejército se acomoda en el grupo de Ortega, facilitando instalaciones e instructores para preparar militarmente a los asesinos del pueblo. La represión continúa en aumento de manera selectiva, no se han detenido las capturas ni las muertes, que aunque esporádicas estas últimas, indican un patrón de comportamiento característico de eliminación física de líderes de base que estuvieron en los tranques. Las rotondas de Managua siguen tomadas por los empleados públicos, en una demostración de “apoyo popular” a la pareja presidencial, bajo el viejo modelo de Rosario de que el que no asista es corrido de su trabajo. A los esfuerzos de “normalidad” se incorpora la celebración de la Purísima, con los consabidos altares en la Avenida Bolívar. Esta vez sin disimulos ni falsos remilgos, la pareja  presidencial compite en protagonismo con la mismísima Virgen María, a quien ya despojaron de su manto azul y blanco, de por si criminalizado.

Ante este panorama sumamente desalentador, que le queda a Ortega? Negociar. Pero con su viejo estilo, al filo de la navaja. Con ventaja y alevosía. Con rehenes o con su grupo de amigos. Pretende llevar adelante un proceso negociador bajo la sombra del SICA, el Sistema de Integración Centro Americano, y conducido por su viejo amigo el Ex Presidente Vinicio Cerezo. Parte del sector empresarial, liderado por el Capital Financiero, está dispuesto a sumarse a este esfuerzo, reviviendo la alternativa del Aterrizaje Suave, el famoso “Soft Landing”, para lo cual han explorado a importantes figuras de la Vieja Guardia Sandinista. Pretenden apartar de esta nueva versión del Dialogo a las figuras emblemáticas de la Conferencia Episcopal que han estado en contra de la represión, Monseñor Báez, Mata y Álvarez y hasta estarían dispuestos a montarles una trama conspirativa al mejor estilo de los años 80’s para sacarlos de este escenario. No descartaría que dentro de esta trama tengan previsto sacar a otros actores importantes del Dialogo, como es el caso del Dr. Luis Sanchez Sancho y el Dr. Ernesto Medina. El Ejercito estaría de acuerdo en esta eventual negociación, toda vez que el mantenimiento del “status quo” se garantice, vale decir los intereses económicos y los privilegios de la cúpula militar. Dentro de esta estrategia, falta el elemento externo que desencadene el proceso y no es más que una “invasión” armada desde Costa Rica, provocada por ellos mismos, independientemente de los actores que participen, un Falso Positivo, que coloque a Ortega en condición de víctima de una conspiración fraguada desde el vecino país por los exiliados nicaragüenses. Para ello ha desplazado a una buena cantidad de operadores políticos y de inteligencia, quienes tienen la tarea de organizar militarmente a los incautos que caigan en la trampa, bajo la protección, auspicio e involucramiento directo y activo de la Embajada nicaragüense en Costa Rica.

Esto es lo que se cuece afanosamente en el área de cocina de "El Carmen" y habrá que estar alerta a los acontecimientos del mes de Diciembre que se avecina rápidamente. La Gritería podría deparar muchas sorpresas.

lunes, 5 de noviembre de 2018

LA QUINTA FASE DE LA REPRESIÓN ORTEGUISTA: EL ESTADO FASCISTA


Rápidamente, Ortega y su camarilla gobernante se encaminan a una quinta etapa del proceso represivo que desarrollan en nuestro país, en un vano intento por establecer sus propias condiciones ante el escenario de una eventual negociación de la que no podrá escapar, por mucho que su aparato propagandístico nos quiera vender una supuesta normalización de la situación en Nicaragua.

De la Represión Inicial Generalizada durante los meses de Abril a Junio, pasó a la fatídica “Operación Limpieza” de los tranques en el mes de Julio, rememorando y superando con creces las famosas operaciones limpiezas hechas por Somoza y la Guardia Nacional luego de la insurrección de Septiembre del 78, en donde, igual que en el 2018, se cometieron crímenes execrables en contra de la población civil, muchos de ellos dentro de la categorización de Crímenes de Lesa Humanidad. Luego pasó a ejecutar la Represión Selectiva, sobre todo de los jóvenes, como una medida de castigo y lección para todos aquellos que se “atrevieron” a atentar contra la estabilidad del modelo de país que ellos venían construyendo para la familia en el poder, su camarilla política y militar y demás cómplices. Posteriormente vendría la etapa de la Criminalización de la Protesta Ciudadana, para evitar que la población nicaragüense continúe cívicamente en las calles exigiendo Justicia, Democracia y Paz, contradiciendo la propaganda oficial de “normalización” que afanosamente el régimen trata de vender al exterior. Ahora, la represión orteguista se transforma en lo que podría considerarse la etapa final, la Construcción y Consolidación de un Estado Fascista, en donde la mayoría de sus características están presentes.

Desde su llegada al poder en el año 2007, el binomio gobernante impulsó el Totalitarismo como forma de gobierno. Poco a poco eliminó las voces disidentes a su gobierno, unos por la vía de la cooptación económica, otros mediante el chantaje y la amenaza y otros por el cierre de todos sus espacios políticos. La retórica oficial era que vivíamos en un país de buen gobierno, con un modelo económico y social de absoluto consenso, en el que no era necesario cuestionarlo porque todos estábamos bajo el manto del estado protector. El partido sandinista, devenido en una secta política y religioso - esotérica, el Orteguismo, se convirtió en omnipresente y todopoderoso, acaparando todos los espacios políticos y sociales posibles, eliminando por las vías de hecho los mecanismos de expresión y participación ciudadana ajenos al gobierno. A partir de abril, amparados en la represión armada, intentan culminar la obra y con todo cinismo se esfuerzan en convertir al estado orteguista en la única vía de expresión valida, en el interlocutor único, en el canalizador de todas las aspiraciones del ciudadano de a pie, una versión aumentada y corregida del modelo cubano, reduciendo la libertad individual a la mínima expresión. El ciudadano ha desaparecido, lo han convertido en un cliente político afín al gobierno si se adapta al sistema o en un enemigo al que hay que “exterminar” si se opone a los designios de la pareja gobernante. El totalitarismo y el verticalismo será el modelo a impulsar, como la etapa previa de lo que ya vienen adelantando, la imposición de una mentalidad Militarista que aplaste a la sociedad nicaragüense, la consecuencia más visible de la consolidación del estado fascista.

Los cuadros políticos que funcionaban a nivel departamental y municipal, poco a poco vienen siendo sustituidos por las viejas figuras de la guerrilla sandinista que ensangrentaron sus manos en estos meses de represión. Ortega culpa a los primeros de ser los responsables de la destrucción de la burbuja en que vivían, del “País de las Maravillas”, el país de mentiras que gobernaban a sus anchas. Los señalan de no advertir a tiempo lo que se venía, que hicieron un mal trabajo con las bases, que desgranaron al partido y por increíble que parezca, los acusa de no involucrarse con más firmeza en la represión durante estos meses aciagos.

Por eso, en el nuevo estado no hay cabida para remilgos morales, lo único que vale es la lealtad al Caudillo. Los escogidos son los que están  dispuestos a matar por él, los que están dispuestos a dar la vida por él, los que están hasta la coronilla con los crímenes, los que están en el mismo barco que Ortega y por consiguiente ocupando la misma tabla de salvación. Los nuevos jerarcas intermedios, el segundo escalón de mando del orteguismo en los territorios, antiguos cuadros guerrilleros, achacosos, enfermos, alcohólicos, eternos fantasmas de las nóminas estatales, los que durante once años disfrutaron de las prebendas y bondades de la pareja presidencial, son la nueva correa de transmisión del Estado Fascista que recién se estrena. Son los elegidos del caudillo para intentar prolongar la agonía. Han comprado totalmente la propaganda oficial del “Golpe de Estado a la Segunda Etapa de la Revolución” y son peligrosos por ser los primeros fanáticos que defenderán a sangre y fuego el nuevo fascismo orteguista que ya se vislumbra en nuestro sufrido país.

lunes, 29 de octubre de 2018

DANIEL ORTEGA Y LA IGLESIA CATÓLICA. UN REPASO DE CINISMO Y MALDAD


Históricamente, la relación de Daniel Ortega con la Iglesia Católica ha sido una continuada historia de oportunismo, parasitismo y agresiones, sobre todo de oportunismo, si tomamos en cuenta el sacrificio que no pocos de sus miembros dieron antes, durante y después del proceso revolucionario. En diferentes épocas de su agitada vida política ha intentado someterla a sus intereses personales: en los años 80’s como líder del sandinismo; en los años 90’s hasta el 2006 como caudillo del orteguismo y candidato presidencial en tres ocasiones; a partir del 2007 como presidente del país construyendo el andamiaje de una dictadura familiar dinástica. Sin embargo es importante conocer la historia previa, ya que al parecer el comandante padece de amnesia selectiva.

Desde antes del triunfo de la Revolución, muchos de los cuadros que figuraron en la lucha contra el somocismo fueron influenciados por los grupos pastorales que hacían su labor en los barrios más pobres. Religiosos, sobre todo Jesuitas, se incorporaron a la lucha armada del FSLN, regando con su sangre generosa el camino de la victoria contra el sistema somocista o dando el ejemplo de compromiso militante de predicar con los hechos, aun si estuviera en riesgo la vida misma. Uno de ellos, Gaspar García Laviana, "Martin", sintetiza ese compromiso militante de un cura revolucionario, que refrenda con su vida las ideas que predicaba. Otro, José Antonio Sanjinés, “Goyito”, Jesuita Vasco expulsado del país por Somoza en 1971, se integró a la lucha desde el Frente Sur “Benjamín Zeledón”, cumpliendo su promesa de: “Volveré!”, hecha desde el aeropuerto el día de su salida forzosa del país. Regresó triunfante el 19 de Julio integrando las filas guerrilleras, para posteriormente dedicar parte de su vida a la formación del Ejército Popular Sandinista, dando en todo momento ejemplo de entereza, honradez y humildad.

La tensión entre Ortega y el clero católico data de inicios de los años 80’s, cuando se percibió al liderazgo de la iglesia como potenciales enemigos del proceso revolucionario que recién iniciaba. La modalidad fue el ataque frontal y directo, antes que el dialogo y la negociación, la vieja escuela estalinista del caudillo criollo. Eso conllevó a los casos harto conocidos de Monseñor Salvador Schaeffler, dirigiendo el éxodo de miles de indígenas misquitos hacia Honduras; el del Padre Bismark Carballo, siendo vejado y humillado públicamente por agentes de la Seguridad del Estado; el del Padre Amado Peña, al que involucraron en una trama conspirativa armada por la misma Seguridad del Estado, todos estos casos en el año 1982. En 1984, Monseñor Pablo Antonio Vega, Obispo de la Diócesis de Chontales, fue expulsado del país, siendo transportado a la fuerza hasta territorio hondureño en helicóptero, casi en pijamas y en horas de la madrugada. Monseñor Obando y Bravo, en aquel entonces máximo jerarca de la Iglesia Católica, fue perseguido, espiado, humillado y boicoteado a más no poder.

El periodo posterior a la Revolución encontró a Daniel Ortega enfrascado en asumir el control total del FSLN y en tratar de recomponer su tan deteriorada imagen, la que evocaba guerra, escasez y persecución. Era vital establecer un nuevo estilo para desarrollar todas las alianzas posibles, sobre todo con aquellos sectores que tanto le adversaron. Los 16 años de gobiernos posteriores a la revolución hicieron difícil que disminuyera la desconfianza de la Iglesia hacia  el eterno candidato presidencial. Fueron los años del blanco angelical, los arrepentimientos en plaza pública, las pedideras de perdón a los ultrajados años atrás, los discursos prometiendo la Paz, renegando de la guerra y jurando hasta con los dedos de los pies que nunca más volverían el luto, la sangre y el dolor en nuestra patria. Sin embargo, una vez instalado en el poder en el 2007, los viejos planes, tan afanosamente disimulados, salieron nuevamente a flote. Gracias a la persistencia, a un golpe de suerte y a los pecados ajenos, pusieron en bandeja de plata la cabeza de quien Ortega con tanto afán había buscado por muchos años. COPROSA y las raterías de Roberto Rivas, convirtieron al finado Cardenal en un rehén más, después de que tantas veces, vana e infructuosamente, intentó sentarlo a su lado. Ahora simplemente lo sometería a sus caprichos, esta vez en calidad de cooperador necesario, silencioso y silenciado. Utilizando distintos niveles de presión, los planes se echaron a andar: dividir a la Iglesia Católica, enfrentar al pueblo contra sus guías espirituales, fracturar la cohesión de la Conferencia Episcopal.

El primer nivel fue la Cooptación. Primero optaron por ofrecer ayuda para reparar templos y casas curales. La orden dada a los comisarios políticos era participar en todos los eventos religiosos, infiltrarse en cuanto comité de las iglesias se formara y dar la plata que fuera necesaria para cooptar a los religiosos. Como la Jerarquía no cayó en la trampa pasaron al siguiente nivel: La Difamación.  Despuntaron con el famoso episodio del “Hacker de Lujo”, una filtración hecha por ellos mismos, que acusaba a algunos sacerdotes de ser aficionados al alcohol, dinero y mujeres. Con la vieja enseñanza de Maquiavelo, que de la calumnia hecha algo queda, se dio rienda suelta a la campaña de ultraje y descrédito dirigido en contra del entonces Monseñor Leopoldo Brenes, Monseñor René Sándigo, Monseñor Abelardo Mata y Monseñor Hombach
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Dado que ni la Conferencia Episcopal aflojó en sus justas críticas al gobierno, ni la inmensa mayoría de católicos se alejó de sus pastores, tuvieron que pasar a un nivel mayor de presión: La Intimidación. En el 2010, un año después de su llegada al país, el blanco fue Monseñor Silvio José Báez,  primero mediante el robo de su maletín personal, el que había dejado en el vehículo, toda una práctica con “marca de la casa” reconocida, para recolectar información directa de computadoras y documentos escritos, luego la amenaza de sujetos armados cuando se movilizaba en su vehículo por la carretera norte y posteriormente, en abril del 2011, dos sujetos armados entraron al Seminario Mayor, su lugar habitual de residencia, con obvias intenciones de asaltarlo y vejarlo.

Dado que ninguna de las presiones tuvo éxito, pasaron al máximo nivel: El Asesinato. La primera administración de Ortega finalizó con el deleznable crimen del Padre Marlon Pupiro, cura párroco del municipio de La Concha. El 20 de Agosto del 2011, a escasos dos meses y medio de las elecciones de Noviembre de ese año, se perpetraba el asesinato del Padre Pupiro, un tenaz e incansable critico de Ortega y si bien no fue ejecutado en el pulpito durante la misa dominical, a como lo fue Monseñor Oscar Arnulfo Romero, sus últimas homilías recuerdan precisamente al Mártir y ahora Santo Salvadoreño. Su “NO TENGAN MIEDO!” resonaba estrepitosamente en los oídos de sus verdugos. Se pretendió dar una lección al clero católico de que meterse en política y sobre todo, en contra de Ortega, tiene sus riesgos…y a veces mortales.

Luego llegaríamos al 21 de mayo del 2014, posterior al fraude electoral del 2011, con la entrega de la Conferencia Episcopal del histórico documento “En búsqueda de nuevos Horizontes para una Nicaragua mejor, en el que se sentaba la posición oficial de la Iglesia Católica, en la voz de sus Obispos, respecto a la situación política, social y económica de Nicaragua después de siete años de gobierno de Ortega. Era un documento demoledor del cual el comandante no podría alegar ignorancia, cuando cuatro años después, pidió a la misma Conferencia Episcopal le ayudara a sacar las castañas del fuego, luego de la Insurrección de Abril.

Fue una solicitud con todo el cálculo maquiavélico de un viejo zorro de la política sucia, acostumbrado a avasallar o ganar tiempo para seguir avasallando, según sus propias consideraciones y necesidades coyunturales. Una vez logrado el objetivo de haber desmontado los tranques a sangre y fuego y mantener en el país un virtual Estado de Sitio, el dialogo a lo interno se vuelve innecesario y por consiguiente los mediadores también. Vuelve entonces Ortega con las viejas tácticas de guerra,  la de los años 80’s, la amenaza, el chantaje y la intimidación a quienes llamó en un momento de desesperación y desconcierto. Recrudecen de nuevo los ataques a los principales voceros de la Iglesia Católica. Vuelve nuevamente a fijar su blanco en la persona de Monseñor Silvio José Báez, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Managua y una de las voces críticas más respetadas de Nicaragua, quizás la más respetada. Es la piedra en el zapato que le impide doblegar a la Jerarquía Católica, según sus propias cuentas. En el colmo del cinismo, envían “solicitudes” al Papa Francisco para que exilie a Monseñor Báez y entre más largo, mejor. Solicitudes firmadas por los trabajadores del estado, manipulados y chantajeados. Solicitudes encabezadas por las letanías absurdas de quien ha tratado por todos los medios de dividir a la Iglesia.  Sin embargo, ignorante por conveniencia de la historia, se resiste a entender que en los años 80’s no pudo, tampoco en los 90’s y menos ahora, luego de tanta sangre inocente derramada, producto de un demencial y malévolo apego al poder y a riquezas mal habidas.



martes, 23 de octubre de 2018

LA SALIDA DE ORTEGA


Contrario a lo que Ortega insiste en vender, tanto a lo interno como a lo externo, la supuesta “normalidad” en la que estaría entrando el país, la realidad es que el régimen atraviesa los tiempos más duros de todos estos años que han “gobernado” Nicaragua. Cada día que pasa, el cerco se cierra, lenta pero inexorablemente, alrededor de él, su familia y sus allegados. El sistema orteguista, el orteguismo, demuestra en todos los ámbitos de la vida nacional y en el contexto internacional, una fecha de caducidad, una fecha de vencimiento.

Nicaragua está, hoy por hoy, inmersa en una crisis económica, política y social que lejos de disminuir, cada día que pasa se acrecienta más y más. El país ha entrado en una recesión económica, con dos trimestres consecutivos de “crecimiento” negativo; continúa la fuga de capitales, fundamentalmente el capital acumulado en base a la cooperación petrolera venezolana y se habla ya de cifras aproximadas a los 1,200 Millones de Dólares; las pérdidas económicas motivadas por toda la crisis política se acerca a los 1,000 Millones de Dólares; el sistema financiero nacional no vive sus mejores momentos y se sostiene aun por el voto de confianza que la población nicaragüense le da, siempre y cuando demuestre más beligerancia en su posición ante la crisis; el sector agrícola no demuestra tener la confianza necesaria para invertir y cultivar, sobre todo cuando el régimen usa a los toma tierras como arma de intimidación para doblegar voluntades y restar apoyo a la lucha popular y finalmente, todos los municipios del país están tomados por las fuerzas paramilitares, convertidas ahora en fuerzas para -  policiales, donde se vive un virtual Toque de Queda que rige a partir de las 6, 8 o 10 de la noche, dependiendo de las necesidades propagandísticas del gobierno. Managua, cada vez que se llama a marchar, es sometida a un Estado de Sitio, donde la policía, las fuerzas de choque motorizadas y las fuerzas para – policiales pretenden inmovilizar a la población en base al terror.

Puestas así las cosas, Ortega se ha quedado únicamente con la represión como principal soporte de un gobierno que cada vez es más débil. Ejército, Policía y paramilitares son sus acompañantes en este trecho de vida que le queda, que será más corto o más largo en dependencia de tres factores que veremos más adelante. Ni siquiera cuenta con los trabajadores del estado, quienes tienen que tomar el trago amargo de “rotondear” ahora dos veces por semana bajo amenaza de perder sus empleos, sumado a la decisión “voluntaria” de rechazar el treceavo mes (aguinaldo navideño). Sin embargo, tenemos que comprender que esta “soledad” lo vuelve más peligroso aun, Ortega no dejará fácilmente el poder, entiende que no sabe hacer otra cosa más que “gobernar”, ya sea desde arriba, desde abajo o desde en medio y tratará por todos los medios de mantenerse el mayor tiempo posible. Entiende que administrar los tiempos es vital para sus intenciones, que el cansancio, el derrotismo y la desunión son su ventaja. Nosotros tenemos que entender también las nuestras.

Una economía quebrada, la presión internacional asfixiante y la presión nacional constante son las tres pinzas de la cual Ortega no podrá escapar. No podrá gobernar sobre un país en la ruina económica, ruina que no es culpa del pueblo, hay que aclararlo. No podrá gobernar con la presión internacional, que cada día que pasa le cierra las llaves en todos los foros internacionales y que muy pronto tendrá que afrontar el peso de las sanciones norteamericanas, fundamentalmente económicas, provocadas por el mismo, también hay que aclararlo. Y no podrá gobernar a un pueblo que a partir del 18 de Abril decidió poner fin a 11 años de saqueo indiscriminado de los Recursos Naturales y el Erario Público, un pueblo que marcha, que protesta, que se organiza adentro y afuera del país y que entiende que mantenerse unido es la palada de tierra final para sepultar y para siempre, al orteguismo en nuestra sufrida patria.

LA CUARTA FASE DE LA REPRESIÓN DEL RÉGIMEN ORTEGA / MURILLO


El día de hoy, domingo 14 de Octubre del año 2018, Año del Despertar del Pueblo, Daniel Ortega ha hecho realidad su amenaza de no permitir más protestas de la oposición cívica en las calles de nuestro país. La Cuarta Fase de la Represión ha desnudado su cara amarga y violenta, Criminalizar la Protesta Ciudadana, sacando a las huestes policiales y parapoliciales en contra de la ciudadanía, golpeando y secuestrando a todos aquellos que han identificado como líderes de las movilizaciones.

Están lejos de entender que de nada sirve la amenaza, la cárcel y la represión indiscriminada cuando el Pueblo ya despertó, cuando el Pueblo ya decidió salir de esta Dictadura, cuando el Pueblo inicio su largo caminar hacia la Libertad, la Justicia y la Democracia. Ortega trata desesperadamente de aferrarse a lo poco que le queda como soporte de su régimen criminal: la policía y los paramilitares, ahora convertidos por decreto personal en fuerzas para-policiales. Está plenamente convencido que todos aquellos que ahorita mismo están en las rotondas son empleados públicos obligados, amenazados con el despido, denigrados por la necesidad de mantener a sus familias. Con ellos no cuenta ni para el mediano ni para el largo plazo, este último casi inexistente toda vez que el cerco internacional se cierra, lenta pero inexorablemente.

Ortega está más que claro que su única salida es una negociación y si es internacional, mejor. Ortega sabe que no le queda más alternativa que salvarse el, su familia y el círculo más cercano y solo la comunidad internacional puede garantizarlo. Ortega sabe que no podrá salvar el capital acumulado a base del saqueo, si no entrega al resto de sus compinches que han asesinado, torturado, secuestrado y encarcelado. Llegado ese momento, NADIE importara más que su círculo. Ni Avellán, ni Porras, ni Moreno, absolutamente NADIE será más importante que los escogidos por él y su mujer.

Por eso las acciones como las de hoy, encarcelando, golpeando, secuestrando, sometiendo a la capital a un virtual Estado de Sitio, con una fuerza de ocupación uniformada, actuando ilegalmente. Ortega quiere imperiosamente obligar a que el pueblo acepte sus condiciones para negociar, sobre miles de encarcelados, líderes y lideresas de la protesta ciudadana. Se sabe acorralado y quiere tener que ofrecer en una negociación, algo que es sensible para el pueblo, sus presos políticos. Quiere Amnistía a cambio de Libertad. Libertad para nuestros presos políticos, los capturados antes y los capturados hoy, a cambio de Impunidad.  

El cerco se cierra para Ortega, lo sabe él y lo sabemos nosotros.

domingo, 13 de mayo de 2018

NEGOCIA Y COMBATE


No se necesitaba ser un pitoniso o devanarse los sesos para advertir lo que nos esperaba este fin de semana, que aún no termina. Incrementar al máximo la represión desde la tarde del sábado para desmontar todos los focos de resistencia icónicos de esta jornada de lucha: UPOLI, UNAN y Masaya. Quizás muchos no esperaban la furia criminal que el gobierno desataría sobre esta última, pero todo presagiaba una noche de cuchillos largos. Se habla de dos muertos, uno de ellos un niño de apenas 14 años y más de 150 heridos. Un saldo brutal para un solo día.

Los cálculos de la Rosario eran llegar mañana lunes a las 12 am con las cabezas sangrantes de Monimbo, la UPOLI y la UNAN y arrojarlas sobre la mesa de negociación. Negociar en posición de fuerza, de ventaja, nunca de debilidad, sin embargo será muy difícil hacerlo de hoy a mañana. La imponente marcha de vehículos hacia Masaya, para brindar la verdadera SOLIDARIDAD con un pueblo heroico, significa una aplastante VICTORIA de quienes enarbolamos las banderas de Paz, Justicia y Democracia. Entendámoslo con toda claridad, ellos nunca han negociado en desventaja, siempre al borde del abismo, siempre al filo de la navaja, siempre empujando violentos y esperando que el miedo del contrario lo obligue a rendirse. Hoy ya no es así, mañana tendrán que sentarse sin nada con que intimidar, únicamente con los ríos de sangre que chorrean de sus manos.

Mi opinión es que Hoy es clave y Mañana más aún. Masaya debe mantenerse erguida, victoriosa, combativa. Catarina, Niquinohomo y Masatepe deben resguardar las espaldas de Monimbo. La UNAN y la UPOLI deben ser protegidas de los embates que pudieran llegar hoy por la noche. Protegidas con todo el pueblo cercano. La creatividad es esencial. El país entero debe ver en el “Repliegue Ciudadano” de Managua a Masaya el día de hoy, el ejemplo de lo que se necesita en nuestro país para alcanzar la Paz. Mucha Solidaridad, Decisión y Fortaleza del pueblo.

No me queda claro hasta donde están las negociaciones que a espaldas de todos se vienen dando, pero de lo que si debemos estar claros, es que tenemos que obligar al régimen a responder al plazo fatal dado por la Conferencia Episcopal para iniciar el Dialogo Nacional. Que sean ellos y no nosotros los que se levanten y quiebren la mesa, que sean ellos los que abandonen las negociaciones que pudieran iniciarse, que sean ellos quienes queden en evidencia de su incapacidad de gobernar este país y buscar soluciones a la crisis que ellos mismos crearon. Que sean ellos quienes queden mal ante sus “aliados”, ante la comunidad internacional, ante la OEA, ante los Estados Unidos, ante la Unión Europea. Que sean ellos los que se pongan la soga al cuello. Hoy más que nunca tenemos que hacer acopio de paciencia, pero no de la resignada, sino de la paciencia “activa”.  

Creo, y es mi opinión, que al plazo fatal hay que ponerle presión, si no, no responderán. Ellos quisieron aplacar a sangre y fuego Masaya anoche, no pudieron. No han podido con la UPOLI y se les atraganta la pérdida de la UNAN. Están más que conscientes que van en desventaja, que la llevan perdida. Creo que mañana el país entero debe decirle al gobierno que solo ellos atrasan y la mejor forma de hacerlo es a como se lo están diciendo en Chontales y en Nueva Guinea. Es el único lenguaje que escuchan. A unos les preocupan las pérdidas económicas, a otros nos preocupan la sangre y los muertos. Es el pueblo el que pone a partir de ahora los plazos y el plazo es mañana.