sábado, 30 de octubre de 2010

ROBERTO RIVAS REYES: EL PARADIGMA DE LA CORRUPCION EN NICARAGUA

Nuevamente el impresentable Roberto José Rivas Reyes, el fraudulento Magistrado Presidente del también fraudulento Consejo Supremo Electoral, ocupa las primeras planas de los medios noticiosos en nuestro país, a raíz de sus más duras, atrevidas y venenosas críticas a la Iglesia Católica, a la Conferencia Episcopal y en particular a quienes  han levantado su voz para exigir su retiro inmediato de la institución encargada de dirigir las próximas elecciones en Nicaragua, por estar a todas luces inhabilitado para hacerlo, dado su largo historial de corrupción personal y del robo denunciado y documentado del voto de los nicaragüenses, tanto en el 2006 como en el 2008.

Rivas Reyes acostumbra decir en su defensa, que nadie se quejó ni protestó cuando dio por vencedor a Alemán y a Bolaños en las elecciones pasadas y ahora la oposición se queja porque ganó Ortega en el 2006 y su partido en las municipales del 2008. Sin embargo parece olvidar que en aquel entonces gozaba de la protección de ambos presidentes en virtud de la alianza de estos con el Cardenal Miguel Obando y Bravo, su mentor y protector de siempre. Se olvida que aun no había pasado a su condición actual de rehén de Daniel Ortega, en virtud de los innumerables casos de corrupción en los que ha sido señalado, en el pasado y en el presente, casi todos comprobados por la Procuraduría General de la República, tanto en la época de Alemán, Bolaños y Ortega.

Esta vez, como se dice popularmente, Rivas Reyes la sacó del estadio, sacando a luz pública casos que comprometen la dignidad de algunos miembros de la Iglesia. Menciona casos de homosexualidad, pederastia, encubrimientos de divorcios, infidelidades matrimoniales y otras basuras, que no tienen más finalidad que trasladar el mensaje de Ortega  a la Jerarquía Católica, mismo que no es otra cosa más que la amenaza de escalar los ataques del orteguismo si insisten en meterse en asuntos políticos, ya que de la mano de Rivas Reyes y Obando y Bravo, conocen algunos “secretos” de ciertos personajes de la iglesia católica. Con su denuncia, Rivas Reyes empaña y compromete todavía más la figura de su protector, El Cardenal, ya que estos supuestos hechos denunciados se dieron bajo la égida de este último, por lo que, al menos, lo convierte en  cómplice o encubridor y, de hecho, en un chivato oficioso al servicio de Daniel Ortega.

Pareciera un ataque suicida el de Rivas Reyes con los supuestos “secretos” que devela, sobre todo si tomamos en cuenta de que él mismo es blanco de rumores acerca de su relación con el Cardenal Obando y Bravo, la que se asegura por no pocos, que ambos tienen lazos de consanguinidad propios de padre a hijo. Rumores, puesto que solamente un examen de ADN lo confirmaría, pero una historia escabrosa al fin y al cabo que lo invalida para lanzar piedras al vecindario teniendo techo de cristal. Sin embargo, para el orteguismo todos los que giran alrededor y fuera del anillo de hierro son desechables y Rivas Reyes no parece o no quiere darse cuenta de esta situación. En todo caso, él tiene que pagar algún costo por todos los abusos cometidos y los que a diario comete a vista y paciencia de la población nicaragüense. Su impunidad no es gratis y en esta ocasión toca pagar. Nadie mejor que él para atacar a la iglesia, ya que de acuerdo al refrán, no hay peor cuña que la del mismo palo, aunque esto signifique enviarlo a la hoguera de la crítica para que termine de arder.

A simple vista podría considerarse que estos ataques a la Jerarquía Católica son una acción solitaria y personal de Rivas Reyes, pero para los conocedores de cómo opera el orteguismo, pudiera tratarse de una de dos cosas o de las dos a la vez. La primera de ellas, tirar una sonda a la opinión pública nacional que permita sacar de la agenda mediática el próximo amarre de Ortega y Alemán, el que podría involucrar una reforma a la Constitución Política que le dé al primero la tan ansiada legitimidad de la reelección de cara a la opinión publica internacional. Nada mejor que atacar a la Iglesia para armar el alboroto y desviar la atención de la gente. La otra es, siempre en la tónica de la negociación entre el PLC y el FSLN, pretender lavar la cara del Consejo Supremo Electoral prescindiendo de Roberto Rivas Reyes y colocar en su lugar al General Omar Hallesleven, pero antes de irse, hacerle el favor de golpear a la Jerarquía Católica para limitar su influencia política en la sociedad nicaragüense con este tipo de denuncia y hacer un nuevo “tanteo” de cómo estaría el apoyo de la ciudadanía a la Iglesia y a la Jerarquía en particular, previo al año electoral que se avecina. Recordemos que el primer tanteo fue el año pasado con la filtración del documento “Relación entre la Iglesia y el Frente Sandinista”, elaborado por Orlando Núñez. En este documento se hacían señalamiento de uso y abuso de alcohol, dinero y mujeres por parte de algunos obispos. La respuesta de la población católica en aquel entonces fue contundente y masivamente cerraron filas en torno a sus guías espirituales, lo que hizo retroceder a los canallas y echar la culpa a un anónimo e inexistente “Hacker de Lujo”. Un llamado al voto masivo para las elecciones del 2011 por parte de la Iglesia no conviene, bajo ningún punto de vista, a los intereses del presidente Ortega.

Al orteguismo no le importa arrastrar al Cardenal en esta cruzada por la reelección, ya que al atacar a la Jerarquía y en especial a aquellos obispos que han denunciado con contundencia el desastre político, económico y moral en que está sumido nuestro país, pero sobre todo la manipulación grosera de los símbolos religiosos, están atacando el corazón mismo de la Institución a la que todavía pertenece Obando y Bravo en su calidad de Cardenal Emérito. Pareciera ser que el amor por Rivas Reyes es superior al decoro, la vergüenza y la solidaridad cristiana hacia sus Hermanos en Cristo. Este amor está claramente expresado en evitar que caiga preso por sus interminables casos de corrupción, chantaje que los convierte a ambos en rehenes de Ortega.  Los inmensos abusos en COPROSA, el pago indebido de la indemnización millonaria por la finca La Garnacha, los denunciados vínculos financieros con los Centeno Roque, el despojo de los terrenos donde se levanta su fastuosa mansión en Carretera a Masaya, el abuso con las cotizaciones, nunca enteradas, de los trabajadores del CSE al INSS por valor de 25 millones de córdobas, sus mansiones en San Rafael de Escazú, Costa Rica, cantidad de autos de lujo adquiridos libres de impuestos, viajes casi semanales de él y su familia en Jets Privados para ir al vecino país del sur, la no rendición de cuentas de más de 30 millones asignados del presupuesto nacional a la institución que preside, fraude en las elecciones del 2006, fraude en las elecciones del 2008, son entre otros, parte del extenso rosario de fechorías de Roberto José Rivas Reyes, fechorías por las que en cualquier país, medianamente decente, estaría tras las rejas purgando una larga condena, fechorías que son del total conocimiento de Obando y Bravo, las que, aparentemente, gozan de la bendición cardenalicia.

sábado, 16 de octubre de 2010

LA UNIDAD VERDADERA Y LOS CABALLOS DE TROYA

Cuenta la leyenda, que después de 10 años de combate entre Griegos y Troyanos y ante la imposibilidad de penetrar los muros de la ciudad sitiada, los primeros idearon la construcción de un gigantesco caballo de madera, el que ofrecerían a los dioses por su pronto regreso a tierras griegas. Fingiendo retirarse, ocultaron una gran cantidad de sus soldados dentro del caballo de madera, el que fue introducido por los mismos troyanos dentro de los muros de la ciudad, para ofrendarlo a sus dioses durante la larga fiesta de celebración de la supuesta victoria sobre sus enemigos. Durante la noche, los soldados ocultos salieron de las entrañas del caballo, tomaron e incendiaron la ciudad casi sin ninguna resistencia por parte de los supuestos vencedores. Este ardid es conocido en la historia como el Caballo de Troya y se refiere actualmente a aquellos individuos  u organizaciones que, haciéndose pasar como afectos a una causa, tratan de minarla y destruirla desde adentro, cumpliendo órdenes del adversario, a quienes sirven, ante la imposibilidad de hacerlo ellos mismos.
En la situación política actual de nuestro país, a través de las distintas encuestas que constantemente se realizan, la mayoría de la población demanda la unidad de las fuerzas de oposición para poder enfrentar al orteguismo en las elecciones del 2011. Algunos claman constantemente la necesidad de aglutinar a todos las fuerzas que son y se dicen de oposición, como la única fórmula para alcanzar la victoria, independientemente de que con sus actos, algunos de ellos se comportan como verdaderos Caballos de Troya dentro de las filas de quienes nos oponemos a Ortega y al orteguismo.
Lo han hecho en el pasado y lo seguirán haciendo en el futuro, pues ellos no dependen de su propia voluntad, sino que cumplen la del adversario, porque algunos son parte de ellos, cumpliendo misiones de “topos”, a como se les denomina en el argot de las fuerzas de inteligencia a los agentes infiltrados por largo tiempo y que permanecen ocupando cargos de importancia en las organizaciones opositoras. Otros, son usados para los fines del orteguismo a cambio de dinero, prebendas, cargos en el gobierno para sus familiares y amigos, por chantajes o amenazas directas o simplemente por cobardía, ambición e incapacidad. La principal tarea que, invariablemente, todos ellos cumplen en estos momentos, es desalentar y desmotivar a la población en torno a una candidatura unitaria y de consenso y mantener en la mente de los nicaragüenses la creencia de que Ortega es inevitable e invencible, que todo cuanto se haga es insuficiente porque este ya ganó desde ya las próximas elecciones del 2011.
Por eso, la unidad no puede ser con todos y a ojos vendados. La oposición nicaragüense poco a poco va encontrando su propio cauce unitario, en un camino plagado de trampas y tramposos. La tarea no es nada fácil, sobre todo cuando se tiene enfrente a un adversario que dispone de un inmenso poder económico, el que utiliza para comprar voluntades a diestra y siniestra y cuando muchos que se dicen opositores, están más pendientes de sus propias necesidades que de las necesidades de aquellos a los que dicen representar. De ahí la frase “La calle esta dura”, que se ha vuelto ya tan famosa en boca de “opositores” que regresan arrepentidos al regazo del orteguismo, para seguir usufructuando cargos y prebendas. 
Superada la trampa de las primarias inter partidarias, quedan muchos escollos que vencer y el más importante es saber quiénes son los verdaderos aliados y quienes los alacranes dentro de la camisa. Muchos se acercan para ofrecer sus casillas, las que nunca han participado solas en una contienda electoral. Otros ofrecen poderosas estructuras a lo largo y ancho de departamentos, municipios, barrios, comarcas y cañadas en todo el país. Algunos más, verdaderos ejércitos de fiscales, haciendo creer que sus tendidos electorales son más inexpugnables que las murallas de Troya. Florecerán los grupos de apoyo a la candidatura, con personajes que se creían ya olvidados o extinguidos, pero que casi por milagro de la naturaleza, aparecen y florecen como hongos después del aguacero, ofreciendo su valiosa experiencia en los asuntos concernientes a la organización de campañas electorales, pero sobre todo, en la correcta administración del estado, por el que estarían dispuestos a “sacrificarse”.  
La posibilidad real de que sea Fabio Gadea Mantilla la persona que una a los nicaragüenses en una candidatura de consenso cada vez se perfila con mayor fuerza y decisión y no hay que caer en la trampa de que por que hay que ir unidos tienen que estar todos los que se autonombren de oposición. Como dice el dicho popular, “Ni están todos los que son, Ni son todos los que están”, las últimas encuestas continúan reflejando que el sector denominado independiente es la fuerza mayoritaria de votantes en el país. Se menciona por las mismas encuestas, que Ortega ha logrado captar un sector importante de este segmento, por lo que no hay que caer en el error del triunfalismo y creer que al ir todos en un “mismo saco”, la población dará su voto como un reflejo automático.
Los llamados independientes, que no se apresuran a votar por cualquiera y toman su decisión en base a un largo proceso de análisis, estarán pendientes de quiénes acompañarán al eventual candidato unitario y de consenso, es decir de las alianzas que se perfilen y de las cuotas de poder, reflejadas en las listas de diputados, que estos logren alcanzar. El peligro puede ser, que ante una supuesta necesidad de aglutinar a todos para derrotar al orteguismo, incluidos los que hoy en día, con sus acciones, se comportan como aliados, pactistas o subordinados de  Ortega, indeseables todos ellos, alejemos a este numeroso grupo de votantes y propiciemos un gran abstencionismo, fatal para las pretensiones de la oposición y escenario ideal del oficialismo.
Por eso, la consigna debe ser de Unidad, pero con aquellos que realmente se ganen el derecho de formar parte de este esfuerzo en contra de la dictadura que pretende consolidar Daniel Ortega. Y este derecho se debe demostrar a los nicaragüenses en acciones concretas día a día, sin titubeos, vacilaciones ni excusas, pues de lo contrario, lo que estaríamos llevando a lo interno de las filas de la verdadera oposición, sería el Caballo de Troya que la destruiría desde adentro.

sábado, 9 de octubre de 2010

LA ESTRATEGIA ORTEGUISTA PARA LAS ELECCIONES DEL 2011

El gran objetivo general del orteguismo, expresado en la Estrategia de Comunicación para las próximas elecciones, denominada “La Campaña de la Victoria”, es Ganar holgadamente la elección presidencial del año 2011. Para alcanzar dicho objetivo, necesita forzosamente dividir al máximo a las fuerzas de la oposición, vale decir a los partidos políticos opuestos al FSLN, para evitar a toda costa la consolidación del voto de los nicaragüenses que ni han creído , ni creen en las maravillas de la tan cacareada Segunda Etapa de la Revolución.
Luego de 16 años en la llanura y después de casi 4 años de una increíble  acumulación de capital cercana a los 1,200 millones de dólares, que al amparo de la ayuda venezolana ha logrado amasar la familia Ortega – Murillo y sus principales allegados, difícilmente el orteguismo accederá a entregar nuevamente el poder. Según sus principales voceros, llegaron para quedarse al menos los próximos 15 años, por lo que, de acuerdo al mismo documento, ganar las próximas elecciones son asunto de vida o muerte para garantizar la continuidad del nefasto proyecto que han emprendido. Perderlas y que la oposición logre al menos 56 diputados en el próximo parlamento, numero clave para reformar la Constitución Política, no es opción que se esté contemplando en las filas orteguistas. Están plenamente conscientes que eso sería el Principio del Fin.
Haciendo un repaso de los resultados de las elecciones nacionales anteriores, se comprueba fácilmente que el FSLN ha mantenido en promedio el 39.71 % del total de votos, insuficiente para alcanzar la silla presidencial. De acuerdo a estas cifras, las posibilidades de conservar la presidencia  en una contienda electoral justa, transparente, con amplia observación nacional e internacional y con árbitros honestos en el Consejo Supremo Electoral es casi una misión imposible. Solamente con el inmenso favor de disminuir al 35 % el porcentaje necesario para ser electo presidente, producto del pacto del 2000 entre Alemán y Ortega, pudo este último retomar el poder nuevamente. Por tal razón, los estrategas del orteguismo se plantean, fraude de por medio,  ganar las elecciones con un porcentaje equivalente al 60 % del total de los votos, lo que les daría los 56 diputados en la Asamblea Nacional  necesarios para, a partir del 2012, llevar adelante las reformas a la Constitución que garanticen la hegemonía política del FSLN sobre toda la sociedad. Sin embargo, esta alternativa tiene varios escollos a vencer.
El primero de ellos, la aparición de Fabio Gadea Mantilla como posible candidato de consenso, capaz de aglutinar el voto mayoritario de los nicaragüenses y dejar reducido a un probable 30 % los votos de los seguidores del orteguismo. En segundo lugar, la ilegalidad de la candidatura de Daniel Ortega de cara a la comunidad internacional, que ante esta y la evidencia de un gran fraude electoral, podría plantearse el retiro total de la cooperación económica a nuestro país, incluida la de los organismos multilaterales, lo que sería desastroso en un eventual tercer mandato del actual presidente. En tercer lugar, la ilegitimidad del Consejo Supremo Electoral, órgano rector del próximo proceso electoral y de la Corte Suprema de Justicia, como máximo responsable de dirimir cualquier alegato que tenga que ver con la legalidad de las decisiones tomadas por el primero. Finalmente, las dudas sobre la fortaleza de Hugo Chávez Frías, principal soporte económico de Ortega, en las elecciones venezolanas previstas en el 2012.
Se necesita entonces, para superar el primer escollo, torpedear al máximo la posibilidad de que se aglutine la oposición en una sola candidatura. Conscientes de la facilidad con que la población puede ser desmotivada y desmovilizada, ejecutan al pie de la letra los Principales Lineamientos expresados en el documento Socialismo del Siglo XXI, Hermandad Revolucionaria, que plantea “Profundizar el debilitamiento y la división de la oposición política, aprovechándose de sus debilidades, por las vías y métodos que fueran necesarios, monopolizando la Asamblea Nacional, la Corte Suprema de Justicia y el Consejo Supremo Electoral”. La conveniente “declaratoria de guerra” anunciada por ALN en contra del PLC en el seno del Parlamento se conjuga perfectamente con la estrategia de Ortega. De manera consciente y muy bien retribuida, o inconsciente y haciendo el triste papel de tontos útiles, con sus acciones, ambas agrupaciones políticas pavimentan el camino que permite el avance incontenible del orteguismo sobre las ruinas de la institucionalidad y el estado de derecho. Ambos están siendo cómplices de la consolidación de la dictadura de Daniel Ortega en Nicaragua.
En relación a la ilegalidad de la candidatura de Ortega, la única posibilidad de diluirla es mediante las reformas a la Constitución Política. Para esto se necesitan urgentemente 56 votos antes del 15 de Diciembre. Sobre la base de los 52 votos exhibidos en fecha reciente, se especula que los 4 restantes saldran a costa del PLC, por la vía de diputados suplentes que se “libretearían” o desertarían de las filas del partido, “descontentos” con el máximo líder. Esto, sumado al anunciado regreso de los magistrados liberales a la Corte Suprema de Justicia, sería el colofón del pacto en su tercera versión, solo que esta vez a tres bandas, ya que incluirían a ALN, segunda fuerza política en virtud del despojo del partido a los del MVCE. El hecho de que le correspondan el 50% de los cargos claves en los órganos electorales municipales y departamentales en las próximas elecciones nacionales, constituye su principal activo y el derecho de piso en el nuevo pacto. El papel asignado sería el de validar el fraude que se prepara para la gran “victoria” de Ortega en el 2011. Se maneja que el arreglo a tres bandas comenzó ya con el famoso “Gacetazo”, por el que hubo una gran “inversión de capital” y se profundizaría con la repartición de diputados entre los tres socios en la contienda electoral del año entrante.
Para mejorar el rostro del Consejo Supremo Electoral y la Corte Suprema de Justicia, se procedería a elegir a los 25 funcionarios de estos y los demás poderes del Estado, con la connivencia de los “enemigos jurados” ALN  y PLC. Ambos lo harían por “amor a Nicaragua y para evitar un nuevo derramamiento de sangre”. Posiblemente quede fuera de la fiesta Roberto José Rivas Reyes, pero en todo caso, el FSLN tendría mayoría absoluta o la hegemonía total que le permiten los dólares de Chávez, que distribuyen a manos llenas entre los que cooptan o compran. En relación a una eventual derrota del presidente Hugo Chávez en el 2012, esta obligaría forzosamente a Ortega el tener que retomar la cooperación internacional, tan vilipendiada hoy en día. De ahí los esfuerzos de cumplir a cabalidad los compromisos adquiridos con Estados Unidos y que tienen que ver con la migración ilegal, la lucha contra el narco tráfico y el combate al terrorismo. En Europa no las tiene todas consigo, pues el cambio de gobierno en Holanda y el ya hecho público retiro de la cooperación de Dinamarca y Noruega, son malas señas para el futuro inmediato.
Puestas así las cosas, las próximas elecciones no serán fáciles para la oposición, pero tampoco para Ortega. La victoria dependerá de la estrategia que se logre articular, de la cohesión que se alcance con la población en torno a la propuesta que se presente y de la motivación que la gente tenga para defender en las calles Su Victoria.

sábado, 2 de octubre de 2010

DIVIDE Y VENCERAS, VIEJA TACTICA DEL ORTEGUISMO

La máxima Divide y Vencerás, del latín Divide et Vinces, es atribuida al emperador romano Cayo Julio Cesar,  quien la utilizó para referirse a su táctica de conquista de Las Galias, aprovechando las rencillas entre las diversas tribus germanas, lo que a la postre le facilitó la victoria. 
Sun Tzu, estratega militar chino, en su extraordinaria obra “El Arte de la Guerra” escrita hacia el año 500 antes de Cristo, plantea en el Capítulo III, referido a la Estrategia Ofensiva, una modalidad aplicada a la más pura estrategia militar de la máxima Cesariana. Citando textualmente la enseñanza número 5 recomienda: “Después, lo mejor es desbaratar sus alianzas. No permitas que tres enemigos se junten. Examina sus alianzas y trata de deshacerlas y destruirlas. Si un enemigo tiene alianzas el problema es grave y fuerte la posición del enemigo; si no tiene alianzas, el problema es menor y débil la posición del enemigo”.
Para nadie es un secreto que los estrategas del orteguismo han venido aplicando estas viejas tácticas con gran éxito y mas aplicadamente a partir de los años 90´s, luego de la derrota electoral a manos de Violeta Barrios de Chamorro. El método de infiltración de las nuevas fuerzas políticas adversarias, dejando “sembrados” cuadros que invariablemente ocupaban y ocupan cargos de dirección, para después utilizarlos en la creación de conflictos y fisuras internas que irremediablemente conllevan a la división, ha sido la modalidad preferida de los antiguos miembros de la Dirección General de la Seguridad del Estado, DGSE, devenidos ahora en la seguridad interna del partido orteguista, bajo la cobertura y amparo de la Secretaría de Organización de dicha agrupación política. MUN, APRE, PRONAL, MDN, MUC, MUR, AC entre otros, fueron alimentados y engordados en sus filas por el FSLN, de acuerdo a satíricas confesiones hechas ahora por quienes cumplieron esas acciones. Estos mismos aseguran, que la mayoría de los partidos que actúan en el espectro político nacional y que se oponen al gobierno del presidente Ortega, también están infiltrados a todos los niveles. No es casual entonces ver los desesperados intentos de muchos que se auto llaman opositores por dividir, confundir, figurar y atacar cuanto intento unitario aparezca de cara a las elecciones nacionales del próximo año. 
En los tiempos de la segunda etapa de la revolución, el objetivo final del orteguismo es único y ha sido expresado con meridiana claridad en todos sus documentos: La reelección del caudillo del partido en las próximas elecciones de Noviembre del 2011. La estrategia es simple: Desmovilizar y Dividir a la oposición que corra en contra del candidato del partido de gobierno. Esta estrategia se desarrolla fundamentalmente en dos ámbitos de acción: La Asamblea Nacional y el Electorado Nicaragüense.
En el primero, han obtenido un éxito relativo al quitar la mayoría parlamentaria a las fuerzas de la oposición, gracias a los votos de las bancadas de ALN y del BUN. De ALN nos ocupamos en nuestro editorial anterior. Los segundos, como su nombre lo insinúa, más ruido que cerebro, son una verdadera panda de mercenarios, compuesta en su mayoría por desertores de los partidos que los llevaron a las curules que actualmente usurpan. Esta bancada, auto llamada de Unidad Nicaragüense, sin más objetivos que servir de pie de amigo a la bancada oficialista, se debaten entre la mendicidad y la mediocridad política, el desprecio de la población y la ausencia de ideas que les permita, al menos, guardar las apariencias de que son diputados de oposición. Fueron creados de manera artificiosa para bajar el precio de los votos de aquellos mal acostumbrados a ver el parlamento como un mercado persa.
En relación al electorado nicaragüense, el orteguismo apunta a fortalecer el Abstencionismo y la Dispersión. La idea de inevitabilidad e invencibilidad de Ortega es la principal arma para desmotivar y desmovilizar a la población y mantener los niveles de abstencionismo cercanos al 30%. Las acciones prebendarias para fidelizar a la base de militantes orteguistas, garantizarían el voto duro necesario para mantener el 38 % histórico, suficiente para obtener la victoria.
Así mismo, el orteguismo ha optado por ampliar el abanico de modalidades para mantener dividida a la oposición, por lo que, de acuerdo a esta línea de trabajo, existen algunos partidos que actúan de oficio en su acción desestabilizadora y otros que desde supuestas alianzas tácticas, hacen el trabajo sucio diversionista y divisionista, recibiendo miserables prebendas, por supuesto mucho menores que las prometidas cuando negocian dichas alianzas. Vehículos, dinero en efectivo, cargos en el gobierno para ellos, sus familiares y amigos, participación ventajosa en algunos negocios, seguridad de su personería jurídica y financiamiento electoral entre otras,  es parte del menú que se ofrece a los prospectos a cooptar y comprar.
Existen también los llamados partidos de alquiler, quienes jamás han obtenido el favor de más del 4 % del electorado nacional, pero al servir a los intereses del orteguismo mantienen sus personerías jurídicas, algunos favores personales y cuando llegan las elecciones, son financiados y rellenados con fiscales para completarles sus tendidos electorales, ya que, huérfanos de bases, ni para eso “ajustan”.
Sin embargo, no todo el panorama es tan sombrío. En los cálculos del orteguismo no entraba la intención de una candidatura única, que eventualmente aglutine a la mayoría de los partidos y organizaciones de la verdadera oposición. En los escenarios que recreaban, especulaban con distintas fórmulas encabezadas la mayoría por Eduardo Montealegre. En otros, esperaban que como resultado de las primarias inter partidarias, corriera como candidato “opositor” triunfante el Dr. Arnoldo Alemán. La repentina aparición de Fabio Gadea Mantilla y el respaldo que ha concitado en muchos sectores, ha agarrado fuera de base a los estrategas de Ortega. Al desinflarse las famosas primarias, la “Opción Alemán” es vista ahora como un elemento de distracción y confusión de la base liberal. Se ha debilitado tanto, que el orteguismo ha enviado como refuerzo a los conservadores de Bolaños Davis para plantearse una alianza tan rara como un arroz con mango. Se juega también con el Factor ALN para enamorar a Fabio Gadea con el famoso cuento de la casilla segura de la segunda fuerza política a nivel nacional y siempre queda el recurso de hacer una elección con cerca de 15 partidos para dispersar a los electores.
Queda por ver que tan amplio puede llegar a ser el respaldo de los nicaragüenses hacia la candidatura de Fabio Gadea Mantilla. Las últimas encuestas mantienen cercanos al 45 % el sector de los llamados votantes independientes, verdaderos decisores de toda contienda electoral. Este segmento electoral más proclive a razonar su voto, ni es emotivo ni se moviliza con las consignas de “Todos contra Ortega” o “Todos con Fabio”. Esperarán a ver el programa de gobierno, la fórmula electoral, la composición del futuro gabinete y las listas de diputados que presente Gadea Mantilla.  De su calidad, idoneidad y balance dependerá que, entonces y solo hasta entonces, se pueda decir que los días de Ortega al frente del gobierno están contados.

sábado, 19 de junio de 2010

LOS DIPUTADOS: UN PRODUCTO DE NUESTRA SOCIEDAD

Prácticamente a diario leemos, vemos y oímos quejas de la oposición en Nicaragua, refiriéndose a la actitud que demuestran los miembros de la Asamblea Nacional, supuestos a ser “La Oposición” contra todas aquellas medidas del gobierno que atenten contra la mayoría de la población, ya que este fue el mandato encomendado por la misma población al momento de elegirlos. No pasa un solo día en que por los distintos medios de comunicación se critique a los diputados que no salieron en la casilla del orteguismo, ya sea por su forma tan ambigua de hacer oposición, por venderse miserablemente a precio de saldo o sencillamente por la inutilidad de no tener ni siquiera una estrategia política para enfrentar el desastre a que lleva a toda la sociedad este remedo de gobierno.

De acuerdo a los resultados de las elecciones del 2006, deberían de haber 54 diputados haciendo oposición al gobierno y conteniendo la embestida orteguista por consolidar una dictadura familiar, la que se  apoya, ya sea en la manipulación de la Constitución o en abierta violación a la misma, según el manual Chavista de aprovechar el control de las instituciones del Estado para imponer un férreo control a la sociedad.

Sin embargo, la realidad es otra,  el orteguismo en un paciente proceso de chantaje, presión, halagos o simplemente utilizando la vulgar compra de diputados, ha cambiado totalmente a su favor la correlación de fuerzas en la Asamblea Nacional y de 38 diputados que debería de tener, hoy se asegura que se acerca ya a tener los 54 diputados que sacó la oposición en el 2006. Prácticamente en todas las bancadas ha habido deserciones de parte de algunos de sus miembros y el fenómeno del transfuguismo político ha sido la constante desde que el Orteguismo accedió al poder en Enero del 2007.

Las críticas de la población que no está de acuerdo con el orteguismo y que de acuerdo a las encuestas ronda el 70 %, ha provocado que exista desconfianza, desinterés, apatía y resentimiento hacia los partidos políticos y según las mismas encuestas, cada día se suman más al llamado sector de los independientes, es decir, aquel sector que no se siente representado por ningún partido político. Sin embargo, a las cosas hay que llamarlas por su nombre y los políticos que actualmente están como representantes nuestros en la Asamblea Nacional son los mismos que nosotros elegimos. Ellos no aparecieron de la nada, nosotros con nuestro voto los llevamos ahí. Sabemos que muchos de ellos han traicionado el voto que les dimos y la confianza que depositamos en estos, pero siempre estamos detrás de ellos pidiéndoles ayuda de cualquier tipo, cobrándoles nuestro voto. Los criticamos, pero nos desvivimos por saludarlos. Nos quejamos de su descaro y desvergüenza, pero nos afanamos por sacarles algún beneficio en provecho nuestro. A veces hasta nos llenamos de satisfacción al decir que somos amigos “Del Diputado Fulanito de Tal”. No entendemos o no queremos entender, que estas sabandijas lo único que se merecen, es el desprecio de quienes votamos por ellos y nos traicionaron, vendiéndose al orteguismo por un puñado de dólares.  Los vemos muy orondos, haciendo ostentación de las 30 monedas con que fueron comprados y nos molesta saber que son mentirosos, tramposos, demagogos,  deshonestos y cínicos, pero si se da de nuevo la oportunidad, volvemos a votar por ellos!  Muchos dirán que no votaron por ninguno, pero cuando se abstuvieron de votar  decidieron que otros eligieran por ellos, lo cual no les quita responsabilidad, más bien los vuelve cómplices de poner a tanto inútil al frente de la gestión política de la sociedad.

Todo esto nos debe llamar a la reflexión. Muchos se quejan de la clase política que tenemos, pero la verdad es que estos diputados y estos dirigentes que tenemos no vinieron ni de otro planeta, ni de otro país. Salieron de la misma sociedad en la que  nosotros vivimos, viven en nuestra ciudad, en nuestro barrio, los conocemos desde pequeños, fueron formados en familias a las que conocemos desde hace años. Conocíamos sus defectos. Sabíamos de sus debilidades. Los hemos visto crecer y sabíamos de qué eran  capaces. Muchos de ellos no han servido en el pasado como estudiantes, como hijos, como hermanos, como padres de familia, como esposos, como profesionales, como ciudadanos y ni siquiera como amigos. Sin embargo, a la hora de votar, compramos las ilusiones que nos venden y votamos por ellos conociendo todo lo anterior.

Porqué lo hacemos? Dicen algunos entendidos, que los políticos son producto de la sociedad y que no debería sorprendernos la calidad de personas que son nuestros políticos, porque nosotros como sociedad somos iguales o muy parecidos. Si la sociedad está en descomposición, no podemos aspirar a tener mejores políticos, pues ellos son parte y producto mismo de esa sociedad. Otros conocedores de la materia plantean que nuestra clase política refleja la propia familia de la que provienen, son el reflejo del entorno en el cual ellos han crecido. Esta teoría es más creíble y aceptable, pues si en algo estamos de acuerdo, es que la familia es el núcleo principal de la sociedad y es el entorno inmediato y fundamental en el cual se forjan valores, principios, educación, carácter, respeto, entre otras cosas. Un hogar disfuncional o problemático, difícilmente podrá dar a la sociedad buenos ciudadanos. Un entorno familiar en el que el ejemplo del padre o la madre no es el más adecuado, no reflejará en el futuro de los hijos algo diferente a lo que han vivido. Lógicamente que esto no es absoluto y existirán ejemplos de personas que superaron entornos problemáticos y son buenos ciudadanos. Pero esto es la excepción y no la regla.

Ahora bien, los partidos políticos son para algunos como una gran familia. Los dirigentes de estas agrupaciones partidarias se comportan como los padres de esa gran familia. Las bases de los partidos ven a sus líderes como los ejemplos a seguir y si el ejemplo es malo, no pretendamos esperar  que existan buenos frutos. Líderes corruptos tenderán a producir políticos corruptos y la única fórmula para romper esta cadena,  es precisamente, romper con estos líderes. Muchos lo han hecho y han empezado a andar su propio camino y construir su propio futuro político. En el MRS no somos la excepción. Muchos venimos del FSLN y eso para nadie es un secreto, pero logramos romper con el pasado que nos ataba. Ha habido deserciones y transfuguismo de los más débiles durante este tiempo y algunos regresaron arrepentidos o comprados a lo que ellos consideran sus orígenes. Sin embargo, la mayoría seguimos adelante y los que nos quedamos nos mantenemos fieles a nuestros principios y a la decisión de construir nuestro propio destino político, alejado de lo que alguna vez fue un partido serio y con historia y se convirtió en una agrupación corporativa, con dueños, sin valores, sin principios y sin futuro. Nuestra bancada en la Asamblea Nacional goza de la confianza de la mayoría de la población y la percepción de la ciudadanía no orteguista, es que los  diputados del MRS son los más firmes y los más creíbles, lo cual no hace más que fortalecer nuestra decisión de mantenernos de pie frente al orteguismo. 

A pesar de la situación de pesimismo y desconfianza con que la población percibe a la mayoría de los diputados en la Asamblea Nacional, tenemos que dar crédito a todos aquellos que se mantienen firmes en sus convicciones y en sus principios, independientemente de la bancada que sea o del partido que provengan. A aquellos que no han cedido a los chantajes, a los halagos y a las presiones. A aquellos que se atrevieron a romper con el pasado. Esos diputados que continúan fieles a sus votantes, representan la luz en el camino sombrío que atravesamos todos los nicaragüenses. Ellos, con su ejemplo de dignidad y firmeza, son la esperanza de que existe un futuro mejor para nuestra patria. Estos diputados son los que harán posible la unidad del pueblo para tener una Nicaragua mejor para todos. 

sábado, 15 de mayo de 2010

LA LUMPENIZACION DE LA SOCIEDAD NICARAGÜENSE, EL SUPREMO SUEÑO DEL PRESIDENTE ORTEGA

A partir del 2007, año del inicio del gobierno del presidente Ortega, nuestro país ha venido sufriendo un proceso acelerado de lumpenización de la sociedad nicaragüense, promovido desde las más altas esferas del partido de gobierno y desde la presidencia misma, que lleva a Nicaragua, irremediablemente, a la descomposición social y moral que sufrirán con mayor embate las futuras generaciones.
A pesar de que en los años 80´s Nicaragua vivió un conflicto bélico que arrastró a lo mejor de su juventud, en el campo y la ciudad, a tomar parte por uno de los bandos en pugna,  la sociedad nicaragüense no sufrió en el período de post guerra, los traumas que sufre hoy en día, la sociedad salvadoreña, cuyo país vivió paralelamente otro conflicto bélico de iguales proporciones al nuestro. Los sociólogos que han analizado el fenómeno de las Maras Salvadoreñas, coinciden en que la conjunción del fenómeno propio del fin de la guerra, la exclusión socio - económica y la deportación masiva de delincuentes de origen salvadoreño desde los Estados Unidos, fueron los elementos fundamentales que dieron origen a estos grupos delictivos, cuyos niveles de criminalidad han puesto en jaque a la sociedad salvadoreña, se han extendido a toda Centroamérica y amenazan la estabilidad social del istmo.
En nuestro país, una vez finalizada la guerra civil que se mantuvo durante casi toda la década de los 80´s, la sociedad nicaragüense experimentó un lento y difícil proceso de reconciliación, iniciado por la Ex Presidenta Violeta de Chamorro, a pesar de los intentos del entonces ex presidente Daniel Ortega de sabotear sistemáticamente dicho proceso. Todos recordamos la lapidaria frase dicha por Ortega de “Gobernar desde Abajo”, inmediatamente después de perder el poder; frase que significó durante 16 años la subversión del orden social en contra de tres gobiernos legítimamente constituidos. Dicha subversión fue hecha consistentemente, echando mano de cuanto grupo social descontento se podía, quienes eran apoyados por las nacientes pandillas juveniles, que en su mayoría provenían de los barrios y asentamientos más pobres.
En efecto, un día eran los transportistas liderados por el tristemente célebre Sindicato Parrales Vallejos, quienes ponían en jaque no solo al gobierno de turno, sino que a la capital entera, ya que decretaban en la práctica, un boicot a todo el transporte público. Dicho sindicato, uno de los más violentos del país, siempre se hacía acompañar de jóvenes marginados de los barrios, quienes al inicio actuaban a título individual y motivados por la posibilidad de descargar durante las jornadas de protesta, su frustración por el permanente estado de exclusión social. Otro día eran los estudiantes universitarios, quienes al igual que ahora, siempre han sido manipulados. Unas veces era por el 6 % (que nunca se cumplió en los años 80´s), otras por el alza del transporte público, otras por que el invierno era malo, en fin, por cualquier cosa había que movilizarlos, para mantener en vilo la estabilidad del gobierno, que no cedía a los caprichos del líder de la oposición, el Comandante  Daniel Ortega. Todos los sectores aledaños a los recintos universitarios sufrían las consecuencias de las protestas, las que cada vez eran más violentas, debido en parte, a la participación de elementos ajenos a las universidades. Otras veces, se recurría a los campesinos sin tierra, en la peor de las manipulaciones que se pueda hacer del hambre de los pobres,  para obligar al gobierno a ceder a las exigencias del de siempre. Se acarreaba a los campesinos del norte, para trancar las carreteras y exigir tierras o titulaciones de fincas, las que siempre terminaban en manos de los instigadores de las protestas, la naciente burguesía terrateniente orteguista, que contaba con los recursos necesarios para poder comprar las fincas entregadas a los campesinos. Una vez que el gobierno cedía, los campesinos eran montados en camiones, devueltos a su pobreza y abandono y a esperar la próxima asonada.
El nuevo Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, que tomó posesión en enero del 2007, despuntó con la vieja retórica de subvertir el orden, llamando ahora a  la lucha de clases y azuzando al Movimiento de los No Pago a actuar en contra de las microfinancieras, prometiendo apoyo a sus demandas, en un acto irresponsable que posiblemente era motivado por la fuerza de la costumbre, consecuencia de los 16 años de vivir en la oposición. Desconocía quizás el Presidente Ortega, que en algunas de estas instituciones, figuraban entre sus directivos prominentes miembros de su partido, devenido ahora en un fuerte grupo empresarial. Prontamente, este movimiento fue abandonado a su suerte y el consejo fue que negociaran con sus acreedores y pagaran. Los tiempos han cambiado y los negocios son los negocios. Con la plata no se juega.
Los nuevos actos del proceso de descomposición de la sociedad nicaragüense, que consistentemente ha venido propiciando el presidente Ortega, pasan por la desnaturalización de la dignidad de los trabajadores del estado, quienes son obligados a enfrentarse a otros nicaragüenses por defender los delirios de poder de la cúpula orteguista; continúan con la degradación del Poder Judicial, devenido en una mara política que a vista y paciencia de nacionales y extranjeros, infundieron el terror en días recién pasados en algunos lugares de Managua y llega hasta los manipulados de siempre, los estudiantes universitarios, los que  nuevamente son instigados por el orteguismo, para causar la zozobra en los recintos universitarios, en una protesta irracional y que al parecer escapó de las manos de sus auspiciadores, ya que las escenas vistas por la televisión esta semana, han causado el rechazo de toda la sociedad nicaragüense. Dichas escenas desnudan la falacia de Reconciliación y Unidad Nacional que pregona el gobierno y pone al descubierto su verdadera esencia lumpesca.
Todo este fenómeno de descomposición social e intentos de lumpenización de la sociedad nicaragüense, ha evolucionado desde los años 90´s a la fecha, en un novedoso y peligroso “sector empresarial”, ya que estos grupos juveniles que se mantienen al margen de la ley, ahora actúan bajo contrato durante los conflictos que provoca el orteguismo, los que cada día son mayores y más seguidos, en la medida que aumenta la escalada de la crisis que provoca el gobierno. Lo triste de esta evolución, es que en estos últimos tres años y meses, actúan enfrente, al lado o en apoyo de las autoridades policiales, en un pasmoso, terrible y peligroso retroceso de la seguridad ciudadana.
Posiblemente Nicaragua le deba al Presidente Ortega, el nacimiento de las pandillas juveniles como fenómeno organizado de grupos delictivos, que ojalá y no evolucionen en los niveles que sufre y padece la sociedad salvadoreña.


sábado, 8 de mayo de 2010

EL BONO DE LA MISERICORDIA

El viernes 30 de Abril, fecha en que el orteguismo celebró el nuevo día del trabajo (anteriormente era el 1 de Mayo), el Presidente Ortega anunció el otorgamiento a todos los trabajadores del Estado, un bono de C$ 529.00, extensivo hasta el mes de Diciembre de este año. Aunque no lo dijo, pero se supone implícito, si se portan bien, el bono continuará en el 2011, al menos hasta Noviembre, mes en que están supuestas a efectuarse las elecciones nacionales. Portarse bien ya saben que significa: asistir voluntariamente a todas las concentraciones, ir cada vez en cuando a las rotondas a apoyar al Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional y de cuando en vez ir a garrotear a los oligarcas y vende patrias de la derecha. Según los cálculos hechos por economistas, el bono representará para este año, la inyección a nuestra economía de 590 millones 230 mil córdobas, poco más de 28 millones de dólares, los que se sacarán de las arcas millonarias de ALBANISA.
Durante la semana que recién finaliza, este anuncio ha ocupado la atención de moros y cristianos, dándole cada quien el enfoque que más ha creído conveniente analizar. Es importante dejar en claro, que todo lo que beneficie a los trabajadores es bienvenido y no se trata de atacar aquellas medidas que beneficien a los pobres, como les han querido vender los corifeos y plumíferos del gobierno. Muy seguramente, este bono de aproximadamente 25 dólares mensuales, va a ayudar a paliar un poco los problemas económicos de las familias de todos estos hermanos nicaragüenses, problemas a los que han sido sometidos por la ineficiencia y la pésima administración del gobierno de turno, que ha llevado al fracaso económico, político y social a nuestro país.
En efecto, la situación económica de la gran mayoría de los nicaragüenses se ha desmejorado a partir del 2007, a pesar de que las condiciones en que recibió el presidente Ortega fueron mejores que las que pudieron haber recibido cualquier otro gobierno en la historia de nuestro país. Para muestra de la desmejora un botón: El costo de la canasta básica a fines del año 2006 era de C$ 2,937.70, a finales del 2009 el costo era de C$ 8,439.40, un incremento del 348 %.  Otra muestra y otro botón: A fines del año 2006 el salario real de los trabajadores era de C$ 1,629.80, a finales del 2009, era de C$ 1,398.80, C$ 231.00 menos.
Para cerrar, la última encuesta de M & R asegura, que el 73.8 % de los nicaragüenses plantean estar peor económicamente que hace 30 AÑOS!  Sin embargo, esta situación no es la misma en la economía de la familia presidencial y las principales figuras del gobierno, ya que a partir del 2007 han experimentado una mejoría en sus finanzas a niveles tales, que serían la envidia de los mejores inversionistas de cualquier país del primer mundo, sobre todo en estos duros tiempos de crisis económica.
El grupo empresarial ALBANISA, propiedad de la familia presidencial,  importará ya el 100 % del petróleo para Nicaragua, equivalente a 10 millones de barriles. Asumiendo un precio promedio para este año de 80 dólares el barril, la importación de petróleo equivaldrá a 800 millones de dólares. De acuerdo al convenio de suministro de petróleo con el gobierno de Venezuela, el 25 % es administrado de forma privada por la empresa ALBANISA, recibiendo financiamiento concesional de PDVSA, esto es, pagadero en 25 años, con 2 de gracia y una tasa del 2 %. Mejor imposible.
De acuerdo a los cálculos hechos por economistas independientes, las importaciones de petróleo desde al 2007 hasta las previstas en el 2010 suman 2,145.5 millones de dólares, de los cuales, el 25 % que administra ALBANISA serían C$ 536.36 Millones de Dólares. Pero eso no es todo. Si asumimos un margen de ganancia de al menos 25 centavos de dólar por galón en la comercialización de estos 10 millones de barriles que se importarán este año, ALBANISA o la familia presidencial, recibirá un ingreso adicional de 105 Millones de Dólares, que sumados al usufructo del famoso 25 %, sumarían 641.36 Millones de Dólares. Esta cifra no incluye los márgenes de ganancias que quedaron a ALBANISA por las importaciones del 2007 al 2009, importaciones que sumaron 1,345.5 Millones de Dólares. Solamente para el 2010, las ganancias por el manejo de los 10 millones de barriles del suministro de petróleo venezolano ascenderían a 305 Millones de Dólares.
Ahora bien, volviendo al anuncio del ya famoso bono de C$ 529.00 anunciado por el Presidente Ortega el 30 de Abril y que al fin de año sumarán 28 millones de dólares, esto significaría que la familia presidencial estaría donando de forma cristiana, solidaria y socialista a los trabajadores del Estado, el 9.18 % de sus ganancias en este año y apenas el 4.36 % de sus ganancias aproximadas en estos cuatro años de Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional. Realmente, este acto por parte del Presidente Ortega, es prueba real y elocuente del desprendimiento generoso y lleno de amor hacia los pobres trabajadores del estado que ganan menos de C$ 5,500.00. No cualquier multimillonario tiene tanta piedad y misericordia con los pobres. Algunos burgueses, neo liberales, oligarcas, reaccionarios y envidiosos dirán que Bill Gates donó 10 Mil Millones de Dólares para investigaciones médicas, pero recordemos que ese tiene un capital de más de 60 Mil Millones de Dólares; la familia presidencial apenas ha logrado juntar con gran esfuerzo y trabajo, aproximadamente unos 641 Millones de Dólares. No es lo mismo.   
Se comprueba con este anuncio que el Pueblo es Presidente, aunque obviamente unos serán  más pueblo y el otro más Presidente. A unos les reparten el 4.36 % de las ganancias y al otro le queda el 95.64 % de estas. Se pensará que no es muy equitativo, pero hay que tomar en cuenta lo mucho que ha costado hacer esta pequeña fortuna y no todos han trabajado por igual. Algunos mal pensados y críticos dirán que por qué hasta ahora repartir los panes que se han multiplicado exponencialmente, después de tres años de recetar miseria. Bueno, según la Estrategia de Comunicación para la Campaña Electoral 2010 – 2011, este año es el que toca sembrar para poder cosechar el próximo, además que de acuerdo a los expertos en Desarrollo Empresarial, no es conveniente descapitalizar un negocio que apenas empieza.
Así que lo que toca es conformarse con la misericordia del Presidente y rogar por que en el próximo anuncio, done otro pequeño porcentaje de las fabulosas ganancias que le ha dejado el petróleo venezolano.

sábado, 1 de mayo de 2010

EL FRACASO MORAL DEL GOBIERNO DEL PRESIDENTE ORTEGA

Durante la campaña electoral del 2006, el entonces candidato a la presidencia de la Republica Daniel Ortega Saavedra, rogó al pueblo nicaragüense que le diese una nueva oportunidad para gobernar, ahora en paz, aduciendo que el fracaso de su gobierno en los años 80´s se debió a la guerra civil que afectó todo el entramado social, político y económico del país durante esos duros años. Prometió el cielo y la tierra, pero en lo que hizo más énfasis, fue que nunca se repetirían los errores del pasado.
Efectivamente, las condiciones de los años 80´s, que motivaron prácticamente el desarrollo de una economía de guerra, obligó al gobierno a invertir los pocos recursos que se disponían en el país, para atender los distintos frentes de lucha que se habían creado, sobre todo en las montañas de Nicaragua. La estrategia de “Guerra de Baja Intensidad” impulsada por los Estados Unidos había dado sus frutos. Diez años después del triunfo de la Revolución, el conflicto bélico se encontraba en un empate táctico y estratégico.
En el campo de batalla, la contra resentía la falta de suministros y las tropas del EPS habían agotado prácticamente la cantera del Servicio Militar. Ni la contrarrevolución tenía más el apoyo abierto y declarado de los Estados Unidos, ni el gobierno sandinista podía asegurarse la continuidad del apoyo de la Unión Soviética para sostener la guerra. Al final, los amos y señores de la Guerra Fría se habían puesto de acuerdo en acabar con un conflicto, que había dejado en su inmensa mayoría, solamente muertos nicaragüenses. La presión del gobierno soviético y el desgaste al que había sido sometida la economía nicaragüense, obligó a la dirigencia sandinista a aceptar la salida honrosa de las elecciones de 1990. Elecciones que ganó la oposición anti sandinista, como es del dominio de todos.
Perdidas dichas elecciones frente a la candidata de la UNO, Sra. Violeta Barrios de Chamorro, era obligado un replanteamiento estratégico por parte del FSLN para volver a acceder al poder en un futuro no muy lejano. La mejor gente de las filas del sandinismo, exigía un cambio de rumbo que nos aproximara a los trascendentales cambios que  experimentaba el mundo. Cambios sobre todo en el orden político e ideológico. Los errores del llamado socialismo real, afloraban con tal fuerza y crudeza, que demandaban una revisión urgente de todo lo actuado. Nicaragua y los revolucionarios nicaragüenses no estaban ni debían estar ajenos a esto.
Los hechos iban demostrando poco a poco, que revolucionarios habían sido muy pocos en las filas de una  revolución que llegaba a su final en Abril de 1990. Nuevamente el somocismo prevalecía, después de 45 años de desarrollarse en un país sometido al tradicionalismo político. Urgía un cambio y las condiciones para hacerlo eran propicias, sin embargo, el somocismo había hecho mella no solo en la base, sino en parte de la dirigencia que se proclamaba revolucionaria. Estos ahora reclamaban para sí, no solo el protagonismo de la conducción del partido, sino la hegemonía y propiedad del mismo.
El caudillismo de Emiliano Chamorro y Anastasio Somoza García decía presente. Las tramas políticas refinadas por Somoza Debayle eran  nuevamente puestas en escena. Se violaban los estatutos de un partido que una vez fue faro y guía de una revolución triunfante. Se prohibía competir por la dirección del partido. Pretender ser candidato a la presidencia en las elecciones nacionales era pecado capital. Rodaron las cabezas de  todos aquellos que alguna vez fueron compañeros de lucha y se atrevieron a plantear en serio un nuevo rumbo. El FSLN encontró dueño y con patente de corso para erigirse en El Caudillo del Partido. En su involución, reeditaron el pacto del Espino Negro, solo que esta vez fue El Crucero y no Tipitapa, donde se consumó la traición a los principios y valores que alguna vez sustentaron. Se repartieron el país como los pillos se reparten el botín.
2006 fue el año de recoger los frutos esperados durante 16 años. No fue por la Gracia de Dios, como se nos quiso vender, sino por la gracia del Pacto entre los declarados Mengalos, de un sumiso y cooptado Consejo Supremo Electoral y de la sempiterna apatía del pueblo a salir a votar cuando le corresponde, que el triunfo tan deseado y por el que se invirtió todo y de todo, llegó. Las condiciones en que se estrenaba el poder eran inmejorables. Esta vez no había guerra, ni pretextos, ni excusas para no gobernar bien.  Lo de la Mesa Servida que alguna vez dijo el ex presidente Bolaños era real. Apoyo total de la comunidad internacional. Millones de dólares en proyectos de infraestructura aprobados. Aunque había llegado sólo con un dudoso 38 % del apoyo popular, muchos se habían hecho eco de los cantos de sirenas y promesas celestiales y daban su voto de confianza al nuevo gobierno.
No pasó ni un día estrenando el poder, cuando en la misma toma de posesión se advertía lo que se nos venía encima. Y es que dice el refrán popular: “Gallina que come huevos, ni que le quemen el pico”. Nuevamente el talante anti democrático, hegemonista y totalitario salía a flote. Las camisas blancas de paz y reconciliación, prontamente fueron transformadas en las camisas pardas o azules de una artificial lucha de clases. Otra vez la lucha entre hermanos, bajo el estúpido argumento de que unos son más valientes que otros. Se revive un triste pasado, después de 16 años de haber sido sepultado.
Nuevamente un modelo seudo ideológico a seguir, sólo que más difuso que el anterior. Una nueva secta que proclama el “Socialismo del Siglo 21”, que no es más que el “Somocismo del Nuevo Siglo”. Nuevamente la confrontación con la iglesia y con todos los sectores sociales, políticos y económicos que mayoritariamente exigen un cambio de rumbo en el país. Una vez más, el fracaso económico del gobierno, que lleva al fracaso social de la nación. Más pobres y más pobreza. Más desempleo. Más migración. Más corrupción. Turbas nicolasianas convertidas ahora en fuerzas paramilitares. Funcionarios públicos transformados en “maras” políticas. Caudillismo, prebendarismo, populismo, pactismo. Instituciones e Institucionalidad sin legitimidad ni credibilidad. Ausencia de un verdadero Estado de Derecho. Un país con una Constitución Política de adorno.  
Sin embargo, lo verdaderamente novedoso de este gobierno, que insiste en auto nombrarse conductor y guía de la “Segunda Etapa de la Revolución”, no es su fracaso económico, sino el fracaso moral al que tristemente ha llegado. De supuestos revolucionarios, involucionaron a lo que ahora son, los nuevos oligarcas de un empobrecido país, que exhiben sin ningún pudor una inmensa fortuna, más dudosa que inmensa y que contrasta terriblemente con los conceptos de Cristianismo, Solidaridad y Socialismo que pregonan a los cuatro vientos.
Una involución que legitima la privatización descarada de la cooperación venezolana, que hará posible que lo amasado durante 45 años por los Somoza, sea superado en solamente cinco años. Una involución que inició en 1984, cuando empezaron el proceso de acumulación de riquezas, siguió con la rapiña al estado en los meses de Enero a Abril de 1990, continuó en los 16 años del maldecido neoliberalismo y continúa en estos años de Unidad, Paz y Reconciliación. Una involución que condena desde ya al fracaso moral a este gobierno.

sábado, 27 de febrero de 2010

25 DE FEBRERO DE 1990: EL INICIO DEL NAUFRAGIO MORAL DEL FSLN

Este jueves 25 de febrero recién pasado, se cumplieron 20 años del triunfo electoral que llevo a doña Violeta Barrios de Chamorro a la Presidencia de la Republica de Nicaragua. Victoria para  unos, derrota para otros, dependiendo de la óptica con que se mire y el lugar de la acera en que se coloque. Hace dos décadas, el pueblo de Nicaragua le daba un voto de confianza a una incierta e insegura propuesta electoral, que prometía paz y progreso, después de muchos años de desangramiento, en una guerra fratricida que desgarraba el país y condenaba a la juventud y al campesinado nicaragüense a matar o morir, en una apuesta irracional de revolución o contrarrevolución. 

Quedaban atrás 11 años de gobierno, autoproclamado revolucionario, que inició con el apoyo y la confianza depositada por moros y cristianos en el Gobierno  Provisional creado en 1978 en Costa Rica y luego en la Junta de Gobierno y Reconstrucción Nacional,  en 1979. Fueron 11 años de gestión gubernamental, que contó con el apoyo y entusiasmo de la comunidad internacional, fortalecido por la decisión de la mayoría de los países europeos de no abandonar Nicaragua, a pesar del camino escogido por la dirigencia de la Revolución, que privilegiaba sus relaciones con los países del bloque socialista de aquel entonces, pero que prometía en su discurso oficial, mantener los principios de Pluralismo Político,  Economía Mixta y No Alineamiento.

El camino escogido contrariaba los designios de Washington, que estrenaba una nueva administración con el presidente Ronald Reagan a la cabeza, a la postre el que inició un conflicto bélico, que convirtió a las montañas nicaragüenses en un polígono de prueba de las dos grandes superpotencias, los Estados Unidos y la Unión Soviética, en una guerra denominada eufemísticamente como de Baja Intensidad, que no solo minó la economía del país, sino la voluntad de resistencia de la población nicaragüense y la confianza en un gobierno que repetía, consciente o inconscientemente, los errores del sistema somocista derrotado el 19 de Julio.

Hace 20 años, el pueblo nicaragüense daba un voto de censura a un gobierno, cuya desastrosa gestión económica nos había colocado dentro de los Guiness Record, con tasas inflacionarias tales, que en 1988 llegó a ser mayor del 33 mil por ciento. El  dólar estadounidense llegó a costar más de 38 mil córdobas, en un proceso de devaluación semanal, que el pueblo bautizo los lunes negros.

La población recordaba a la hora de votar, los supermercados del pueblo, con anaqueles atestados de cosas inservibles y haciendo largas filas para obtener, mediante la famosa tarjeta de racionamiento, calcada fielmente de su par cubana, los pocos productos a los que podía accesar, en una situación de escasez generalizada, que convertía a la población nicaragüense, como en una tragicomedia, en millonaria, por el valor facial de los billetes resellados que circulaban oficialmente, y miserable, por el casi nulo poder de compra que estos tenían. Pensaba, a la hora de ejercer el sufragio, en la hipocresía y falacia de un liderazgo que se había endiosado, reproduciendo el sistema somocista, al que había costado tanto derrotar.

Dicen algunos que formaron parte del más alto círculo de poder en la revolución, que el proceso de acumulación de capital que hoy ostentan de manera cínica y descarada ciertos dirigentes de la llamada segunda etapa de la revolución, inició a mediados de los años 80´s. 45 años de somocismo habían calado en lo más profundo de la sociedad nicaragüense, no es de extrañar entonces que se hubiera enquistado en algunos dirigentes, que descubrían, entre inocentes y felices, luego del 19 de Julio del 79, un mundo de riquezas, poder y abundancia, con el que jamás habían soñado siquiera.

La derrota electoral, encontró a un partido autoproclamado como la vanguardia de la revolución, incrédulo y mal preparado para asumir el veredicto popular. A partir del 25 de Febrero de 1990, inicio un proceso de descomposición dentro de las filas del FSLN, que abarcó no solo a los más altos niveles, quienes ya habían empezado a descomponerse desde antes, sino a muchos de los niveles intermedios y de base. El famoso Gobierno de Abajo, degeneró en un grupo de oportunistas y atrasados, que, divorciados del pueblo, prefirieron transitar por el camino fácil del tradicionalismo político, antes que tomar la difícil vía de la modernización política y partidaria.

Dieron la espalda a la historia y a las recientes experiencias de los partidos que, desalojados del poder en muchos países del campo socialista, habían regresado victoriosos, a partir de un profundo análisis interno, del replanteamiento de sus estrategias, objetivos y cultura política – partidaria, de una genuina transformación y del relevo de sus liderazgos. Allá, aquellos habían aprendido de la historia, aquí, estos habían detenido la historia. Purgas intestinas, conspiraciones internas, caudillismo enfermizo, pactos inmorales, repartición del poder entre mafias partidarias, fraudes electorales, uso y abuso del poder, enriquecimiento ilícito, destrucción del estado de derecho, violación sistemática  a la constitución política,  compra de conciencias y voluntades, como recurso valido para mantener una falsa hegemonía, en suma, el retorno del somocismo.

La descomposición moral de un partido, que alguna vez fue la vanguardia de una revolución victoriosa, se reproduce hoy como gusanos en un cuerpo en estado de putrefacción. A diario salen a flote casos de corrupción de funcionarios pequeños y grandes, de nuevos y viejos cuadros, que se preciaban antes de revolucionarios o de dirigentes del proletariado. Se compite por el que robe más al erario público. Algunos, como un funcionario caraceño de tercera  categoría, hacen gala de las plumas de las gallinas robadas, exhibiéndolas a la orilla de la carretera.   Sin embargo, las medidas que se toman son trasladarlos de institución y como los gatos, tapar la inmundicia. Qué hacer, cuando el ejemplo viene de más arriba?.

Con tristeza contemplamos, que 20 años después, pareciera que estamos condenados a repetir la historia. No se aprendió la lección ni se aprendió de los errores cometidos. El fracaso, por consiguiente, esta a la vuelta de la esquina y a la vista de todos los que quieren ver, incluso dentro de las mismas filas del FSLN. Un nuevo 25 de Febrero aguarda.

sábado, 20 de febrero de 2010

SANDINO Y EL PROYECTO ORTEGUISTA

“El hombre que de su patria no exige un palmo de tierra para su sepultura, merece ser oído, y no sólo ser oído, sino también creído.” A. C. Sandino.
El día de mañana, domingo 21 de Febrero, se cumplen 76 años del alevoso asesinato del General Augusto Cesar Sandino a manos de sicarios de la Guardia Nacional, creadas por la intervención yanqui en Nicaragua, para salvaguardar los intereses norteamericanos en nuestro país, bajo la premisa de que nada mejor que controlar a los nativos, que con nativos mismos.

Luego de 6 años de heroica y desigual lucha en contra el ejército interventor y sus aliados nacionales, lucha que dio inicio un 12 de Mayo de 1927, Sandino, el General de Hombres Libres, El Héroe de las Segovias, el Jefe del Pequeño Ejercito Loco, el General del Ejercito Defensor de la Soberanía Nacional, logra el retiro de las tropas norteamericanas un 1 de enero del año 1933. Tardaría un año y un mes después de la derrota del invasor, para que el primero de los Somozas, Anastasio “Tacho” Somoza García, asesinara impunemente a Sandino junto a los Generales Francisco Estrada y Juan Pablo Umanzor. Horas antes había sido asesinado el hermano del Héroe, Sócrates Sandino. A la matanza sobrevivió el Coronel Santos López, a la postre hilo conductor y enlace vital, entre la generación de Sandino y la generación de Carlos Fonseca, fundador del FSLN.

Tuvieron que pasar 45 años, para que el pueblo alzado en armas, diera fin a la oprobiosa dictadura que inició Somoza García, continúo Luis Somoza Debayle y finalizó con Anastasio Somoza Debayle, títeres incluidos en los intermedios de los gobiernos de estos tres personajes.  45 años después del asesinato de Sandino, se levantaba una luz de esperanza sobre las ruinas de un país saqueado, sometido, humillado y postrado en su dignidad de nación. Era la victoria del 19 de Julio de 1979, que representaba para el país entero la posibilidad de reconstruir Nicaragua sobre bases de Dignidad y Soberanía Nacional, sobre  el legado de Patria y Libertad heredado por Sandino. Era la posibilidad de renacer como nación, de levantar un proyecto incluyente, amplio, un proyecto de todos y para todos, que enterrara de una vez y para siempre al somocismo, que tanto daño moral y social había hecho al país. Un proyecto que levantara de las cenizas a nuestro país y lo encaminara hacia la prosperidad, el desarrollo y la justicia social.

11 años después, contemplábamos como se perdía la oportunidad de renacer como nación, pues una nación no se refunda sobre la idea de un proyecto hegemónico y excluyente, o sobre el discurso que dice una cosa, cuando realmente se hace otra, o arrastrando de manera inconsciente o muy conscientemente, la mentalidad, los vicios, lacras y taras del sistema que se quería cambiar, el somocismo.


Se perdía entonces, después de 11 años de lucha y sacrificio para la inmensa mayoría del pueblo, la posibilidad de haber podido transformar la sociedad y la realidad de nuestro país, que se debatía,  a lo interno, sin un proyecto claro de nación, sin fundamentos ideológicos verdaderos, enfrentados a una guerra civil que desangraba a la juventud y al campesinado nicaragüense, sirviendo como escenario de la guerra fría y polígono de prueba de las dos superpotencias de aquella época, con una economía colapsada, en fin, con un proyecto fracasado. Se perdía el poder que tanto costó alcanzar y mantener. El pueblo había dicho basta a la guerra que exterminaba al campo y la ciudad. El pueblo había dicho basta a la miseria impuesta. El pueblo había dicho basta a la hipocresía, a los falsos ídolos, a la soberbia de quienes cambiaron los valores por la vida fácil. Una vez más, Sandino era sacrificado, ya no por ningún Somoza, sino por quienes se volvieron, con sus actitudes, en somocistas.

Abril del 90, nuevamente, abría una segunda oportunidad de renacer como nación, sobre las premisas, pregonadas con mucha eficiencia, de reconciliación, paz, unidad, progreso y desarrollo. Una vez más, se nos permitía soñar con sanar las heridas, para reconstruir un país desgarrado por la guerra y construir una nación en paz. 16 años después, la tarea quedo inconclusa, pues pudo más la mezquindad, el resentimiento, la frustración, el rencor y hasta el odio de los que habían perdido el poder en Julio del 79 y en Abril del 90, quienes fueron incapaces de anteponer sus intereses personales y de grupos, a los de la nación.

Sobre esta nefasta realidad social era imposible llevar adelante un proyecto de país. 16 años de gobiernos neoliberales sentaron las bases de una solida macroeconomía, pero de una frágil y endeble micro economía. La pobreza continuó su endemoniado ritmo de crecimiento, ensañándose en los sectores más vulnerables y desprotegidos. Una renovada casta de nuevos y viejos ricos, amparados en el uso y abuso del poder y que olvidaba a los pobres de siempre, era el caldo de cultivo para el discurso demagógico y populista, que llevaría al gobierno actual a hacerse con el poder en Noviembre del 2006. Discurso que pregonaba, nuevamente, la reconciliación y la unidad nacional. Un discurso que reclamaba el derecho de volver a gobernar, ahora en paz y con la lección del fracaso aprendida. Un discurso que abría una nueva esperanza para quienes todavía daban el beneficio de la duda.

Pero Sandino, 76 años después, se resiste a renacer y endosar su majestuosa figura a los impostores que lo obligan a presidir, desde la sombra de los gigantescos rótulos, en los que es casi un escolta del verdadero dueño de la feria, la fanfarria gubernamental. Una vez más, no existe un proyecto que una al país en torno a una visión de nación, que privilegie la educación de una masa empobrecida, cuya media nacional no pasa del cuarto grado. Un proyecto que una y que no divida a la nación, que entierre por siempre y para siempre al somocismo. Que modernice al país y no lo condene a patinar en el tradicionalismo político, que a su vez nos condena a patinar en los errores de siempre. Que reniegue del caudillismo atrasado, principal ingrediente del fracaso. Que desista de la corrupción y el enriquecimiento ilícito, en un país donde más del 80 % de sus habitantes se sitúan  en la línea de pobreza y pobreza extrema. Un proyecto que nos dignifique como nación, en donde el legado de Sandino de Patria y Libertad, de Dignidad y Soberanía Nacional, en el que coincidimos todos los nicaragüenses, sean los cimientos de una nueva república, la república de todos y no de una minoría. Un proyecto que respete la Constitución Política y el Estado de Derecho. Por eso, a 76 años de su sacrificio y con la inmortalidad de su ejemplo, decimos con la voz en alto: Sandino Vive,  La Lucha Sigue!

sábado, 13 de febrero de 2010

TRADICIONALISMO POLITICO O MODERNIZACION POLITICA, EL GRAN DILEMA DE NICARAGUA

Según el diccionario virtual, Wikipedia, el tradicionalismo, en la historia de la filosofía, es la tendencia a sobrevalorar la tradición en cuanto al conjunto de normas y costumbres heredadas del pasado. No se trata necesariamente de una postura conservadora. Pero sí representa una actitud moderada ante los cambios, ya sean de pequeña o gran magnitud. En estos términos, el tradicionalismo político vendría a ser el reflejo del atraso de las instituciones políticas, el anclaje social de los partidos políticos, quienes a su vez son el reflejo del atraso de la sociedad en su conjunto, que prefiere mantener la tradición política ante la oferta del cambio. No podemos aspirar a partidos políticos modernos con una sociedad estancada en la tradición y las lacras que esta representa.

Nos quejamos de los políticos y los partidos políticos, que constantemente menosprecian la inteligencia de sus votantes, porque saben que en el tipo de sociedad que vivimos, todo se olvida, todo se perdona y siempre se está más pendiente de la bondad del caudillo de turno o del político de pueblo que del latrocinio cometido. Como sociedad tendemos a ser, consciente o inconscientemente, un espectador complaciente o un eslabón más de la cadena de los traficantes de la política. El ejercicio de la política se menosprecia. El político, en muchos casos un ciudadano de recursos limitados, vive como en una subasta, vendiéndose al mejor postor, que la mayoría de las veces está representado por quienes detentan el poder en ese momento. Entre más cínico más admirado. Es un hombre vivo, se acostumbra decir.

Abundan los tránsfugas o los que saltan de partido en partido, en busca no del bien hacia la comunidad que le dio su voto, sino de su propia estabilidad económica. Los caminos hacia el poder, entre más rápido mejor, no importa lo torcido que estos sean. Hay que llegar y llegar de primero. Se entiende rápidamente con los empresarios, quienes están prestos a pagar coimas, prebendas o impuestos por debajo de la mesa, a fin de que beneficien o no afecten sus negocios.

El Dr. Francisco Laínez, ex presidente del Banco Central en la época del último de los Somoza,  decía hace 10 años, “que en Nicaragua lo que se ha conocido como partidos políticos son agrupaciones que nacen y se fortalecen alrededor del gobierno de turno y del Presupuesto de Gastos de la República, los más nombrados, y además, de grupúsculos parásitos que nacieron como minorías y hoy forman parte de un llamado pluralismo, oportunistas que no ganan posiciones por esfuerzo político propio, sino con intrigas sucias, es nuestra cruda verdad a la fecha. En esas agrupaciones dirigentes y cortesanos viven metidos en el mismo costal como víboras venenosas mordiéndose entre sí, no importan los serios problemas del país”.

Todos ellos son el reflejo nuestro, el reflejo de la sociedad nicaragüense. Los políticos no vienen ni de otro país ni de otro planeta. Son parte de nosotros, vecinos nuestros. Los conocemos desde niños la mayoría de las veces, conocemos sus antecedentes familiares, morales, culturales, sociales, económicos.

Podemos detectar antes de endosar nuestro voto, de las proyecciones personales que podría tener una vez en el poder o en el cargo al que aspira. Tenemos la suficiente información como para saber de antemano como se comportará en el futuro. Sin embargo, caemos en el tradicionalismo de votar por el partido, como borregos, independientemente que sepamos que el candidato que nos pide el voto es un delincuente en potencia. La culpa de la calidad de la clase política que tenemos en Nicaragua es solamente nuestra. Nosotros los hemos llevado a donde están.

En el 2006, nuestro país tuvo la oportunidad de cambiar el estado de cosas e incursionar por primera vez en la modernización política, votando por personas que, sin ningún tipo de dudas, eran los mejores candidatos. El espectro político se distribuyo con 900 mil votos al FSLN, 700 mil votos a la opción que representaba el Lic. Eduardo Montealegre, 600 mil votos al Dr. Arnoldo Alemán y 200 mil votos a Mundo Jarquin.  Nicaragua prefirió inclinarse hacia el tradicionalismo político, otorgando un millón y medio de votos al FSLN y al PLC. Los votantes tenían toda la información disponible acerca del pacto del 2000 entre Ortega y Alemán, sin embargo esto no impidió dicho caudal de votos. Las dos opciones que representaban la modernización de la política nicaragüense tuvieron 900 mil votos, cantidad nada despreciable para tener, al menos, la esperanza que la ciudadanía quiere un rumbo diferente.

Nicaragua vive momentos cruciales para su futuro democrático. Solo tenemos dos caminos para escoger. Uno: Continuar en el tradicionalismo político, que arrastra el caudillismo, el servilismo, el transfuguismo, el tráfico de influencias, el enriquecimiento ilícito, la incultura, la inmoralidad, la ilegalidad y otras lacras. El otro: Entrar de una buena vez en una etapa de modernización política, que refleje la otra cara de las intenciones y aspiraciones de la sociedad nicaragüense, la cara que nos muestre la dignificación de la función pública,  el desarrollo económico con equidad y justicia social, el respeto a la Constitución Política del país y a todo el estamento jurídico que norma la conducta social, respeto al camino democrático que hemos elegido como sistema social y sobre todo, el respeto a la dignidad de las personas, en tanto sujetos de su propia transformación y no meros objetos moldeables al capricho y conveniencia del caudillo de turno.



sábado, 23 de enero de 2010

NEO LIBERALISMO DEMOCRATICO Y NEO LIBERALISMO DICTATORIAL

A partir de la toma de posesión del Presidente Ortega, hace ya tres años, que demás está decirlo, han parecido eternos, la tónica del discurso oficial ha sido, responsabilizar a los 16 años de los gobiernos democráticos de todos los males del país. Luego del contundente fracaso económico de su gestión gubernamental durante el 2009, en el que el decrecimiento del Producto Interno Bruto fue de - 1.5 %, tanto él, como sus principales voceros, ministros, diputados y demás funcionarios mayores y menores, han manejado con mucha habilidad, hay que admitirlo, y hasta el cansancio, el argumento de que los gobiernos neo liberales son los verdaderos culpables de todo lo negativo que acontece en el país.
Si la economía del país disminuyó, la culpa es de los 16 años de neoliberalismo; si la infraestructura escolar está a punto de colapsar, es culpa de los 16 años de neoliberalismo; si en estos 3 años de gobierno de los pobres, los índices de delincuencia se han disparado, la culpa la tienen los 16 años de gobiernos neo liberales; si hay hambre en el norte, la culpa es de los 16 años de gobiernos neo liberales; si hay corrupción gubernamental, es culpa de los famosos 16 años de neo liberalismo. En fin, el chivo expiatorio del fracaso, la inoperancia, la corrupción, la incapacidad, la falta de verdaderas políticas públicas que beneficien a los más pobres, el hambre y la miseria en que se debate el país, son los 16 años de neo liberalismo.
De acuerdo al diccionario virtual, Wikipedia, el termino Neo Liberalismo se usa con el fin de agrupar un conjunto de ideologías y teorías económicas, que promueven el fortalecimiento de la economía nacional (macroeconomía) y su entrada en el proceso globalizador, a través de incentivos empresariales que, según sus críticos, es susceptible de conducirse en beneficio de intereses políticos más que a la economía de mercado propiamente dicha.
Según este concepto, entonces, el llamado gobierno de los pobres, es mas neo liberal que los tres gobiernos que lo antecedieron, ya que el énfasis de la política económica del Banco Central, ha sido el fortalecimiento de la estabilidad Macroeconómica, lo que ha logrado con mucho éxito el presidente de esta entidad, el Dr. y Coronel, Antenor Rosales Bolaños. El país presenta a la fecha, el máximo nivel de reservas financieras internacionales que ningún gobierno anterior ha tenido: 1,500 millones de dólares. 
Sin embargo, de acuerdo al economista Néstor Avendaño, y cito: “Esta alta acumulación de reservas, representa un costo económico para el país, traducido en una mayor desaceleración del crecimiento económico y de una mayor tasa creciente de subempleo y desempleo”, fin de la cita. Lo que significa que mucho de ese dinero que está en calidad de reservas y es intocable, debería de estar dinamizando la maltrecha economía del país.
Por otra parte y de acuerdo al concepto de neoliberalismo que analizábamos, en la  referencia que hace acerca de los incentivos empresariales, susceptibles de conducirse en beneficio de intereses políticos, no puede estar más claro, si no veamos:
1.- El gobierno mantiene una alianza de hecho con los grupos económicos más fuertes del país, lo que ha permitido que estos, por ambición y cobardía, endosen y apoyen de hecho, la política económica, monetaria y fiscal del gobierno. Fueron ellos los que elaboraron el texto de la Ley de Equidad Fiscal, que empieza a ahogar a los pequeños empresarios y sus consecuencias las pagaremos la mayoría de la población en general. Lo anterior fue confesión pública del Asesor Presidencial Lic. Bayardo Arce Castaño, y a confesión de parte, relevo de pruebas. Han cedido en todo lo que en materia fiscal y económica les ha exigido el gobierno, a cambio de mantener los pocos privilegios de que todavía gozan. Ni más ni menos, se han dedicado a recoger las migajas del festín gubernamental.
2.- El acelerado crecimiento de la riqueza de la familia Ortega Murillo, originada en el manejo discrecional de la ayuda venezolana y las finanzas públicas, han  devenido en la formación, y en franco proceso de consolidación, de un poderoso grupo económico, que al amparo del poder, extiende sus intereses en todas las áreas de la economía nacional. La omnipresencia del grupo ALBA en la vida económica del país es del amplio conocimiento público.
Su última adquisición fue el canal 8 y el rancho sigue ardiendo. Según Nicho Marenco, el padre intelectual de esta iniciativa, de la que fue desplazado posteriormente, llamada inicialmente ALBANIC, este grupo administra más dinero que todos los bancos de Nicaragua juntos y es manejado por el presidente Ortega como su negocio particular. A excepción del somocismo, nunca antes había estado tan evidenciada la contumacia entre el poder político y el económico y nunca antes, incluido el somocismo, ha sido superior el desparpajo moral que exhiben actualmente los gobernantes, en su afán de lucro, ilegal y desmedido.
En el editorial del sábado pasado, demostrábamos que el actual gobierno es una dictadura en ciernes, es decir, naciente, pero en un acelerado proceso de consolidación. El día de hoy comprobamos, que el comportamiento económico de que hace gala el gobierno, con todas sus acciones, es de una clara tendencia neo liberal, inclusive, más dócil con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que los tres gobiernos que lo precedieron. Sin embargo, la política oficial es achacar todos los males  a estos.
Este simple análisis implicaría, que en la práctica y amparado en la contundencia de los hechos, este gobierno no es más que la continuación de los anteriores, que su política neoliberal no se distancia en lo absoluto a los gobiernos de Chamorro, Alemán y Bolaños y lo que hace la diferencia, es el camino democrático que siguieron estos tres, no exento de errores y corrupción, vamos a aclarar, y la opción dictatorial que ha escogido el presidente Ortega para gobernar.
Así que, amigos oyentes, cuando oigan hablar de los 16 años de gobiernos neoliberales, habrá que sumar tres más, y serán entonces 19 años de neoliberalismo y no los 16, con los que la propaganda gubernamental pretende, inútilmente, justificar su fracaso. Pero aun mas, dentro de estos 19 años de gobiernos neoliberales, habrá que distinguir, entre los tres gobiernos neoliberales democráticos anteriores y el gobierno neoliberal dictatorial del presidente Ortega.