http://tunein.com/embed/player/s85715/ (Enlace con Radio Stereo Romance para escuchar el programa radial "Renovación en Marcha" los sábados de 8 - 9 AM y Radio Revista "Libre Pensamiento" los lunes, miércoles y viernes de 8 - 9:30 AM)

sábado, 12 de enero de 2019

UN ESCENARIO ANUNCIADO

Hay dos elementos de la semana que finaliza muy importantes dentro del proceso de salida de Daniel Ortega y Rosario Murillo de la escena política, al menos formal. Uno de ellos, fundamental para el aislamiento del régimen y forzarlos a iniciar una negociación, prevista inclusive para el muy corto plazo, me refiero a lo ocurrido en la OEA. El otro, la fuga sorpresiva del Magistrado Rafael Solís del país, un verdadero golpe político de incalculables consecuencias para la dictadura. Veamos. Primero: La situación internacional continúa complicándosele al régimen dado los resultados del primer round en la OEA. El molino de la Carta Democrática Interamericana ya comenzó a andar y como los Molinos del Señor, muelen despacio pero muy fino. Ha sido bastante bien explicada la ruta que pasará este proceso y todo hace pensar que su camino será firme y positivo para los intereses nacionales. Realmente es muy poco lo que puede hacer el orteguismo para evitar la acción de la comunidad internacional agrupada en la Organización de Estados Americanos, máxime con las novatadas y ridiculeces del canciller Moncada, una vergüenza para la diplomacia nicaragüense. Ya el cuento del Golpe de Estado fraguado por el Imperialismo Norteamericano no convence a nadie y la gran mayoría de países del continente se terminan de convencer de la amarga realidad: lo que ha habido es la violación sistemática, con violencia excesiva y rayando en la categorización de Crímenes de Lesa Humanidad, de los Derechos Humanos de los nicaragüenses por parte del gobierno. Ha sido crucial el informe del GIEI, donde se demuestra con lujo de detalles lo anterior. Fue este informe el que ha motivado que muchos de los países que han mantenido una posición muy dual con el régimen de Ortega, estén considerando muy seriamente continuar su apoyo a éste. Lo que debemos entender es que estos procesos llevan tiempo, no caminan al ritmo que todos quisiéramos, sin embargo debemos estar muy satisfechos por lo alcanzado hasta ahora, máxime si nos comparamos con la situación de Venezuela, país que le tocó diez años estar en el punto en el que está ahorita mismo Nicaragua. Tenemos que estar atentos a que todo esto va a desembocar en un proceso de negociación, en el cual Ortega buscará algún tipo de salida que garantice un proceso de transición favorable a sus intereses. Es a lo que está apostando el Secretario General Almagro y la comunidad internacional. A esta parte me referiré en otro artículo. Segundo: La deserción de las filas orteguistas de uno de sus principales operadores políticos es un golpe devastador para la dictadura, toda vez que el ex - magistrado Rafael Solís se lleva consigo la mayoría de secretos de todo tipo: políticos, económicos, movimientos secretos de capitales mal habidos, información de los socios, aliados y cooperadores necesarios que ha tenido el régimen durante todo este tiempo, conocimiento de los crímenes políticos de antes y de ahora, vínculos con el narcotráfico y un muy largo etcétera. Con mucha razón, la cúpula del orteguismo debe estar altamente preocupada por todo lo que representa esta fuga. Es más que probable que estén tomando todas las previsiones para evitar lo que no podrán detener, la fuga de más funcionarios de arriba, de en medio y de abajo con secretos e informaciones que revelar. Es una de las consecuencias, ya previstas, de la aplicación de las leyes aprobadas por el Gobierno de los Estados Unidos, de la percepción a lo interno de que el orteguismo va de salida y del movimiento de piezas en el ajedrez de la conspiradera que se juega en nuestro país en muy altas esferas. En relación a esto último, si alguien piensa que la fuga de Solís fue motivado por una repentina toma de conciencia, pues le diría que lo analice mejor. Ante este panorama, Ortega y Rosario Murillo están en un callejón sin salida y es cuestión de tiempo para que el primero haga un llamado a continuar el Dialogo Nacional. Tanto la OEA como el gobierno norteamericano están dejándoles un pequeño espacio de salida y van a tenerlo que aprovechar. Los cuentos de guerra de resistencia, de periodos especiales, de estrategias gallopinteras y de otras locuritas, no son más que intentos desesperados para mantener una cohesión que poco a poco se desmorona.

jueves, 3 de enero de 2019

2019, UN NUEVO AÑO, EL AÑO DE LA LIBERACION!


Luego del balance del 2018, un año triste pero necesario, un año en el que se destruyeron mitos, cayeron ídolos de lata y de carne y hueso y se levantaron nuevos héroes, desde las calles, desde los tranques, desde las mazmorras orteguistas y desde las tumbas sagradas de nuestros mártires, llega el 2019 con los aires de un nuevo despertar, con la sensación de un Ortega solitario y prisionero dentro de Nicaragua, aislado y sin amigos fuera de ella, con un régimen que se aferra a sí mismo para no caerse, sostenido únicamente por las armas de sus fieles seguidores, policía, ejercito y paramilitares, como ha sido durante todos estos meses de represión. 

Este nuevo año está marcado por la hoja de ruta trazada por un renovado Secretario General de la OEA, una ruta que inicia con la casi segura aplicación de la Carta Democrática Interamericana que dejará al régimen de Ortega en condición de paria internacional y que pasará irremediablemente por la Corte Penal Internacional, donde serán juzgados por Crímenes de Lesa Humanidad tanto asesino desatado en nuestro país y con la segura condena de todos los países de la Unión Europea, lo que les quitará cualquier posibilidad de un exilio dorado en el viejo continente y poder disfrutar de lo robado en estos 11 años de latrocinio, dejándoles únicamente a Cuba, Venezuela y Rusia como únicas alternativas para tratar de escapar de la justicia global. 

La ruta, que no es la de la consigna que tanto le gusta a la gente, implicaría, casi seguro, un mayor aislamiento del régimen, más efectivo y más fuerte, con nuevas sanciones de los Estados Unidos, al amparo de la recién aprobada Ley Magnistky Nica, sanciones que pondrán a la economía del régimen de Ortega postrada y en peor situación que la vivida en los años 80’s, donde había un alto porcentaje de apoyo de la población nicaragüense al gobierno de la época, no los chingastes de hoy en día, que apoyan una segunda etapa de una revolución existente únicamente en la cabeza de los desquiciados que se alimentan de la sangre y del sufrimiento del pueblo, como los nuevos tigres de la extinta EEBI, solo que más feroces y más sanguinarios. Veremos nuevos acompañantes de Robertito José, Chico López, doña Rosario y Moncada Lau, señalados en las listas de la vergüenza internacional, probablemente el resto de la familia como un mensaje alto y claro de que no habrá salidas impunes.

Habrá que esperar la más que probable revisión del CAFTA por parte de los Estados Unidos, como para ponerle la tapa al pomo, cuando Ortega desate la verborrea antiimperialista, contenida hasta ahora por cobardía, más que por prudencia y eche a andar la “estrategia gallopintera”, la versión aumentada y corregida de los años 80’s y los períodos especiales de los cubanos, asesores de la desgracia y la lipidia. Habrá que esperar dentro de la “estrategia de supervivencia” más corridos del estado, con el disfraz de “Compactación”, un término y una medida ya usada en las postrimerías de la Revolución, que salvo muy pocas excepciones, resultó en un fracaso total y sumó miles de votos en contra de sus creadores en las elecciones que llevaron a doña Violeta al poder. Es casi seguro que los nuevos y obligados miembros del ejército de desempleados, por voluntad del comandante y su hasta hoy vice, se convertirán en poco tiempo en nuevos miembros de la oposición, por lo que habría que guardarles el espacio en las filas azul y blanco. 

Este triste y crudo escenario de lo que podría venir en el 2019 haría que la economía nacional caiga a niveles pocas veces visto, lo que obligará a quienes se resistieron a decretar un Paro Nacional Indefinido cuando las posibilidades de dar el golpe final a Ortega era real, a alejarse definitivamente del dictador. Sin posibilidades de producir con seguridad, con mercados internacionales igualmente inseguros, con bancos al borde de la quiebra, sin financiamiento, con la amenaza de confiscaciones y tomas de tierras a los que pronto serán llamados “burgueses-vendepatria-golpistas-terroristas”, con una turba de parásitos asolando la propiedad privada, con un nuevo y mayor éxodo de nicaragüenses hacia los países vecinos y con el trinomio cómplice por acción y omisión, ejercito, policía y paramilitares apuntalando esta nueva fase de la represión, el viaje hacia el fondo del barril se antoja rápido y seguro. 

Y que podremos hacer los nicaragüenses que deseamos y luchamos por la liberación definitiva de nuestra sufrida nación, desde dentro y fuera del país? 

Primero: lo más importante, lo que nos pide la comunidad internacional, lo que nos exigen nuestros reos políticos, lo que nos obliga toda la sangre derramada: LA UNIDAD. Sin unidad la agonía del pueblo se prolonga. Sin unidad Ortega estira sus últimos dias. Sin unidad somos un rebaño descontrolado. Sin unidad nadie nos mira con seriedad. Unidad entre la OPOSICION al régimen, entre los opositores al régimen, no con sus socios, abiertos o disfrazados. Hoy en día los quintas columnas le hacen el trabajo sucio al gobierno desde una supuesta oposición, de esos habrá que cuidarse. No son oposición, se disfrazan de oposición y enredan y confunden. Cada día que pasa hay más grupos que se organizan fuera de Nicaragua, la llamada Diáspora crece más y más, todo mundo quiere organizarse y es legítimo, pero con tantas organizaciones la dispersión es mayor. No hay, ni se percibe desde fuera, sentido de Unidad y eso es grave y más grave aún si la labor de confundir está siendo efectiva.   

Segundo: Desde esa unidad, legitima y verdadera, deberemos definir y construir un LIDERAZGO. La lucha de los primeros meses sin lideres visibles, con mucha horizontalidad, con líderes territoriales, populares y con la mística necesaria para poner al régimen de espaldas al precipicio, tuvo su justificación por las condiciones que imperaron en esos dias, sin embargo a estas alturas se vuelve un problema. NO es tan fácil obviar una cultura atávica, en la que el pueblo necesita un Santo para ir a la procesión. Creer que con ocho meses y medio cambio de tajo la cultura política de Nicaragua y los nicaragüenses, es desconocer la historia y la idiosincrasia popular. La oposición dentro de Nicaragua y la llamada Diáspora distribuida fuera del país, tendremos que hacer un supremo esfuerzo para ponernos de acuerdo en esto. Uno de los peligros reales es que se convierta en la manzana de la discordia, habiendo tanto cacique, pero en algún momento habrá que enfrentar esta situación y entre más rápido, mejor. El premio mayor será tener un interlocutor válido y legitimo ante todas las instancias internacionales y un factor de unidad de todos los nicaragüenses.  

Tercero: Unidad y Liderazgo sin una Estrategia sería como tomar cualquier ruta porque no sabemos hacia dónde queremos ir. Ni más ni menos como la doña del bus. La estrategia es el tercer vértice del triángulo, tanto o más necesario que los dos anteriores. Una estrategia que permita la definición de objetivos claros, que permita la construcción de una ruta igual de clara para todos y poder alcanzar dichos objetivos, una estrategia que sea entendida, compartida y aceptada por los principales líderes que están adentro y afuera del país, una estrategia que se complemente con todos los esfuerzos de la comunidad internacional. 

Fue por la falta de una estrategia que Ortega no cayó en los primeros meses, cuando estaba acorralado y casi vencido, al borde del precipicio, incluso tan desesperado que acariciaron la idea de una intervención militar cubano-venezolana. Fue por falta de una estrategia que pudo retomar la iniciativa perdida y liberar los tranques que lo ahogaban y paralizaron sus principales fuerzas de ataque. Fue por la falta de una estrategia que pudo sobrevivir y poner al país entero como prisionero y rehén. Tenemos que aprender de los errores, superarlos y reinventarnos en esta lucha que no da para más tiempo, pues cada día que pasa hay que contarlos en presos, en muertos, en desaparecidos, en exiliados, en desesperanza y desconfianza. Ese es nuestro aporte, unirnos en torno a un liderazgo sólido, confiable y creíble y poder trazar una estrategia de lucha que termine de una vez por todas con este régimen de oprobio y crimen. Si lo logramos, podemos estar seguros que el 2019 será el año de la liberación definitiva de Nicaragua.  

lunes, 31 de diciembre de 2018

UN BALANCE NECESARIO


Se termina el 2018 y se hace necesario hacer un balance de todo lo acontecido durante el mismo, todo lo positivo que hemos vivido durante esta dura jornada iniciada en el mes de abril y también hablar de lo negativo que nos ha dejado el año. El análisis del balance nos debe dar las pistas sobre lo que podemos esperar del año que está por comenzar y acerca de lo que se vuelve imperioso y necesario hacer, por cada uno de nosotros, para que este sea el de nuestra definitiva liberación, la liberación de una dictadura criminal, mafiosa y delictiva, señalada como tal por la comunidad internacional. 

No podríamos hacer este balance sin anotar lo que acontecía durante el primer trimestre del año. Se continuaba, aunque ya con algunas dudas, el famoso “Consenso” entre las cúpulas empresariales y el Gran Capital con Ortega, las dudas provenían de la aplicación de la Magnitski Global Act a Robertito José y el cambio de la política del gobierno norteamericano hacia el régimen de Ortega, sin embargo las enormes utilidades en la industria energética, el aumento de las exportaciones de lácteos, carne y otros productos hacia Centroamérica, el crecimiento pronosticado del FMI del 4.7 % y el mantenimiento de las exoneraciones cercanas a los Mil Millones de dólares, aún mantenía la relación viva y con las esperanzas puestas en que en algún momento el comandante cambiaria. Dichas esperanzas se basaban en la suscripción del Memorándum de Entendimiento con la OEA para la “perfección” del sistema electoral en las próximas elecciones. Se hacía poco caso a los continuos señalamientos de la corrupción rampante a todos los niveles en el gobierno y el partido y a las denuncias de los asesinatos cometidos por fuerzas del Ejército y la Policía en La Cruz de Rio Grande contra dos menores de edad. Un presagio de lo que se nos vendría pocos dias después. Eran los meses en que “teníamos” a una de las mejores policías del continente y un Muro de Contención que no dejaba pasar ni moscas a los carteles de la droga, algo que como veríamos después, era una invención muy bien organizada para la exportación. Llevábamos un año del fraude electoral del 2016 y los poderes facticos hablaban poco de eso. Pero…

Pero llegaría el 18 de Abril, una fecha fatídica para el poder porque trastocaría de raíz el orden establecido desde el 10 de enero del 2007. Un cumulo de agravios guardados en la conciencia colectiva de muchos saldría disparado y destruiría lo que afanosamente venían construyendo: una dictadura dinástica, que se preparaba para cederle las riendas del gobierno a Rosario Murillo. Abril sería una dura estocada a estas aspiraciones continuistas, la que se convertiría en mortal, luego de las sanciones norteamericanas. Quizás uno de los factores más positivos de esta jornada, la señora no podrá aspirar ni siquiera a ser concejal de Managua. El mayor de ellos, casi por unanimidad, el despertar de un pueblo que durante años pareció anestesiado a punta de láminas de zinc, chanchos, gallinas y demás programas clientelistas. Atrás quedaban los raquíticos, pero místicos, miércoles de protestas, las marchas bloqueadas a punta de cadenas, garrotes y motorizados de los campesinos anti canal y las reuniones interminables para tratar de construir una alternativa creíble al régimen de Ortega. A partir de Abril, Nicaragua y el mundo verían las mayores marchas ciudadanas pidiendo la salida de los que durante casi cuatro décadas han hecho de nuestro país una hacienda particular. También llegaría el inexorable fin del idilio entre el capital y el poder y la organización a la carrera de una coalición que intenta representar a todo el pueblo opositor. Abril nos regalaría un fuerte y valiente liderazgo religioso, que despejaría las dudas de quienes querían que fuera la Conferencia Episcopal la que asumiera el papel de conducción política. Era la continuidad, en la práctica, de aquel contundente y profético documento del 21 de Mayo del 2014: “En búsqueda de nuevos horizontes para una Nicaragua mejor”, quizás la campanada perfecta que no quisieron oír, ni atender, ni entender. Si lo hubieran hecho, tal vez no estarían en el atolladero en que se encuentran, pero el poder ciega y mucho. Abril nos deja una revitalizada OEA, con el Secretario General que todos deseábamos desde sus tímidos intentos de “perfeccionar” el sistema electoral nicaragüense. Nos deja un régimen con un pie afuera y el otro en el vacío, acosado internacionalmente, aislado y a punto de juzgamiento por una comunidad que ya dejó de tragarse los cuentos del golpe de estado suave. Queda Ortega solo con la razón de las armas, solo con su policía, su ejército, sus paramilitares y su secta partidaria. Sin socios y con algunos pocos aliados, que también, irremediablemente, lo dejaran solo.  

Abril nos deja también exilio, sangre y muerte, nos deja más presos políticos de lo que alguna vez tuvo el somocismo, nos deja crímenes de Lesa Humanidad, nos deja una historia de horror desatada por policías, paramilitares, secretarios políticos, retirados del ejército y del ministerio del interior, políticos fanatizados del orteguismo y cuanto lumpen pudieron reclutar para la orgia espantosa que en el mes de enero cumplirá nueve meses, un doloroso parto de un país destrozado por verdaderos criminales, enlutado y ensangrentado por sus cuatro costados. Jamás, ni en los peores dias de la dictadura de los Somoza, se vio y vivió tanta saña, tantas atrocidades como las cometidas por estos psicópatas asesinos. Las historias de torturas contadas por PJCh en su libro “Estirpe Sangrienta” parecen un cuento de niños a la par de los terribles testimonios que nos ha tocado escuchar de quienes estuvieron presos en el Chipote o en cárceles clandestinas, donde los Chico López, los Gustavo Porras, los Raúl Venerio, los Leopoldo Rivas, los Fidel Moreno y unos cuantos asesinos más, desataron su furia homicida en defensa de un gobierno genocida y enfermo. Lo que no nos cabe duda alguna, es que estos criminales pagarán sus culpas ante tribunales nacionales o internacionales, serán juzgados y terminarán sus tristes dias huyendo o tras los barrotes de las frías cárceles que los esperarán con los brazos abiertos.

lunes, 26 de noviembre de 2018

ALGO SE CUECE EN LA COCINA DE “EL CARMEN”


“Así pues, el que desee la paz, que se prepare para la guerra. Quien quiera conseguir la victoria, que entrene a sus soldados con diligencia. Quien aspire al éxito que luche con estrategia y no lo deje al azar. Nadie se atreve a provocar u ofender a quien ve como superior en el combate.”
De re militari

Contrario a lo que muchos piensan, soy de la opinión que Daniel Ortega está preparando afanosamente las condiciones para llevar adelante su propia negociación. No es un secreto que este personaje a través de la historia se ha caracterizado por negociar al borde del abismo, nunca en posición de desventaja y en la mayoría de los casos, teniendo como rehén al contrario. Me atrevo a asegurar que solamente en una ocasión no se dieron estas circunstancias: me refiero a la negociación de los Acuerdos de Sapoa. Un virtual estado de estancamiento entre las fuerzas beligerantes, Ejército Popular Sandinista y Contras, la decisión de la extinta URSS y los Estados Unidos de no continuar apoyando a dichas fuerzas, la postración económica del país, el cansancio de la población a la guerra que ya empezaba a fracturar el apoyo popular a la Revolución y el agotamiento de la cantera de reclutamiento para el Servicio Militar Patriótico u Obligatorio, como quiera llamársele, fueron las condiciones adversas que obligaron a Ortega a buscar en la mesa de negociación lo que no se pudo obtener en los campos de batalla.

Esta vez, hay una serie de circunstancias adversas, nacionales e internacionales, que hacen inviable la permanencia de Ortega en el poder, independientemente de las bravuconadas que tanto el cómo sus adláteres, profieren todos los dias. Hablaba en otra ocasión de tres pinzas de la cual Ortega no podría escapar: la económica, la presión internacional y la presión nacional. Existe una situación de precariedad de la economía nicaragüense que se puede detectar muy fácilmente y mantiene al régimen de Ortega en una posición muy vulnerable de cara a su futuro inmediato, dicha precariedad se refleja en los siguientes datos: salida de 1,373 millones de dólares del Sistema Financiero desde el mes de abril; afectación de la estabilidad y crecimiento de las Reservas Internacionales; pérdida de confianza de los inversionistas nacionales y extranjeros; indetenible caída del empleo formal, producto del cierre de pequeñas y medianas empresas, que impacta con mayor fuerza en la ya endeble situación financiera del INSS; fuerte disminución del financiamiento de la banca comercial a los ciclos de siembra, motivado por la inseguridad política; retraso en aduanas, como una forma de castigo al sector agro comercial, de maquinaria, equipos, repuestos e insumos agrícolas, y lo más peligroso, un entorno altamente volátil para el sector financiero nacional, que se exacerba en la medida que sus intereses se acercan más a los del régimen y se alejan de los populares.

A nivel internacional, el comandante está más claro que nosotros, que Venezuela no es la URSS de los años 80’s, que Cuba podrá asesorar en temas de Inteligencia y aspectos militares, nunca en temas económicos, dada su probada “expertisse” en hundir economías, y que las medidas que eventualmente serán aprobadas en los Estados Unidos, darán un golpe mortal a sus aspiraciones de continuar al frente del gobierno. Si bien es cierto que la comunidad internacional se muestra lenta en la aplicación de medidas más fuertes, no es menos cierto que el aislamiento al que está sometido no lo ha podido romper y que se verá fortalecido si los resultados de las elecciones en El Salvador, Guatemala y Panamá son contrarios a sus intereses políticos e ideológicos.

A nivel interno, el régimen ha tenido que fortalecer la militarización en todos los municipios del país, como única forma de contener la protesta cívica popular, pasando en la práctica a un estado fascista, pero además, incorporando las huestes paramilitares a la policía orteguista, en un vano intento de evadir penalmente los crímenes cometidos por estos durante los meses de represión. Nuevamente, el Ejército se acomoda en el grupo de Ortega, facilitando instalaciones e instructores para preparar militarmente a los asesinos del pueblo. La represión continúa en aumento de manera selectiva, no se han detenido las capturas ni las muertes, que aunque esporádicas estas últimas, indican un patrón de comportamiento característico de eliminación física de líderes de base que estuvieron en los tranques. Las rotondas de Managua siguen tomadas por los empleados públicos, en una demostración de “apoyo popular” a la pareja presidencial, bajo el viejo modelo de Rosario de que el que no asista es corrido de su trabajo. A los esfuerzos de “normalidad” se incorpora la celebración de la Purísima, con los consabidos altares en la Avenida Bolívar. Esta vez sin disimulos ni falsos remilgos, la pareja  presidencial compite en protagonismo con la mismísima Virgen María, a quien ya despojaron de su manto azul y blanco, de por si criminalizado.

Ante este panorama sumamente desalentador, que le queda a Ortega? Negociar. Pero con su viejo estilo, al filo de la navaja. Con ventaja y alevosía. Con rehenes o con su grupo de amigos. Pretende llevar adelante un proceso negociador bajo la sombra del SICA, el Sistema de Integración Centro Americano, y conducido por su viejo amigo el Ex Presidente Vinicio Cerezo. Parte del sector empresarial, liderado por el Capital Financiero, está dispuesto a sumarse a este esfuerzo, reviviendo la alternativa del Aterrizaje Suave, el famoso “Soft Landing”, para lo cual han explorado a importantes figuras de la Vieja Guardia Sandinista. Pretenden apartar de esta nueva versión del Dialogo a las figuras emblemáticas de la Conferencia Episcopal que han estado en contra de la represión, Monseñor Báez, Mata y Álvarez y hasta estarían dispuestos a montarles una trama conspirativa al mejor estilo de los años 80’s para sacarlos de este escenario. No descartaría que dentro de esta trama tengan previsto sacar a otros actores importantes del Dialogo, como es el caso del Dr. Luis Sanchez Sancho y el Dr. Ernesto Medina. El Ejercito estaría de acuerdo en esta eventual negociación, toda vez que el mantenimiento del “status quo” se garantice, vale decir los intereses económicos y los privilegios de la cúpula militar. Dentro de esta estrategia, falta el elemento externo que desencadene el proceso y no es más que una “invasión” armada desde Costa Rica, provocada por ellos mismos, independientemente de los actores que participen, un Falso Positivo, que coloque a Ortega en condición de víctima de una conspiración fraguada desde el vecino país por los exiliados nicaragüenses. Para ello ha desplazado a una buena cantidad de operadores políticos y de inteligencia, quienes tienen la tarea de organizar militarmente a los incautos que caigan en la trampa, bajo la protección, auspicio e involucramiento directo y activo de la Embajada nicaragüense en Costa Rica.

Esto es lo que se cuece afanosamente en el área de cocina de "El Carmen" y habrá que estar alerta a los acontecimientos del mes de Diciembre que se avecina rápidamente. La Gritería podría deparar muchas sorpresas.