viernes, 31 de mayo de 2019

UN REGIMEN DESESPERADO Y FALTO DE IDEAS


Todo parece indicar que el régimen Ortega – Murillo va a la desesperada, tratando de llegar a los plazos fatales del mes de Junio con buenas calificaciones, suficientes como para convencer a la comunidad internacional que no es necesario aplicar las sanciones, pues está cumpliendo a cabalidad los acuerdos suscritos con la ACJD, el Comité Internacional de la Cruz Roja, la OEA y El Vaticano. Luce totalmente desmadejado en estos vanos intentos, lo cual lo hace cometer errores garrafales, perdiendo la ínfima credibilidad que pudiera tener entre algunos países, que a pesar de ser un régimen que ha cometido Crímenes de Lesa Humanidad, aun le otorgan el beneficio de la duda o están muy doblegados ante las dadivas del madurismo venezolano, traducido en el crédito petrolero que aún no les cobran. Veamos algunos de estos dislates. 

1.- Plan de Retorno Seguro. Un plan más para la venta en el exterior, que para ser creído o siquiera considerado por el exilio político nicaragüense. Una acción unilateral del gobierno con el objetivo de hacer creer a la comunidad internacional que todos pueden regresar con tranquilidad al país. Nadie en su sano juicio está pensando en hacerlo, ya que los pocos que se han atrevido, o han sido engañados y están de nuevo en las cárceles, o son vigilados y asediados todo el tiempo, o se convirtieron en vulgares soplones de la policía orteguista y aun así, estos nuevos “orejas” o chivatos tienen que reportarse diariamente en el comando policial como acto de contrición por sus “pecados golpistas”.  

2.- Política de Estado para una Cultura de Paz y Reconciliación. Un gobierno que ha cometido Crímenes de Lesa Humanidad contra su propio pueblo, ensañándose en lo más preciado de una sociedad, su juventud, promoviendo paz y reconciliación suena a chiste de mal gusto. Un gobierno que presenta como diploma de promoción, de acuerdo a datos de la Asociación Nicaragüenses Pro Derechos Humanos, ANPDH, 593 ciudadanos asesinados y 4,729 heridos en la guerra que el Estado Orteguista ejecutó en contra de la población civil y desarmada, solo puede ser producto de una mente cínica y desquiciada. Probablemente pueda tener algún efecto afuera del país, pero adentro de Nicaragua se traduce en más represión de la guardia orteguista, mas capturas ilegales, mas prohibiciones al legítimo derecho a la protesta, más restricciones al derecho establecido en la Constitución Política de la libre movilización. Paz y Reconciliación para el régimen Ortega – Murillo significa mantener un Estado de Sitio en todo el país. 

3.- Ley del Perdón. No han podido, ni podrán, obligar a la ACJD a aceptar y firmar una Amnistía para los crímenes cometidos a partir del 18/4/18, por lo tanto, se aventuraron a promulgar su propia ley, bajo el rimbombante nombre de “Ley del Plan Integral de Atención a Victimas del Terrorismo Golpista de Abril, Mayo, Junio y Julio del 2018”. Una acción unilateral más para el consumo interno y si sobra, venderlo al exterior. Se trata de mantener agrupado al rebaño orteguista, que poco a poco se viene dando cuenta que en algún momento será negociado y quedarán a expensas de la Justicia. No existe posibilidad alguna que Crímenes de Lesa Humanidad queden impunes de la Justicia Universal. “Vamos con Todo” y “Pija y Candela contra estos HP”, no solo fueron las órdenes del más alto nivel del gobierno, Vicepresidenta y Presidente, respectivamente, sino que fue el punto de partida de una verdadera masacre en contra del pueblo nicaragüense, en donde se vieron fenómenos jamás vistos en Centroamérica, tales como el Paramilitarismo y patrones de violencia sistemáticos que desataron en contra de la población civil. Cerca de 30 jóvenes mutilados en al menos uno de sus ojos, producto del uso de balas de goma utilizados por la Policía Nacional; cerca de 200 asesinatos provocados por un solo disparo, mediante el uso de experimentados francotiradores que solo pudieron salir del Comando de Operaciones Especiales, COE, del Ejercito Nacional o de la Dirección de Operaciones Especiales de la Policía; DOEP; de la Policía Nacional;  violaciones y agresiones sexuales sistemáticas a prisioneros, hombres y mujeres, desapariciones forzosas de prisioneros cuyos cuerpos no aparecen al día de hoy; las Operaciones Limpieza que fueron verdaderas labores de exterminio, superando con creces las de Somoza en 1978. Con este prontuario nefasto y ante esta Ley del orteguismo para auto exculparse, solo cabe una sola respuesta: Ni Perdón, Ni Olvido!

4.- Aparición de armas y cadáveres. Falto de ideas y para validar su propia “Ley del Perdón”, encuentran armas en Carazo y en un negocio de un hijo del Dr. Carlos Tunnerman Bernheim, vaya coincidencia, Que son las mismas! Un fusil Garand, un fusil FAL, una Sub ametralladora UZI, un AK - 47 y la Ametralladora PKM. Detengámonos un poco en estos hallazgos: el fusil Garand forma parte de los remanentes de la guerra contra la guardia somocista, la mayoría se encuentra en los almacenes del Ejército; el fusil FAL, remanentes de la guerra contra Somoza, la mayoría de ellos enviados por el Gobierno de Carlos Andrés Pérez y del General Omar Torrijos al Frente Sur Benjamín Zeledón, estaban bajo resguardo del mismo Ejército y fueron entregados a las fuerzas paramilitares sobre todo en Managua y en el norte del país (revisando los videos del año pasado confirmaremos esto); la Sub ametralladora UZI de fabricación israelí, remantes de la guerra contra Somoza, no es un arma común en Nicaragua, quedaron algunas en manos de altos oficiales del Ejército y de la Policía, el Comisionado Mayor Juan Valle Valle parece tener un apego especial a la suya, revisen las fotos, aparece siempre con un AK – 47 y con una UZI, y finalmente, la Ametralladora PKM, famosa por haber sido recuperada por los jóvenes que resistían a las hordas de la Policía, del Ejercito y los Paramilitares durante la Operación Limpieza en Jinotepe, aparece casi un año de estos tristes acontecimientos, después de una incansable búsqueda para eliminar la única prueba física de la participación del Ejercito en la represión desatada por el gobierno en contra del pueblo nicaragüense. Fue la única arma que no le “sembraron” a Alejandro Tunnerman, ya que hubiera sido incómodo para las “autoridades” mostrar el número de serie de dicha ametralladora y poder rastrear a que institución pertenecía. Convenientemente, aparece también el cadáver del señor Bismark Martínez justo antes de promulgar su propia ley de auto exculpación y en un vano intento de pasar página del asesinato de don Eddy Montes Praslim a manos de sus carceleros. Independientemente del legítimo duelo familiar, ni a Daniel Ortega ni a Rosario Murillo les importa hacer un circo con la aparición del cadáver del señor Martínez pues están acostumbrados a matar e ir al entierro. 

Puestas así las cosas, habrá que esperar a más “iniciativas” unilaterales del régimen, como las excarcelaciones del día de ayer, pensadas con el más vil y cínico objetivo de que nadie reparara en que hace un año se cometió la peor de las atrocidades, atacar con armas de fuego, francotiradores incluidos, una marcha pacífica que conmemoraba a las Madres de los caídos durante la represión de los meses de Abril y Mayo. Solo una mente perversa, malévola y diabólica es capaz de escribir alegorías cristianas en sus comunicados y a continuación mentir, manipular y burlarse de la sangre de los asesinados.

Ing. Roberto Samcam Ruiz
Mayor en Retiro Ex EPS
San José, Costa Rica

lunes, 13 de mayo de 2019

LOS OBJETIVOS ESTRATEGICOS Y LA LUCHA POR ALCANZARLOS


A fuerza de lectura en las redes sociales y de las muchas oportunidades que se tienen para compartir con los jóvenes en el exilio, nos vamos dando cuenta de cómo, con tanto bombardeo en los medios, se está confundiendo el Objetivo Estratégico de la lucha con elementos de carácter táctico.  La salida de Ortega del poder y la instauración de un nuevo modelo de gobierno en Nicaragua es y tiene que ser nuestra apuesta al largo plazo. A veces el problema es confundir lo táctico (lo de corto plazo) con lo estratégico (lo de largo plazo), o estancarse en la confusión de la inmediatez, que es lo que quiere el régimen que hagamos, mientras ellos van abonando el camino para alcanzar su objetivo fundamental, el estratégico, el de largo plazo. 

Un nuevo modelo político, económico y social a construirse en nuestra patria (lo que debiera ser nuestro Objetivo Estratégico) pasa necesariamente por la salida de Ortega del poder. La salida de Ortega del poder pasa por la forma en que esto vaya a ocurrir: por la vía cívica o por la vía armada. Descartada a priori la segunda, la primera pasa por la forma que esta salida adopte. Todo apunta al adelanto de las elecciones, lo cual pasa por la organización del pueblo nicaragüense, que a su vez pasa por tres factores claves: Unidad, Estrategia y Liderazgo. Cada quien podrá ponerle los apellidos que quiera a estos tres factores, pero si no hay unidad del pueblo en torno a una idea programática, si no tenemos una estrategia clara y definida en torno a cómo alcanzar el éxito y sin un liderazgo creíble, el fracaso nuevamente estará a la vuelta de la esquina y eso es algo que no podemos darnos el lujo. Una tercera transición fallida no puede ni debe ser posible, después de tanto esfuerzo y sacrificio. 

Hay quienes plantean a nivel teórico que los objetivos estratégicos son inamovibles, que una vez que se han establecido no se pueden cambiar. La verdad es que las circunstancias a veces obligan a transformarlos un poco sin que pierdan su esencia fundamental. Por ejemplo, durante los meses de Abril a Junio del año pasado, el objetivo estratégico de Ortega era permanecer en el poder a cualquier costo, sin importar los medios. Tenía como elementos a su favor: la posibilidad de recomponer su alianza con el sector empresarial, en tanto los once años de “Consenso” los había beneficiado; la Policía y el Ejercito de su lado, la creación de una fuerza paramilitar que podía actuar con total impunidad y una comunidad internacional tibia. Las Operaciones Limpieza y los crímenes cometidos durante las mismas transformaron el objetivo, ahora es evitar ser juzgados nacional e internacionalmente por los crímenes cometidos durante la orgía de sangre y muerte desatada durante estos meses. 

Las circunstancias han cambiado, la comunidad internacional abandonó el letargo en el que se encontraba, las sanciones norteamericanas están en marcha, la OEA finalmente transformó su complacencia con Ortega en una actitud resueltamente a favor de aplicar la Carta Democrática Interamericana, la Unión Europea amenaza con sanciones individuales y colectivas, en fin, de repente el Régimen se encuentra en su peor estado y todos piden la cabeza del dictador. Ante esto, la imperiosa necesidad es salvarse de una pena carcelaria prolongada, poner a resguardo su familia y el capital usurpado durante todos estos años de latrocinio. Un “pequeño” cambio en el objetivo estratégico. Ya no hay posibilidades del establecimiento de una dictadura dinástica, ni Rosario ni Laureano podrán darle continuidad a este sueño somocista, ni ninguno de los vástagos restantes pues todos están en la mira de las sanciones, en consecuencia, a lo máximo que podrían aspirar en un eventual y negociado proceso electoral, es alcanzar un 20 – 25 % de votos que le permitan sobrevivir en un nuevo escenario político y tratar de Gobernar desde Abajo o establecer un nuevo Pacto con las fuerzas o la fuerza que llegue a ser poder en el futuro inmediato. 

Para alcanzar este objetivo tiene varias alternativas, la más importante de ellas es negociar directamente con la Administración Trump. Ortega ha visto como las amenazas a Nicolás Maduro poco a poco se desvanecen en retórica violenta, pero no pasan de ahí y más bien se estaría planteando una suerte de negociación internacional entre Venezuela, Cuba, Rusia, China y los Estados Unidos y ahí quiere insertarse, ser la sexta silla en esa mesa, tratando de negociar amnistía a cambio de dejar el poder. Negociar impunidad y parte o toda la plata robada, a cambio de dejar en paz a los nicaragüenses. Juega, peligrosamente para sus intereses, a la baza venezolana, midiendo los plazos de Maduro, contemplando la inoperancia de los norteamericanos, que ladran pero no muerden. Tiene que mantener un equilibrio muy delicado, entre convencer a su base social de que él “zequeda” y mantener la retórica a nivel internacional de que continúa negociando de buena fe con la ACJD. Sabe que un desliz a lo interno, una duda en esa base que se sostiene por el miedo a las consecuencias por tanto crimen, sería catastrófica para sus intereses, se le desgranaría la “mazorca” y ellos mismos, los de “arriba”, serían los nuevos blancos de quienes se sentirían traicionados y abandonados a su suerte. Pero además, tiene que mantener convencido al rebaño paramilitar y al orteguismo que aún se sostiene junto a él, que estaría negociando por todos ellos, aunque las evidencias digan lo contrario. La preocupación son las sanciones a Laureano, no la de los otros enlistados. El problema es el dinero que está afuera, no la situación económica de esa base social que no tiene tratamiento especial cuando compra en la pulpería, en el mercado o en el supermercado. 

Existe un elemento adicional que no hay que dejar de lado y juega en contra de los tiempos que Ortega quiere manipular en las negociaciones con la ACJD y es el hecho de que el próximo año los Estados Unidos entran a su proceso electoral, a las primarias, para elegir candidatos Demócratas y Republicanos a la presidencia. La Administración Trump, con tantos problemas internos no puede darse el lujo de llegar a esa fecha sin resultados concretos relacionados con la “Troika de la Tiranía”, a como han bautizado a Cuba, Venezuela y Nicaragua. Han recreado en el imaginario de la base republicana el famoso “Eje del Mal” de Ronald Reagan y en algún momento tendrán que demostrar que pueden tomar acciones en contra de estos países, considerados nuevamente en la filosofía geopolítica actual, como el “Traspatio” de los Estados Unidos, el Área de Influencia norteamericana. Llegar a las Primarias sin nada en la mano no está en las consideraciones de esta Administración, que tendrá que convencer a los estados claves con gran presencia hispana y en donde cubanos, venezolanos y nicaragüenses son muy importantes para ganarlos. Una intervención en contra del régimen de Maduro suena muy improbable, tomando en cuenta los potenciales costos humanos que podría representar entrar a un país con más de 400 mil hombres y mujeres armados, independientemente de la capacidad combativa real que estos tengan. Con Cuba pasa igual cosa, un país en permanente apresto de guerra para la intervención norteamericana que jamás llega. Queda el tercero de la Troika, el más endeble política y económicamente, sin recursos estratégicos que defender por parte de los jugadores externos que si están presentes en Venezuela, con un desprestigio casi universal y con un Ejército que tiene más intereses económicos que políticos para defender. 

Puestas así las cosas no podemos perdernos en el objetivo nuestro, la salida de Ortega del poder y el establecimiento de un nuevo modelo de gobierno. Hay muchos elementos que confluyen a lo interno y a lo externo, que contribuyen o distorsionan, pero lo fundamental es mantenernos sobre esa perspectiva, en la lucha por alcanzarlo. Todo lo demás puede venir después de haberlo logrado, no antes. 


Ing. Roberto Samcam R.
Mayor en Retiro Ex EPS
San José, Costa Rica.

viernes, 19 de abril de 2019

ABRIL, MES DE LUTO, DOLOR Y ESPERANZAS


Se cumple un año del inicio de la Insurrección Cívica Ciudadana y nuevamente Abril nos marca el camino de lucha, de dignidad y de esperanzas. Es Abril en nuestra historia un mes de luto y dolor, de gestas heroicas, de sangre, pero también de despertar. Es casi un lugar común decir que nada será igual en Nicaragua después de Abril del 2018, pero esta frase se ha convertido en una sentencia de muerte para la dictadura, este mes marca y para siempre, el principio del fin de la dictadura y más aún, el fin de lo que pretendía ser, una dictadura dinástica. Abril será recordado por todo el pueblo nicaragüense, pero más por quienes no podrán gozar nuevamente del país que construyeron a la medida de sus ambiciones. 

Abril es la chispa que encendió la pradera, una pradera que se venía cultivando desde el 10 de enero del 2007, cuando muchos incautos sucumbieron a los cantos de sirena y a las promesas de cambio de quien, vestido de oveja, ocultaba su verdadera piel, la del lobo depredador que siempre ha sido. Unos cayeron por ignorancia, otros por inocencia, otros por temor y hubo quienes quisieron caer por ambición. De la mano de la cooperación petrolera venezolana llegó la confabulación de tirios y troyanos para construir un nuevo modelo de poder en el país que permitiera, a los viejos y nuevos comensales, distribuirse el botín que desde entonces se vislumbraba. Todos tuvieron su rol y todos cumplieron su parte, unos divulgando adentro y afuera el Consenso tan necesario para la estabilidad de las ganancias, que llegaron como premio y en grandes cantidades; otros ejerciendo de matarifes en el campo, estrenando la criminal política de estado de cero prisioneros y negando la existencia de grupos armados con motivaciones políticas, y también fueron premiados, florecieron las empresas y enormes capitales que obligaban a preferir el cuello blanco, independientemente que estuviera manchado de sangre o de otras cosas, que al uniforme. Los que alguna vez se auto llamaron “Centinelas de la Alegría del Pueblo”, devinieron en CPF de quienes poco a poco se apoderaban del país. Y hubo su parte también para quienes se promocionaban como representantes de los trabajadores, pero no todos alcanzaron en la repartidera, los líderes sindicales, verdaderos fósiles de este lucrativo negocio, fueron los beneficiados, de un día para otro se convirtieron en nuevos potentados gracias al infame rol de tener que pasar por invitados de piedra en cuanta negociación por el salario mínimo se diera. Los “líderes políticos” no se quedaron por fuera, quienes repartían también pensaron en ellos y los sumaron al oprobioso festín, de pronto, casi todos estaban en la mesa disfrutando de cargos y migajas del botín. 

Durante once años esa fue la historia de un país que era el asombro de otros, de crecimiento, de consenso, de paz, de armonía, de Muros de Contención y de cuanta basura pudieron inventar para mantener las apariencias. No importaba si Bosawás era exterminada inmisericordemente; si el país era entregado vergonzosamente a extranjeros en un proyecto canalero que solo existía en la mente de sus hábiles creadores; si lo que conocimos alguna vez como Estado de Derecho, Institucionalidad y Democracia era demolido afanosamente con la complicidad de muchos; si los negocios familiares y de los uniformados cruzaban literalmente todo el espectro económico del país; si el estado se convertía en un enorme botín para el disfrute de tan selectos comensales. Nada de eso importaba, ni en el norte, ni en el sur, ni en las viejas metrópolis que alguna vez acompañaron al pueblo en gestas pasadas. Todos estaban conformes y algunos hasta contentos, hasta que llegó Abril.

Pareciera que fue ayer mismo las imágenes de Nicolás Palacios siendo vapuleado por matones en León durante la protesta por las reformas al INSS, o Ana Quiroz con su cabeza partida y sangrante por el “tubo amoroso” de otro fanático del orteguismo, o la estampida de los estudiantes de la UCA buscando el resguardo de sus muros ante la “valiente ofensiva” de las turbas motorizadas, tan acostumbradas a intimidar y a romper grupos. Pero cometieron un error, no repararon que lo ocurrido cinco años atrás, en lo que conocimos como OCUPAINSS, fue solo el calentamiento de lo que vendría después. Fue la misma generación vapuleada y ultrajada por manifestar su solidaridad con los jubilados y personas de la tercera edad que estaban siendo esquilmados por los mismos de siempre. Era esa misma generación, que en aquellos dias despuntaba en el uso de las redes sociales para crear y sumar más solidaridad. Y si esa experiencia no prosperó por el artero golpe de quienes después se encargarían de asesinar a un pueblo indefenso, en esta ocasión iba a ser totalmente distinto. 

En la UCA quisieron cantar victoria a fuerza de pedradas y garrotes, pero siguió la UNI, la UPOLI, la UNA y finalmente el supuesto bastión del orteguismo, la UNAN. Y luego fueron las calles, las perdieron totalmente, marchas multitudinarias como nunca se habían visto en Nicaragua se sucedieron una tras otra. Luego fueron los tranques y vino la desesperación del régimen que veía como se esfumaban sueños de grandeza y dinastías, el país se encontraba atado de pies y manos. Necesitaba tiempo y llamó al dialogo, mientras las huestes demoniacas paramilitares se organizaban de la mano de viejos guerrilleros, que vieron la oportunidad de sentarse nuevamente a la mesa de la cual los habían excluido y apartado. Y desataron el infierno en una Operación, que Somoza, al igual que su sucesor, Ortega,  llamó Limpieza. El país entero fue bañado en sangre, asesinaron, torturaron, desaparecieron, violaron, incendiaron, saquearon, fue una orgia diabólica catalogada como Crímenes de Lesa Humanidad por expertos internacionales, que comprobaron in situ la hemorragia de violencia indiscriminada del estado en contra de un pueblo desarmado. Muerte, cárcel, exilio, desapariciones forzosas, un estado de sitio virtual a nivel nacional, un país desangrado por sus cuatro costados, entre otras desgracias, es el saldo fatídico de esta jornada que cumple ya un año. 

Pero también hay un saldo positivo que nos deja Abril. El régimen de Ortega quedó desnudado como perpetrador de Crímenes de Lesa Humanidad, desapareciendo de la imagen del mundo entero lo que afanosamente habían vendido durante once años. La comunidad internacional lo ve ahora como un paria, como un criminal de guerra, de una guerra que ejecutó el estado en contra de un pueblo desarmado, desapareció de tajo la connivencia, la complicidad y la condescendencia que muchos países mantuvieron durante tantos años. 

El pueblo despertó a fuerza de sangre y muerte, incluso aquellos que dieron un voto de confianza en el 2006 y en el 2011 despertaron de su letargo. Si la abstención del 2016 fue un campanazo de alerta en el que no repararon por soberbia, Abril fue una literal alarma de combate, que ponía al pueblo entero en guardia contra un régimen criminal, perdieron al pueblo que alguna vez les dio apoyo, perdieron las calles, perdieron las universidades y solo se sostienen por la fuerza de las armas. 

El famoso consenso desapareció, aunque queden algunos que añoran los viejos tiempos de la repartición o tengan el temor de las revelaciones que en algún momento tendrán que llegar, pero en general, el viejo acuerdo llegó a su fin. Nadie quiere asociarse con criminales, el pueblo puede perdonar pero no olvida y esto hay que tenerlo muy en cuenta.
La policía y el ejército, que habían pasado como buenos alumnos durante once años, finalmente quedaron aplazados, unos por asesinos y otros por cómplices. Quedarán grabadas en la memoria colectiva del pueblo, todas las imágenes y anécdotas que incriminan y señalan a ambas instituciones en la sangría criminal perpetrada durante todos estos meses. 

Los delirantes sueños de imitar a los Somoza construyendo una dictadura dinástica se hicieron añicos, ni Rosario Murillo, ni el predestinado Delfín podrán ser siquiera candidatos a concejales, las sanciones norteamericanas los golpeó con dureza y los despertó de sus sueños de opio. 

Finalmente y quizás lo más importante, Nicaragua ya no es opción para nadie con Ortega en el poder. Con una economía en caída libre, con la banca al borde del precipicio, con credibilidad cero a nivel internacional, sosteniéndose únicamente por la fuerza de las armas, con niveles de desempleo alarmantes, los principales y otrora más dinámicos sectores de la economía casi colapsados y con sanciones internacionales colgando de sus cabezas cual espada de Damocles, la burbuja ha explotado y Ortega es cosa del pasado, un pasado que se resiste a morir y como “guerrero” que se asume que es, resistirá hasta que tenga que sucumbir por la conjugación de los factores internos y externos. Y cuando este tiempo llegue, porque tendrá que llegar, al orteguismo habrá que enterrarlo lo más profundo posible, para que no haya posibilidad alguna que mute, resucite o se trasforme, a como lo hizo durante 16 años en que la cobardía, el miedo y el oportunismo fue el calor que lo mantuvo con vida. La sangre derramada en Abril lo exige. La sangre derramada en Abril no fue en vano y no podemos permitir que quede en vano.