sábado, 23 de marzo de 2013

EL “PLAN B” VIENE EN COMBO, INCLUYE MAS REPRESION




Mucho se ha hablado del famoso “Plan B” del gobierno, que no es más que las previsiones del régimen para enfrentar lo que en su momento era una posibilidad y que ahora se convirtió en una realidad, la desaparición física del Comandante Hugo Chávez y con ella, la amenaza de la continuidad del flujo de recursos que vienen hasta el día de hoy a manos privadas, producto de la privatización de la ayuda petrolera venezolana. Esta amenaza pende sobre los programas clientelistas que la familia presidencial ha desarrollado en el tiempo que tiene de estar en el poder y que a la postre se han convertido en la fuente del mismo, ya que todos sabemos que gobernar a una mayoritaria masa empobrecida, sumida en la ignorancia y carente de empleos dignos, el solo hecho de proporcionarles algún beneficio o prometer que se les dará en el futuro, sean estas laminas de zinc, gallinas, un cerdo o una vaca parida, se convierte en un estupendo aliciente para seguirles  ordeñando los votos. 

El mentado Plan está fundamentado en una supuesta diversificación del apoyo internacional para el cumplimiento de las metas de mediano y largo plazo del gobierno, en sustitución de la cooperación de Venezuela que, previsiblemente, tienda a disminuir y eventualmente, desaparecer. El problema de esta potencial sustitución es que, al igual que en los años 80’s, y pareciera una mala costumbre arraigada en el comandante, siempre se busca la ayuda de un solo país con el que se tenga afinidad política o ideológica. El problema es que siempre se buscan alianzas geopolíticas y no cooperación para el desarrollo. Nos volvemos títeres de los caprichos de los mentores, abandonando totalmente los conceptos de soberanía nacional, dignidad patriótica, libertad para decidir sobre nuestro futuro y siempre quedamos de rehenes de los intereses de quienes nos adoptan. Por culpa de este tipo de gobernantes, siempre estamos condenados a ser “hijos de casa” del que paga las cuentas. 

Antes fue la URSS, durante los años 80’s, que después del arreglo geopolítico entre Reagan y Gorbachov, la dirigencia de aquel entonces se vio obligada a negociar el fin de la guerra. Las consecuencias fueron la pérdida del poder y la desaparición gradual del FSLN como partido político, dando paso al orteguismo, la antítesis del Sandinismo. Luego fue Venezuela, en detrimento de la amplia cooperación internacional que apoyaba al país y que a la postre ha ido saliendo paulatinamente para, difícilmente, volver más. La diferencia con la primera radica en la privatización de la ayuda, ya que ha concentrado en pocas manos el enorme flujo de dinero del petróleo. 

En vez de entrar al presupuesto nacional, “ayudó” a convertir a una modesta familia de clase media en la más poderosa del país. De la noche a la mañana, dicha familia amaneció con cientos de millones de dólares para construir un imperio económico como nunca antes y tan rápido se había visto en la historia de Nicaragua. Y como es obvio, tanta plata debe de causar algún efecto en una economía tan pequeña como la nuestra, ya sea por el efecto de derrame o por la inversión que sus propietarios hagan en los muchísimos negocios en los que han incursionado. El colmo es que hasta se volvieron prestamistas del estado, pues han colmado de préstamos con muy pocos o ningún interés a diferentes instituciones públicas. Obviamente, que el repago de estos créditos, que ni siquiera son autorizados por la Asamblea Nacional, limpia un poco el dinero facilitado, pues por muy prestamistas que pretendan aparecer, esa plata, según el convenio original, debería estar en las finanzas públicas y no en manos de particulares. 

Ahora bien, mientras el Plan B no cuaje, es decir, los inversionistas chinos no terminen de convencerse de invertir miles de millones de dólares en Nicaragua, luego de los sustos que han pasado con los venezolanos después de la muerte de Chávez, (tuvieron que exigir garantías en oro por los 50 mil millones de dólares que dieron en adelanto por petróleo), habrá que decidir qué hacer mientras tanto. Mantener bonos, programas clientelistas, supernumerarios en el gobierno central, en los gobiernos locales y en el partido, subsidios energéticos y otras regalías para mantenerse en el poder, cuesta y cuesta mucho. En la medida que los flujos disminuyan, en esa misma medida disminuirá la compra de estabilidad a base de mantener contentos a los más pobres. Habrá que decidir entre distribuir las ganancias del negocio o no hacerlo y si la decisión es esta última, pues entonces tendrán que recurrir a la represión para mantener a la población soportando, además de la  falta de libertad, carencias económicas más fuertes, un coctel peligroso en el mediano plazo. 

Mientras la familia presidencial esté al frente del monopolio de la importación del petróleo, de su almacenamiento, tenga más del 30 % de la cuota de mercado en la distribución de combustibles y sean los mayores generadores de energía en el país, el negocio estará asegurado para ellos, pero de esto, a continuar soltando plata para los programas mencionados, hay un mundo de diferencia, por lo que es de esperar que la represión comience a pasar a una nueva etapa, más abierta, menos disimulada y selectiva, para evitar que las aguas se salgan del cauce en que han estado durante estos seis años. No se pueden dar el lujo de que inversionistas extranjeros piensen siquiera en retirarse del país, a como han amenazado los de B2GOLD, luego del rechazo mayoritario de la población de Santo Domingo de Chontales por su lesiva presencia. Las leyes nacionales han sido hechas a la medida de los intereses de las empresas extranjeras y en contra de los intereses de los trabajadores nicaragüenses. A la cúpula gubernamental le interesa únicamente la inversión extranjera para poder seguir hablando de cifras record y que nadie se fije en las multimillonarias ganancias que la ayuda venezolana les permite acumular. Al gobierno lo único que le interesa es seguir vendiendo al exterior la idea de estabilidad de un país de ensueño que creen tener y si para vender esa idea hace falta ampliar la represión, no es que lo van a hacer, es que ya lo están haciendo. 

Estaba dicho que la muerte del Gran Mentor iba a traer cola en nuestro país, ya se está viendo y en la medida que las condiciones económicas se compliquen aun mas, la represión con todo y Plan B irá en aumento. Y eso que falta el impacto del cometa “Café enRoyado” en nuestra economía, que según se plantea por los especialistas, será mucho mayor que lo que el gobierno acepta públicamente y esto indefectiblemente traerá más represión. Una vez más, la historia se repite.

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