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sábado, 9 de abril de 2016

ELECCIONES NOVIEMBRE 2016. EL ENTORNO INTERNACIONAL


Luego de un prolongado y obligado receso, reiniciamos nuestros escritos ya con el panorama electoral bastante despejado, enfocando nuestro análisis en el proceso electoral que se nos avecina en noviembre del año en curso, con el principal objetivo de proporcionar una idea más clara de lo que se debatirá en los meses que faltan para dichos comicios. En cuatro entregas, analizaremos dicho proceso electoral, iniciando con el Entorno Internacional que tiene que tomar en cuenta el régimen de Ortega para tomar las decisiones necesarias que puedan legitimar los resultados de las próximas elecciones. En una segunda entrega analizaremos las Obligaciones del CSE para llevar a cabo comicios justos, limpios y transparentes, en tanto institución del estado encargada por ley de proporcionar a la ciudadanía las condiciones necesarias para que la justa electoral cumpla con los estándares aceptables para la comunidad internacional y satisfagan a los votantes nicaragüenses. En una tercera entrega haremos el análisis de la situación a lo interno del partido de gobierno y la crisis que atraviesa, imperceptible para unos, más clara para otros, pero que al final del día tratan de resolver haciendo uso del enorme eco del pool mediático del régimen, que nos quiere vender, una vez más, el mito de su invencibilidad. Finalmente, analizaremos en la cuarte entrega, los dilemas en que se debate la oposición para enfrentar al orteguismo.

ARGENTINA: EL PRIMER DESGRANE DE LA MAZORCA LATINOAMERICANA

La mayoría de los politólogos coinciden en que la historia política en Latinoamérica se ha vivido por ciclos, algunos de ellos tutelados e inducidos por las conveniencias e intereses de los Estados Unidos de América. El ciclo de las dictaduras militares, la Política de Seguridad Nacional y el fantasma del comunismo; el ciclo de las luchas revolucionarias y su culmen, la victoria sandinista del 79; el ciclo del Neoliberalismo; el ciclo del Socialismo del Siglo XXI y la reivindicación política de las masas populares; y finalmente, el inicio de un nuevo ciclo, el retorno de los regímenes de derecha, ante el fracaso político, económico y moral de sus antecesores inmediatos.

Argentina, con la victoria de Mauricio Macri se inscribe en el inicio de este nuevo ciclo en Latinoamérica, ante el cansancio de los argentinos por la corruptela que significaron los nueve años de Kirchnerismo, una época de enriquecimiento ilícito desmedido a costa del erario público, de trafico de influencias, de asesinatos políticos, de contubernio con el terrorismo internacional y de la falsedad de un liderazgo que promulgaba por un lado su adhesión a la causa de los pobres, pero por el otro hacia totalmente lo contrario, por un lado satanizaba la corrupción de los gobiernos anteriores, pero por el otro hacia exactamente lo mismo que sus antecesores. La victoria de Macri es señalada por muchos como la expresión del inicio de un nuevo ciclo que se comienza a vivirse en Latinoamérica, el ciclo de regímenes de derecha que vienen a sustituir a los regímenes de izquierda o que se consideraban a sí mismos como de izquierda, moralizando a los partidos de la derecha latinoamericana y señalando el camino hacia nuevos derroteros. La llegada de Macri al poder elimina una aliada de quienes basaron en el populismo y el autoritarismo su principal estrategia para gobernar. Un voto cómplice menos en la OEA y una voz crítica en el concierto latinoamericano.

BRASIL: UNA CAIDA ANUNCIADA

El segundo deshoje de la margarita política latinoamericana es Brasil. El gigante de Sudamérica se debate entre el enjuiciamiento político a la mandataria Dilma Russef y la prolongación de la agonía de un régimen que resultó igualmente corrupto que todos los que proliferaron durante la época de la dictadura militar, entre 1964 y 1985. Luis Ignacio Lula da Silva, el carismático obrero metalúrgico devenido en presidente constitucional durante el periodo entre el 2003 y el 2010, fue una figura clave en el posicionamiento de su país como potencia económica mundial, pero igualmente cayó en las garras de la corrupción y los cantos de sirena del enriquecimiento ilícito, a pesar de una gestión política y económica exitosa que sacó de la pobreza extrema a millones de brasileños. El escándalo de PETROBRAS lo señala como uno de los principales receptores del desvío ilegal de miles de millones de dólares, en una orgia de corrupción en la que aparece la empresa constructora más grande de Latinoamérica, Odebrecht SA, favorecida mediante el tráfico de influencias del expresidente, con contratos dentro y fuera del país, además del señalamiento de su hijo como dueño del hato ganadero más grande del continente americano: 850,000 reses acumulado en poco menos de 10 años.

Dilma, heredera política de Lula arrastra también los señalamientos de corrupción, expresados masivamente por la población brasileña antes del mundial de futbol y ahora, antes del inicio de las Olimpiadas de Rio de Janeiro. Dejada a la deriva por su principal aliado político, el PMDB, nadie duda que el juicio político o Impeachment en su contra será impulsado en el Congreso brasileño, luego que la comisión creada para tal efecto lo recomendara, por lo que luego de su votación pasaría al Senado, donde es casi segura la derrota de la actual presidenta. Una baja menos en el panorama político de la izquierda latinoamericana y un mal ejemplo que la deja mal parada.

EL PRAGMATISMO CUBANO

El otro caso, dramático para la izquierda latinoamericana, fue el protagonizado por Cuba y sus no tan secretos acercamientos con delegados del gobierno de los Estados Unidos, que finalmente cristalizaron en lo que ya todos conocemos. Mientras otros, incluido el de aquí, gritaban vituperios en contra del “Imperialismo Norteamericano”, los cubanos fingían demencia ante tanta alharaca incómoda dado lo que venían construyendo. Luego de sufrir lo indecible, posterior a la caída de la Unión Soviética, se subieron a la tabla de salvación que les llegó desde Venezuela de la mano de Hugo Chávez y por casi dos décadas lograron superar los escollos económicos que el bloqueo norteamericano imponía al pueblo cubano. Posterior a la muerte de Chávez, manejar la política venezolana con alguien tan incapaz al frente de la misma, resultó sumamente complicado hasta para ellos, por lo que, advertidos de la debacle del régimen de Maduro, han preferido, con el pragmatismo que los caracteriza, construir un buen arreglo con los norteamericanos que les abra las puertas a los mercados e inversionistas norteamericanos y lo más importante, finalizar el bloqueo de más de medio siglo. La aceptación del fracaso del régimen, después de 57 años, debe de resultar dramático para quienes lo tenían como el referente político por casi seis décadas, aunque a decir verdad, para otros, con la llegada del aluvión de los petrodólares, el modelo cubano era nada más que un triste recuerdo.  

EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI: EL FRACASO DE UN SISTEMA FRACASADO

El experimento cubano en Venezuela llegó a su fin con la muerte de Hugo Chávez. El Socialismo del Siglo XXI no era ninguna ideología, aunque sus creadores pretendieron darle esa categoría, simplemente era la compra de influencia política a cambio de petróleo barato. La mayoría de los socios que participaron en la creación del “club” lo hicieron más pensando en la plata que llegaría a manos llenas y las posibilidades de enriquecerse más fácilmente sin tener que robarle al presupuesto nacional. Total, era plata que llegaba de afuera y a como dice el dicho “Fiado y regalado, hasta caer morado”. Al final del día, ante tanto desmadre económico, el fracaso político del régimen que le dio vida al modelo “sociolista” estaba a las puertas, por lo que el gobierno de Nicolás Maduro, presa de sus propios demonios, espera pacientemente su triste final y darle con él la última palada de tierra al engendro que sus mentores, Chávez y Fidel, crearon. Sera el fin de un modelo que se aprovechó de las libertades que encontraron en la democracia para enquistar regímenes corruptos, autoritarios y dictatoriales, pero además significa la pérdida de una bandera que resulto más falsa que un billete de cuatro pesos.

LA OEA: DE UNA DIRECCION INSULSA A LA DIGNIDAD DE ALMAGRO

Miguel Insulza resultó un fraude para los pueblos latinoamericanos que se debatían y se debaten aun entre el populismo y el autoritarismo de gobernantes que se dicen de izquierda, pero que son más derechistas que cualquiera en la historia. Si antes Fidel y el Che señalaban a la OEA como el “Ministerio de Colonias de los yanquis”, con Insulsa se convirtió en el súper ministerio del Socialismo del Siglo XXI impulsado por Chávez. Jamás se enteró de la demolición del estado de derecho, de la democracia y de la institucionalidad en todos los países miembros del “club”, jamás se dio cuenta de los continuos fraudes electorales, le dio terror enfrentar a Chávez y su legión de votos sumisos en la Organización de Estados Americanos. La llegada de Luis Almagro, ex canciller uruguayo del único buen ejemplo de la verdadera izquierda en Latinoamérica, ha permitido la entrada de aire fresco en la OEA. Ahora existe un ojo crítico, no un socio complaciente. Los procesos electorales no serán más legitimados con una llamada desde Caracas. Ahora habrá que poner la barba en remojo antes de robarse otras elecciones. Una cosa es un fraude con Insulsa y otra con Almagro.  
  
LA CRISIS DE LOS MIGRANTES CUBANOS Y EL AISLAMIENTO DE ORTEGA

La migración masiva de los ciudadanos cubanos que buscan como llegar a los Estados Unidos atravesando Centroamérica dejó en evidencia la sumisión del régimen de Ortega ante el gobierno cubano, pero además, dejó al descubierto su servilismo para congraciarse con el gobierno norteamericano, convirtiéndose de hecho en el solícito guardián de la frontera centroamericana del país del norte. Su alevosa actitud y las groseras acciones en contra de los migrantes cubanos le sirvieron para ganarse el repudio y el aislamiento en Centroamérica, ya que los demás países tuvieron que hacer un puente aéreo y marítimo para no pasar por tierras nicaragüenses y que los migrantes pudieran llegar a suelo norteamericano, cuyo gobierno había anunciado su venia para recibirlos. Con sus acciones, el régimen orteguista quedó muy mal parado ante sus colegas del istmo por lo que habrá que esperar que la factura le sea pasada en el momento que pretenda legitimar unas elecciones fraudulentas.  

ELECCIONES USA: APOSTANDO AL MAL MENOR

Finalmente, en el escenario internacional, uno de los elementos más importantes a tomar en cuenta por el régimen de Ortega en noviembre de este año son las elecciones en los Estados Unidos de América. El peor escenario que contemplan es llegar al poder con Donald Trump como presidente; igualmente, aunque menos complicado resultará gobernar con Hillary Clinton en la presidencia y el sueño dorado seria tener como contraparte norteamericana una administración liderada por Bernie Sanders, de quien se dice tiene hasta carnet de los CPC. El retraso del llamado a elecciones por parte del CSE, en parte obedece a tener la mayor certeza posible de quien será el potencial gobernante en el país del norte y por consiguiente con quien se deberá sentar a negociar en un eventual gobierno. Se ve muy difícil la llegada de Trump al poder, lo más probable será que tendrán que vérselas con la Sra. Clinton, de quien habrá que recordar, fue la que promovió la finalización de la Cuenta Reto del Milenio debido al fraude electoral en las elecciones municipales del 2012.  El escenario de un fraude electoral siempre está presente, pero una cosa es un fraude con Clinton en el poder y otra con Sanders.


Vistas así las cosas, el régimen de Ortega poco a poco se va quedando sin amigos y sin la plata que antes llegaba a mares. El debate, en parte, es si permitirá observación electoral o acompañamiento, si harán el mismo relajo fraudulento que hicieron en el 2011 y el 2012, si hará los cambios en el sistema electoral que advirtieron las misiones de observación electoral de la UE y de la OEA. La mesa estaría servida en el plano internacional y es Ortega quien tiene la última palabra. 

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