sábado, 27 de agosto de 2011

ORTEGA Y LA IGLESIA CATOLICA

Para nadie es un secreto que la relación de Daniel Ortega con la Iglesia Católica ha sido, a través del tiempo, una continuada historia de oportunismo, parasitismo y agresiones, incomprensible desde todo punto de vista, sobre todo si tomamos en cuenta el sacrificio que no pocos de sus miembros dieron antes, durante y después del proceso revolucionario.
Desde antes del triunfo de la Revolución, muchos de los cuadros que figuraron en la lucha contra el somocismo fueron influenciados por los grupos pastorales que hacían su labor en los barrios más pobres, sobre todo de la capital. El recordado sacerdote Uriel Molina se cuenta entre aquellos que facilitaron que la vivencia con los pobres se transformara en un verdadero compromiso para cambiar el régimen que imperaba en aquel entonces. Religiosos, sobre todo Jesuitas, se incorporaron a la lucha armada del FSLN, regando con su sangre generosa el duro camino que llevó a la victoria del 19 de Julio. Uno de ellos, Gaspar García Laviana, "Martin", sintetiza ese compromiso militante de un cura revolucionario, que refrenda con su vida las ideas que predica.
Posterior al triunfo, muchos sectores católicos se identificaron plenamente con el nuevo proceso revolucionario y hasta sacerdotes católicos figuraron dentro del gabinete de gobierno. Fueron los años en los que se entonaba con mucho oportunismo, la consigna  de que “Entre Cristianismo y Revolución no hay Contradicción”, mientras, al igual que hoy en día, se hacían todos los esfuerzos posibles por dividir a la Iglesia: Una, la enemiga, la Oficial, al mando del entonces Monseñor Miguel Obando y Bravo; y la segunda, la Popular, al lado de la Revolución y que se identificaba con los postulados de la Teología de la Liberación, tan en boga en aquellos días. Para la primera no hubo compasión, golpearla y vejarla fue la tónica para someterla o disminuir su beligerancia e influencia en un amplio sector de la población. Los casos fueron emblemáticos y los métodos se desplazaron entre lo grotesco y lo absurdo.
El Obispo de Juigalpa, Pablo Antonio Vega, fue sacado de su vivienda en pijamas para ser trasladado en helicóptero a la frontera con Honduras, en contra de su voluntad. El sacerdote Bismark Carballo fue obligado a salir desnudo a la calle, después del burdo montaje de un episodio con ribetes sexuales y con la oportuna presencia de los medios oficiales, que “coincidentemente” pasaban por el lugar. El sacerdote Amado Peña  fue igualmente objeto de un montaje, con filmación incluida, de un intercambio de armas y dinero entre supuestos miembros de la contrarrevolución interna, en realidad agentes de la Seguridad del Estado, y él. Monseñor Obando y Bravo, en aquel entonces máximo jerarca de la Iglesia Católica, fue perseguido, espiado, humillado y boicoteado a más no poder. Cuatro casos, para mencionar los más importantes, que reflejan el trato dado en aquellos días y que poco a poco van abriéndose paso en el presente.
El periodo posterior a la Revolución encontró a Daniel Ortega enfrascado en asumir el control total del FSLN y en tratar de recomponer su tan deteriorada imagen, la que evocaba guerra, escasez y persecución. Era vital establecer un nuevo estilo para desarrollar todas las alianzas posibles, sobre todo con aquellos sectores que tanto le adversaron. Los 16 años de gobiernos posteriores a la revolución, por los intereses propios de quienes estuvieron al frente en las distintas administraciones, hicieron difícil que disminuyera la desconfianza de la Iglesia hacia  el eterno candidato presidencial. Sin embargo, en muchas ocasiones, la persistencia, un golpe de suerte y los pecados ajenos, traen en bandeja de plata lo que con tanto afán se ha buscado.
COPROSA y otras cosas, puso en las manos de Ortega a quien tantas veces, vana e infructuosamente buscó. De una relación simbiótica, se pasó a una parasitaria, donde no se sabe quién parasita en quien. Por un lado, bajo la figura del Cardenal se pretende dividir nuevamente a la Iglesia, enfrentándolo, involuntariamente quizás, a la Jerarquía Católica, bendiciendo en la propaganda partidaria a la pareja presidencial y participando abiertamente en la campaña politica del orteguismo, tal a como se observó estos ultimos días en varios municipios del departamento de Carazo. Por el otro, es sabido por la opinión pública nacional e internacional, que cuando un delincuente de cuello blanco se pasea, no en un burrito de raza, sino en avión, con tanta impudicia e impunidad, solamente puede ser el producto de la protección oficial que le extienden "su" o sus benefactores. Pero en el análisis puro y duro de costos y beneficios, el Comandante siempre sale ganando, pues iniciar el nuevo camino, ya en el poder y con semejante aliado, facilita alcanzar los planes subsiguientes, mucho más importantes que castigar “raterías” que puedan lesionar la alianza por mucho tiempo añorada.
Una vez instalado de nuevo Ortega en la presidencia, y siempre hay que recordarlo, gracias a la “inteligencia política” de Arnoldo Alemán, para consolidar la dictadura pretendida durante años y proteger tanta riqueza acumulada en tan poco tiempo, se tiene que contar con el silencio o la complicidad de varios sectores claves, uno de ellos la Iglesia Católica. Para tratar de lograr esto se han utilizado varios métodos: Halago, cooptación, chantaje, amenazas.
Primero optaron por ofrecer ayuda para reparar templos y casas curales. La orden dada a los comisarios políticos de pueblo era participar en todos los eventos religiosos, infiltrarse en cuanto comité de las iglesias se formara y dar la plata que fuera necesaria para cooptar a los religiosos. Como la Jerarquía no cayó en la trampa pasaron al siguiente nivel.  Despuntaron con el famoso episodio del Hacker de Lujo, una filtración de ellos mismos que acusaba a algunos sacerdotes de ser aficionados al alcohol, dinero y mujeres. La intención era sondear cuánto de la masiva participación popular  en las festividades religiosas de inicios del año 2009, se traduciría en apoyo de la feligresía a sus líderes, quienes se alejaban peligrosamente del necesario control oficial. Con la vieja enseñanza de Maquiavelo, que de la calumnia hecha algo queda, se dio rienda suelta a la campaña de desprestigio desde las mismísimas oficinas del FISE, cuyo director, Nelson Artola, es ni más ni menos, el segundo del Cardenal en la Comisión de Reconciliación y Paz. Monseñor Leopoldo Brenes, Monseñor René Sándigo,  Monseñor Abelardo Mata y Monseñor Hombach fueron los más duramente calumniados y ridiculizados desde el panfleto “El Pijaso”, editado en dicha institución.
Dado que ni la Conferencia Episcopal aflojó en sus justas críticas al gobierno, ni la inmensa mayoría de católicos se alejó de sus pastores, tuvieron que pasar a un nivel mayor de presión. Dos sujetos armados entraron a la vivienda de Monseñor Silvio Báez con obvias intenciones de asaltarlo y vejarlo. Posiblemente sabían que no se encontraba, pero la misión era dejar el “mensaje” al mejor estilo mafioso. Ambos elementos no han sido identificados, ni mucho menos atrapados y el caso continua archivado, lo que aumenta las sospechas de la impunidad oficial.
En los últimos días, el Municipio de La Concha ha sido conmocionado por el asesinato del cura párroco de la localidad, el sacerdote Marlon Pupiro, un abierto crítico al gobierno, según quienes escuchaban sus homilías diarias. Sospechosamente se han filtrado una serie de versiones en torno al crimen, las que han sido contundentemente rechazadas por sus familiares. Otra vez la tactica de echar a correr rumores que culpen de previo a la victima.
En la medida que se prolongue el esclarecimiento y se pretenda vincular el crimen a motivaciones alejadas de la verdad, la población nicaragüense dará su propio veredicto, el que apunta a que el mensaje del orteguismo a la Iglesia Católica y a su Jerarquía en particular, ha escalado al máximo nivel. Pero tambien tendran que escuchar el mensaje del pueblo a sus verdugos, ellos No Estan Solos!

sábado, 20 de agosto de 2011

SOMOCISMO Y ORTEGUISMO: LAS RAZONES DEL CAMBIO

Decíamos en nuestro Editorial anterior que la sociedad crea y desarrolla sus propios mecanismos de transformación a partir de la necesidad de cambios que en los diferentes periodos históricos la misma sociedad demanda. Dichos mecanismos obviamente obedecen a la incapacidad de quienes han estado al frente de los gobiernos para satisfacer las demandas de la población, pero también para sobrevivir a la asfixia a la que es sometida, sobre todo cuando en lugar de cumplir los compromisos contraídos de dar Democracia, Justicia y Paz al pueblo, se deciden por construir gobiernos autoritarios, autocráticos y dictatoriales.
Pasó con Zelaya, pasó en el somocismo, pasó en el periodo revolucionario y pasa ahora en el periodo de la proclamada II Etapa de la Revolución. No se exagera cuando se compara al orteguismo con el somocismo y el primero sale mal parado ante el segundo, sin que a este se le resten los meritos hechos para haberse ganado con creces el repudio, no solo de la mayoría de los nicaragüenses que padecieron la dictadura de los Somoza, sino del resto de la comunidad internacional y que conllevó a su aislamiento casi total en las postrimerías de este periodo.
El somocismo llego al poder mediante el asesinato de Sandino y de la mano de la intervención norteamericana, se constituyó en el único interlocutor válido ante los invasores y en el garante de sus intereses geopolíticos. Ortega llega al poder en el 2007 a través de un proceso electoral cuyos resultados finales aun se desconocen, ya que cuatro años y medio después, el CSE no ha rendido el informe final, quedando pendiente el escrutinio del 8 % de los votos de la elección del 2006. Pero además Ortega accede al poder gracias al pacto del 2000 entre él y Arnoldo Alemán, en la versión aumentada y corregida del Kupia Kumi, el pacto entre Agüero y Somoza.
Los Somoza garantizaron una acumulación de capital basada en el uso y abuso del poder, el tráfico de influencias, el robo del erario público y el uso de las instituciones para su servicio particular, algo bastante similar a lo que se vive hoy en día. Somoza tenía sus negocios diversificados y se movía en varias industrias a la vez, Agrícola, Ganadera, Líneas Aéreas, Navieras, Banca, Construccion entre las más importantes. Ortega ha decidido consolidar su capital teniendo como pivote la industria energética y tal como lo mandan los cánones de la vieja escuela del PRI mexicano, a través de los monopolios. Monopolio en la importación del petróleo, monopolio en el almacenamiento del crudo, cuasi monopolio en su distribución y poco a poco, lento pero seguro, el monopolio u oligopolio bajo su liderazgo en el peor de los casos, en la generación y distribución eléctrica.  Somoza acumuló no más de 1,200 millones de dólares en 45 años que duró la dictadura. A Ortega se le achaca la acumulación de no menos de 2,500 millones de dólares en 4 años y medio de gobierno, de acuerdo a fuentes de la oposición en el Congreso Venezolano.
Somoza hizo un uso desmedido de la represión política para poder mantenerse por tanto tiempo en el poder. Las famosas 3P, Plata para los amigos, Palo para los indiferentes y Plomo para los enemigos, era la máxima de la represión de aquellos días. 50 mil muertos dejó este periodo a los nicaragüenses. Ortega ha sido un poco más sutil en este aspecto. Ha hecho uso de la Plata para mantener mediatizado a un sector del Gran Capital nacional, no quiere repetir los errores de su antecesor (Somoza). El “Comed y Comamos” que ha pactado con estos le garantiza su apoyo timorato y cobarde, que recuerda a cada momento la imagen del lobo cuidando al rebaño de temblorosas ovejas, quienes estan mas pendientes del cuidador que del verde pasto.
Ortega también ha usado el Palo para los opositores, haciendo uso de la versión Cristiana, Solidaria y Socialista de las revividas turbas nicolasianas. Los Porrones y los Porritas, los camisetas azules, los paramilitares motorizados y armados,  los empleados públicos obligados a rotondear y garrotear, son parte de las nuevas Nicolasas Sevillas del orteguismo. El Plomo ha sido más selectivo y para los escépticos que aun no creen que se ha usado, que traten de explicarse las muertes en circunstancias oscuras de Herty Lewites y Alexis Arguello, el crimen de Carlos Guadamuz, que fue transmitido casi en tiempo real por la televisión nacional y su asesino goza de plena libertad, por increíble que parezca, gracias a un diagnóstico médico de “estrés carcelario”.
Somoza mantuvo cierta apertura a la libertad de expresión. El Dr. Pedro Joaquín Chamorro era su principal excusa de que respetaba la libertad de prensa, sin embargo, el Código Negro era la Espada de Damocles que se balanceaba sobre la cabeza de los periodistas. Ortega mantiene un hermetismo absoluto en el acceso a la información acerca del manejo de la cosa pública y la gestión  gubernamental. No necesita de un Código Negro ni del Coronel Alberto Luna para mantener a raya al peridismo independiente. Sencillamente la información del gobierno solamente es transmitida por los voceros oficiales y oficiosos del orteguismo y para no quedarse atrás de su Alter Ego somocista, ha comprado televisoras y radios por todo el país, con la ilusa pretensión de que los nicaragüenses solo escuchen un único discurso. Hegemonía y Homogenización es la consigna.
Los aparatos políticos y represivos sobre los que descansó el somocismo fueron el PLN y la GN. El Partido Liberal Nacionalista, que devino después en el Partido Liberal Somocista, fue la fuerza política que le dio el sustento ideológico a la dictadura dinástica. Un partido convertido en propiedad familiar y personal, dispuesto a satisfacer los caprichos del “HOMBRE”, sin que casi nadie reclamara desde dentro tanto abuso. La GN convertida en la guardia personal del dictador. El escalafón militar sometido al servilismo de quienes querían ascender. Sometimiento absoluto de la oficialidad al “General de División”, con brillantes excepciones que escribieron páginas gloriosas en la historia patria. Ortega tiene su propio partido, no el FSLN, aquel FSLN desapareció licuándose con el orteguismo, que al igual que su par, el somocismo, responde a la familia, al “COMANDANTE” y para variar, también a la “COMPAÑERA ROSARIO”, su sombra inefable e inseparable.
Todavía no cuentan con su GN ya que el Ejercito Nacional aun resiste la tentación de volver a cero, como cuando era un Ejército partidario. Se mantiene, con mucho esfuerzo, la institucionalidad que se alcanzó con no pocos sacrificios durante 16 años. La Policía Nacional ha sido la más afectada, por cuanto es la que se ve las caras día a día con la población de manera directa. Muchos de sus cuadros han sucumbido al partidarismo, poniendo en riesgo el prestigio de toda la institución, sin embargo hay muchos oficiales que dentro de las filas policiales abogan por responder a las leyes y no a la ilegalidad con que se pretende gobernar.
Finalmente el aparato jurídico y legal que custodiaba al régimen somocista trataba en alguna medida de guardar las apariencias. Los jueces gozaban de relativa independencia, siempre y cuando no pusieran en riesgo el sistema. Ortega ha colapsado la institucionalidad, el estado de derecho, el orden legal. Ha transgredido y violado cuanta norma jurídica y constitucional ha querido y la prueba más fehaciente de ello es su ilegal candidatura. Si la Constitución, la Carta Magna de los nicaragüenses, es letra muerta para Ortega, que más se puede esperar en el plano jurídico y legal en este desventurado país.   
Por todas estas cosas, que invariablemente se repiten del periodo somocista, es que la sociedad demanda un cambio. Un cambio que permita restablecer la institucionalidad, el estado de derecho que es el respeto a las leyes, la dignificación del servicio y de los servidores públicos, la honradez administrativa y sobre todo, el respeto al derecho de todos de vivir con Democracia, con Justicia y en Paz. El 6 de Noviembre es la oportunidad de los nicaragüenses para hacer el cambio. No la desperdiciemos.


sábado, 13 de agosto de 2011

LA NECESIDAD DEL CAMBIO EN LA HISTORIA DE NUESTRO PAIS

Nicaragua ha atravesado varios ciclos de violencia en los diferentes periodos históricos que le ha tocado vivir. Cada periodo ha dado paso a uno nuevo, debido a la necesidad de la sociedad de superar las condiciones políticas, sociales y económicas de esos momentos históricos, condiciones generalmente insatisfechas producto de la falla de los dirigentes de la nación en darle a la gente, no lo que los políticos creen que necesitan, sino lo que en realidad el pueblo demanda como necesidades más apremiantes. En unos casos es salir de un estado de frustración colectiva, en algunos otros es satisfacer ansias de libertad, en otros el carácter es económico, pero siempre desde el seno de la sociedad surge la semilla del cambio, producto de la imposibilidad de los gobernantes de turno de hacer coincidir las agendas partidarias, personales o familiares con lo que en realidad necesita la sociedad en su conjunto.
Primero fue el periodo de los 30 Años de Gobiernos Conservadores. Se caracterizaron por la honestidad personal y transparencia en el manejo de la cosa pública, pero alejados de la modernidad política, económica y social. Esto dio paso al siguiente periodo que lo constituyó el de los 16 años de Revolución Liberal que encabezó el General José Santos Zelaya. Este caudillo militar liberal acercó al país a las corrientes de desarrollo que desde tiempos atrás ya se venían sucediendo en el resto de Centroamérica. Desarrollo agrícola, apertura internacional, telégrafo, ferrocarril, una nueva constitución política, ideas liberales importadas de la lejana Europa que lideraba al mundo occidental y la creación de una moderna fuerza armada (moderna para aquellos tiempos) que garantizara los cambios fueron parte del legado histórico que dejó al país.
Luego de su derrocamiento por la intervención norteamericana, vino un periodo de turbulencia política producto de la torpeza del liderazgo nacional en definir el rumbo de la nación abandonando los intereses de grupos. Dirigentes liberales y conservadores se arrogaban el derecho de ser los únicos interlocutores ante los interventores. Una casta de oportunistas y vende patrias que da origen al surgimiento del General Sandino como la expresión de la necesidad popular de resistencia ante la marinería Yanqui.
Su asesinato da fin a esta etapa turbulenta dando paso a los 45 años de la dictadura somocista. Con la complicidad del gobierno de los Estados Unidos de ese entonces y de los que vendrían después, se inaugura un nuevo periodo cuyo supuesto es la estabilidad del país basada en la fuerza de las armas representada en la naciente Guardia Nacional.
Este periodo se caracteriza por un evidente desarrollo que se asienta fundamentalmente en el aprovechamiento de determinados productos agrícolas y una incipiente industrialización. En el plano político se da una repartición de roles, relaciones y responsabilidades entre liberales y conservadores, tratando de mantener un status quo que garantice estabilidad y beneficio para ambos grupos políticos.
Sin embargo, dentro de la sociedad va generándose la necesidad del cambio, producto del abuso de los bienes públicos que propicia el enriquecimiento ilícito de la familia Somoza, la cooptación de las instituciones del Estado, la partidarización de la Guardia Nacional, la apropiación familiar de la organización partidaria que dice representar al liberalismo, sucesión familiar en el poder, humillación de los empleados públicos y finalmente, en la última etapa de este periodo histórico, el uso indiscriminado de la fuerza para mantener a toda costa el poder, los privilegios familiares y de cúpulas.
Con el derrocamiento del somocismo, se abre un nuevo periodo que lo constituyen los 11 años de la Revolución Popular Sandinista, en los que a pesar de intentar un cambio radical del sistema político, social y económico, fue creando desde dentro las condiciones  que propiciaron la necesidad del cambio. La Revolución duró aproximadamente un cuarto del tiempo que duró el periodo anterior, lo que demuestra que a medida que la sociedad entra en la modernidad tecnológica, se educa y evoluciona, los plazos se acortan.
Represión a los adversarios políticos, pero no solamente a las dirigencias partidarias, sino a todo el sector social que se identifica como contrario al proceso revolucionario, carestía de la vida y escasez de los productos más esenciales para el sustento familiar, conflicto bélico en el que la juventud de la ciudad y el campesinado llevan la peor parte, introducción masiva de agentes externos que chocan con la idiosincrasia de un segmento importante de la población, ataques a la Iglesia, creación de castas sociales y económicas identificadas partidariamente con el poder, intentos de hegemonizar y homogenizar a la sociedad, falta de libertad de expresión son, entre otros, el caldo de cultivo del cambio que empieza a demandar la nación, el cual ocurre con el adelanto de las elecciones el 25 de Febrero del 90.
Un nuevo periodo histórico se inicia, el de los 16 años de Gobiernos de la Post Guerra, conocido mas popularmente como el periodo de los Gobiernos Neo Liberales. Inician con buen pie al restablecer los derechos y garantías democráticas que tanto demandaba un sector de la población, fin del conflicto armado, libertad irrestricta de expresión y movilización, apertura internacional, realineamiento político, pero también desnacionalización y privatización que trae consigo el germen de la corrupción y por consiguiente el olvido de los sectores más vulnerables y desposeídos de la sociedad.
Este periodo se corta abruptamente reduciendo el plazo histórico de manera anormal y forzada. El pacto del 2000 posibilita que Daniel Ortega acceda al poder de manera artificial y no producto de una legitima necesidad de cambio por parte del pueblo.
Nace un nuevo periodo histórico con Ortega de nuevo en el poder, algo que ni en los peores sueños de la mayoría de los nicaragüenses se advertía siquiera, pero no así en la torpe habilidad política de su mentor y facilitador, que rebaja al 35 % el porcentaje del voto popular para ser presidente y en un ineficiente CSE, que al día de hoy niega a los nicaragüenses conocer el 8 % faltante del sufragio del 2006.
Se reviven prácticas que toda la sociedad consideraba superadas. Con estupor observamos que nuevamente y de la mano de un supuesto gobierno revolucionario, abanderado de la ética revolucionaria, de la moral revolucionaria, de principios y valores revolucionarios, revive de la manera más descarada las peores mañas del somocismo.
Enriquecimiento ilícito, abuso del poder, represión política, cercenamiento paulatino de la libertad de expresión y movilización, avasallamiento de las instituciones del estado, humillación de los trabajadores públicos, sometimiento del Ejercito y la Policía a los caprichos de los gobernantes de turno, partido convertido en propiedad familiar, violación a las leyes, carestía de la vida, corrupción galopante a todos los niveles del poder, son entre otras, el fermento de una nueva y apremiante necesidad de cambio.
Los plazos se acortan en la nueva asfixia de la sociedad y el pueblo puede, el 6 de Noviembre, hacer realidad el cambio que tanto se demanda por parte de todos los sectores sociales: sandinistas de adentro y de afuera, liberales, conservadores, socialistas, socialcristianos, gente sin partido, católicos, protestantes, en fin, más del 70 % del pueblo nicaragüense que demanda el inicio de un nuevo periodo histórico en donde se gobierne, en realidad, para todos los nicaragüenses sin excepción.

sábado, 6 de agosto de 2011

LA NUEVA PIÑATA CRISTIANA, SOCIALISTA Y SOLIDARIA PICA Y SE EXTIENDE

“Para la parte rusa es una donación, tan pronto como hemos entregado a la compañía designada por el gobierno nicaragüense, nosotros formalmente no estamos interesados en qué deben ellos hacer con nuestra donación…”
Nikolay Vlasov
Consejero económico de la Embajada de Rusia en Nicaragua

En el argot del beisbol pinolero, cuando un bateador conecta de Hit, los narradores lo describen como que el batazo pica y se extiende. El corredor puede llegar a primera base y es un sencillo, si toma más de una base se convierte en extra base. Puede llegar a segunda con un doblete, o alcanzar hasta la tercera base con un triple. En caso de que se vuele la cerca, es declarado “jonrón” y anota carrera, tanto él como los que están embasados. Con esto de las privatizaciones amañadas de las donaciones que vienen del exterior, pareciera que la Piñata pica y se extiende, aunque por la contundencia de los “batazos” que le están dando a los nicaragüenses, se asemejan más a jonrones que a sencillos o dobletes y que es una liga amañada, entre bateadores de Grandes Ligas y pítcheres de Mayor A o de ligas de barrio.  

Como una historia muchas veces repetida, este es un cuento de nunca acabar. Donación que viene a Nicaragua y a los nicaragüenses, donación que va a manos de Ortega y Cía., de la mano de la siempre omnipresente Alba Caruna, convertida ya en una suerte de Súper Banco del Estado / Familia y Ministerio de Cooperación Externa Privado. Como un inmenso y voraz Agujero Negro, posiblemente indescifrable hasta para el mismo Stephen Hawking, uno de los mas aplicados estudiosos de estos fenómenos cósmicos, la famosa “cooperativa” se traga todo lo que viene en calidad de solidaridad para el pueblo nicaragüense y en una alucinante regurgitación, resulta a los pocos días, que lo que vino como una donación se convierte, como por arte de magia, en una privatización que viene a engordar el ya de por sí obeso capital de la familia gobernante.

Lo más pasmoso de todo este chacuatol institucional-familiar-partidario en que han convertido a la solidaridad internacional con nuestro país, no es que este proceso sea ilegal, inmoral, ilegítimo y hasta inconstitucional, sino la desfachatez con que lo hacen. No importa ya, ni siquiera, guardar las apariencias de los ilícitos que cometen. Para estos personajes ya no interesa mantener el pudor o el recato ante la población y ya no digamos ante los donantes.

Están convencidos de que el pueblo, enmarañado en buscar el pan nuestro de cada tiempo de comida, aguanta todo. Día a día los vemos comprobando, con tremendo descaro, que a la gente de a pie le tiene sin cuidado los elevadísimos niveles de corrupción de los del gobierno. Han ido tanteando poco a poco, para ver cómo reacciona el pueblo y los resultados indican que hay que meter el pie en el acelerador, puesto que mientras la gente no despierte, hay que aprovechar para meter cuantos jonrones se pueda. No vaya a ser que haya una nueva sorpresa el 6 de Noviembre y los dejen, como en el 90, con la carabina al hombro.

Primero privatizaron la cooperación venezolana en una operación que ha dejado réditos multimillonarios a la familia Ortega – Murillo en estos cuatro años y medio, aproximadamente unos 2,500 Millones de Dólares. El convenio petrolero entre Nicaragua y Venezuela plantea que: “Del total de las compras de petróleo y derivados del petróleo provenientes de PDVSA efectuadas por PETRONIC y/o por ALBANISA (i) 25 porciento está reservado para un “Fondo” a nombre de PDVSA, y administrado por una entidad privada; (ii) otro 25 por ciento se destina a la misma entidad privada, que recibe financiamiento concesional de PDVSA (pagadero en 25 años, con 2 de gracia y una tasa del 2 por ciento; y (iii) el remanente 50 porciento será pagado al contado a PDVSA.

Así, de cada dólar del suministro petrolero, 50 centavos deben ser pagados a PDVSA en un plazo de 90 días, 25 centavos son transferidos a la “cooperativa” Alba Caruna y deben ser reembolsados en un plazo de 25 años y 25 centavos son transferidos a un Fondo ALBA, de PDVSA, el cual es también administrado por la misma Alba Caruna y no deben ser reembolsados. Producto de esto, la “cooperativa” maneja más plata en efectivo que cualquier banco en Nicaragua, según palabras de Nicho Marenco, creador del convenio petrolero. Algo como para Ripley en nuestro empobrecido país.
Pero la cosa no para aquí. Privatizaron las plantas generadoras de energía donadas por Taiwán y Venezuela a NICARAGUA y a los NICARAGUENSES. Con la capacidad de generación que tienen actualmente de 370 MW y según el acuerdo con el Ministerio de Energía y Minas, MEM, el total de ingresos brutos en 15 años se elevará a la módica suma de US $ 934, 744, 320. (Novecientos treinta y cuatro millones, setecientos cuarenta y cuatro mil trescientos veinte dólares). Ante esto, los Somoza parecen inocentes niños de kínder.
Luego vino la flota de Ladas Kalina, 500 de estos vehículos donados por los Rusos y que serian vendidos a cooperativas de transportistas afines al gobierno por parte de, otra vez, Alba Caruna. Una parte de ellos, no se sabe cuántos, se destinaron a la nueva empresa de los Ortega Murillo, el Canal 13 y el resto supuestamente se vendieron a los cooperados orteguistas. Las ganancias de esta operación nadie conoce cuanto fue, pero si adonde fueron a parar. 
Se agregó a la danza millonaria la flota de buses, donación rusa para no variar y 550 en total. Serán vendidos por Alba Caruna nuevamente y las ganancias de esta transacción solamente las conocen ellos, nadie más tiene acceso a los misterios del gran agujero negro en que se ha convertido la famosa cooperativa, que nació de los ahorros de la “privatización” de las tiendas campesinas “ECODEPA”, fruto de la amplia cooperación sueca de los  años 80´s.
Ahora los incansables donantes rusos anuncian la entrega al pueblo nicaragüense de 100 Mil Toneladas de trigo, las que según declaraciones del Presidente Ortega, ya han sido privatizadas desde antes de ser cosechados en los campos de trigo rusos, pues de antemano se anuncia que serán vendidas por la misma de siempre, Alba Caruna. Se estima, que de acuerdo a los precios de venta con que saldrá este trigo al mercado, dejará un total de 28 Millones de Dólares en las arcas de la “cooperativa”, propiedad de la familia Ortega Murillo. 

Entre trigo, buses y carritos Lada, una vez hecha la venta al credito o al contado, sumaran aproximadamente 51 millones de dolares libres de polvo y paja. De hacia dónde van todas estas ganancias y que se hacen ni pregunten, pues en estos tiempos de Revolución, Cristianismo, Solidarismo y Socialismo, esto puede significar ser acusados de oligarcas, imperialistas, somocistas y contrarrevolucionarios y si no pregúntenle a los queridos Obispos de la Conferencia Episcopal. 

sábado, 30 de julio de 2011

ORTEGA Y SUS DEMONIOS

En los últimos días hemos visto la transformación del Candidato - Presidente Daniel Ortega, de hombre comedido, pacifista, reconciliador, nacionalista y buena gente, en lo que en realidad es, en su verdadera naturaleza, en lo que ha sido a través de la historia, en el lobo que siempre sale a flote, dejando a un lado la piel blanca y sedosa del cordero que para estas fechas, le prepara y le viste su inefable Jefa de Campaña e Imagen.
Realmente que debe ser difícil para alguien como Ortega poder mantener estas poses durante mucho tiempo, porque choca con el ser violento, pendenciero, agresivo, frio y calculador que lleva por dentro y que sale, como prisionero recién salido de la cárcel, desesperado por expresarse en plena libertad, ansioso por dejar de fingir, por sacar toda la amargura y los complejos que lleva por dentro. Es como mantener a alguien por mucho tiempo con una camisa de fuerza, atado, inmóvil, reducido, controlado y que cuando le damos, consciente o inconscientemente, la oportunidad de expresarse libremente, cualquier cosa podemos esperar de él y no siempre los resultados son agradables para el resto de la población. 
Lo vimos en la Plaza de La Fe “Juan Pablo II”, un nombre muy grande para tan patético espectáculo vivido el pasado 19 de Julio, comentario aparte. Ante los miles de jóvenes que acarrearon de todo el país, presenciamos a un Daniel Ortega cansado de fingir sumisión y respeto a los odiados “Gringos Enemigos de la Humanidad”, un Ortega para el consumo interno de sus fanáticos, que durante todo este tiempo ha sido fiel y muy aplicado en el cumplimiento del compromiso contraído con sus supuestos enemigos, de no permitir el paso de indocumentados hacia el norte, de no prestar el territorio nicaragüense para actividades terroristas y combatir el narcotráfico para evitar que este llegue con su letal producto a los jóvenes norteamericanos.
Quiso demostrar el Candidato ilegal ante los que llegaron y los que se resistieron a ir, que todavía conserva su lenguaje anti imperialista, que todavía representa un bastión en la lucha contra los Yanquis y para demostrarlo soltó la diatriba de la deuda de los 17 Mil Millones de dólares del juicio de La Haya. No importa que sea cuatro años y medio después que asumió la presidencia, no importa que desde el 2007, cuando llegó al poder, pudo haber reactivado la querella en contra de los Estados Unidos, pero la realidad se impone, la campaña es este año y no en los años anteriores y populismo mas, populismo menos, lo que importa es el efecto que pretende lograr el candidato que se enfrenta a sus viejos enemigos, los Imperialistas Norteamericanos.
Sería interesante conocer el resultado de este discurso, supuestamente anti imperialista, en los jóvenes que estaban en la fiesta familiar en que se ha convertido la celebración del 19 de Julio. Jóvenes acostumbrados a la música “gringa”, a la “Cultura Pop” que nos llega desde el país del norte, jóvenes que hasta luto vistieron con la muerte de Michael Jackson, jóvenes fanáticos de los Yankees de Nueva York, de los Medias Rojas de Boston, en fin, jóvenes acostumbrados a disfrutar de lo que sus viejos líderes pretenden odiar.
Comentario aparte merece el tema de campaña de doña Rosario, una alegoría a sus viejos tiempones de hippie, música de Los Beatles, un icono de la música proveniente del también vetusto Imperialismo Inglés. Todo un contrasentido, una chanfaina ideológica que debe tener al mismísimo Lenin, no a Lennon, John, rebotando en su tumba de la Plaza Roja, aunque también este ultimo debe estar padeciendo por igual, al ver el triste destino que ha tenido su magnífica creación.
El otro demonio que salió a flote en estos últimos días de la camisa de fuerza que lo ataba, fue el ataque del Candidato Inconstitucional a la Conferencia Episcopal. En un paralelismo mal hecho, los tildó de somocistas ya que hace muchísimos años atras, durante la época de Somoza García, algunos obispos se inclinaron ante el fundador de la dinastía y le concedieron el título de Príncipe de la Iglesia al morir.
Ya en el pasado no tan lejano supimos del enfrentamiento con la Iglesia Católica, una lucha condenada al fracaso y que, la historia se encarga de demostrarlo, siempre se vuelve en contra de sus agresores. Lo vivimos en los años 80´s y lo vivimos durante la década de los 90´s. Será por eso que el Presidente Ortega y sus principales asesores decidieron mejor buscar aliados en su seno, en la figura del Cardenal Obando y Bravo y sus principales colaboradores, vilipendiados y humillados todos ellos en otras épocas, por sus nuevos amigos.
El ataque a la Conferencia Episcopal que dirige el Arzobispo Leopoldo Brenes, es un ataque que lastima a toda la Iglesia Católica. Toda la feligresía católica está unida alrededor de sus líderes espirituales ante semejante agresión, a como lo estuvieron cuando fueron acusados por los mismos que acusan hoy, de sexo, licor y dinero. La feligresía católica está unida para enfrentar a los mismos que han acusado a Monseñor Báez, a Monseñor Hombach y al Obispo Mata, entre otros, de quien sabe cuántos delitos. El pueblo católico no abandona ni abandonará nunca a sus obispos, ni ante esta agresión, ni ante las que están por llegar.
Estos dos elementos, la repentina remembranza anti imperialista y el ataque a los líderes religiosos católicos, pareciera un descuido descomunal en pleno arranque de la campaña electoral. Sin embargo, en la secta orteguista nada es dejado al azar, todo responde a una causa y busca como lograr un efecto. La causa proviene del hecho de que el polo de confrontación se ha trasladado de Sandinismo – Anti sandinismo a Democracia – Dictadura.
Lo que está en juego en estas elecciones es nuestra supervivencia como nación democrática, nuestra supervivencia como hombres y mujeres libres. No es un conflicto ideológico, entre izquierda y derecha, sino una lucha por evitar la consolidación de una dictadura fundamentalista de derecha, disfrazada con un falso ropaje de izquierda. Ortega y sus asesores saben que ya los nicaragüenses han comprendido que el enemigo no es el sandinismo como corriente política, pues hasta el mismísimo Fabio Gadea ha declarado estar de acuerdo con el legado del General Sandino, de Patria, de Libertad, de Justicia y Equidad Social, de Dignidad y Soberanía Nacional, algo en lo que estamos totalmente de acuerdo todos los que amamos a este país.
Es por eso que Ortega busca la confrontación, revivir los demonios del pasado que tanto éxito le rindió en otras épocas. Regresar nuevamente a la contradicción entre corrientes ideológicas, para evitar que su misma base se disperse, a como en efecto lo está haciendo. Necesita cohesionar al “sandinismo” en torno al orteguismo, en torno a su figura, pues sabe más que nadie en Nicaragua, que la batalla electoral la está perdiendo, si no por qué tanta desfachatez de los que deberían facilitar este proceso?, por qué tanto apresto para un fraude masivo?, por qué cedular a niños menores de edad?.
Si está tan seguro de la victoria, del 56 % de las encuestas, por qué tanto temor a que la gente se exprese libremente en las urnas electorales? Ortega sabe que lo que en realidad tiene asegurado es una contundente derrota el 6 de Noviembre, pues existe un demonio que lo atormenta mucho mas, el demonio del 25 de Febrero de 1990, cuando días después de haber llenado la plaza como nunca antes en la historia de Nicaragua, sufrió la peor derrota de su vida.

sábado, 23 de julio de 2011

19 EN LA PLAZA: MANIPULACION RELIGIOSA, DEMAGOGIA POLITIQUERA Y MAS ABUSO A LA CONSTITUCION

“Entonces Moisés subió al monte, y una nube cubrió el monte.
Y la gloria de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días; y al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube.
Y la apariencia de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel”.
Capítulo 24 del Libro del Éxodo.
De acuerdo a la fanfarria que puso en escena la Primera Dama Rosario Murillo para la celebración del 32 Aniversario de la Revolución, misma que nos ha llegado por las fotos en los periódicos a los que no tenemos ni la paciencia, ni la capacidad de aguante para tragarnos tanta estupidez por la televisión, lo que se vivió en la Plaza de La Fé “Juan Pablo II”, fue ni más ni menos, una burda, ofensiva y grosera manipulación religiosa, intolerable para los católicos y cristianos y para todos aquellos que no comulgan con el sincretismo religioso que viene impulsando doña Rosario, afanada en hacer del orteguismo la nueva religión oficial en nuestro país, en la que ella se erige como la Sacerdotisa Primera y Única del nuevo becerro de oro al que hay que adorar. Ella y El, nos lo recuerdan a cada momento en los spots televisivos, “SOMOS DOS”.
El respaldo de la Concha Acústica, no cansa recordarlo, construida por Herty Lewites, semejaba o pretendían los responsables de semejante disparate que semejara, el fuego abrasador del que nos habla el Libro del Éxodo cuando Jehová entrega las Tablas de La Ley a Moisés. El Capítulo 20 del mismo Libro nos revela que: “Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaron, y se pusieron de lejos”
Poco a poco se viene desenmascarando el vulgar manoseo de los símbolos religiosos del que reclama insistentemente Monseñor Silvio Báez, pero sobre todo, de la mezcolanza entre figuras bíblicas sagradas para los creyentes y de dioses paganos precolombinos, como el siempre presente “Quetzalcóatl”, la Serpiente Emplumada, Ser Supremo en las culturas mesoamericanas precolombinas,  que aparece como protegiendo a los iluminados de este nuevo experimento ideológico-religioso, nuevo en Nicaragua, pero ya practicado por otros en otras latitudes y que llevaron a sus pueblos al sacrificio innecesario.   
Según el diccionario digital Wikipedia, la combinación Quetzal-Cóatl contiene los siguientes significados, todos relativos a las funciones de Quetzalcóatl en la teología tolteca: “serpiente con plumas”, “doble precioso”, “ave de las edades”, “gema de los ciclos”, “ombligo o centro precioso”, “serpiente acuática fecundadora”, “el de las barbas de serpiente”, “el precioso aconsejador”, “divina dualidad”, “femenino y masculino”, “pecado y perfección", “movimiento y quietud”. Lo que significa para el buen entendedor, que ella y él, Rosario y Daniel, son la divina dualidad, una divinidad femenina y la otra masculina. Uno, Daniel, refleja el PECADO, del que ya todos los nicaragüenses estamos enterados y ella, Rosario, representa la PERFECCIÓN.
Tanto disparate no causaría mayor problema si se diera en otro país, no en el nuestro con los niveles educativos que tenemos, 4 años y medio de escolaridad promedio nacional y con los niveles de pobreza y abandono de los que hacemos gala. Una inmensa mayoría paupérrima de nicaragüenses, que está a merced de los cantos de sirena de quienes disponen de millonarios recursos económicos, para acompañar al sometimiento económico en el que se encuentran, con este arroz con mango político – ideológico - religioso – cultural – esotérico.
Por otro lado, el Presidente Ortega en su siempre aburrida alocución, volvió por sus fueros en el arte de la demagogia politiquera, al anunciar la posibilidad de un referéndum para que el pueblo, siempre el pobre pueblo, decida si se formaliza el reclamo de los 17 Mil Millones en los que Nicaragua tasó la deuda por la agresión norteamericana a nuestro país durante la guerra de los años 80´s. Tardó cuatro años y medio el Presidente Ortega en acordarse de esta famosa deuda, luego del juicio al que fue sometido Estados Unidos de Norteamérica en la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
Es precisamente en este año electoral y teniendo como marco la celebración del triunfo del 19 de Julio del 79, ante una multitud de partidarios, una buena parte de ellos empleados públicos, llevados “voluntariamente” so pena de perder el trabajo, para no abandonar el libreto, intenta movilizar a sus bases con un discurso anti imperialista desfasado y demagógico. El Presidente Ortega lo que debería de hacer, luego de tan lamentable olvido por más de cuatro años, es llevar a los “enemigos imperialistas” a La Haya nuevamente, acusarlos y si se resisten a pagar, cortar relaciones diplomáticas con ellos, amén de echarle las “turbas divinas” a la sede de la Embajada Americana, de lo que ya se tiene sobrada experiencia. Si tanto habla de dignidad y soberanía nacional, que actúe más y hable menos.
Lo que pasa es que una cosa es el discurso y otra la cruda realidad. La gravísima enfermedad de Hugo Chávez lo ha hecho poner los pies sobre la tierra y sabe que ante la eventual desaparición de su patrocinador, quedaría huérfano de plata y de padrinazgo político – ideológico y pelearse con los gringos en estas condiciones sería la peor locura, máxime con la presión que están ejerciendo los Republicanos, que nada tienen que ver con la blandenguería y la excesiva tolerancia del Presidente Obama y su Gabinete.
Finalmente y como para no perder la costumbre, viola una vez más la Constitución Política, haciendo el velado anuncio de que la Comisionada Aminta Granera se queda en su cargo un período más. Pasa encima de la Ley de la Policía Nacional y su Reglamento Interno, el cual había sido reformado convenientemente por el Presidente Ortega, con la única finalidad de dar tiempo a que su elegido y consuegro esté en la línea de sucesión, para guardar, aunque sea solo por esta vez, las apariencias.
Lo extraño de esta anómala situación, es la complacencia de la Comisionada Granera ante semejante atropello al orden jurídico que rige los plazos de retiro de los mandos de la institución policial. Esto constituye, por enésima vez, la cooptación de la Policía Nacional en un proceso que se inició en Enero del año 2007 y que se ha venido desarrollando consistentemente en todo este tiempo. Un proceso de demolición de la institucionalidad, la credibilidad y el respeto que con tanto esfuerzo y sacrificio se había venido construyendo y que muy aceleradamente el cuerpo policial ha ido perdiendo.
En resumen, este año la celebración del 32 Aniversario del triunfo de la Revolución nos trajo más de lo mismo, solo que esta vez aumentado y corregido. Falsa e hipócrita religiosidad, antiimperialismo para bobos y más autoritarismo y violación a la Constitución.  Veremos que dice el pueblo nicaragüense el próximo 6 de Noviembre en el mejor de los referéndums, las Elecciones Nacionales. Si quiere un gobierno serio y responsable, Un Gobierno Para Todos, o continuar cinco años más de disparates y de relajo institucional.

martes, 19 de julio de 2011

A 32 AÑOS DE DISTANCIA, LOS ENEMIGOS CONTINUAN SIENDO LOS MISMOS

Hoy se cumplen 32 años del triunfo de la RPS, un evento que conmocionó no solo a Nicaragua, sino a Latinoamérica y al mundo. Hace 32 años se ponía fin a una dictadura, que durante más de 45 años sometió y atormentó al pueblo nicaragüense, la “Estirpe Sangrienta de los Somoza” a como la llamó Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. Una dictadura que nació con el asesinato del Héroe de Las Segovias, el General Augusto Cesar Sandino, quien después de haber librado una lucha sangrienta, desigual y victoriosa sobre las tropas de intervención norteamericanas, fue traicionado y asesinado por Anastasio Somoza García la noche fatídica del 21 de Febrero de 1934, inaugurando con este magnicidio, la larga noche negra del somocismo en nuestro país, misma que finalizó el 19 de Julio de 1979.
Fue una lucha inmensa y con ribetes épicos que tuvo que librar el pueblo nicaragüense durante más de cuatro décadas, en las que sobresalió el heroísmo de los verdaderos patriotas, los que derramaron su sangre y ofrendaron sus vidas en los movimientos guerrilleros que se formaron en contra de la dictadura, como el del Coronel Ramón Raudales en el 58, El Chaparral en el 59, Olama y Mollejones en este mismo año, los Cuartelazos del 11 de Noviembre de 1960, la Guerrilla del Bocay en 1963,  los Sucesos del 4 de Abril del 64, la Guerrilla de Pancasán en 1967, la de Zinica en el 71, el Asalto a la Casa de Chema Castillo en 1974, la Ofensiva de Octubre del 77, la Toma del Palacio Nacional el 22 de Agosto del 78, la Insurrección de Septiembre de este mismo año, hasta el llamado a la Ofensiva Final en Junio de 1979. Una historia trágica, una historia de lucha por restaurar la dignidad nacional, una historia escrita con la sangre de los mártires que cayeron ante el pedestal de la patria.
El 19 de Julio de 1979 fue el colofón de la lucha, que en sus principales etapas encabezó el Frente Sandinista de Liberación Nacional, un movimiento que evolucionó del foco guerrillero inicial, hasta constituirse en la vanguardia de la lucha armada del pueblo nicaragüense en ciudades, campos y montañas, a liderar una insurrección victoriosa que logró la expulsión del último marine que quedaba en Nicaragua, Anastasio Somoza Debayle.
32 años después vemos con absoluta tristeza el menosprecio de quienes se han encargado de privatizar la gesta heroica que corresponde a todos los nicaragüenses, a como han privatizado la cooperación venezolana, a como han privatizado la lucha de todos los que hicieron posible el triunfo. Han pretendido, 32 años después, reescribir la historia de Nicaragua apartando y enviando al olvido a quienes fueron los verdaderos actores de esta heroica hazaña revolucionaria. Ahora, los que nunca estuvieron, son los que aparecen en todos los frentes de lucha. Ahora contamos con impostores que asumen un falso liderazgo, que no es producto de la historia, sino que se origina en las manipulaciones políticas a las que tanto han estado acostumbrados en el pasado y en el presente.
32 años después pretenden contar una historia propia, en la que son ellos los actores principales, pretenden construir un liderazgo ajeno a la lucha histórica de un contingente de revolucionarios que liderados por Carlos Fonseca hicieron posible el rescate del legado histórico del General Sandino, el legado de Patria y Libertad, de Dignidad y Soberanía Nacional, el rescate de la Justicia Social y la Equidad entre los nicaragüenses.
A partir de reescribir la historia a la medida de sus conveniencias, han convertido al Frente Sandinista de Liberación Nacional de Carlos Fonseca, de Julio Buitrago, de Oscar Turcios, de Ricardo Morales, en una secta fundamentalista. Han transformado al sandinismo en el orteguismo, con el que pretenden construir un proyecto, que mas que Socialismo del Siglo XXI, se asemeja más a un fascismo de nuevo cuño, se asemeja más a un Somocismo del nuevo siglo, un Somocismo Orteguista.
La historia siempre trae sus sorpresas, 32 años después vemos como el somocismo se resiste a morir y revive en el orteguismo con las mismas lacras, con los mismos errores, con los mismos males y con los mismos traumas. Enriquecimiento ilícito, hegemonismo político - partidario, violación de la Constitución, Plata, Palo y Plomo, pactos y componendas. Anastasio Somoza cimentó su dictadura sobre el asesinato del héroe, luego construyó la Guardia Nacional, que antes que nacional era una guardia personal, pretoriana.
Asimismo construyó en torno a él y a su medida, un partido, el Partido Liberal Nacionalista, que antes que nacionalista era somocista. Se apoyó  entonces en el poder militar de la GN, en el poder político de “su” PLN – S y sobre ambos y al amparo del erario público construyó su poder económico. Igualmente desarrolló un pacto con los conservadores para mantener la tranquilidad del poder, basándose en el otorgamiento de cuotas a estos y gobernar bajo un esquema de bipartidismo, que permitía la estabilidad del estatus quo. Conservadores y liberales se acomodaron a esta distribución del poder y todos en las cúpulas vivían con relativa tranquilidad. Se acuñó la famosa frase: “Plata para los amigos, Plomo para los enemigos, Palo para los indiferentes”.
32 años después, la situación no ha cambiado tanto. Sobre la base del fraude electoral del 2008 y una dudosa victoria en el 2006, Ortega consolida su poder político, el que descansa en un partido desprovisto de valores, de principios, inclusive hasta de estatutos. Un partido hecho a la medida de sus ambiciones. El poder militar le ha sido difícil apropiárselo con la misma facilidad con que lo hicieron los Somoza. Sin embargo ha desarrollado un sistema paralelo de fuerzas paramilitares, las que ha usado las veces que lo ha necesitado hacer para intimidar a la oposición. Sobre la base de cuadros de desaparecido Ministerio del Interior, Retirados de la Policía Nacional y del EPS, ha creado fuerzas de choque, las que saca a las calles las veces que es necesario hacerlo. Armados, motorizados, experimentados, con toda la impunidad del mundo y casi siempre con la complicidad de los cuerpos policiales, son el mejor sustituto de la guardia somocista.
El pacto que faltaba lo ha desarrollado con un solicito Arnoldo Alemán, quien ha dado lo que sea necesario dar, con tal de conservar su libertad y las riquezas mal habidas durante su administración. Por medio de la cooperación venezolana, ha construido un imperio económico que la oposición venezolana cifra en 2 mil 500 Millones de Dólares. Poder político, poder económico y capacidad militar, colocan a Ortega en un símil de Anastasio Somoza.
A 32 años esto es lo que Ortega presenta a los nicaragüenses como sus grandes logros, como sus grandes victorias. Con un remedo de revolución en una falsa “Segunda Etapa”. Pero además, también nos presenta otros logros de los que seguramente no hablará en la “Misa Revolucionaria” que concelebrará con El Cardenal y la Sacerdotisa, ante una multitud de acarreados. Los resultados de su gestión, a 4 años y medio de haber asumido el poder, nos remiten a una canasta básica que cuesta C$ 9,585, habiéndola recibido a C$ 2,937.70. Recibió el valor de un huevo a 50 centavos y nos la entrega a C$ 3.50, recibió la libra de frijoles a 4 córdobas y nos la entrega a 18 córdobas, recibió el litro de aceite a 17 córdobas y nos lo devuelve a 40 córdobas. Un salario real menor que el que recibió en el año 2006. Habiéndolo recibido a C$ 1,671.30 nos lo devuelve en C$ 1,465. Alza en la luz, el transporte, el agua, más pobreza, más delincuencia, mas lacras sociales.
Y por si faltaba poco, este 32 aniversario encuentra a toda la vieja guardia del sandinismo, fuera de las estructuras oficiales. Todos o la gran mayoría de los que hicieron posible la victoria del 19 de Julio del 79 han sido desplazados, relegados, desechados. Utilizados en el pasado, hoy son material de descarte y son sustituidos por jóvenes, que al igual que estos, también en el futuro serán enviados al olvido.
Un aniversario para el recuerdo, muy probablemente el último que celebren en el poder, pues el pueblo nicaragüense, cansado de tanta parodia, de tanto cinismo y de tanta falsedad, el próximo 6 de Noviembre, con su voto, los enviará a donde merecen estar, en el basurero de la historia.

sábado, 16 de julio de 2011

JULIO, EL MES DE LAS REVOLUCIONES

El mes de Julio marca para Nicaragua dos hitos históricos que de una u otra forma transformaron la realidad política, social y económica que se vivía en la época inmediatamente anterior a estos acontecimientos. El 11 de Julio se conmemora la Revolución Liberal encabezada por el General José Santos Zelaya en 1893, con los que se dio fin los 30 años de gobiernos conservadores; y el 19 de Julio se recuerda el triunfo del pueblo nicaragüense, encabezado por el FSLN, sobre la dictadura somocista en el año 1979.
Ambos eventos, a pesar de las diferencias en el tiempo y en las condiciones en las que les tocó desarrollarse, tienen algunos rasgos comunes dignos de analizar. El primero de ellos, es que en las dos revoluciones, quienes asumieron el poder luego de derrocar a quienes lo detentaban, impregnaron a los proyectos que trataban de construir, una concepción de la sociedad basada en un particular punto de vista militarista, totalitario y hegemónico. En ambos casos se pretendió construir un modelo de sociedad diametralmente opuesto al derrocado, excluyendo y persiguiendo a los desplazados, conservadores por un lado y liberales somocistas, incluidos los miembros de la Guardia Nacional, por el otro. Esto conservaba el modelo de división del país en dos bloques, el de los vencedores y el de los vencidos, ambos irreconciliables entre sí.
El segundo rasgo en común es que ambas Revoluciones alcanzaron el poder por la fuerza de las armas, en el primer caso, la liberal, mediante un golpe de estado al Presidente Roberto Sacasa y Sarria y en el segundo caso, la sandinista, mediante una insurrección popular en contra de Anastasio Somoza Debayle. Dado el método de ascenso al poder, era prácticamente imposible despojarse de la visión militarista para conservar el mismo, por lo que en los dos casos se construyó un poderoso dispositivo militar, guardando las diferencias de cada época, para conservar el poder.
El tercer rasgo es de que en los dos proyectos revolucionarios, basando su legitimidad en la fuerza de las armas, se trató de perpetuarlos en el tiempo siempre bajo la concepción mesiánica que indefectiblemente rodean dichos procesos. Zelaya extendió su mandato durante 16 años, sucumbiendo bajo el poder imperial de los Estados Unidos, quien con una simple nota de protesta, la Nota Knox, suprimió su mandato. No era tan fiero el tigre a como lo pintaban. Una cosa es enfrentar a un pueblo atrasado y desarmado y otro a una potencia imperial. La Revolución Popular Sandinista duró 11 años, la mayoría de los cuales los pasó en medio de una guerra civil que desangró a toda la sociedad, desangramiento que obligó a la dirigencia a abrirse a elecciones limpias, transparentes y súper vigiladas. 11 años después del derrocamiento de Anastasio Somoza Debayle y de por medio  una cruenta guerra, mediante elecciones populares una dama sencilla y de imagen apacible, se hacía con el poder.
Un cuarto rasgo en común, es de que en ambos proyectos se trató de transformar la situación en la que se encontraba el país y en ocasiones no siempre resulto tan exitoso a como se esperaba. Durante la presidencia de Zelaya se promulgó una nueva Constitución conocida como “La Libérrima” que declaraba el Estado Laico (separación del Estado de la Iglesia), la obligatoriedad de la educación primaria, la secularización de los cementerios y la despenalización del aborto, entre otras medidas consideradas como avanzadas para su época. Otros logros importantes fueron la fundación de la primera Academia Militar de Nicaragua fundada el 11 de julio de 1904 y la construcción del ferrocarril.
Durante la Revolución Sandinista se trató de demoler todo el estamento jurídico, político, social y económico sobre los que se construyó la dictadura somocista durante los 45 años que duró esta. Se implementó la Reforma Agraria sobre la base del cooperativismo, tratando de beneficiar a todos los demandantes históricos de tierras, un viejo déficit de equidad social en nuestro país; se implementó una intensa campaña de alfabetización, se nacionalizó todo lo que podía ser nacionalizado, la banca, el comercio interior y exterior, salud, educación, seguro social, servicios básicos, tierras y propiedades de los Somoza y allegados y un largo etcétera. 
El quinto rasgo que las identifica es que las dos revoluciones fueron blanco de la ira de la gran potencia del norte, ya que en alguna medida, ambas afectaban sus intereses hegemónicos en el país y amenazaban los de la región en su conjunto. En las dos, el involucramiento norteamericano fue decisivo para echarlas del poder. Con Zelaya, su acercamiento con Inglaterra para la construcción del canal interoceánico fue determinante para su derrocamiento. Se utilizó el pretexto del fusilamiento de dos delincuentes americanos para invadir nuestro país, obligarlo a renunciar y restablecer el estado de cosas en la Costa Atlántica de Nicaragua.
Con la Revolución Sandinista, fue su alianza con el campo socialista lo que detonó el conflicto con los Estados Unidos. Para desgracia nuestra y de toda una generación de nicaragüenses que soportó sobre sus hombros la guerra de los años 80´s, las grandes potencias utilizaron nuestros campos y montañas como polígono de prueba donde se dirimían sus diferencias ideológicas. Cerca de 100 mil muertos dejó este experimento, jóvenes la mayoría, muertos de ambos bandos y de la población civil, los “daños colaterales” de toda guerra y una enorme destrucción de la economía. 
Finalmente, el último rasgo que une a ambas revoluciones y quizás el más evidente, es que quienes se auto llaman herederos de dichos procesos históricos, han traicionado los ideales y principios que alguna vez se sustentaron por parte de sus iniciadores. El arnoldismo se considera el dueño del legado de Zelaya y con más pena que gloria, “celebra” los 11 de Julio con una “alborada”, que a falta de seguidores, es rellenada por los enviados de su socio de desmanes. El caudillo liberal, condenado a 20 años por robo al erario público durante su gobierno y absuelto en una turbia negociación con los otros “herederos”, es el peor testimonio del liberalismo en el gobierno. No obstante, insiste en continuar el pillaje, ofreciendo y vendiendo mas ilusiones a los nicaragüenses, solo que esta vez, sabedor de que ya nadie le cree, serán respaldadas ante notario público.
Por su parte, el orteguismo reclama para sí el legado histórico de Sandino y de la Revolución Popular Sandinista. Consideran que estos 4 años y medio de saqueo a las arcas del estado constituye la Segunda Etapa de la Revolución. Para desgracia del país, continúan cometiendo los mismos errores cometidos en el pasado, solo que esta vez con mayor soberbia y altanería que antes. Desnudados de ideología, valores, principios, moral y ética revolucionaria, se han dedicado a enriquecerse a toda costa. Poder y dinero son los nuevos ídolos en los que se encarnan y con los que pretenden que todos nosotros nos postremos ante ellos. Nuevamente celebrarán otro 19 de Julio con la fanfarria de siempre, solo que ahora enmarcado en el sincretismo religioso con que pretenden confundir a los nicaragüenses.
Para suerte nuestra, continúan haciendo lo que siempre han hecho, por lo que, irremediablemente, recogerán los mismos fracasos de siempre.

sábado, 9 de julio de 2011

LOS RETIRADOS DEL EJERCITO: OTRO SECTOR HUMILLADO POR EL ORTEGUISMO

Nicaragua a través de su historia registra una serie de ciclos de violencia que no le han permitido alcanzar un desarrollo normal, tanto en su vida política, como social y económica. La guerra ha sido el común denominador de nuestro país, antes y después de la independencia y que también se ha visto afectado por las sucesivas intervenciones extranjeras, ya sea de los países centroamericanos, Gran Bretaña o de los Estados Unidos. Prácticamente, todos los grandes periodos en que se puede dividir la historia nacional, estuvieron signados por los conflictos bélicos.
El asesinato de Sandino el 21 de Febrero de 1934 a manos del Jefe Director de la Guardia Nacional, Anastasio Somoza García, impuesto por la segunda intervención norteamericana, inauguró el primer ciclo sangriento de nuestra historia moderna, el cual se extendió desde este mismo año hasta 1979. Fueron 45 años de lucha contra la dictadura dinástica de los Somoza García y los Somoza Debayle, en que la lucha guerrillera se constituyó como el principal método para terminar con el oprobio. Carlos Fonseca Amador recoge el legado histórico de Sandino y lo expresa en la fundación de un destacamento de vanguardia, el FSLN, que es quien concluye la obra de liberación de nuestro país de las garras del somocismo el 19 de Julio de 1979. 50 mil muertos dejó como resultado este ciclo de violencia.
El segundo ciclo se inicia inmediatamente después de 1979. La liberación de nuestro país de la dictadura recién derrocada daba paso a un proyecto con una visión hegemónica, cuya concepción y ejecución, irremediablemente provocó la guerra civil de los años 80´s. Una lucha entre nicaragüenses divididos en dos bandos, el de la Revolución y el de la Contrarrevolución. Ambos conformados por lo mejor de los hijos de la patria. Ambos defendiendo sus ideas y tratando de destruir al otro por la fuerza de las armas. Ya no se trataba de piedras, concones, escopetas, rifles de cacería o bombas de contacto. Ahora los bandos en pugna contaban con lo más moderno del arsenal de las súper potencias, que dirimían sus diferencias en nuestros campos y montañas.
El mayor peso de la guerra lo tuvieron los Oficiales del EPS y los soldados del Servicio Militar  por un lado y por el otro, la contrarrevolución o “contras” como preferían llamarse, compuesto mayoritariamente por campesinos, quienes se resistían a formar parte de la corriente hegemónica, político – ideológica, que planteaba un tipo de sociedad adversa a la tradición y cultura de esta parte de nicaragüenses. El abuso reiterado de ciertos cuadros políticos del sandinismo en las zonas rurales aceleró el nacimiento de la contra, teniendo su punto culminante con los hechos acaecidos en Pantasma, en los que dirigentes territoriales se comportaban igual o peor que la guardia somocista, provocando los primeros contingentes de rebeldes que se enmontañaban para luchar contra la Revolución, luego de ser agredidos y vejados.
Fue la guerra de los 80´s el ciclo de violencia más sangriento que le ha tocado vivir a los nicaragüenses. Miles de jóvenes del campo y la ciudad enfrentados en las montañas de nuestro país, dejando una sangría que, a como fue expresado en el Pronunciamiento “Justicia, Democracia y Paz”, de los Ex Militares Patrióticos el 15 de Marzo de este año,  produjo un saldo de más de 100 mil muertos entre oficiales y miembros permanentes del EPS, reclutas del SMP, milicianos, reservistas, combatientes de la contra y población civil, además de miles de lisiados de guerra de ambos bandos. En dos ciclos se suman 150 mil muertos, nicaragüenses todos, cuyas heridas psicológicas son difíciles de cerrar, por más que se hable de reconciliación, paz y amor.
Finalizado el conflicto, se procedió al desarme de la contra y reducción del Ejército. Miles de oficiales y reclutas fueron dados de baja. La mayoría de oficiales, sin mayor calificación profesional, tuvieron problemas de inserción a la vida económica y productiva del país, por lo que nuevamente se dio el amago de un tercer ciclo de violencia con la aparición de los rearmados, recontras, recompas y revueltos, este ultimo un extraño fenómeno de alianza entre desmovilizados de la contra y retirados del ejército, que amenazaban la estabilidad del gobierno de Violeta Barrios de Chamorro.
Mediante compensaciones económicas se frustraron dichos movimientos, pero en las altas esferas del poder político y militar, quedó la sensación del peligro que representaban estos sectores, pero sobre todo, que tuvieran pensamiento propio, por lo que surgieron las organizaciones, que antes que agruparlos los dividieron. Los asociaban para disociarlos. Los organizaban para mantenerlos desorganizados. Los pocos beneficios que fluyeron siempre eran para los dirigentes, lo que provocaba más división y nuevos grupos. Nunca se fortalecieron como gremio para poder demandar proyectos económicos, productivos, de vivienda y educativos. Los sucesivos gobiernos de la post guerra se coludieron con los mandos castrenses para evitar que los retirados surgieran como fuerza política organizada, ya que siempre fueron vistos como una amenaza a la estabilidad social y al estatus quo que se pretendía mantener incólume, pues este beneficiaba a las cúpulas de gobernantes y de la “oposición” dizque sandinista, devenida luego en orteguista.
El gobierno actual no ha sido la excepción. Desde antes de llegar al poder han sido los principales gestores de la división de este grupo de hombres y mujeres que dieron lo mejor de sus vidas por un ideal. Siempre han manipulado las necesidades de este sector para utilizarlos como grupos de choque en contra de los gobiernos anteriores. Por ser un año electoral decidieron comprar conciencias con pensiones de 1200 y 2400 córdobas, cuatro años y medio después de haber llegado al poder. Les han entregado algunas láminas de zinc y uno que otro bono productivo. La modalidad es la misma, carnetización partidaria, demostración de “Amor a Daniel” y garantía del voto el 6 de Noviembre próximo. Sin embargo, no se puede ocultar que muchos han muerto y no han contado con el apoyo de sus antiguos dirigentes, ni siquiera para proporcionarles un ataúd con que enterrarlos. Otros muchos padecen de graves enfermedades y no son atendidos con prontitud y la dignidad que se merecen. Han sido despreciados y rebajados por los comisarios políticos del partido en los territorios, una casta de verdaderos parásitos que hoy están donde están, por el sacrificio y la lucha de estos valientes soldados.
Son rechazados y marginados por una sociedad que los ve como parte de un pasado de dolor y sufrimiento, pero que, quiérase o no, son parte de la historia de este país, tan acostumbrada a los conflictos bélicos y al caudillismo militar y como tal, tienen el completo derecho de vivir una vida digna, sin mendicidades ni manipulaciones políticas. Pero los retirados deben de dar el primer paso para salir de tanto vivián, enquistados como tumores cancerosos en sus organizaciones gremiales y al servicio de los que detentan el poder. Deben exigir la dignidad que les corresponde y dejar de seguir siendo blanco de los políticos, quienes se los reparten en pedazos, a como han hecho con el otro sector de combatientes, la contra, pero esta es otra historia.  

sábado, 2 de julio de 2011

UN PROGRAMA DE GOBIERNO CONTRA LOS ANCIANOS, LOS JOVENES Y LAS MUJERES

Las constantes encuestas de opinión que se hacen en estos meses previos a las elecciones permiten conocer con meridiana claridad los principales problemas de los nicaragüenses, amén de informarnos de las simpatías electorales de los encuestados. Reiteradamente se plantea que dichos problemas residen en la falta de empleo, la pobreza, el costo de la vida, la inseguridad ciudadana, la corrupción gubernamental y la falta de democracia en el país entre los más importantes. Es sorprendente que estas dos últimas se ubiquen en los últimos lugares, cuando ambas son precisamente la fuente de todos los males que padecemos en nuestro empobrecido país. Es de esperarse que en los programas de gobierno que presenten los candidatos que participarán en la próxima contienda electoral se ataque la problemática antes mencionada, con propuestas consistentes, viables y creíbles para atraer el voto de los ciudadanos.
Las promesas de campaña para algunos, son solamente la venta de ilusiones a los incautos para alcanzar la meta dorada: El Poder. Poder para continuar pervirtiendo las instituciones y la institucionalidad del país. Poder para seguir demoliendo el Estado de Derecho que posibilita mantener a nuestra nación bajo la Ley de la Selva. Poder para proseguir con la acumulación enfermiza de riqueza a costa de la pobreza de la inmensa mayoría de la población. Poder para seguir repartiéndose el país como botín entre mafiosos. Poder por el poder mismo, como expresión viva y cruda de los complejos, temores o ínfulas de gente que vive alejada de la realidad en la que todos los demás mortales vivimos. No importa lo que se ofrezca, ni si se puede cumplir, ni siquiera si las condiciones actuales del país permiten hacer tanto con tan poco, lo que importa es llegar “arriba” o “mantenerse arriba” para continuar con el relajo o empezar uno nuevo.
El partido de gobierno, con un candidato ilegal, inconstitucional e ilegitimo pretende “mantenerse arriba”, ya que después de haber probado las mieles del poder después de 16 años de sequia, no está dispuesto a abandonarlo. Mieles que endulzan los cerca de Dos Mil Quinientos Millones de Dólares que ha dejado la ilegal privatización de la cooperación venezolana y que han convertido a la familia gobernante en una de las más poderosas, ya no solo del país, sino de Centroamérica. Luego de casi cinco años de haber sometido a Nicaragua al peor desastre institucional que la historia registra, le piden al pueblo que les dé el voto nuevamente, para seguir haciendo exactamente lo mismo o quizás todavía peor. Sin embargo, lo triste del asunto es que quieren convencer a la gente sencilla, al asalariado de a pie, al pueblo pobre, al campesino, a los retirados y desmovilizados, a los ancianos, a los jóvenes y a las amas de casa, de que la solución a los problemas son cinco años más de orteguismo.
En los cuatro años y medio de gobierno del Presidente Ortega, tres han sido los sectores que más han sufrido los embates de la llamada Segunda Etapa de la Revolución en su versión Cristiana, Solidaria y Socialista: los ancianos, los jóvenes y las mujeres. Los primeros han sido vejados y humillados por reclamar lo que por justicia les corresponde, una pensión reducida y digna de acuerdo a la cantidad de años cotizados, que aunque no sumen las 750 semanas de ley, sus precarias condiciones de vida, edad y estado de salud, ya no les permiten seguir cotizando mas. En cambio, los jerarcas del INSS, que deberían estar al servicio de quienes ponen el dinero en la institución con la sangre y el sudor de sus años de trabajo, se hacen los sordos y prefieren destinar el dinero a dudosos préstamos e inversiones urbanísticas, antes que beneficiar a los jubilados, verdaderos dueños del Seguro Social. En este caso, Justicia para los Ancianos: Cero!
En el caso de los jóvenes, el gobierno les ha hipotecado el futuro desde que llegó al poder, poniendo no solo en riesgo sus pretensiones de una vida profesional construida a base de estudio, sino que también ha puesto en peligro el futuro del país al fomentar la mediocridad en la enseñanza. Desde muy temprano se está politizando a los jóvenes de secundaria, sacándolos de sus aulas para marchar, semana tras semana, en compañía de los trabajadores del estado y bajo los símbolos partidarios del orteguismo. Se ha pretendido, en la práctica, crear un nuevo pensum académico de Revolución - Socialismo del Siglo XXI - Amor a Daniel - Lucha Callejera contra la Oligarquía no Orteguista  y Mas Amor a Daniel.
El fracaso está a la vista, como a la vista de todos estuvieron los resultados de los exámenes de admisión recién pasados de las Universidades públicas. Se está desplazando la meritocracia en la enseñanza por el activismo partidario y esto atenta contra el futuro de la nación y contra los jóvenes mismos que tendrán que aspirar a los empleos menos remunerados que ofrezca el mercado laboral o en el peor de los casos, les espera el triste destino de buscar fuera del país lo que se les negará en el propio, un trabajo digno.  Para variar, se les está recetando la pesada losa de empezar a cotizar 1500 semanas al Seguro Social a partir del próximo año, equivalentes a 30 años de trabajo, si para desgracia de todos, Ortega continúa en el poder. En este otro caso, Futuro para los Jóvenes: Cero!
Y las mujeres, supuestamente el blanco de atención priorizado del orteguismo en esta campaña electoral, han llevado la peor parte. Todos sabemos que son las mujeres, amas de casa la inmensa mayoría, quienes tienen que ingeniárselas para hacer que calce el presupuesto familiar en el hogar. Sin embargo, para ellas, el gobierno que pretende reelegirse ilegalmente, solamente les ha recetado golpe tras golpe a sus precarias economías. La canasta básica, según los datos oficiales del Instituto Nacional de Información de Desarrollo, INIDE, se encontraba en el mes de Abril de este año en C$ 9,454.26 y el promedio nacional del Salario Real para el mes de Febrero de este mismo año en C$ 1,467.70. Esto significa que para comprar una canasta básica de 53 productos las amas de casa necesitan 6.44 Salarios Reales.
No es necesario haber estudiado Economía o Administración de Empresas para entender que las mujeres de este país, trabajadoras, amas de casa y a veces sostén único, tienen que realizar verdaderos milagros para poder cubrir las necesidades más apremiantes de la familia. En la mayoría de los casos, algunas de estas no pueden ser atendidas y se posponen para cuando haya mejores tiempos. En este caso: Solidaridad para las Mujeres: Cero!
Tres sectores que están siendo enamorados por el orteguismo con la promesa, revestida con un lenguaje seudo religioso, de que las cosas en un continuado gobierno orteguista serán mejores. Ofrecen Buen Vivir, Bien Común y Multiplicación de los Panes, milagros que el pueblo pobre lo ha visto únicamente en la cúpula gobernante y sus allegados y no necesariamente por la vía correcta. El nicaragüense común y silvestre lleva cuatro años y medio de comer salteado y de vivir coyol quebrado coyol comido, como popularmente se dice y no está dispuesto a aguantar la misma receta cinco años más, porque como dice el viejo refrán: Hechos son Amores y no Buenas Razones.

sábado, 25 de junio de 2011

PETROLEO Y ENERGIA, UN VIEJO Y LUCRATIVO NEGOCIO

Corrían los años 80´s y Nicaragua enfrentaba el primer mandato del Presidente Ronald Reagan en los Estados Unidos, respaldado y sustentado por una plataforma ideológica de ultra derecha que encabezaba la Fundación Heritage, quienes no admitirían, bajo ninguna circunstancia, que se consolidara la Revolución Popular Sandinista, Revolución que había triunfado precisamente año y medio antes de su ascenso al poder. Atrás quedaban los intentos de Jimmy Carter por suavizar el proceso revolucionario, que amenazaba convertirse en una espina atravesada en el corazón mismo de Centro América, considerado desde siempre el traspatio norteamericano.
Fue Reagan quien ordenó el embargo comercial a nuestro país, al que se sumaron gustosos y solícitos, muchos gobiernos y gobernantes que se sentían traicionados por el rumbo a la izquierda, que muy notoriamente se advertía había tomado la Revolución. Un embargo que pretendía someter por hambre al país y obligaría a retomar el sendero democrático propuesto antes del 19 de Julio del 79 por los representantes de las nuevas autoridades impuestas luego de la victoria sobre el somocismo. Un embargo que, por una parte, se convertía en la principal amenaza de la estabilidad del gobierno, pero por otra y como siempre sucede, también en la oportunidad dorada de los mercaderes de las crisis, para hacer el negocio de sus vidas.
El bloqueo obligó a hacer mil y una peripecias a las autoridades del Gobierno Sandinista para tratar de, en el mejor de los casos, evadirlo y que la economía del país no se detuviera por la falta de insumos, repuestos, maquinarias, alimentos, pero sobre todo del petróleo, ese oro negro tan valioso hoy, como en aquellos tiempos aciagos de lucha, de sacrificios, de escasez y porque no decirlo, de heroísmo de miles y miles de nicaragüenses, que se las ingeniaban todos los días para sobrevivir en las peores condiciones que había tenido el país a través de su historia.
El embargo comercial impuesto demandó un complejo y elaborado proceso de intercambios y colaboración entre países socialistas y aun con países capitalistas, para lograr recibir los productos y efectuar el cambio o pago en especie o mediante el atrasado método de trueque, asumiendo compromisos de pago con terceros países, que a su vez tenían obligaciones con la Unión Soviética. En esta intrincada madeja internacional, Nicaragua podía pagar, por ejemplo, con el Algodón que antes se vendía a los Estados Unidos, a la Republica Democrática Alemana; con Tabaco, que ya no lo compraban los mismos Estados Unidos, a Bulgaria; El Café y Cacao, destinado a los refinados paladares Franceses y Suizos, podían destinarse a estos mismos mercados, pero a cuenta de Rumania. La carne, que antes iba al mercado norteamericano, se destinaba a México, países del Caribe y otros cercanos, a cuentas de un tercero que le adeudaba a la Unión Soviética. 
Notas contables iban y venían y en ese ajetreo constante de débitos y créditos del comercio internacional, comenzaron las geniales ideas de establecer oficinas especializadas para evadir el bloqueo. Se trataba de triangular afuera para evadir el embargo adentro. Aparecieron oficinas comerciales en Canadá, Panamá, México y en algunos países europeos, operando casi clandestinamente, fuera de las sedes diplomáticas pinoleras, para abrir la ruta de un supuesto comercio libre y digno que rompiera el bloqueo y trajera los productos tan necesarios para nuestra maltrecha economía.
El petróleo no fue la excepción, gran parte del crudo era suministrado por la URSS, pero ni este provenía en su totalidad de la Unión Soviética, ni todo el petróleo era recibido en crudo. Nacionalizado el comercio exterior, el comercio interior, la banca y las principales industrias estratégicas, la conducción revolucionaria decidió que la Refinería ESSO y el control de las estaciones de servicio no fueran tocadas, pero si lo fue el control de las importaciones, la comercialización del crudo y sus derivados. Las restricciones de distancia, tiempos de transporte, capacidad de almacenamiento y de refinado local tenían que ajustarse a las condiciones impuestas por el bloqueo, por lo tanto se requería recibir otros tipos de petróleos y traer directamente derivados ya refinados de otros países diferentes de la URSS y aquí entraba la famosa triangulación.
Se calcula en cifras cercanas a los 50 millones de barriles de petróleo los “triangulados” durante los años de revolución, que dejaron no pocas ganancias a los “trianguladores”, brillantes, esforzados, imaginativos y sacrificados compas, quienes después de la derrota electoral del 89 se convirtieron en la nueva oligarquía de la post guerra. Algunos ni siquiera se tomaron la molestia de regresar al país, simplemente siguieron con sus prósperos negocios, pero ya no como “trianguladores”, sino como elegantes empresarios. Se dice que algunos salieron tan vivarachos, que traicionando la confianza puesta en ellos, al decir del dicho popular, se comieron el mandado, dejando a sus patrones con un palmo de narices. Fueron muy pocos los que regresaron a continuar decente y tranquilamente sus vidas, alejados de tanto ajetreo comercial y financiero.
En la Nicaragua Cristiana, Solidaria y Socialista de hoy, la cosa es más sencilla. Ya no se necesita triangular, pues esto, además de riesgoso con tanto malandrín suelto, es innecesario y muy complicado. El nuevo Estado Revolucionario (en su II Etapa) que se instauró en el 2007, estableció reglas de juego diferentes. Ahora, por decreto o sin él, se ha privatizado la cooperación petrolera venezolana, en virtud de la cual, los 10 millones de barriles de petróleo que se importan exclusivamente por ALBANISA, dejan la nada despreciable cifra de al menos 450 millones de dólares anuales a sus privatizadores, ya que de acuerdo a lo pactado, se establece que la mitad se pague a 3 meses, el 25 % es donado y el restante 25 % se pague a 25 años.
Pero la cosa no para aquí. La misma empresa ha privatizado en su propio beneficio las plantas energéticas donadas por Venezuela y Taiwán. Al día de hoy estas tienen una capacidad instalada de 370 Mega Watts, los que en virtud del convenio entre el Ministerio de Energía y Minas, MEM, y la citada empresa, se le pagan a esta ultima la cantidad de 14.0352 dólares por kilowatt hora de potencia instalada, genere o no energía, esto por los primeros 7 años en calidad de “Recuperación de la Inversión” y lo mismo durante los próximos 8 años, estos ya en concepto de utilidades.
935 millones de dólares aproximadamente serán los Ingresos Brutos en los 15 años del convenio. Mejor Imposible, ya que el precio del Full Oil a utilizar les costará al menos el 50 % del  valor que tendrán que pagar el resto de las generadoras, ya que ellos son los únicos importadores y distribuidores del combustible.
En estas condiciones, la historia de las triangulaciones parece una vieja película de conspiraciones de la Guerra Fría. El pragmatismo en los negocios de la familia presidencial se impone, aunque esta venga revestida de una corrupción rampante, que ante la inmensa pobreza de los nicaragüenses resulta sencillamente asquerosa.