sábado, 4 de febrero de 2012

LOS EMPRESARIOS Y EL PODER

A raíz de las últimas declaraciones de la Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Sra. Hillary Clinton, en las que por primera vez la Administración Obama cuestiona de manera clara la legitimidad del triunfo de Daniel Ortega en las pasadas elecciones y amenaza con acciones directas en contra de su ilegal gobierno, un grupo de empresarios nicaragüenses corrió apresuradamente a Washington para cabildear a favor de Ortega y tratar de evitar que las amenazas se conviertan en hechos concretos, entre estos, la suspensión de las dos dispensas (waiver) que se tienen que hacer este año por parte del Departamento de Estado. Dicha suspensión traería serias consecuencias para el Régimen de Facto de Ortega, quien no tendría la posibilidad de acceder a los préstamos que los organismos  multilaterales (BID, BM y FMI) facilitan a nuestro país en condiciones muy concesionales.

Como siempre, los empresarios aducen que lo hacen por Nicaragua, por la estabilidad del país y por que al final de cuentas, según ellos, todos pagaremos las consecuencias de las acciones que tomen los gobernantes estadounidenses. Por ningún lado se escucharon las voces reclamando la defensa de la democracia, el estado de derecho, la institucionalidad, la transparencia en los asuntos públicos y mucho menos denunciando el colosal fraude del pasado 6 de Noviembre. La preocupación fundamental, mientras no se diga otra cosa, es la posibilidad de que la situación económica del país se descomponga y los negocios sufran, sobre todo en estos dorados tiempos, en que los grandes capitales disfrutan de la benevolencia del mandamás de turno y los hace partícipes de los negocios que se derivan del usufructo de la cooperación venezolana.

Esta actitud de la clase empresarial en nuestro país no debe de extrañarnos, pues a través de la historia ha sido una constante, salvo una única excepción  en los que, coincidentemente, quien ahora los amamanta era quien los quería destruir. Durante la larga época somocista, fue el patriarca de la dinastía, Anastasio Somoza García, quien acuñó la frase famosa de las 3 P, Plata para los amigos (los empresarios), Plomo para los enemigos (la oposición) y Palo para los indiferentes (los independientes). Fue hasta en el último tramo de la larga noche de la dictadura somocista, que coincidió con el terremoto que asoló Managua en 1972, cuando se rompió el esquema de convivencia armónica entre los empresarios y Somoza. El punto de ruptura lo constituyó la voracidad de Anastasio Somoza Debayle, tercero y ultimo de la dinastía, para echarle mano a la cuantiosa ayuda proveniente del extranjero para la reconstrucción del país, incursionando en los negocios que tradicionalmente eran de sus aliados empresarios. A regañadientes, estos no tuvieron más alternativa que sumarse a la inmensa corriente, encabezada por el FSLN, que daría al traste con la dictadura.

Luego vino el periodo revolucionario, época en la cual una parte importante de los empresarios fueron perseguidos por el gobierno del Comandante Ortega, otros se acomodaron y lograron convivir con él, siempre con el temor a ser confiscados o en el peor de los casos, encarcelados bajo la acusación que nuevamente se ha puesto de moda: ser aliados del imperialismo norteamericano. Se recuerda de aquella época, las visitas a Washington de empresarios y políticos opositores junto a funcionarios gubernamentales para cabildear, ya fuera en contra del corte de la ayuda norteamericana o por el cese del financiamiento a la contrarrevolución. Producto de la represión, fue quedando un vacío en la clase empresarial, que rápidamente fue llenado, ya en las postrimerías del gobierno “revolucionario”, por una incipiente casta de nuevos “empresarios sandinistas”, cuya acumulación primaria de capital fue la Piñata ocurrida durante los escasos dos meses que duró la famosa transición que daría paso al gobierno de Doña Violeta Barrios de Chamorro y la repartición de lo que alguna vez se llamó el “Patrimonio del Partido”.

Finalizados los diez años del período revolucionario, siguieron los 16 años de los famosos Gobiernos Neo Liberales, en los que las características mas importantes fueron: 1) la consolidación del “Grupo de Empresarios Sandinistas”, como les gustaba llamarse; 2) la piñata hecha a partir de la privatización de las empresas de la APP, Área Propiedad del Pueblo y la CORNAP, en una repartición fifty – fifty, entre sandinistas y los pulcros empresarios – funcionarios gubernamentales; 3) la aparición de una nueva casta de empresarios, que proveniente de Miami y de la mano de Arnoldo Alemán, depredaron a sus anchas el erario público, para supuestamente recuperar lo que se les había confiscado durante la Revolución; 4) la puesta en marcha de la contra reforma agraria que, a punta de chequera, restablecía los latifundios, con trabajadores, anteriormente cooperados, incluidos; 5) la aparición de un nuevo polo económico y de poder: El Ejército; y 6) la privatización de los servicios públicos nacionales, que dejó no pocos millones a unos cuantos vivianes de todos los lados. En esta etapa, los empresarios y el poder convivieron en paz y armonía, había plata para todos, los negocios fluían y si había algún problema, era zanjado en las cortes que dominaba El Comandante, previo aporte a la causa.

El año 2007, marca el inicio de una nueva época en el mundo empresarial de nuestro país con la vuelta al poder del Presidente Ortega, quien siguiendo las lecciones del viejo Tacho, bajo el amparo del poder emprende un proceso de acumulación familiar de capital y de acuerdo a los sagrados cánones de los dinosaurios Priistas mexicanos, mediante la creación de los monopolios, que permite precisamente el poder político. Políticos pobres, son pobres políticos. La privatización de la cooperación venezolana fue la oportunidad de oro para consolidar un poderío económico, por su tamaño y rapidez, nunca visto en nuestro país. Monopolio de la importación del petróleo, monopolio en el almacenamiento del crudo, monopolio en la distribución de combustible a las plantas de generación eléctrica, cuasi monopolio en la distribución de combustible, mayor generador de energía en el país y para rematar, prestamista al estado para pagar las deudas a los generadores de energía.
Habiendo aprendido la lección de sus antecesores, Ortega ha sabido mantener una excelente relación con el gran capital y la mayoría de la clase empresarial fuerte en el país, dándoles participación en los múltiples negocios que a partir de la cooperación venezolana se van generando. Los más grandes están felices disfrutando del cuerno de la abundancia, los pequeños y micro empresarios que se defiendan como puedan. Por eso es que vemos delegaciones viajando al norte y veremos todavía mas, hablando de los aciertos en el manejo macroeconómico del país, de la estabilidad social y de la mejoría económica que en escasos cinco años ha habido en el país. No importa si la productividad del país ha descendido. Si la competitividad empresarial se basa en los reducidos salarios que devengan los trabajadores. Si los supuestos records de exportaciones nacionales se debe a  los altos precios de nuestros productos, no al incremento de los volúmenes de exportación.

Los oiremos hablar de la necesidad de que El Comandante siga en el poder por mas tiempo para que continúe el rumbo de prosperidad y de bonanza económica, que de acuerdo a ellos vivimos, independientemente de la legalidad y legitimidad de esta continuidad o de la injusta equidad en la distribución de esta riqueza. Desgraciadamente, ninguno de los oficiosos defensores del Régimen tendrá la suficiente entereza para hablar en Washington sobre Democracia, Transparencia o Estado de Derecho, mucho menos del Gran Fraude Electoral del pasado 6 de Noviembre. Eso atenta contra los negocios. De eso es mejor no hablar.    

sábado, 28 de enero de 2012

ADVERTENCIA EN VOZ ALTA Y CLARA

Durante los cinco años de gobierno constitucional del Presidente Ortega, nos referimos al periodo del 2007 al 2011, el gobierno de los Estados Unidos mantuvo una convivencia armoniosa con su administración, toda vez que las preocupaciones norteamericanas estaban siendo atendidas con prontitud y esmero por parte de las autoridades nicaragüenses, a saber: el apoyo al combate al narcotráfico, al terrorismo y a la inmigración ilegal. Durante los cinco años pasados, fueron relaciones casi idílicas, con uno que otro sobresalto provocado, sobre todo, por la manifiesta cercanía demostrada con los gobernantes iraníes y su mas que sospechosa, por lo excesiva, embajada en nuestro país.

Resuelto lo anterior, todo era miel sobre hojuelas. Una relación diplomática de mutua conveniencia, en la que la Administración Obama, a cambio de la atención de sus tres preocupaciones fundamentales, no manifestaba ninguna inquietud o recelo por la situación de la democracia, el estado de derecho, la gobernabilidad, la transparencia y la institucionalidad en Nicaragua. Sin embargo, todo parece indicar que la luna de miel entre Obama y Ortega está finalizando, ya que los Estados Unidos entran de lleno en la campaña electoral y los Republicanos han puesto en la agenda de los debates por la presidencia el tema de los gobiernos antidemocráticos, dictatoriales y decididamente considerados enemigos de los Estados Unidos. Para desgracia nuestra y gracias a la retórica gubernamental, encajamos a la perfección en esta clasificación.

De pronto, Nicaragua se ha vuelto un tema de campaña y tal a como lo planteamos en otra ocasión, es el peor escenario que le podía ocurrir a Daniel Ortega y a los nicaragüenses en general. En una carrera electoral en la que la economía y la política externa son los talones de Aquiles de Obama, los ataques republicanos están a la orden del día y todo parece indicar que han inclinado la balanza hacia sus posiciones e intereses. Han bloqueado la aprobación de la embajadora propuesta para nuestro país y demandan ponerle más presión al gobierno de Ortega, luego del fraude electoral de Noviembre pasado, respaldados por los informes de la OEA y la Unión Europea. Uno de los problemas de convertirnos en tema de campaña electoral, es que los candidatos tendrán que presentarse como los más duros en el enfrentamiento contra los “enemigos” de los Estados Unidos y demostrar a los votantes que las medidas a tomar o que se están tomando, son igualmente duras.  El otro gran problema es que, en el caso nuestro, somos el eslabón más débil en la cadena de gobiernos clasificados como autoritarios, anti democráticos y dictatoriales y en consecuencia, el más indicado para servir de ejemplo a los demás de lo que les podría pasar de continuar el camino que llevan.  

Abiertamente se amenaza con la no aprobación del Waiver, lo que traería consecuencias muy negativas para Ortega y el país en general.  El Waiver es la dispensa de un año que hace el Gobierno norteamericano a la aplicación de la disposición legal que prohíbe la ayuda bilateral y su apoyo en el otorgamiento de préstamos por parte de las instituciones financieras multilaterales. La no aprobación significaría que los prestamos del BID, el Banco Mundial, FMI y otras no llegarían al país, con las previsibles y graves consecuencias que esto conllevaría para nuestra débil economía. Pero no solamente se trata de la aprobación o no del Waiver, sino que además hay que tomar en cuenta la dependencia de nuestra economía con su principal socio comercial, los Estados Unidos, que representaron en el 2011 casi el  30 % del total de las exportaciones nacionales.  

El fraude electoral del 6 de Noviembre recién pasado puso de manifiesto el hecho de que la voluntad de los nicaragüenses fue vulnerada en unas elecciones plagadas de irregularidades de acuerdo al informe final de la OEA,  tanto así, que la misión de observadores de la Unión Europea las califica de  Inauditables. Esto, sumado a los antecedentes nefastos del fraude en las elecciones municipales del 2008 y las elecciones regionales de la Costa Caribe, ha hartado a la comunidad internacional que ven en Ortega un claro enemigo de la democracia. Las consecuencias no se han hecho esperar y el retiro de parte de la cooperación europea, ha sido el castigo que pagaremos todos los ciudadanos nicaragüenses. Sin embargo, esto ni siquiera ha inmutado al gobierno, ya que a como ha sido demostrado fehacientemente por el prestigiado economista Adolfo Acevedo, la sobre recaudación fiscal del 2011,  3000 millones de córdobas, es casi igual a la disminución de la cooperación europea: 139 millones de dólares.

Con la advertencia hecha por la Secretaria de Estado norteamericana, la cosa cambia radicalmente y los temores de los grandes empresarios, aliados de Ortega, se han puesto de manifiesto. Ellos están mas consientes de lo que esta nueva situación puede significar para el país y para sus pujantes negocios. Esto sí es mas serio que lo de los europeos y alarmados hacen oír sus voces de preocupación. De pronto, surge el interés por el estado de derecho y la gobernabilidad. Se exige, tímidamente, cambios en el Consejo Supremo Electoral, en la Ley Electoral y en el sistema electoral, por demás viciado hasta la coronilla. Nunca es tarde para rectificar, aunque los empresarios deben convencerse de que los negocios prosperan más y mejor en sociedades donde se respeta y fortalece la institucionalidad. Pretender prosperar a costa de la democracia, cerrando los ojos ante la conculcación de las libertades de los demás, los convierte en cómplices de la consolidación de la dictadura en nuestro país. La historia, tozuda como siempre, nos da ejemplos de esto y sus consecuencias. Al final, igual que pasó con los Somoza, los tiranos se vuelven en contra de sus socios de conveniencia y los engullen, sin importar cuan dóciles y complacientes hayan sido.    

La advertencia empieza a dibujar un panorama diferente en el escenario nacional e internacional. Si alguien en el Régimen de Facto instalado el 10 de Enero, creía que transgredir la voluntad popular no iba a traer consecuencias, estaba equivocado. Una cosa son los cálculos hechos a lo interno del país, partiendo de la aparente pasividad de la población, producto del cansancio de los nicaragüenses a continuar con los ciclos de violencia que, periodo tras periodo, se han venido sucediendo en nuestra historia y otra son los cálculos que se hacen a nivel externo. Una conjugación de factores internacionales que implique una victoria republicana en los Estados Unidos y el desplazamiento de Hugo Chávez en Venezuela, por las causas que sean, pondrían al gobierno de Ortega en un camino sin retorno, con el problema de que ahora no hay Revolución por la que valga la pena derramar sangre o aguantar hambre, ya que estamos enfrente de un gobierno conformado por una casta de potentados, que se han enriquecido de manera alucinante en escasos cinco años, gracias a la privatización de la cooperación venezolana. La advertencia ha sido dada desde afuera, habrá que ver si adentro hay oídos para oír. 

sábado, 21 de enero de 2012

22 DE ENERO, EL RECUERDO DE UNA MASACRE

El día de mañana domingo 22 de Enero, se cumplen 45 años de la masacre perpetrada por la Dictadura Somocista al pueblo opositor nicaragüense, que se manifestaba en las calles de Managua, coincidentemente también un día domingo, exigiendo el fin del gobierno autoritario, anti democrático y dictatorial, encarnado en la figura de Anastasio Somoza Debayle, quien estaba amparado en la institución castrense a su servicio personal: la Guardia Nacional; apañado por un partido al que había convertido en una agrupación partidaria al servicio de su familia: el Partido Liberal Nacionalista; respaldado por las Instituciones del Estado a las que había cooptado a mas no poder para ponerlas su disposición, de su familia y del grupo de adláteres que conformaban la cúpula gobernante y con la complicidad de una clase empresarial, que en el mas oportunista “comed y comamos”, siempre, o casi siempre, compartía el festín con el dictador.

Corrían los primeros días de aquel Enero fatídico de 1967 y la oposición política agrupada en la Unión Nacional Opositora, UNO, preparaba una multitudinaria manifestación en la Avenida Roosevelt, demandando la suspensión temporal  de las elecciones debido a la falta de garantías del proceso electoral. Entre otras cosas se exigía una reforma a la Ley Electoral, reestructuración del Tribunal Nacional de Elecciones y la garantía de que los comicios fueran creíbles, libres y transparentes. Para el 5 de Febrero siguiente estaban previstas las elecciones en las que los principales contendientes eran el Dr. Fernando Agüero Rocha por la UNO y el General  Anastasio Somoza Debayle por el oficialismo. Meses atrás había fallecido el Presidente de Nicaragua, el Dr. René Schick Gutiérrez, 8 meses antes de la finalización de su mandato y había sido sustituido por el Dr. Lorenzo Guerrero Gutiérrez para finalizar el mismo. Somoza Debayle, General de División, era el oficial de más alto rango en la Guardia Nacional y había depositado en la Presidencia de la República la Jefatura de la misma, una mera formalidad, pues de hecho era él quien tenia control absoluto del cuerpo armado.

De acuerdo a las crónicas de la época, la situación se salió de control cuando un supuesto francotirador abatía al Teniente Sixto Pineda Castellón, desatándose el maremágnum que concluiría con un número de muertos que al día de hoy nadie ha podido cuantificar. Se habla de 1000 a 1500 los caídos en esa masacre. Convenientemente, los servicios de inteligencia del dictador informaban que el francotirador era David Tejada Peralta, Ex Teniente de la GN y militante sandinista. Dentro de los que fueron detenidos posterior a la masacre, algunos de ellos refugiados en el Gran Hotel, se encontraban el Dr. Fernando Agüero, el Dr. Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, asesinado 11 años después a pocas cuadras de aquí, Herty Lewites, Edén Pastora, Samuel Santos, Danilo Aguirre Solís, entre otras personalidades políticas.

Tal a como se esperaba, las elecciones se llevaron a cabo, fraude de por medio, y el triunfador de las mismas resultaba quien también ya se esperaba, Anastasio Somoza Debayle. Era el epílogo de la crónica de una muerte anunciada, pues todos sabían que el fraude preparado por Ortega… perdón, por Somoza, no dejaba al Dr. Agüero la mínima posibilidad de triunfo, independientemente del arrastre que concitaba el líder conservador y el mayoritario repudio al somocismo que embargaba al pueblo nicaragüense. Se imponía la voluntad continuista de la familia Somoza, quienes, para guardar las apariencias, respetaban en estos casos el marco constitucional, al poner de por medio entre cada reelección, a un títere. Dos meses después, el 13  de Abril, moría el segundo de la dinastía, Luis Somoza Debayle. Cuatro años más tarde, el Dr. Fernando Agüero Rocha suscribía el pacto del Kupia Kumi con Anastasio Somoza.

Que motivó la existencia del 22 de Enero de 1967 en la historia negra de nuestra patria? Primero, habría que señalar la ambición desmedida de un dictador, de una familia y de una cúpula de incondicionales, que vieron en el uso y abuso del poder, la vía más fácil y rápida para su inmoral enriquecimiento a costa del erario público. Segundo, el afán continuista y reeleccionista de los Somoza, para poder garantizar la permanencia en el poder y el acceso a las generosas arcas del estado. A esto se le sumaba el correspondiente mesianismo, que vinculaba dicha permanencia en el poder a una especie de destino manifiesto, a casi un mandato divino de ejercer el poder por siempre y para siempre. Tercero, una clase política, propia y ajena, parasitaria, tradicionalista, medradora de las migajas del festín, pactista, prebendaria, ventajista y sinvergüenza. El partido convertido en propiedad familiar, al servicio de la familia. La oposición, vía pacto, rendida por unos cuantos pesos. Cuarto, una casta empresarial afanosa del florecimiento de sus negocios, lo cual no era discutible, pero si esto implicaba el cercenamiento de las libertades más elementales de los nicaragüenses, no solamente era discutible, sino condenable, ya que se volvieron cómplices o colaboradores necesarios para que también haya florecido la dictadura. Quinto, el desmantelamiento de la institucionalidad del país, convirtiendo a las instituciones en reductos partidarios, por un lado, en minoría, los conservadores, por el otro, en mayoría, los somocistas. Un reparto de roles conveniente para ellos, pero no para el país. Sexto, la institución armada convertida en una guardia pretoriana al servicio exclusivo del dictador, confundiendo, por conveniencia y necesidad, los intereses partidarios, personales y familiares, con los intereses nacionales. Y finalmente, un pueblo cansado de luchar infructuosamente, de ser traicionado por la clase política, de sentirse a merced del dictador al ver truncada la posibilidad legal y constitucional de cambiarlo por la vía de los votos, ya que, o no se contaban bien o simplemente eran escamoteados en elecciones fraudulentas. Un pueblo mediatizado por la sensación de la bonanza económica, cierta o no, pero que la predicaban hasta la saciedad los corifeos del régimen. El decálogo Goebeliano siempre en acción.

Al volver la vista atrás, a 45 años de distancia, la historia parece repetirse. El mismo escenario continuista con diferentes actores. Esta vez, posiblemente, el modelo de represión mas sutil o quizás mas selectivo. Los mismos errores del somocismo, quizás ahora cometidos con mayor desparpajo. La misma, o peor aun, ambición de poder y de riquezas. El mismo esquema fraudulento para revertir la voluntad popular. Ojalá y que este Deja Vú de la historia no repita el triste final, pues 12 años después de la masacre del 22 de Enero, el pueblo entero se levantaba en montañas, campos y ciudades para dar al traste con la dictadura somocista, aunque por lo visto, desaparecieron los Somoza pero no el espíritu del somocismo, que se pasea victorioso en nuestro país. 

sábado, 14 de enero de 2012

EL TORTUOSO CAMINO HACIA EL PODER

Tal a como estaba previsto desde cinco años antes, Daniel Ortega Saavedra fue investido nuevamente como Presidente de Nicaragua, en la conclusión lógica del fraude montado durante todo el proceso electoral que concluyó este 10 de Enero con el show de la toma de posesión. Para desgracia de todos los que han luchado por la Justicia, la Democracia y la Paz en Nicaragua en algún momento de sus vidas, el ascenso al poder de Ortega producto de la violación a la Constitución Política, la fecha coincide, por mandato de la misma Constitución, con el aniversario del asesinato del Mártir de las Libertades Públicas, Dr. Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, férreo e inclaudicable luchador en contra de la dictadura de los Somoza. Una reelección ilegal, ilegítima e inconstitucional, que lo convierte en un Presidente de Facto, al igual que la mayoría de los magistrados y funcionarios que están al frente de las instituciones del Estado nicaragüense.

Tras la larga sequía de 16 años, luego de la derrota electoral de 1990 a manos de Doña Violeta Barrios de Chamorro, el retorno a la presidencia era para Ortega una cuestión de honor. Derrotado por los votos de los nicaragüenses el 25 de Febrero de ese año, no tuvo más alternativa que doblar su rey y aceptar la legítima victoria de Chamorro. A partir de la entrega del poder, dos meses después, se iniciaba la larga lucha por reconquistarlo. Durante el primer gobierno de la post guerra, la sentencia de Gobernar desde Abajo se convirtió en un mecanismo de presión sistemática para forzar al nuevo gobierno a aceptar el estado de cosas que quedaba luego de todo lo actuado durante el corto período de transición. Paralelamente, a lo interno del FSLN, Ortega iniciaba un trabajo metódico y paciente por hacerse del partido que fundó Carlos Fonseca Amador. En ambos casos tuvo el éxito deseado. El Gobierno de Doña Violeta se rendía ante las asonadas y las amenazas de más caos, teniendo que aceptar la creciente influencia del ex presidente derrotado, en la toma de las decisiones gubernamentales. Por otro lado, comenzaba el proceso de licuar lo que era en ese entonces el FSLN para convertirlo, tímidamente al inicio y abiertamente después, en lo que es ahora: el orteguismo.

Vino la derrota siguiente en las elecciones del 96 a manos de Arnoldo Alemán. Ya la metodología estaba validada. La presión en las calles era el mecanismo fundamental para arrancar cualquier concesión al gobernante de turno. Pero Ortega fue más allá. Conocedor de la cobardía de su interlocutor y el temor a ser desaforado por la acusación de violación de su hijastra, decidió pactar con él. De esa forma saltaba olímpicamente su aparente debilidad y pasaba a cogobernar con Alemán. Continuó en su paciente trabajo de infiltrar todas las instituciones del estado, al extremo de someter a su voluntad al caudillo liberal, toda vez que lograba tener mayoría en la Corte Suprema de Justicia, haciendo uso de su método favorito: la cooptación y compra de voluntades de los magistrados y funcionarios liberales de la época, proclives a ceder fácilmente ante este tipo de “presiones”.
Quedaba el camino preparado para doblegar al ganador de las terceras elecciones nacionales post Revolución, que se convertían a su vez en igual número de derrotas consecutivas de Ortega. Teniendo de rehén a Alemán, la negociación con el Presidente Bolaños fue mas expedita, ya que este ansiaba poner tras las rejas a su anterior benefactor. Fue una relación fluida entre ambos, hasta la llegada del Secretario de Estado Norteamericano, General Collin Powell, quien exigió a Bolaños concluir su alianza con Daniel Ortega. Dócil ante los norteamericanos, no tuvo más alternativa que romper abruptamente con éste, provocando la furia de Ortega y la recomposición de sus relaciones con Alemán, en una reedición del Pacto de los Mengalos. Solamente la acción de la OEA salvó al Presidente Bolaños de ser derrocado por sus dos acérrimos enemigos. En cambio, Ortega consolidaba sus posiciones en todos los poderes e instituciones del estado, como preludio a lo que se vendría posteriormente.

Por fin llegaba Daniel Ortega nuevamente al poder, de la mano de un eficiente Consejo Supremo Electoral, que seis años después no ha entregado los resultados finales de las elecciones de Noviembre del 2006. Durante los cinco años al frente del gobierno, respaldado por la cooperación venezolana y desaparecido el FSLN, que devenía en un fortalecido y sumiso orteguismo, la tarea por asegurar la continuidad se planteaba sumamente fácil: Mantener o profundizar los niveles de pobreza de la población; corromper al máximo posible a los políticos y a los partidos “opositores” a su gobierno; mantener el control de todas las instituciones del estado, haciendo énfasis especial en la Policía y el Ejército; desarrollar una serie de programas asistencialistas los que, con la pobreza imperante en el país, se convertían en la dádiva que todos los pobres anhelan recibir; controlar el entorno mediático para garantizar la uniformidad del mensaje; asegurar el apoyo de amplios sectores de la juventud, sin conocimiento, ni por referencia, de la dura época de los años 80´s; neutralizar al empresariado nacional permitiéndoles participar en el festín y finalmente, garantizar el apoyo del viejo enemigo, el Cardenal Obando y Bravo.

Todo fue cumplido al pie de la letra, sobre todo los dos últimos eslabones, ya que ambos resultaron más solícitos y efectivos de lo esperado. El plan estaba montado para las elecciones del 6 de Noviembre pasado, tomando como base de experiencia el fraude de las municipales del 2008. No se podían dejar los rastros visibles que quedaron anteriormente, con las actas que gritaban a pulmón batiente el robo de los votos. Esta vez la metodología utilizada fue diferente, pero el atraco, mas descarado aun, expuesto inclusive ante los observadores internacionales independientes, que declaran los resultados INAUDITABLES.

En estas condiciones accede Ortega al poder en su segundo mandato consecutivo y tercero en general, en abierta violación al Artículo 147 de la Constitución Política, amén de estar 32 años gobernando desde arriba, desde abajo, desde en medio y desde al lado. Una crisis de legitimidad, nacional e internacional, se perfila como acompañante en estos próximos cinco años de gobierno, crisis que puede marcar la diferencia entre lo que quiera y pueda hacer. Evidentemente, también será responsabilidad de la oposición, lo que al final se le permita hacer, pues contrario a lo que se piensa, su mayor debilidad es la mayoría espuria lograda en base al fraudulento manejo de los resultados electorales, aunque siempre es bueno aclarar que la oposición no es una Alianza o los partidos políticos, la oposición somos todos los nicaragüenses que rechazamos la dictadura política, económica, social y hasta religiosa que se nos quiere imponer; los que estamos en contra del alza desmesurada del costo de la vida; los que nos negamos a ser borregos de desfile; los que estamos en contra del enriquecimiento ilícito de la cúpula gobernante; los que aborrecemos la corrupción de la clase en el poder; los que rechazamos las medidas impopulares en contra de los jubilados; los desempleados; los jóvenes sin futuro ni esperanzas; los que tienen que migrar dejando a su familia en la incertidumbre; las mujeres violentadas por el sistema; inclusive, hasta aquellos que creyeron en el orteguismo y ahora, victimas de la soberbia y la prepotencia, se convierten en los nuevos humillados por el poder.    

sábado, 7 de enero de 2012

LA UNIDAD: EL RETO DE LA OPOSICION EN EL 2012

Inicia un nuevo año y con él nuevos retos en el ambiente político nacional, el principal de ellos la unidad de las fuerzas de oposición al régimen de Ortega, quien gracias al fraude electoral de las elecciones del 6 de Noviembre pasado, será investido el próximo 10 de Enero como Presidente de los nicaragüenses en su tercer mandato, por demás Ilegítimo e Inconstitucional, en virtud de la violación al Artículo 147 de la Constitución Política, mismo que prohibía por dos veces su ilegal candidatura. Un día antes, el 9 de Enero, se instalará el nuevo período legislativo en la Asamblea Nacional con la entrega de las credenciales a los diputados electos, unos por el voto popular y otros por el fraude.

El foco de atención y ataque de parte de algunas de las fuerzas que se asumen de oposición, es precisamente la decisión de los diputados de la Alianza PLI de asumir las diputaciones ganadas limpiamente gracias a la voluntad popular, la que igualmente fue vulnerada al impedir, fraudulentamente, que un mayor numero de diputados, tanto nacionales como departamentales, se alzara con la victoria. Se pretende hacer un paralelismo entre la decisión del candidato a la presidencia, don Fabio Gadea, de no asumir la curul que le corresponde y la disposición de los diputados de asumir sus escaños. La decisión de don Fabio, completamente válida, se basa en que él fue despojado por el fraude, de la posibilidad de haber sido el triunfador en las elecciones recién pasadas y en consecuencia ser el Presidente Constitucional de los nicaragüenses. En el caso de los diputados la situación es diferente, ya que en lugar de 26 deberían haber sido, al menos, 15 o 20 más, sin embargo, se ataca con mayor virulencia a los legítimos que a los fraudulentos, a la Alianza PLI que al mismo Ortega.

Siempre es necesario recordar y analizar las cifras y los resultados de todas las elecciones anteriores que ha habido en el país a partir de 1990, ya que existen tendencias históricas relativas al número de diputados que han sido electos en muchos departamentos y que en las elecciones de Noviembre del año pasado fueron artificiosamente manipuladas. Masaya, Granada, Carazo, Rivas, Chinandega, León, Matagalpa, Chontales, entre otros, son un claro ejemplo  de lugares donde se torció la voluntad popular, al mejor estilo de Modesto Salmerón, quien en las elecciones que organizaba Anastasio Somoza García, únicamente cambiaba las cifras, dando al gobierno los votos que eran de la oposición y viceversa. El fraude en las recientes elecciones fue cometido en contra de la Alianza PLI, no al revés, aunque pareciera ser que, de manera equivocada, algunos miden a todos con el mismo rasero.

Probablemente, existan algunos errores que se estén cometiendo por parte de las organizaciones, que de manera radical protestan por la incorporación de los diputados electos a la Asamblea Nacional. Uno de ellos pudiera ser el hecho de creer que el acto de asumir lo que legítimamente se conquistó, legitime el fraude electoral del 6 de Noviembre. Nada más alejado de la realidad, ya que ningún acto de este tipo podrá eliminar de la memoria colectiva, no solo de los nicaragüenses, sino de la comunidad internacional, el gran fraude cometido. Los informes preliminares de las misiones de observaciones de la Unión Europea y la OEA, sumados a los informes de los organismos nacionales son diáfanos en expresar el torrente de irregularidades cometidos en el proceso electoral por el partido de gobierno y la institución encargada de organizar y dirigir los comicios, el Consejo Supremo Electoral. El solo hecho de aceptar la candidatura inconstitucional del Presidente Ortega y el hecho mismo de ser, la mayoría de los magistrados del Consejo, funcionarios de Facto, los deslegitima de cabo a rabo. Pero hay que estar claros que los ilegítimos son ellos, no los demás que participaron en la justa electoral.

Otro de los errores que probablemente se esté cometiendo, es creer que el único foro de discusión de los problemas del país será la Asamblea Nacional. Todos, empezando por los diputados, deben estar claros de que la Asamblea será Un escenario, no El escenario donde todas las fuerzas de la nación se tendrán que poner de acuerdo sobre el presente y el futuro del país. La Asamblea Nacional deberá ser una pieza en la articulación nacional de la estrategia de lucha por restablecer la democracia y el Estado de Derecho en Nicaragua. Será Una voz, no La voz, dentro del conjunto de voces que tendrán que articularse desde la oposición para hacerse oír. Y aquí estará el gran reto y compromiso de los diputados electos en la Casilla 13, sacar el máximo provecho, nacional e internacionalmente, de esta tarima de denuncia de los abusos del régimen. Los timoratos, los que se acomoden, los vacilantes y los cobardes, esos sí deberán ser denunciados y repudiados. Por lo pronto, todos ellos debieran de gozar de la confianza de toda la ciudadanía opositora o al menos del beneficio de la duda. Descalificarlos a priori no procede en estos momentos.  

Con un país partido en dos, una parte con el gobierno, nuevo o repetición del viejo, que para el caso es lo mismo y la otra en contra, sera muy difícil que el inconstitucionalmente reelecto presidente Ortega pueda salir adelante, sobre todo si se toma en cuenta los potenciales grandes peligros que en el futuro inmediato acecharían a nuestro país. Crisis económica internacional; crisis de legitimidad interna y externa; serias fisuras a lo interno del partido puestas de relieve y de forma publica por el defenestrado alcalde de León Comandante Manuel Calderón; presión política, económica y quizás hasta militar por parte de un eventual gobierno republicano en los Estados Unidos a partir del 2013; cierre de la llave petrolera venezolana, toda vez que Hugo Chávez, el Big Brother y mayor benefactor del presidente Ortega desaparezca de la escena política; descomunal alza de los precios del petróleo, si a como se vaticina, la escalada de las tensiones entre Irán, Estados Unidos y Europa aumenta a niveles de conflicto militar; mayor presión por parte de Honduras y Costa Rica bajo el pretexto de problemas limítrofes y la construcción de la carretera fronteriza en la rivera tica del Rio San Juan, serán entre otros, los potenciales peligros que asediarán el ilegal tercer periodo presidencial de Daniel Ortega.

Gobernar sólo con y para una parte de los nicaragüenses, sería un suicidio al que difícilmente accederá el mandatario, aunque su propia naturaleza lo tiente a cada momento. La cruda realidad de lo que enfrentará el gobierno a partir del 10 de Enero, forzosamente le exigirá la cuota necesaria de realismo político que tendrá que asumir para poder mantenerse en tan complicado escenario. El concurso de todas las fuerzas políticas, sociales, económicas y religiosas será necesario para poder salir a flote. El consenso que logre alcanzar tendrá que ser la base de su propia sobrevivencia. Es en este escenario en el que se impone el verdadero reto: la unidad de todos los que se dicen de oposición para dar la batalla como un solo cuerpo en un gran frente común. Es en este escenario en donde se tendrán que hacer valer las premisas del país que queremos, haciendo uso de los medios pacíficos y civilistas que la Constitución permite. La meta es lograr un país en Democracia, que goce de un verdadero Estado de Derecho, con Institucionalidad y verdaderas Instituciones al servicio de todos los nicaragüenses. 

sábado, 31 de diciembre de 2011

LO QUE NOS DEJA EL 2011

A pocas horas de finalizar el 2011 y entrar a un nuevo año, el 2012, tan vilipendiado por la imaginación popular provocada por los abundantes descifradores de profecías que concluían que con este llegaba la destrucción del mundo, al igual que aquel viejo western italiano El Bueno, El Malo y El Feo protagonizado por Clint Eastwood, Lee Van Cleef y Eli Wallach, este año que agoniza nos deja a los nicaragüenses algunas cosas buenas, muchas malas y otro tanto feas. 
LO BUENO

Dentro de lo bueno que nos deja el 2011, destaca la solida y firme actitud de la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica, que en su misión profética al lado de los que sufren, nunca dudó en expresar con meridiana claridad su voz de denuncia a todas las violaciones del orden constitucional y a la violencia desatada en contra de quienes de una u otra forma protestaron por el abuso de las instituciones publicas y la violación a la Constitución Política. Perseguida, amenazada, chantajeada y presionada hasta el cansancio en este año electoral, la Iglesia Católica tuvo que ofrendar, inclusive, la sangre del sacerdote Marlon Pupiro, un nuevo mártir de la lucha por la democracia, cuyo crimen jamás fue resuelto convincentemente para la mayoría de la opinión publica nacional. En este escenario destaca indudablemente la figura de Monseñor Silvio Báez, un joven sacerdote nicaragüense quien estuvo fuera del país por espacio de 30 años,  hecho que le ha permitido analizar la situación del país sin apasionamientos y libre de cualquier tipo de contaminación política o económica. Su voz clara y diáfana llamando al pan, pan y al vino, vino, le  ha granjeado no pocos y poderosos enemigos, sin embargo continua su labor evangelizadora sabedor de que cuenta con el apoyo y el cariño de la inmensa mayoría de los católicos nicaragüenses.

Otra de las cosas buenas que nos deja el Año Viejo es, sin duda alguna, la figura de Fabio Gadea Mantilla, candidato presidencial por la Alianza PLI en el proceso electoral recién pasado. Gadea representó el rompimiento del modelo de políticos que Nicaragua había conocido, la mayoría de ellos acostumbrados al tradicionalismo político, que incuba dentro de sus entrañas el nefasto caudillismo autoritario, tan dañino para la cultura política de nuestro país. Señalado por algunos como inocente en política, quizás fue esa su mejor virtud, al presentarse como una persona auténtica, sin falsas coberturas y hablando el idioma de la gente. Para el pueblo, el creador de Pancho Madrigal  significó la Esperanza Democrática frente al reeleccionismo ilegal e inconstitucional de Daniel Ortega. Su lenguaje sencillo, claro y convincente lo convirtió en el fenómeno político del año. El norte profundo, años atrás considerado como el fuerte del Arnoldismo, la famosa Marea Roja, se rindió ante la figura de Fabio Gadea, dejando abandonado a su suerte al desprestigiado caudillo liberal. Tuvo que ser mediante un colosal Fraude Electoral, superior inclusive a los ejecutados en la época somocista, el que evitara que haya ganado la Presidencia de Nicaragua en los recién pasados comicios electorales del 6 de Noviembre. 

La tercera cosa buena que nos deja el agonizante 2011 es la redención de las bases liberales, atadas durante años y varias elecciones a la suerte del caudillo Arnoldo Alemán. Perseguidos durante los años 80´s y estigmatizados en los 90´s, un grupo de liberales entre los que destacaban Lorenzo Guerrero (QEPD), José Rizo, Antonio Alvarado y el mismo Alemán emprendieron la dura tarea de levantar de las cenizas al Partido Liberal Constitucionalista. Tocó a estos personajes remontar de la imaginación popular la figura del liberalismo, que se encontraba asociada al derrocado somocismo. Muy pronto se transformó, de la mano de Arnoldo y con el apoyo del presupuesto de la Alcaldía de Managua, en un pujante partido ganador de dos elecciones consecutivas. Arrastrado por las corrientes del nepotismo, la corrupción y el tráfico de influencias, muy pronto, el PLC y su líder máximo, tuvieron que doblar su rey ante Ortega en el Pacto del 2000, dejando a los liberales en la ignominia de ser cómplices del mismo, en un remedo del otrora omnipresente Partido Conservador y el Pacto del Kupia Kumi. Gracias a la figura de Fabio Gadea Mantilla y al liderazgo de Maximino Rodríguez, las bases liberales dirigieron su vista hacia el futuro, dejando atrás a un desgastado Arnoldo Alemán y de paso también a Enrique Quiñones, quien pretendía convertirse en el nuevo caudillo y a la postre resulto ser mas falso que un billete de tres córdobas.

LO MALO

Definitivamente lo malo que nos deja el Año Viejo es la demolición consumada del Orden Constitucional, la Institucionalidad y el Estado de Derecho en nuestro país, hecho que se inició desde el mismo día de la toma de posesión del Presidente Ortega. Acostumbrado a gobernar de manera antidemocrática, autoritaria y dictatorial, los frenos a sus ambiciones de poder que le imponía el orden legal y constitucional no detuvieron su paso acelerado hacia una nueva candidatura presidencial, prohibida por dos veces en nuestra Constitución Política. Amparado en una sentencia espuria de una Sala Constitucional igualmente espuria y respaldado por un Consejo Supremo Constitucional de facto, cuyos magistrados, la mayoría de ellos, se encontraban con periodos vencidos, el Presidente Ortega fue habilitado de manera ilegal e inconstitucional para competir en las recién pasadas elecciones nacionales.

Instituciones del estado convertidas en cuarteles de campaña, alcaldías municipales dispuestas con personal y presupuesto en función de la reelección presidencial, estudiantes de los colegios públicos de primaria y secundaria utilizados para hacer proselitismo político y marchando casi a diario como legiones de militantes del partido de gobierno fue el pan de cada día en este proceso electoral  que concluyó con el Fraude del 6 de Noviembre. Lejos de contribuir a fortalecer la cultura política de los nicaragüenses, su más que dudosa victoria electoral abre un nuevo periodo de inestabilidad social, política y económica, la que indefectiblemente vendrá acompañada de nuevas presiones internacionales que no traerán, para nada, mejoría al pueblo.
LO FEO

Lo mas feo vivido en este año 2011 que esta por finalizar, ha sido el Fraude Electoral que atravesamos los nicaragüenses, como colofón a las elecciones nacionales del 6 de Noviembre. Un fraude nunca visto en nuestro país, sobrepasando los límites del cinismo que en la época de Anastasio Somoza García imponía un oscuro personaje, Modesto Salmerón, quien siempre contaba al revés los votos y nunca había forma de ganarle al dictador. Esta vez, de la mano del siempre eficiente Roberto José Rivas Reyes, el Presidente Ortega “ganó” con 1, 569, 287 votos que representa el 62.46 % del total de votos de los nicaragüenses. Por increíble que parezca, en la boleta de diputados, tanto nacionales como departamentales, “sacó”, por arte de magia del Hacedor de los Milagros, Robertito José, mayor cantidad de votos que en la boleta de Presidente y Vicepresidente, algo nunca visto en las elecciones anteriores. Esto le permite al partido de gobierno hacerse con 62 diputados, mas uno regalado en virtud del Pacto de los Mengalos del 2000 entre Arnoldo Aleman y Daniel Ortega. Una mayoría absoluta en la Asamblea Nacional que da el marco perfecto para la consumación del absolutismo en nuestro país.

Un fraude que recorrió una extensa ruta hasta llegar al 6 de Noviembre: Sentencia 504, Decreto Presidencial 03 – 2010, Resurrección del Artículo 201 de la Constitución de 1987 con su correspondiente Gacetazo, compra de voluntades en la Asamblea Nacional hasta tener de 52 a 54 diputados en mano, control de las instituciones del estado, adquisición de tendidos electorales de partidos políticos, limitada observación electoral, partidarización de las estructuras electorales, manipulación de la cartografía y del padrón electoral, apertura ilegal de JRV, acreditación de fiscales amañada, urnas preñadas, doble y triple voto, copias de actas inservibles y finalmente, la absolución decretada por la opaca observación oficialista y bendecida por el flamante Magistrado Presidente de Facto Roberto Rivas.

Esperemos que el año que esta por llegar sea abundante en cosas buenas para todos los nicaragüenses, que las cosas malas y feas descritas anteriormente sean solamente referencias de una obsoleta historia de autoritarismos y desfasados caudillismos, que podamos todos vivir en paz y armonía, en democracia plena, bajo un verdadero estado de derecho, disfrutando de la institucionalidad que nos corresponde y cobijados todos por nuestra Carta Magna, la Constitución Política. Soñar no cuesta nada. BIENVENIDO 2012.

sábado, 24 de diciembre de 2011

FELIZ NAVIDAD A TODOS!



Hoy, 24 de Diciembre, el pueblo nicaragüense estará celebrando la fiesta católica más querida por todos, el nacimiento del niño Jesús en un pueblo llamado Belén de Judea, hace 2011 años. Es su nacimiento, el que define a la humanidad, de acuerdo a los historiadores, en Antes y Después de Cristo. Es una celebración que alrededor del mundo llena de júbilo y alegría a millones y millones de cristianos, que  ven precisamente en Jesús al Dios hecho hombre. Es Lucas, el evangelista quien describe la aparición de un Ángel del Señor a los pastores de Belén anunciando el nacimiento de Jesús: “Hoy en la ciudad de David, ha nacido para ustedes un Salvador, que es el Mesías y el Señor…”

Cuenta la historia que en la época del nacimiento de Jesús, gobernaba el Rey Herodes, quien al oír en boca de los tres Magos que llegaban de Oriente a buscar al Rey de Reyes para adorarle, decidió dar muerte al recién nacido y con él a todos los niños menores de dos años de Belén y sus alrededores. Ante esto y avisados por un Ángel del Señor, Jesús, José y María huyeron hacia Egipto, hasta la muerte de Herodes, cumpliéndose la profecía de que un Ángel revelaría a José el momento de partir hacia Nazaret, en la región de Galilea. De ahí su identificación como Jesús El Nazareno. Para los católicos del mundo entero, Jesús es el hijo de Dios hecho hombre, quien precisamente por esta ambigüedad, Dios y Hombre, representa a la iglesia católica, humana y divina. Es Dios mismo quien ofrece a su hijo para la redención de los pecados del mundo, un sacrificio que llegará 33 años después de su nacimiento.

Este 24 de Diciembre, día en que celebraremos la Natividad en unión de nuestras familias o con el recuerdo de las mismas, es un momento propicio para aprovechar y meditar todo cuanto acontece alrededor de nuestras vidas, para analizar cuanto hemos vivido y vivimos actualmente, pero sobre todo, para pensar acerca de nuestro futuro. Se dice que desde la creación, Dios dotó al hombre de la virtud de poder elegir su destino, le dio la capacidad de decidir y discernir entre el bien y el mal, le dio el libre albedrio, extrañamente tras haberle dado el conocimiento, lo que no se le fue dado al resto de la creación. Lamentablemente, el hombre ha preferido el camino fácil y en ese camino ha arrastrado al mundo hacia su propia autodestrucción. Contaminación ambiental, despale inmisericorde, guerras fratricidas, muchas de ellas en nombre de Dios, hambre y otras plagas, son producto de la obsesión del ser humano por inagotable sed de enriquecimiento y conquista. Es el hombre mismo quien atenta contra sí mismo y contra la creación. No importa a quien o a cuántos se afecte, sobre todo si habrán ganancias de por medio.
Nuestro país no ha sido la excepción. Habiendo sido dotado generosamente de tierras fértiles, grandes riquezas naturales, amplios recursos para poder vivir en muchas mejores condiciones que otros países, nos arrastramos en medio de una pobreza vergonzante. Ostentamos el nada envidiable record de ser el segundo país mas pobre de América. Un altísimo porcentaje de nuestra población vive en condiciones de pobreza y pobreza extrema, es decir, miles sobreviven con menos de dos y un dólar al día. Ante esta situación cabe preguntarnos, por qué vivimos así? Dónde están todos los recursos que harían posible poder tener una vida digna para todos?  Que han hecho los que nos han gobernado y nos gobiernan para revertir esta triste y lamentable situación? Por qué unos viven como Herodes y la mayoría vive como la familia de Jesus?

A diario oímos y leemos los casos de corrupción, de antes y de ahora, de miles de millones de dólares que han enriquecido obscenamente a unos pocos, a costa de la miseria de la gran mayoría del pueblo. Millones de dólares que han salido de las arcas del estado para satisfacer la voracidad de funcionarios que se han acostumbrado a la vida fácil y a costa, no precisamente del sudor de su frente. Con estupor vemos el grosero enriquecimiento de quienes, por los principios que dicen sustentar, deberían ser los guardianes de la dignidad del pueblo, los que deberían velar por los valores de honestidad y respeto de la función pública, los garantes de que nunca jamás podría haber un retorno al pasado de ignominia y no quienes sean los que exhiban, con el mayor desparpajo, una ambición desmedida de poder y una montaña de riquezas mal habidas.

Corrupción, sed ilimitada de poder, enriquecimiento ilícito y otras lacras sociales, no fue lo que quiso enseñar a la humanidad quien hoy cumple un año más de nacido. El niño Jesús, con su nacimiento quiso entregar un legado de paz a los hombres de buena voluntad. Un verdadero mensaje de unidad entre quienes habitamos el hogar común de todos: la tierra. Siempre estamos a tiempo de rescatar la esencia misma del nacimiento del Dios hecho hombre. Podemos elegir entre seguir las enseñanzas del Divino Niño o el camino de Herodes. Este día es el marco perfecto para tomar nuestra decisión.

En el ánimo de que tomemos la mejor decisión en el devenir de nuestras vidas, les deseamos a todos una Feliz Navidad. Que la paz y la concordia brillen en todos los hogares nicaragüenses.

domingo, 18 de diciembre de 2011

LEGITIMIDAD Y ENTORNO

Finalizando el periodo legislativo actual y entrando ya en la recta final del 2011, nos preparamos para lo que será el tercer periodo presidencial de Daniel Ortega, en abierta violación, y por partida doble, a la Constitución Política (segundo periodo consecutivo y tercero en general, Arto. 147), lo que significa, en muy pocas palabras, que el Presidente Ortega asumirá su mandato enfrentando una crisis de legitimidad que no podrá ser resuelta, ni mucho menos, por el hecho de que los diputados electos en la Casilla 13 asuman sus curules, pero además, confrontado a un entorno que luce altamente desfavorable a sus intereses.

Efectivamente, el próximo 10 de Enero, un día después de que sean acreditados los diputados de la próxima Asamblea Nacional, legítimos y fraudulentos por igual, el Presidente Ortega tomará posesión de su altamente cuestionada investidura con el escaso reconocimiento internacional (menos de una docena de países lo han reconocido como presidente electo) y con el rechazo de amplios sectores de la población nicaragüense, que con meridiana claridad han puesto en duda los resultados electorales del 6 de Noviembre.

Organizaciones de la Sociedad Civil; organizaciones juveniles; Conferencia Episcopal; sectores empresariales; los partidos políticos que participaron en la contienda electoral, exceptuando el APRE, que en la voz de su muy solícito Presidente reconoció como válido los fraudulentos resultados electorales; amplios sectores de los llamados independientes; instituciones de reconocido prestigio en temas de observación electoral como IPADE y Ética y Transparencia, entre otros, rechazan por inauditables las cifras antojadizas que el Consejo Supremo Electoral decidió que eran las que le daban el triunfo a Ortega y sus diputados. Eso crea a lo interno del país una crisis de legitimidad, independientemente de que los sectores afines al gobierno y el partido de gobierno mismo persistan en no verlo. Gobernará entonces Ortega su próximo periodo, con el fardo a cuestas de la ilegalidad, la inconstitucionalidad y la ilegitimidad.

Con estas credenciales, sumadas al hecho de tener la mayoría absoluta en el Asamblea Nacional, por virtud del fraude, el reto es mayúsculo. Él y solamente él será el responsable de todo cuanto pase en Nicaragua. Carestía del costo de la vida y desmejoramiento de la calidad de vida de los nicaragüenses, incremento de la tarifa de los servicios públicos, incremento de la inseguridad ciudadana, aumento de los niveles de desempleo y por consiguiente mas éxodo de ciudadanos en busca de trabajo en otros países, desintegración familiar, tomas de tierras y los consiguientes problemas de propiedad, deslegitimación de la Policía Nacional, cooptación del Ejercito Nacional, institucionalización del paramilitarismo, ahogamiento de los pocos medios de comunicación independientes, mayor acoso a la Iglesia Católica, cercenamiento de las libertades individuales de los opositores, férreo control a las organizaciones de la sociedad civil, afectación económica a los jubilados, entre muchas otras, serán las tentaciones a las que Ortega tendrá que sucumbir o evitar, para profundizar o no, su ilegitimidad ante la población.

Si en los años 80´s se derrumbó el Estado de Derecho y la Institucionalidad que construyó el somocismo durante su larga estadía, siendo la Revolución “fuente de derecho”, durante los años 90´s al 2006 se trató de restablecer y construir el andamiaje de legalidad e institucionalidad que no existió en el periodo anterior, sin embargo, lo poco que se había logrado durante los 16 años de gobiernos de la post guerra fue demolido en los cinco correspondientes al segundo periodo de gobierno del Presidente Ortega, ante la mirada complaciente de parte de la clase política, que con un cinismo inaudito mejor decidió ser cómplice de semejante barbaridad. Ahora, la decisión que tendrá en sus manos el mismo Ortega es muy simple: o profundiza la ilegalidad y volvemos nuevamente a la tesis de que la II Etapa de la Revolución (o tercera, ya ni se sabe) será otra vez “fuente de derecho”, o, desde la ilegitimidad de su elección, en virtud del fraude electoral del 6 de Noviembre, restablece el imperio de la ley, reconstruye (destruido por él mismo) el Estado de Derecho y afianza de verdad la Institucionalidad en nuestra nación. Por sus antecedentes y lo visto en las elecciones, es de dudar que se decida por lo segundo.

La crisis de legitimidad a lo interno, que pretende subsanarla torpemente con la excusa de que los diputados hayan aceptado lo que legítimamente conquistaron mediante el voto de la población, está siendo rebasada por la crisis de ilegitimidad a lo externo. Quizás este será el mayor problema que tendrá que enfrentar, toda vez que las eventuales condiciones de represión interna dificulten en el futuro inmediato la movilización de la población.

Existen varios elementos del entorno internacional con los que tendrá que lidiar y en condiciones desventajosas. 

1) Una posible victoria republicana en las elecciones del 2012 en los Estados Unidos significará, muy probablemente, el acoso permanente a su gobierno. Si durante la época de Reagan la estrategia fue de Guerra de Baja Intensidad, posiblemente esta vez será de ahogamiento económico de alta intensidad. 

2) La crisis europea, en especial la de los países de la zona euro, contribuye a dar el marco perfecto para la excusa de reducir la ayuda a nuestro país. Cuando Europa busca en la China continental el apoyo financiero para mitigar su propia crisis, difícilmente estará en condiciones de seguir apoyando al gobierno. Claramente lo han dicho, será reducida sustancialmente la ayuda y reorientada para que llegue directamente a la población mas necesitada. 

3) La agresividad del gobierno de Costa Rica responde al respaldo que sienten tener de parte de los Estados Unidos. La carretera en la ribera del Rio San Juan no es más que los primeros síntomas de una escalada mayor, que indefectiblemente traerá presiones de carácter militar, bajo la excusa del combate al narcotráfico. Es de suponer que esta sirva para la instalación de bases militares con la intención de crear el muro de contención en su frontera norte. 

4) El endurecimiento de la política hondureña presionada por los militares de ese país, quienes no olvidan el respaldo militante de Ortega a Mel Zelaya y la irresponsable facilitación de nuestro territorio para el reclutamiento y preparación militar de seguidores del depuesto presidente hondureño. 

5) Finalmente y el trago mas amargo para el Presidente Ortega será el desenlace del factor Chávez, de quien depende política y económicamente para poder sustentar su política clientelar y populista. La suerte de Hugo Chávez, ya sea por no ser reelecto o bien por el agravamiento de su salud, dictará en el 2013 los pasos a seguir por parte del Presidente Ortega, toda vez que en un acto de realismo político durante el 2012 actúe con mucho sigilo tratando de rescatar la legitimidad perdida. De la suerte de Chávez también dependen los países del ALBA y muy probablemente la recién nacida CELAC, en quienes Ortega ha depositado todas sus esperanzas.

Como se puede apreciar, no todo será miel sobre hojuelas para quien, a través del abuso de las instituciones del estado nicaragüense, cooptadas a mas no poder, se ha recetado un fantástico 62% de los votos en una elección, de acuerdo al lenguaje diplomático, plagada de irregularidades, poco transparentes, inauditables y muy poco creíbles. Dicho en buen cristiano: Fraudulentas. 

Queda por ver qué haremos los nicaragüenses para ser los verdaderos protagonistas del rescate de la democracia en nuestro país y no dejar que sea el factor internacional quien dicte nuestra suerte. Siempre que ha pasado esto, los platos rotos al final los ha pagado el pueblo.



sábado, 10 de diciembre de 2011

EL DILEMA DE LAS DIPUTACIONES

A mediados de la semana que finaliza, se conoció de la decisión tomada por el Concejo Político de la Alianza PLI, de asumir las diputaciones que quedaron en sus manos como resultado de las elecciones del 6 de Noviembre, elecciones que, no está demás decirlo, han sido catalogadas como las mas fraudulentas de la historia de nuestro país, aun mas que las municipales del año 2008 y todavía mucho mas que las famosas elecciones de la época del General Anastasio Somoza García, que con el inefable Modesto Salmerón, el Roberto Rivas de la época, se daba el lujo de voltear campantemente los votos, pasando los de los conservadores a los liberales somocistas y viceversa.

La decisión tomada ha venido a profundizar el debate informal, tanto en la calle como a través de las Redes Sociales, ya que nunca se tuvo por parte de la Alianza la voluntad de formalizar dicho debate entre los votantes que dieron su apoyo a Fabio Gadea y Mundo Jarquin. Una decisión de tal magnitud debió ser discutida, al menos, por el liderazgo departamental y municipal de todas las fuerzas que conformaron dicha Alianza en todo el país, ya que dicha decisión afecta a miles de ciudadanos que fueron a depositar el voto con la esperanza del cambio. Se debió haber pensado que la medida tomada ponía en riesgo no solo el prestigio de la Alianza PLI, sino que la voluntad de los 788,889 votantes, según las chuecas cifras del Consejo Supremo Electoral. Se trata de recuperar la credibilidad perdida por la clase política ante la ciudadanía, no de profundizar la desconfianza.

Cuando se toman decisiones de este tipo y de forma tan apresurada, deja al resto de los ciudadanos en libertad de echar a andar la imaginación de las probables causas de las mismas. No se puede creer que haya sido un acto de vida o muerte haber “decidido” en esta semana asumir las curules, a como tampoco se puede creer que haber consultado a las bases de la Alianza hubiera resultado en un ejercicio inocuo, traumático, vacío y sin sentido. Probablemente, la realización de reuniones municipales y asambleas departamentales hubiera consolidado la base de fiscales, líderes de base y dirigentes de todos los niveles, a menos que esto se viera como innecesario y hasta incómodo por parte de algunos. En todo caso, siempre es mejor dar la cara para escuchar con humildad lo que la gente tiene que decir y aprender de ellas, que tomar decisiones inconsultas, independientemente de que estas estén en la línea correcta.

Irremediablemente el debate se hará mucho mayor y como ya se empieza a percibir, acarreará el efecto contrario al deseado; en vez de unir, dispersará a muchos actores políticos, independientemente del tamaño de estos. Las opiniones que se escuchan son tantas y tan variadas, que van desde las extremadamente radicales, hasta las sospechosamente complacientes. En estos momentos cruciales de nuestra historia, lo que demanda la nación es la unidad de todos los que nos resistimos a agachar la cabeza ante lo que ya es una realidad, el proceso de consolidación de la dictadura. No puede dejarse pasar por alto las últimas declaraciones del Jefe de la bancada orteguista, Edwin Castro, en las que se congraciaba de la decisión tomada por la Alianza, viendo la misma como una legitimación del proceso electoral vivido, pero lo más peligroso es el planteamiento hecho por este personaje, de que toda acción política futura que se realice fuera de la Asamblea Nacional, estaría al margen de la ley. Una clara amenaza que da mucho que pensar. 

Muchos ciudadanos piensan que la decisión de asumir las curules ha sido el resultado de la presión ejercida por el gobierno, en sus intentos desesperados por legitimarse ante la comunidad internacional. El hecho de que el Fiscal Electoral asumiera como verdad las sospechosas acusaciones hechas por el Ex Coronel Víctor Boitano Coleman y procediera a conformar una lista de potenciales acusados, entre los que están líderes de la Alianza, es algo que la gente no ignora. Otros hablan de la deuda de campaña, cuya cancelación estaría siendo presionada por los bancos que facilitaron el dinero para llevar adelante los gastos de la pasada campaña electoral. Muchos hablan inclusive de algunas “negociaciones” llevadas en secreto y al margen del liderazgo nacional, para mantener inmunidades y proteger oscuros intereses. Otros más se aventuran a mencionar que la única motivación es el abultado salario que devengan los diputados y que muchos de ellos ya están acostumbrados al estilo de vida que han llevado y llevan a costa del erario público. Los más radicales opinan que todo esto es parte de un nuevo pacto, entre Eduardo Montealegre y Daniel Ortega, en sustitución del fenecido entre el caudillo del PLC, Arnoldo Alemán y el mismo Ortega.

Como se puede apreciar, la imaginación es prodigiosa y da para todo. Mientras no exista un adecuado proceso de aclaración entre la dirigencia y la base, las opiniones divergentes y la peligrosa dispersión de los actores políticos y sociales en la nueva coyuntura que se vivirá en Nicaragua a partir del próximo 10 de Enero, será probablemente una dura realidad. Pero no solo basta dar la cara ante la población, sino que también se deben asumir compromisos concretos de la actuación de los diputados el próximo año, toda vez que la decisión de asumir las curules ya está tomada.

Habría que exigir que todos y cada uno de ellos rinda cuentas semestrales y anuales a la población que los eligió. Cuantos de ellos rindieron cuentas de lo actuado en los cinco años anteriores?  Mejor aun, cuantas bancadas lo hicieron? También habría que exigirles que ningún diputado haga uso de las libres de importación de vehículos, mucho menos que cometan el delito de venderlas a terceros, a como algunos lo han hecho. Como Bancada de la Dignidad deberían de mocionar la disminución de los salarios, tanto en el Estado como en la misma Asamblea, pues las condiciones económicas en las que se debate la mayoría de los nicaragüenses, vuelven ofensivos dichos salarios. La Bancada de la Dignidad debe propiciar y ponerse al frente de la creación de un Frente Nacional de Resistencia Ciudadana, que incorpore a todas las fuerzas políticas, sociales y económicas que consideren que evitar la consolidación de la dictadura es la tarea prioritaria. Igualmente, la Bancada de la Dignidad debe propiciar la articulación de una Estrategia que permita llevar a cabo todas las acciones que la ley permita para enfrentar a la dictadura. Por otra parte, si nuevamente se "toma la decisión" de asumir cargos en las instituciones del Estado, por ningún motivo se debe permitir que familiares de los diputados asuman uno solo de dichos cargos. El rechazo al Nepotismo debe ser una cuestión de principios en la nueva bancada de oposición, a como debe ser un asunto de principios plantear que toda negociación debe ser dentro de la Asamblea y de cara a la nación, nunca a espaldas del pueblo. 

Es tiempo de abandonar las veleidades a las que la clase política nos tiene acostumbrados. Con pocas excepciones, la mayoría de los diputados han dejado mucho que desear por su falta de lucidez ante las diferentes coyunturas que fuerza el orteguismo. A la mayoría se les critica su falta de entereza y gallardía para enfrentarse al poder. A muchos otros ni siquiera se les conoce la voz y a algunos se les cuestiona su idoneidad para estar ahí. Es tiempo de exigir dignidad ante el poderoso. Es tiempo de que demuestren que la ciudadanía no se equivocó al votar por ellos. Es tiempo de demostrar que la decisión tomada ha sido la correcta.

sábado, 3 de diciembre de 2011

LA AMBICION DE ORTEGA LA PAGAREMOS TODOS LOS NICARAGUENSES

Decíamos en nuestro Editorial anterior que Ortega había cometido dos errores estratégicos en escasos cuatro años, por los que, invariablemente, iba a tener que pagar un costo. La dimensión de este costo es lo que falta por averiguar, aunque desde ya se esta viendo venir lo que le espera a todos los nicaragüenses, que somos los que al final del día pagaremos las consecuencias de la ambición desmedida de poder del orteguismo y de la torpeza con que han pretendido satisfacer dichas ambiciones. No ha pasado un mes del fraude electoral del 6 de Noviembre y prontamente  desde el exterior empiezan a ajustar las cuentas para pasar factura por lo que la comunidad internacional ha identificado como un burdo atraco a la voluntad popular, que le dio a Ortega la inconstitucional reelección con el infumable 62 % del voto de los nicaragüenses.  

Los primeros en actuar han sido un grupo de congresistas de los Estados Unidos, liderados por la representante republicana de La Florida Ileana Ross Lethinen, cuyos antecedentes políticos se remontan a la época del presidente Ronald Reagan y la Fundación Heritage. Fue dicha fundación la que aportó la plataforma ideológica de los dos mandatos de Reagan. 

Efectivamente, en el transcurso de esta semana que finaliza, lo impensable durante tantos años se ha hecho realidad: estar nuevamente en la mira del gobierno norteamericano, gracias a la voluntad de Daniel Ortega y del orteguismo de continuar en el poder, aun a costa de violar la constitución y violentar la voluntad popular mediante el inmenso fraude electoral ejecutado en los recién pasados comicios electorales. Relativamente acomodado con el gobierno norteamericano, Ortega disfrutó de cinco años de luna de miel con la actual administración del Presidente Obama, amparado en que los intereses norteamericanos estaban siendo celosamente resguardados por su gobierno, el de Ortega, a partir del combate al narcotráfico, contener la inmigración ilegal hacia el país del norte y facilitar las condiciones locales para ayudar al combate contra el terrorismo en territorio norteamericano. Este escenario, favorable tanto a los intereses de la cúpula gobernante en Nicaragua como del gobierno norteamericano, rápidamente viene cambiando al ritmo que imponen las condiciones internas de la política estadounidense.

Lo que no entró en los cálculos de Ortega ni de sus estrategas a la hora de echar a andar el fraude, es que la carrera por la presidencia en los Estados Unidos empezó desde ya con la lucha por la nominación de la candidatura de los republicanos y la misma está enfocada en atacar los puntos débiles de la administración Obama, tanto en el manejo doméstico de la economía, como en política exterior. En relación a esta ultima, el principal ataque es la posición blandengue y de poca firmeza en sus relaciones con los regímenes claramente anti norteamericanos y dictatoriales, entre los que destacan aquellos gobiernos que se identifican con el ALBA. Esto puede motivar, y aquí radica el gran problema no solo para Ortega, sino para todos los nicaragüenses, que nuestro país se convierta de pronto, en un tema electoral dentro de la carrera entre demócratas y republicanos por la presidencia norteamericana. La desgracia es que, de convertirse Nicaragua en un tema electoral, todos tratarán de ser los más radicales para congraciarse con sus electores, unos en virtud de su propia naturaleza, otros por conveniencia política y en ambos casos, las consecuencias que nos esperan no serán del todo agradables.

De repente y gracias a la ambición desmedida del presidente Ortega y de la torpeza del contador de votos, Roberto Rivas, vuelve Nicaragua a estar en el centro de la tormenta, en el ojo del huracán.  Le toca entonces a Ortega enfrentar a la congresista cubano - americana Ileana Ross Lehtinen, Presidenta del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, que por pura coincidencia histórica, es el mismo cargo que ocupó el fallecido Senador Jesse Helms, considerado en su momento como la “Bestia Negra de los Sandinistas” y que prácticamente asumió como cosa personal la lucha en contra de Nicaragua durante los años 80´s. Ortega enfrentará también al ultra conservador Connie Mack, quien junto a Ross estuvo al frente de la audiencia del congreso norteamericano de esta semana, misma que para no dejar ninguna duda de sus eventuales alcances, se llamó: “Democracia Secuestrada en Nicaragua, Parte I”.

No previeron tampoco el protagonismo que poco a poco viene consolidando en la política norteamericana el llamado “Tea Party”, que no es otra cosa que la derecha ultra conservadora estadounidense, agrupada en un movimiento que nace precisamente como una reacción a las medidas de gasto publico tomadas por el presidente Obama en el 2009. Uno de sus principales dirigentes, Marco Rubio, primer senador de origen cubano en la historia, es precisamente uno de los que con mas vehemencia se opuso a la nominación de Jonathan Farrar como embajador en nuestro país, por considerarlo “poco firme” cuando estuvo al frente de la delegación estadounidense en Cuba.

Tanto Ross, como Rubio y Mack, descendientes directos de los viejos “halcones” de la política norteamericana en tiempos de la guerra fría, propugnan por aplicar fuertes sanciones al gobierno de Ortega por el fraude electoral del 6 de Noviembre. Entre estas mencionan no enviar embajador a Nicaragua, prohibir el visado norteamericano a ciudadanos nicaragüenses, no aprobación del Waiver a nuestro país, lo que imposibilitaría recibir recursos del Banco Mundial, BM, del Fondo Monetario Internacional, FMI, y del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, suspensión de la ayuda económica y por consiguiente la aplicación de un embargo comercial a Nicaragua, entre otras. Y esto que apenas son “oposición” al gobierno de Obama, imaginémonos cuando sean gobierno, si se hacen realidad las previsiones de una victoria republicana en las elecciones del próximo año en los Estados Unidos.

Habría que ver si entre los cálculos del fraude, Ortega previó las consecuencias que tendrá que pagar inevitablemente con el principal socio comercial de nuestra frágil economía, 31 % del total de nuestras exportaciones (a Venezuela  corresponde el 11.8 %), consecuencias que, desgraciadamente, no las sufrirá ni la cúpula partidaria, ni la familia gobernante, sino todas las familias nicaragüenses que en su gran mayoría están en el desempleo o en el sub empleo y que serán las primeras en recibir los impactos de una crisis que poco a poco se le va viendo cara y cuerpo en nuestro país. Habría que ver también, si dentro de los cálculos de Ortega está que Venezuela sustituya la ayuda norteamericana y europea, en caso de alejarse ambas, como parece será la tónica del discurso de la "toma de posesión" del próximo 10 de Enero.

De ser así, ojalá y no pase como con los 50 millones de dólares de la fenecida Cuenta Reto del Milenio prometidos por Chávez y la carretera que uniría el Pacifico con la Costa Caribe, supuestamente a cargo de un Batallón de Ingenieros del Ejército Venezolano, ya que ambos casos se convirtieron en algo así como la famosa promesa del legendario manager Argelio Córdoba: La medalla viene, chico! Y todavía la estamos esperando…