sábado, 11 de junio de 2011

EL MRS, OBSESION FATAL DEL ORTEGUISMO

Con las recientes medidas tomadas por el Consejo Supremo Electoral en contra de la Militante del MRS, Ana Margarita Vijil Gurdián, quien corría en las presentes elecciones nacionales como segunda candidata a suplente por la lista de la Alianza PLI en Managua, suplente precisamente de nuestro Presidente Nacional Enrique Sáenz, se confirma lo que desde hace muchos años viene siendo una constante por parte del orteguismo: la obsesión por destruir a cualquier costo al Movimiento Renovador Sandinista, no importando quien asuma el papel de sicario institucional, ya sea un partido político, una institución del Estado, un Juez o la policía misma.
Retrocediendo un poco en el tiempo, podríamos quizás descubrir algunas de las causas de tan malsana insidia, ya que esta historia de odio no es gratuita y es preciso entonces remontarse al año 1995, año en que culminó un proceso de revisión de la estrategia del sandinismo, estrategia que se necesitaba para adaptarse como partido derrotado en un escenario de post guerra, a las nuevas realidades que se presentaban e imponían en el país, luego de la derrota electoral de 1989 a manos de la UNO y su candidata Doña Violeta Barrios de Chamorro. Realidades que necesariamente había que analizar estratégicamente, sobre todo si se tomaba en cuenta la desaparición de los aliados naturales de la Revolución, consecuencia directa, a su vez, de la caída del campo socialista.
Un sector del sandinismo entendió esto con meridiana claridad y consecuentemente se preparó para los nuevos tiempos que soplaban en el país. Nuevos tiempos que para nada tenían que ver con las acusaciones de claudicaciones y amarres que se hacían antojadizamente. Otro sector, cuyo liderazgo lo ejercía el eterno Secretario General del partido Daniel Ortega, igual que hoy, se resistía a evolucionar, a entrar en un proceso de modernización que le facilitara distanciarse de lo que ya se advertía que construía con particular vehemencia, la continuidad del somocismo en su forma más simple, el tradicionalismo político.
1995 significó entonces la fractura del FSLN y el nacimiento del MRS con el Dr. Sergio Ramírez a la cabeza, pero sobre todo significó que con 32 diputados se formalizaran las reformas constitucionales que prohibían la reelección presidencial, algo que hasta ese momento no existía en la Constitución Política.  Ortega entendió que las reformas, sobre todo el Artículo 147, se habían hecho como un traje a su medida por parte del MRS y esta afrenta es algo que no perdona ni perdonará jamás.
Los 5 años subsiguientes vieron al MRS perder su personería jurídica por primera vez, entrar a la famosa Convergencia y luego recuperar la Personería Política arrebatada caprichosamente. Nuestra entrada a la Convergencia significó para unos un feo lunar en nuestro rostro y para otros la oportunidad de unir a las fuerzas de izquierda y cambiar el estado de cosas desde dentro del FSLN; un paso traumático para el partido, pero con el aliciente de no aceptar los halagos hechos por los orteguistas, acostumbrados a las promesas de “puestos” a los recién llegados, a la vieja usanza somocista.
Luego vino la denuncia y lucha en contra del Pacto entre Ortega y Alemán, en la que demostrábamos con hechos claros la claudicación del primero a los principios revolucionarios que, para guardar las apariencias ante sus bases, todavía se decían sustentar. Era el acomodo con quien representaba un gobierno corrupto y viciado, encabezado por una pandilla de facinerosos que saquearon al erario público a su gusto y antojo. Nada de eso importaba para el orteguismo, porque al mejor estilo de Maquiavelo, lo que importan son los fines y no los medios para alcanzarlos.
Llegaron las elecciones del 2006 y Herty encabezó la Alianza MRS, disputando las calles y el cariño de los miles y miles de sandinistas que, cansados de tanto desprestigio y desmanes, buscaban un nuevo norte político e ideológico. Fue la muerte de Herty lo que prácticamente aseguró la victoria de Daniel Ortega, de ahí la aprehensión de sus familiares y de gran parte de la población nicaragüense, al dictamen oficial de las causas del deceso. Con Mundo Jarquin asumiendo el relevo, obtuvimos más de 200 mil votos, con presencia organizada en todo el territorio, desplazando en muchos lugares al PLC como tercera fuerza política y con cinco diputados en la Asamblea Nacional.
El año 2008 nos sorprendió con la pérdida, por segunda vez, de nuestra Personería Jurídica a manos del Consejo Supremo Electoral y solicitada por el PLC, ahora en el papel de socio minoritario del pacto y sicario político del nuevo mandamás. Pretendieron que no participáramos en las elecciones municipales, sin embargo, la fortaleza de nuestro apoyo a quienes en los municipios podían derrotar a los candidatos del orteguismo, provocó el descomunal fraude de las elecciones municipales, fraude que cubre a Ortega y sus alcaldes fraudulentos hasta el día de hoy, bajo el manto de la ilegalidad y de la ilegitimidad.   
Estos últimos tres años y medio nos remite a una serie de eventos, que antes que amilanarlos, nos ha fortalecido en nuestra decisión de lucha en contra del pacto y del autoritarismo orteguista. La huelga de hambre de Dora María Téllez fue la respuesta digna al arrebato a nuestra Personería Jurídica y que le dio la vuelta al mundo como noticia de primera plana, desnudando el mito de que el FSLN es un partido de izquierda y revolucionario. Tuvieron, en León, que mandar a quemar el vehículo del presidente del partido Enrique Sáenz, pensando que a lo mejor con ese acto nos acobardaríamos. Como la presión tuvo el efecto contrario, vinieron los halagos. Dos millones de dólares, cargos en los poderes del estado y la devolución de la personería jurídica, por los votos de Enrique y Víctor Hugo para las Reformas Constitucionales.
Ante la negativa, ensañamiento contra Alberto Boshi, a quien han obligado junto a su familia a vivir un verdadero calvario, que antes que ablandarlo lo ha fortalecido en sus convicciones cristianas y revolucionarias, concitando el apoyo de toda la ciudadanía. Una vez más, el efecto contrario a lo esperado. Agresión a nuestro Presidente de Managua Ing. Javier Álvarez, precisamente en las afueras del Foro de Sao Pablo. La dizque izquierda apaleando a la izquierda en un foro de izquierda. Quien entiende esto?
El último acto de desesperación orteguista ha sido la inhibición de nuestra candidata a diputada Ana Margarita Vigil, dirigente joven, valiente y de gran capacidad política, virtudes que representan un verdadero peligro para las aspiraciones de Ortega en la próxima Asamblea Nacional. Pero también ha sido el mensaje claro de los enemigos de la democracia y del MRS que no habrá tregua. La respuesta continúa siendo la misma, Ni nos Vendemos ni nos Rendimos.
De cada golpe recibido hemos salido mucho más fortalecidos. Ante las traiciones y deserciones, más y mejores hombres y mujeres han continuado llegando. Ante cada agresión, más coraje, mas decisión, mas compromiso.
Ortega y el orteguismo no pudieron antes, tampoco podrán ahora.

sábado, 4 de junio de 2011

HABLO LA IGLESIA, MAS PROFETICA QUE NUNCA

El recién pasado martes 31 de Mayo, la Conferencia Episcopal de Nicaragua emitió la carta pastoral llamada El Magnificat: Una oración para tiempos nuevos, inspirada en esa poderosa oración que conocemos como La Magnífica, la oración por excelencia de María, el cántico de los tiempos mesiánicos, la oración de toda la Iglesia en todos los tiempos”. Una oración para todos “los fieles que se reconocían pobres, no sólo por su alejamiento de cualquier tipo de idolatría de la riqueza y del poder, sino también por la profunda humildad de su corazón, rechazando la tentación del orgullo y del miedo, abiertos a la irrupción de la gracia divina salvadora”. Una oración para enfrentar y vencer todos los peligros que acechan a causa del orgullo de los soberbios y la ambición malsana de los encumbrados que todos identificamos.
Ha sido tan poderosa La Magnifica, que no se ha salvado de las mundanas e irreverentes comparaciones que a través de la historia, el pueblo nicaragüense ha hecho. Durante el somocismo, portar el carnet del Partido Liberal Nacionalista (Somocista) era “andar La Magnífica”. Su poder era contra los controles de la Guardia Nacional y para garantizar que cualquier mortal podía ser atendido con preferencia en las instituciones públicas y tener prioridad a la hora de conseguir un “puesto” en el gobierno.
En la Nicaragua Cristiana, Socialista y Solidaria de hoy, 32 años después del supuesto fin del somocismo, el carnet express que entrega el partido de los Ortega – Murillo a todos los que prometen que van a votar en la casilla 2, se ha convertido en “La Magnífica” de estos duros tiempos. Su poder es contra las multas de tránsito, garantiza un trabajo en el estado, con la venia del comisario político del barrio o de la comarca se puede acceder a algunas láminas de zinc, una vaquita, uno que otro chanchito y algunas gallinitas y con mucha suerte hasta una casita para el pueblo, con antena de TV satelital incluida. Hay más variedad que la de Somoza, producto de la modernidad de los tiempos, pero el concepto es el mismo: La Magnifica protege y para ser ciudadano de primera en este mundo terrenal, hay que andarla a mano. No se sabe cuándo se va a necesitar.
Nuestros obispos con su contundente carta pastoral del 31 de Mayo, rescatan del manoseo mundano una Magnífica Oración, para ofrecer en esta época de tinieblas, luz a los nicaragüenses, que se debaten entre la incertidumbre, el temor y la desesperanza.  Ellos están conscientes del sufrimiento del pueblo más desamparado, que transita miserablemente  entre la pobreza y la miseria; de los cientos de miles que no tienen un trabajo digno para llevar el sustento a sus hogares; de aquellos que tienen que sacrificar la propia dignidad en marchas y rotondas, para poder mantener un empleo, el que de acuerdo a nuestra Constitución Política, tienen legitimo derecho; de todos los que tienen que emigrar fuera del país para buscar lo que se les niega en el propio, dejando atrás hogar, familia, esposa e hijos.
Pero tampoco nuestros obispos han estado ajenos a las acechanzas de los poderosos, que tanto ayer como ahora y desde las sombras del poder han conspirado y conspiran en contra de la iglesia. Ayer, fueron los bombazos en las iglesias para amedrentar a los líderes religiosos. Hoy, más refinados, los malvados lo han expresado claramente en el documento Hermandad Revolucionaria: Socialismo del Siglo XXI, cuando manifiestan con singular cinismo en una de las “Acciones para Garantizar el Poder Revolucionario. Fortalecer nuestra posición de fuerza contra la iglesia católica oficialista: Resaltando la figura del Cardenal Miquel Obando y Bravo, como símbolo de nuestra alianza con la iglesia que apoya al Gobierno de Reconciliación, Paz y Unidad Nacional. En este momento son decisivos los aportes de los miembros de la Convergencia Nacional y algunos sectores adversos pero actualmente nuestros aliados: La Resistencia Nicaragüense, Pastores Evangélicos, Desmovilizados, Personalidades Notables y otros”.
El fortalecimiento de las posiciones de fuerza no se ha hecho esperar en el gobierno cristiano del Presidente Ortega y su Primerísima Dama, Rosario Murillo. Estos han advertido con justificada preocupación, que la influencia y el liderazgo de los guías espirituales de los católicos nicaragüenses se ha fortalecido y lo peor es que estos no están en la acera del gobierno. Primero, fue el caso del famoso “Hacker de Lujo”, a través de la filtración provocada por ellos mismos, de un documento en donde acusaban a algunos obispos de caer en las tentaciones del sexo, el licor y el dinero fácil.
Luego se montaron en el secuestro de la Virgen Santísima, para colocarlas en la forma y lugares escogidos por la Sacerdotisa del Sincretismo Religioso en el que quieren meternos a todos los nicaragüenses.  Después fue el panfleto “El Pijaso”, editado en el FISE por el segundo del Cardenal Obando en la Comisión de Paz y Verificación, Nelson Artola, en donde los ataques a los obispos se hacen con exceso de vulgaridad y grosería.
Posteriormente, se decidieron por medidas de fuerza más directas y quisieron callar la voz firme y comprometida de Monseñor Silvio Báez, fingiendo un robo a su residencia por dos hombres armados, armados para qué? Sin embargo, nada ha apartado a los obispos de su misión profética al lado de los más sufridos. Ni los halagos, ni las presiones, ni las amenazas. Saben que no están solos, que el pueblo entero los acompaña en el peligroso camino que han decidido emprender.
En estos tiempos difíciles que vivimos, en los que se necesita la guía y orientación de líderes valientes, el Espíritu Santo ha iluminado a nuestros obispos quienes han manifestado que, inspirados en la oración, permitimos misteriosamente que la fuerza del Señor Resucitado fecunde y cambie la historia, nos hacemos eco de las aspiraciones de paz y justicia de todo nuestro pueblo y sobre todo tomamos conciencia de nuestra propia responsabilidad en el cambio social”.
Los dirigentes espirituales de toda la grey católica nicaragüense no están ajenos al clamor del pueblo y contrario a lo que desde las alturas del poder suponen, están al lado de quienes confían en que las oraciones serán escuchadas por nuestro Señor, ya que  Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos”.
Los que tengan oídos para oír, que oigan…

sábado, 28 de mayo de 2011

MITO 5: DANIEL ORTEGA ES INVENCIBLE Y “YA GANÓ” LAS ELECCIONES

La estrategia del orteguismo se ha planteado un objetivo fundamental, ganar con mayoría abrumadora las elecciones nacionales del próximo 6 de Noviembre. Esto les permitiría, además de agenciarse el Ejecutivo, garantizar un mínimo de 56 diputados en la próxima Asamblea Nacional, a fin de poder hacer los cambios “profundos” que desde ya han delineado, cambio de sistema de gobierno entre ellos, para “Asegurar no entregar el poder hasta después de tres mandatos continuos del sandinismo. Es decir después de 15 años de gobierno revolucionario”.

Si algo hay que reconocerles, es que nada de lo que están haciendo es a escondidas y los pasos encaminados a cumplir sus objetivos lo están desarrollando a vista y paciencia de todos los nicaragüenses, muchos de los cuales contemplan impotentes y con rabia oculta la prepotencia y el avasallamiento característicos de quienes se creen dueños absolutos del país. Otros los observan con silencio cómplice y otros mas, pretenden no darse cuenta de lo que pasa pero están totalmente conscientes de ello. La idea final es crear y sostener en el subconsciente de la población el mito de la invencibilidad del Presidente Ortega, mismo que apunta a desmotivar y desmovilizar a los nicaragüenses, bajo el supuesto de que nada de lo que haga la oposición y quienes lo adversan, pertenezcan o no a partidos políticos, podrá revertir el triunfo inevitable del gallo ennavajado en su nueva versión recargada y corregida: Gallo Cristiano, Solidario y Socialista. Habrá 2 millones de nuevos militantes - carnet - express para garantizarlo.

Son tres los pilares con que pretenden sostener y mantener este mito, los que están claramente definidos en el documento “Hermandad Revolucionaria: Socialismo del Siglo XXI”. El primero de ellos es lograr la hegemonía y control de los poderes del estado, con el fin de asegurar la impunidad de todas las acciones que han realizado.  Con gran éxito han logrado cooptar la Asamblea Nacional manteniendo vivo el pacto entre Ortega y Alemán, comprando a precio de saldo a diputados electos en casillas opositoras al orteguismo, halagando a unos y presionando a otros.

La Corte Suprema de Justicia, dividida en dos bancadas una de las cuales aduce que la “calle está dura” como escudo protector a su complicidad, ha sido neutralizada y reducida a su mínima expresión de legitimidad y legalidad constitucional. Sus magistrados se han encargado de despejar el camino a la ilegal candidatura de Daniel Ortega. El Consejo Supremo Electoral, sufrió una transformación simbiótica, ya que de tener inicialmente dos bancadas en su composición, pasó a ser una sola, con el consiguiente parasitismo voluntario de una de ellas. Este poder del Estado goza del rechazo mayoritario de la población nicaragüense, pero se mantiene contra viento y marea por ser la garantía de la pretendida nueva victoria del Comandante el próximo 6 de Noviembre. Otros poderes han pasado a convertirse en verdaderas caricaturas de instituciones, tales como la Fiscalía General de la Republica, la Contraloría General de la Republica y la Procuraduría de los Derechos Humanos. De manera general se puede decir que en lo relacionado a las instituciones y poderes del estado, el trabajo está hecho y con excelentes calificaciones.

El segundo pilar es mostrar permanentemente el músculo partidario, para que el pueblo asuma como cierta la existencia de los famosos 2 millones de militantes y de paso evitar cualquier manifestación de protesta de la oposición. La experiencia de las marchas azul y blanco del pasado se convirtieron en un trauma para el orteguismo, debido a la sensación de reagrupamiento de las fuerzas de la oposición sobre demandas claras de democracia y libertad, lo que dejaría un sabor de disputa legítima de las calles, a como sucede en la Venezuela Chavista, lo que el orteguismo no estaría dispuesto a permitir. Perder las calles es asumir que el pueblo perdió el miedo y perder el miedo equivaldría a perder el poder. La solución más práctica ha sido sacar a desfilar permanentemente y en contra de su voluntad a los trabajadores del estado y alcaldías, estudiantes de secundaria y beneficiarios de los programas gubernamentales, con los que pretenden adueñarse de las calles y mantener intimidada a la población.

El tercer pilar del proyecto lo constituye el uso prebendario y partidista de los programas considerados emblemáticos de la Administración Ortega: Hambre Cero, Usura Cero y Casas para el Pueblo entre los más importantes. Sobre estos pretenden hacer descansar el atractivo del ilegal continuismo del candidato – presidente y el apoyo de los más pobres a su ilegitima reelección, en base a la compra de conciencia. El claro mensaje es que si gana Daniel, vendrán más. En el primer año entregaron un sinnúmero de beneficios de dichos programas a las bases liberales con el objetivo de sumar adeptos fuera de sus filas. Muy pronto se dieron cuenta de que estas se diferencian en mucho a buena parte de sus liderazgos, ya que tomaron lo que les llevaron, pero ni respaldan al gobierno ni se carnetizaron, por lo que a partir del segundo año decidieron regresar a sus propios activistas y fortalecer su base natural de votos. En resumen, Crecimiento Cero.

El efecto de todo esto es más psicológico que real y está dirigido a dejar sentada en la población la idea de que Ortega ya ganó las elecciones, que se avecina un gran fraude para las próximas elecciones, en las que vote quien vote, el triunfo electoral será de Daniel Ortega, pues entre otras cosas, quienes cuentan los votos están bajo su absoluto y total dominio.  Sin embargo, la última encuesta dada a conocer por la empresa Cid Gallup va dejando las cosas poco a poco en su lugar. Ortega, a pesar de los millones de dólares invertidos en su campaña electoral, que inició desde Enero del 2007, con la demagogia que le caracteriza y con todos los recursos del estado, arrancó, al igual que en las tres derrotas anteriores, con una intención de votos arriba del 45 % y a medida que se acercan los comicios, viene decayendo y acomodándose a su techo histórico del 38 %. Ha sido la historia de su vida y esta vez no parece que será diferente, por mucho que se esfuercen en dar la sensación de invencibilidad a su inconstitucional candidatura y su socio del pacto pretenda ponerle, nuevamente, las cosas suaves para que se reelija.

El pueblo debe de tenerlo bien claro, Ortega no es invencible y solo el abstencionismo podrá darle la victoria. El confía y promueve que la gente no salga a votar masivamente el próximo 6 de Noviembre, ya que en las anteriores elecciones a pesar de haber varias opciones para votar, el pueblo siempre lo derrotó. La población nicaragüense ansiaba un cambio y el mensaje fue inequívoco. Hoy, sin guerra, con una enorme ayuda económica jamás tenida por gobierno alguno y con el total apoyo internacional con que empezó su gobierno, no ha hecho nada diferente a lo que hizo en el pasado, por lo que está recogiendo los mismos fracasos a los que nos tiene acostumbrados, fracasos que desgraciadamente siempre los paga el pueblo.

sábado, 21 de mayo de 2011

MITO 4: NICARAGUA VIVE LA SEGUNDA ETAPA DE LA REVOLUCION, BAJO UN MODELO CRISTIANO, SOLIDARIO Y SOCIALISTA

Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda en la Alemania Nazi y conocido por sus dotes de excelente comunicador, gran cinismo y capacidad de convencimiento, elaboró un Decálogo que al día de hoy, líderes de muchos países, el nuestro no es la excepción, lo utilizan al pie de la letra como método eficaz para trasladar las únicas voces que desean que escuche la población. La función del Ministro Goebbels era subordinar y controlar todos los medios y mecanismos de comunicación, incluido el arte, la literatura y el cine, con el objetivo de ensalzar en el pueblo alemán los sentimientos nacionalistas, de orgullo racial, promover el odio y convencer a las masas de todo aquello que le conviniera al gobierno de Adolfo Hitler.  
Luego del ascenso al poder del Presidente Ortega en enero de 2007, el Decálogo Goebbeliano ha sido el método cotidiano para trasladar el mensaje que conviene e interesa a la cúpula que dirige el país, al extremo que desde sus primeros días, la Primera Dama de la República y Coordinadora del Concejo de Comunicación y Ciudadanía del Gobierno, manifestó a todos sus subordinados la expresa prohibición de relacionarse con los medios de comunicación que no estaban bajo su control absoluto, los medios de la derecha según sus palabras, para evitar la “contaminación” de la información que debía llegar a la ciudadanía.
La idea era establecer una línea de comunicación única, uniforme y vertical, privilegiando el Principio de Orquestación del mentado Decálogo, el cual plantea que  La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De esto se deriva aquella famosa frase de que: “Una mentira repetida mil veces, acaba por convertirse en verdad”.
Fiel a esta idea, primero nos quisieron vender que en Nicaragua teníamos al líder latinoamericano y mundial, redentor de los pobres de la tierra: Daniel Ortega, el Presidente de los Pobres, El Pueblo Presidente, al mejor estilo de Benito Mussolini, “Il Ducce”, como una premonición de lo que vendría después, lo cual no tardó en llegar, siempre a través de los mega rótulos: Daniel Ortega era la continuidad histórica de Sandino, el enlace vital entre el General de Hombres Libres a la cabeza del Ejercito Defensor de la Soberanía Nacional y el FSLN, desconociendo y desapareciendo por completo a Carlos Fonseca. De repente nos desayunamos con que después de Andrés Castro, Rubén Darío y Sandino, existía un cuarto prócer de no se sabe qué, pero al igual que el omnipotente y “Supremo Gran Líder Coreano”, Kim Il Sun, nos lo encontrábamos dirigiendo y combatiendo en todos los frentes de guerra abiertos durante la lucha contra Somoza.
Era la consolidación, a través del hábil manejo de la mentira repetida miles de veces en las carreteras y entradas de todas las ciudades de Nicaragua, de un liderazgo único, que se desembarazaba de una vez y para siempre, de los viejos rivales de lo que alguna vez se llamó Dirección Nacional y que, pernoctando bajo su sombra, mantenían la esperanza de ser sus relevos lógicos y naturales. Un liderazgo que se requería construir de manera urgente para montar la siguiente mentira, dirigida fundamentalmente a los acólitos de la secta orteguista: A partir del 2007, se vive y construye la Segunda Etapa de la Revolución iniciada en 1979, sin solución de continuidad y que se forja a través del “Nuevo” Modelo de Sociedad, la Nicaragua Cristiana, Solidaria y Socialista.
Un modelo que descansa en tres ejes estratégicos: En primer lugar, en la necesidad urgente de conservar el poder, a costa de lo que sea, por lo menos 15 años, tiempo que se estima suficiente, según su ideóloga, para la construcción irreversible de la “nueva ciudadanía sandinista”, ciudadanía que tendría como punto de partida los 2 millones de nuevos Militantes Carnet Express que se han fijado como meta para forjar la mayoría electoral que garantice la victoria.
En segundo lugar y garantizando una mayoría parlamentaria de al menos 56 diputados en las próximas elecciones nacionales del 6 de Noviembre, elaborar una nueva Constitución Política, en donde “se reformen todos los poderes del Estado, restándole y quitándole completamente las cuotas de poder a los liberales” según los lineamientos del documento Socialismo del Siglo XXI, Hermandad Revolucionaria. En tercer lugar, garantizar que las Fuerzas Armadas apoyen el proyecto “Haciéndolos comprender que de esa manera están asegurando y protegiendo los intereses del pueblo y sus inversiones e intereses entre hermanos sandinista revolucionarios”, de acuerdo al mismo documento citado anteriormente.
Sin embargo, los hechos hablan mejor que mil palabras. Detrás de todo este proyecto falso e hipócrita, se esconden las verdaderas dos motivaciones que han dado lugar a esta hemorragia seudo revolucionaria revestida con un burdo disfraz cristiano, solidario y socialista.  Una de ellas y la más importante, la obsesión por el dinero, cuya fuente primaria proviene de la privatización de la multimillonaria  cooperación venezolana; y la otra, las ansias de poder por el poder mismo y que garantiza la primera. Dinero y Poder, lo que ha movido al mundo desde tiempos inmemoriales, pero sobre todo a gobernantes inescrupulosos que no se admiten pobres y alejados del gobierno. 
No hay tal Segunda Etapa de la Revolución, por que no se ha cambiado el sistema neo liberal heredado de los gobiernos anteriores. Este gobierno es una continuidad, con mejor aplicación y esmero, que los famosos 16 años juntos, certificado con notas sobresalientes por los organismos internacionales, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
Tampoco hay modelo Cristiano, pues como lo ha denunciado la Conferencia Episcopal, se usa y abusa del término para pervertirlo y engañar a la población creyente más sencilla. No es Solidario, a menos que se pretenda hacernos creer que el enriquecimiento ilícito, la corrupción, las coimas, el tráfico de influencias para hacer dinero rápido y fácil, debemos entenderlo como la colaboración mutua y humanitaria entre los viejos pobres de ayer para convertirse en los nuevos ricos de hoy. Y tampoco es Socialista, ya que entregar las migajas del festín en la forma de laminas de zinc, chanchos, gallinas, vacas, bonos de la misericordia y que deja por fuera de la repartición el grueso de las multi millonarias petro ganancias, ni establece la propiedad colectiva de los medios de producción, ni desaparece la propiedad privada de los bienes de capital, el fundamento del sistema socialista.
En resumen, una mentira empujando a otra y esta a otras más, para ocultar lo que verdaderamente se esconde tras las mascaras del baile: un proyecto totalitario, autocrático y dictatorial, con el dinero como único dios y subido en el lomo de los tontos que todavía creen en santos que orinan.

miércoles, 18 de mayo de 2011

116 AÑOS DESPUES, SANDINO VIVE EN EL MRS!

Hoy miércoles 18 de Mayo se cumplen 116 años del natalicio de Augusto Nicolás Calderón Sandino, quien años más tarde sería conocido como Augusto Cesar Sandino, el General Sandino, El Héroe de las Segovias, ejemplo de dignidad y máximo defensor de la Soberanía Nacional. Nació Sandino en un pueblito de la zona suroccidental de Nicaragua, Niquinohomo, Departamento de Masaya, el 18 de Mayo de 1895. Hijo ilegítimo, como se decía en aquellos tiempos de atraso, de una empleada doméstica, Margarita Calderón y Gregorio Sandino, un cafetalero y comerciante.

Desde muy niño conoció la dureza del trabajo del campo, ya que tuvo que acompañar a su madre a los cortes de café en las haciendas de la zona del pacifico. Era la época en que los cortadores se trasladaban de finca en finca, como jornaleros de temporada. Ahora el café, otro día el algodón, otros las frutas. Lo que fuera, por duro que fuera, con tal de llevar el sustento, con la dignidad de madre soltera que desea lo mejor para su pequeño hijo, dignidad que muy seguramente fue de los primeros buenos ejemplos que aprendió de su progenitora.

Fue al arribar a los 17 años, cuando le tocó vivir un episodio que lo marcaría de por vida, al presenciar el cadáver del General Benjamín Zeledón tirado en una carreta para ser sepultado en Catarina, pueblo vecino de su natal Niquinohomo. El Patriota Zeledón caía en combate un 4 de Octubre, defendiendo los cerros de El Coyotepe y La Barranca y formando parte de la sublevación en contra del presidente Adolfo Díaz, títere impuesto por la intervención norteamericana en nuestro país.

A los 21 años de edad, inició un periplo que lo llevó a trabajar en las bananeras de Costa Rica, Honduras y Guatemala, evocando quizás los duros días de su niñez en las plantaciones cafetaleras y finalmente recala en México, donde  toma contacto con líderes sindicales y dirigentes socialistas de la clase obrera que laboraban en las empresas petroleras del país del norte. Iba a ser este su principal fundamento teórico para lo que vendría poco tiempo después. Y ese tiempo llegó en 1925, cuando Nicaragua se desangraba en luchas intestinas por los grupos políticos que se disputaban, cual carroñeros, el poder. Chamorro derrocaba a Solórzano. Los yanquis derrocaban a Chamorro y ponían en su lugar al conservador Adolfo Díaz. Daba inicio entonces a la guerra constitucionalista entre liberales y conservadores, que desembocaría en la segunda intervención norteamericana en nuestra patria.

Sandino, incorporado a las filas liberales al mando de su vecino de Masatepe, José María Moncada, lucha en contra de los conservadores, hasta que este último claudica presionado por la amenaza de la invasión del ejército americano y decide unilateralmente desarmar a sus tropas, ante la promesa de ser presidente de Nicaragua. Halagos y traición, una combinación que se convertiría en la constante del atrasado tradicionalismo político que se conserva intacto hasta el día de hoy en nuestro país. Sandino no entró en el juego y decide seguir la lucha por cuenta propia y advierte a los vendidos: “Yo no estoy dispuesto a entregar mis armas en caso de que todos lo hagan. Yo me haré morir con los pocos que me acompañan porque es preferible hacernos morir como rebeldes y no vivir como esclavos”. 

Luego de 6 años de heroica y desigual lucha en contra el ejército interventor y sus aliados nacionales, lucha que dio inicio un 12 de Mayo de 1927, Sandino, el General de Hombres Libres, logra el retiro de las tropas norteamericanas un 1 de enero del año 1933. Tardaría un año y un mes después de la derrota del invasor, para que el primero de los Somozas, Anastasio “Tacho” Somoza García, lo asesinara impunemente junto a los Generales Francisco Estrada y Juan Pablo Umanzor. Horas antes había sido asesinado el hermano del Héroe, Sócrates Sandino. A la matanza sobrevivió el Coronel Santos López, a la postre hilo conductor y enlace vital, entre la generación de Sandino y la generación de Carlos Fonseca, fundador y guía del FSLN.

Paralelamente, un 21 de Mayo, el Movimiento Renovador Sandinista, MRS, cumple 16 años de vida en el espectro político nacional. Se fundaba, precisamente tres días después de que el General Sandino cumplía 100 años de su nacimiento. Corría el año 1995, sin embargo, los antecedentes del nacimiento oficial del MRS se remontan a varios años atrás, siendo quizás la derrota electoral de 1990, el hito que marca el destino de un grupo de sandinistas, cuyo pensamiento crítico y visión estratégica, moldearía lo que cinco años más tarde vería luz como un partido, que a través de su relativamente corta vida política, ha dado a la población nicaragüense muestras fehacientes de responsabilidad, capacidad, entereza, madurez y valentía, valores muy escasos en gran parte de la clase política actual.
Un partido que exhibía como carta de presentación un Programa para salir adelante como país. Un partido que hacia suyo el verdadero legado de Sandino de Patria y Libertad, de Dignidad y Soberanía Nacional. Un partido que propugnaba por los valores de equidad y justicia social, solidaridad, transparencia y honestidad política. Un partido sin caudillos. Un partido que se conserva fresco con sus credenciales de Izquierda, Democrático y Sandinista.

A 116 años de su nacimiento, Sandino desde la inmortalidad de su ejemplo, observa atento y vigilante los caminos que han tomado quienes se proclaman sus legítimos herederos. Por una parte, el FSLN, devenido con el tiempo en una secta fundamentalista dominada por el orteguismo y por otra, el MRS, un partido que construye su propia historia señalando hacia el futuro.

Unos abrazando la corrupción y el autoritarismo. Destruyendo los cimientos de la Republica, dinamitando la Institucionalidad y el Estado de Derecho.  Pervirtiendo la política, mediante pactos y componendas. Parasitando en las instituciones públicas, enriqueciéndose a costa del estado. Sin proyecto y sin futuro.

Otros, luchando por dignificar la función de los servidores públicos. Combatiendo las lacras del tradicionalismo político heredado de los asesinos del héroe. Trabajando por construir un mejor país, que brinde oportunidades para todos, con justicia y equidad social. Rescatando la democracia y el derecho de todos a expresarse libremente. Con un proyecto de futuro. Con la mirada y la frente en alto.

A 116 años de su nacimiento, Sandino se resiste a endosar su majestuosa figura a los impostores, que sin un proyecto viable y creíble,  lo obligan a presidir la fanfarria gubernamental, difuminado y desde la sombra de los gigantescos rótulos, en los que es casi un escolta de los verdaderos dueños de la feria, los fundadores de una falsa e hipócrita Nicaragua Cristiana, Solidaria y Socialista. Los que han renegado de Carlos Fonseca, el hijo pródigo del General Sandino.

Por eso, a 116 años de su natalicio y con la inmortalidad de su ejemplo de Patria y Libertad, de Dignidad y Soberanía Nacional, los verdaderos sandinistas 16 años despues, continuamos diciendo y con la voz cada vez más en alto:

Sandino Vive,  La Lucha Sigue!

sábado, 14 de mayo de 2011

MITO 3: EL ORTEGUISMO ES MAYORIA ENTRE LA POBLACION NICARAGÜENSE

A partir del triunfo electoral del Presidente Ortega en las elecciones nacionales del 2006, consistentemente se ha venido desarrollando una campaña mediática por parte de los ideólogos del orteguismo, para hacer creer y dar la sensación que son mayoría, no solamente entre los ciudadanos aptos para votar, sino entre la totalidad de la población nicaragüense. Evidentemente, la estrategia apunta a desmovilizar a los votantes que eventualmente participarán en la contienda del próximo 6 de Noviembre, bajo la premisa de que después de asumir el poder en Enero del 2007, una nueva mayoría se ha consolidado en el espectro político y social nicaragüense bajo la égida de Ortega, el que asume representar a los pobres de nuestro país, quienes efectivamente han sido mayoría desde tiempos inmemoriales.
De acuerdo a los datos oficiales, la pobreza en Nicaragua es del 42,5 por ciento, mientras que la pobreza extrema es del 14,6 por ciento. Se consideran pobres en Nicaragua a quienes viven con 2,08 dólares al día y pobres extremos a los que viven con 1,08 dólares por día. En números concretos y según las cifras anteriores, los pobres en nuestro país suman 2,472,097 habitantes, de los cuales 849,238 ciudadanos se encuentran en condiciones de pobreza extrema si consideramos que la población total es de 5,816,700 habitantes, según el último informe del Banco Central. Si asumimos como verdadero el Mito 2, de que Daniel Ortega es el Presidente de los Pobres de Nicaragua, todas las elecciones  anteriores las debió haber ganado por abrumadora mayoría, lo cual demuestra una vez más, que una cosa es el discurso populista, mentiroso y otra la realidad que se sustenta con cifras y hechos concretos que no admiten torpes manipulaciones. Y si no veamos.
En 1984, cuando se realizó la primera elección presidencial, el entonces Coordinador de la Junta de Gobierno obtuvo 735,962 votos de 1,098,943 votos validos, lo que equivalió al 67 % del sufragio electoral. Sin embargo, el total de ciudadanos inscritos para estas elecciones fueron 1,551,597 por lo que los votos obtenidos por el FSLN representaron realmente el 47 %. Recordemos que fue una elección casi sin oposición y en plena guerra civil.
En las elecciones de 1989, el FSLN obtuvo 580,008 votos, una reducción de 155,954 votos en relación a las elecciones del 84. Esto representó el 40.82 % del total de los votos válidos que fueron 1,420,544. El total de inscritos fueron 1,752,088 nicaragüenses, por lo que el porcentaje obtenido realmente fue el 33 %. Fue el año de la victoria de Violeta Barrios de Chamorro y el inicio de los sucesivos gobiernos de abajo, en medio y de al lado del Gallo Ennavajado. 
Para las elecciones de 1996, el naciente orteguismo obtuvo 665,142 votos, habiendo incrementado 85,134 votos respecto a la votación anterior. Esto le significó el 37.8 % del sufragio electoral ya que los votos validos en esa elección fueron 1,757,775. Sin embargo, el total de inscritos fueron 2,421,067 ciudadanos, dejándolo en realidad en el 27 % del porcentaje electoral. Fue su segunda derrota al hilo, esta vez a manos del ex alcalde de Managua, Arnoldo Alemán, quien pocos años después se convertiría en su mejor aliado para volver al poder.
Las elecciones del 2001 representaron para Ortega uno de los mejores momentos de su prolongada carrera política, ya que logró 895,666 de 2,117,180 votos validos,  para un 42.3 %, el más alto en toda su historia post revolucionaria. No obstante, el total de inscritos para esta elección fue de 2,895,890 votantes, lo que significó que realmente obtuvo el 30.9 % de los votos. Fue el año del debut de la famosa Convergencia, que representó para el orteguismo un aumento de 230,524 votos comparado con la elección anterior. Por tercera vez caía derrotado, ahora a manos de Enrique Bolaños y fue durante este gobierno que sacó lo mejor de su repertorio conspirativo, inspirado en las más puras lecciones de Nicolás de Maquiavelo. Pactó con Bolaños. Encarceló a Alemán. Rompió con Bolaños. Excarceló y re pactó con Alemán. Sometió a Bolaños y mantuvo al filo de la cárcel a Alemán. 
Llegamos finalmente a las elecciones del 2006, año del tan ansiado triunfo electoral luego de sus tres intentos fallidos anteriores. En estas elecciones el orteguismo obtuvo 918,764 de 2,438,908 votos validos, para un 37.8 %. Apenas incrementó en 23,098 votos respecto a los obtenidos en el 2001. En relación al total de inscritos, 3,665,133 ciudadanos, su porcentaje electoral fue en realidad del 25 %. Todavía se espera, cuatro años y medio después, que el Consejo Supremo Electoral de a conocer el 8 % de los votos que no han sido reportados, lo que podría significar que el porcentaje alcanzado por el orteguismo se reduzca aun mas.
Como se puede apreciar, Daniel Ortega y el orteguismo están muy lejos de ser mayoría entre los nicaragüenses y a como se demuestra con cifras oficiales, en las elecciones pasadas tuvo un incremento paupérrimo de votantes, convencidos o inocentes creyentes del beneficio que podía traer al país su gobierno. Las causas del triunfo electoral del 2006, aparte del oprobioso “Pacto de los Mengalos” suscrito entre los caudillos Ortega y Alemán, también hay que ubicarlas en la desidia de los nicaragüenses en ir a depositar su voto y mantener con vida el sistema democrático alcanzado en 1990.
El abstencionismo se ha venido incrementando consistentemente en nuestro país, por lo que la culpa de que Ortega esté en el poder y pretenda reelegirse de manera inconstitucional e ilegal, además de Alemán, es también de los que se ausentan a los procesos electorales por las razones que sean. En 1990 el abstencionismo fue del 13.77 %. En las elecciones de 1996 aumentó al 23.61 %. Durante los comicios del 2001 alcanzó el 26.81 % y para las elecciones del 2006 se ubicó en el 33.16 %. En esta ultima, prácticamente un tercio del total de los votantes se quedó tranquilamente en sus casas y es muy probable que durante estos años de desgobierno danielista renieguen de Ortega, de la oposición, de la carestía de la vida, de la conculcación de las libertades ciudadanas, de la pérdida de la institucionalidad y el estado de derecho, del desempleo y de la corrupción gubernamental. Ojala y se den cuenta que ellos también tienen parte de culpa de este desastre de gobierno y no vuelvan a cometer el mismo error.
El mejor escenario para el Presidente Daniel Ortega en las elecciones del próximo 6 de Noviembre es que se mantenga, al menos, el mismo nivel de abstencionismo del 2006, con eso tendría asegurada la victoria por quien sabe cuántos años más, ya que de acuerdo al documento “Proyecto Socialismo del Siglo XXI, Hermandad Revolucionaria” plantean que hay que: Asegurar no entregar el poder hasta después de tres mandatos continuos del sandinismo. Es decir después de 15 años de gobierno revolucionario.
El pueblo nicaragüense, la verdadera mayoría, tiene la última palabra.

sábado, 7 de mayo de 2011

MITO 2: DANIEL ORTEGA ES EL PRESIDENTE DE LOS POBRES DE NICARAGUA

“Arriba los pobres del mundo
En pie los esclavos sin pan…”
El populismo ha sido a través de la historia, el recurso de los líderes tanto de izquierda como de derecha, para conseguir la aceptación de las masas populares, entendiendo estas como las clases sociales bajas, sin privilegios políticos y económicos.  Su fórmula es bien sencilla y se basa en la denuncia de los males de los pobres, los que son achacados a la clase dominante o como en el caso que nos ocupa, a la que estuvo en el poder durante los famosos 16 años de gobiernos neo liberales de la post guerra.
De acuerdo a la definición de la enciclopedia digital Wikipedia, “El populismo (del latín populus "pueblo") es un término político usado para designar corrientes heterogéneas pero caracterizadas por su aversión discursiva o real a las élites económicas e intelectuales, su rechazo de los partidos tradicionales, su denuncia de la corrupción política por parte de las clases privilegiadas y su constante apelación al pueblo como fuente del poder”.

La definición anterior ha sido calcada casi en su totalidad y de forma mecánica por el partido en el poder y sobre todo por su caudillo, el Presidente Daniel Ortega, quien después de la derrota electoral de 1989 se había presentado sostenidamente como el defensor exclusivo de los pobres de Nicaragua y enemigo acérrimo de las clases dominantes que dirigieron los destinos del país hasta el 2006.

Fue precisamente durante todo este periodo que, manipulando a la población que salía de un conflicto bélico y que adicionalmente sufría las consecuencias de una profunda crisis económica, derivada precisamente de la guerra, se olvidaba de su parte de culpa y endosaba toda ella a los nuevos gobernantes, en una actitud por demás irresponsable, que solamente perseguía mantener su posicionamiento como el líder que velaba a tiempo completo por los intereses de la inmensa mayoría de los nicaragüenses, quienes se debatían en un nuevo entorno político, social y económico en las peores condiciones de pobreza.

Lo que desconocían los pobres de la tierra y los de Nicaragua en particular, es que mientras se lanzaban a estos últimos a las calles en las constantes asonadas para poner de rodillas a los gobiernos de Violeta Barrios de Chamorro y de Arnoldo Alemán, Ortega utilizaba estas medidas violentas con el único objetivo de tratar de consolidar un poderío  económico, quizás siguiendo a pie juntillas las “sabias enseñanzas” del político mexicano Carlos Hank González, “El Profesor”, quien acuñó la frase de que “un político pobre es un pobre político”.   

Primero fue mediante la creación de un Holding de Empresas, que bajo el eufemismo de Patrimonio del Partido, se esfumó de la noche a la mañana, unas quebradas por su mala administración y otras por las manos pachonas que abundaban en aquellos días. Luego fueron  las empresas y propiedades obtenidas en el “Proceso de Concertación”, que con la experiencia fallida referida anteriormente, mejor fueron repartidas a título personal entre los nuevos líderes de un partido que colapsaba por inanición moral. Algunos capitales sobrevivieron y se desarrollaron exitosamente, otros sencillamente desaparecieron por la escasa habilidad empresarial de sus propietarios y algunos pocos mantuvieron a buen recaudo vastas propiedades, que después han ido vendiendo a excelentes precios en las nuevas condiciones económicas del país. El enriquecimiento personal se convertía en un fin, el que se debía de conquistar a cualquier costo. A la frase del mentado Hank González, se le agregó la otra famosa frase: El que tiene plata platica.

A partir de su ascenso al poder en Enero del 2007, Daniel Ortega consolidaba su figura como el presidente de los pobres. Fue en este año en que reiteradamente se entonaban en todos los actos de gobierno la música del Himno de La Internacional, tratando de identificarlo como el nuevo líder latinoamericano y mundial, que encarnaba no solo a los pobres de Nicaragua, sino a todos los pobres de la tierra. Parece ser que, abrumados por semejante herejía, desistieron de la misma en los años subsiguientes, para presentarlo únicamente como el líder de la Segunda Etapa de la Revolución, revolución que le ha permitido acumular un capital que ronda ya los 1,500 millones de dólares, de acuerdo a estimaciones de fuentes del Congreso Venezolano.

Atrás quedaron los días de pobreza, si alguna vez la hubo. Ahora, a tono con las nuevas condiciones económicas, el “Presidente de los Pobres” se codea con lo más selecto de la clase capitalista nacional y centroamericana. Poder y capital son usados para establecer las nuevas reglas del juego económico en el país, reglas que no por casualidad benefician ampliamente a sus empresas. Privatización de la cooperación venezolana, apropiamiento ilegal de las plantas de generación eléctrica donadas por Taiwán y Venezuela, comercio millonario y exclusivo con este último país para sus ALBA - empresas, información privilegiada del estado y tráfico de influencias son, entre otras, las causas de tan descomunal riqueza. Los nuevos amigos del Presidente Ortega no están precisamente entre las clases más bajas. La lección de los 90´s fue aprendida con prontitud y esmero.

Sin embargo, para los pobres siempre habrá el premio para seguir siendo pobres y no aspirar a más. Dadivas de las migajas del festín, disfrazadas de programas sociales, para mantenerlos con la mano siempre estirada, lo que equivale a reproducir el ciclo de pobreza que se alimenta de sí mismo. Gratuidad de una pésima educación pública, que con la disminución progresiva de su presupuesto, mantiene a los pobres en los niveles de ignorancia perpetua y los condena a seguir siendo pobres. Gratuidad de un sistema de salud que ofrece recetas a manos llenas, no así las medicinas necesarias para los cada vez más numerosos enfermos. Empleo solamente para los que aceptan someterse “voluntariamente” al catecismo orteguista y están dispuestos a rebajar su propia dignidad en rotondas, desfiles y marchas. 

La receta somocista llevada a un mayor nivel de refinamiento, para que no quepa duda que los días de pobreza terminaron, desgraciadamente solo para la casta que detenta el poder y disfruta de sus inagotables mieles, las que sacan del panal al menor descuido de las abejas que la producen día a día a costa de sudor y sacrificios. Para los pobres, la ilusión de que su Presidente vela por ellos, como un modernizado Robin Hood que vive de ellos.

sábado, 16 de abril de 2011

MEDIDAS DESESPERADAS

A finales del año 2010, la cúpula orteguista tomó la decisión de realizar una operación limpieza en las delegaciones municipales y departamentales del FSLN, así como en las instancias del gobierno, con el objetivo de limpiar el feo rostro del partido, sus candidatos y su desfasada oferta electoral, de cara a las elecciones del próximo 6 de Noviembre.
En el caso de las primeras, la orden es empoderar a los jóvenes dentro de las estructuras partidarias, para que sean ellos los que asuman el peso fundamental de la campaña, habida cuenta que la población en edades entre los 16 a 25 años serán el segmento de votantes mayoritarios y por lo tanto, la pretensión de mostrar la novel faceta juvenil del partido se hace imprescindible para poder enamorarlos con una propuesta política a cargo de caras jóvenes y frescas, pero que no hace más que camuflar el espíritu y la mentalidad caudillesca, somociana y fascistoide que se esconde tras bambalinas.
El partido requiere en esta jornada electoral de jóvenes fanáticos, ansiosos por alcanzar lo que siempre han ambicionado: una posición económica más o menos cómoda, diversión asegurada y la oportunidad de escalar dentro de las filas partidarias, lo que les garantizaría acceder a lo que los más viejos gozan desde muchos años atrás. Pero para lograr esto se requiere de la juventud orteguista sometimiento, acción sin discusión alguna, cumplir las orientaciones sin cuestionamientos de ningún tipo y hacer lo que se tenga que hacer sin chistar; ya sea marchar, garrotear, rotondear, rebajar la propia dignidad o chivatear al vecindario. 
El cambio de señas va, por supuesto, en detrimento de los viejos militantes, quienes hasta hace apenas un año habían asumido todas las “tareas revolucionarias”, pero que ahora, desgastados, sin liderazgo visible ante las nuevas generaciones de los militantes “carnet – express”, cuestionados en su integridad y con una lealtad puesta en duda, son carne de descarte por los jerarcas del partido. Como siempre, mal paga el diablo a quien bien le sirve.
En las estructuras de gobierno la cosa pinta más o menos igual, solo que la motivación es diferente, ya que la ola de corrupción que se ha venido acumulando desde que tomó posesión el Presidente Ortega, es inaguantable y bien da para crear un tsunami de ilícitos. Cuesta creer, hasta para el observador más inocente y desprevenido, que de repente la pareja presidencial ha sido asaltada por un arrebato de decencia, moralidad, honradez, transparencia, recato verbal, probidad, incorruptibilidad e integridad, precisamente cuatro años después de haberse dedicado, con especial ahínco, a acumular una monumental riqueza que los analistas más conservadores calculan ya en más de 1,500 Millones de Dólares y el rancho ardiendo, con los precios del combustible aumentando semana a semana.
La ruta de la corrupción inició desde el mismo 2007, con la privatización de la cooperación petrolera venezolana, un acuerdo que permitía gozar a Nicaragua de precios y plazos preferenciales en la importación de los 10 millones de barriles de crudo anuales que demanda el país. 25 % donado, 25 % pagadero a 25 años y el restante 50 % pagadero de contado a 90 días. Sin embargo, la interpretación dada al convenio por la familia gobernante, al tenor del slogan “El Pueblo Presidente”, es que el beneficio es exclusivo del comandante Ortega, en tanto este encarna, al mejor estilo de Benito Mussolini, “El Duce”, al pueblo. Pueblo y Presidente son uno y ese uno no es otro que Daniel Ortega, “El Gallo Ennavajado”.
Pero la voracidad no se quedo aquí, sino que se extendió a la privatización amañada y descarada de las plantas generadoras de energía eléctricas donadas al pueblo nicaragüense por Venezuela y Taiwán. Esta operación dejaría al mandatario y a su familia, la módica suma de US $  631, 584,000 en 15 años, en tanto sean 250 Megavatios la capacidad de generación. A mayor generación, mas plata para los bolsillos de la Cristiana, Solidaria y Socialista familia gobernante.
Con semejante ejemplo, era lógico suponer lo que se nos venía encima, ya que según el decir de nuestros abuelos, “A como camina el cangrejo grande caminan los cangrejos chiquitos”. Y para desgracia del pueblo, los cangrejitos salieron muy avezados en las artes del enriquecimiento ilícito. Los casos denunciados son muchos: INATEC, Consejo Supremo Electoral, Ministerio de Hacienda y Crédito Público, Alcaldía de Managua, Aeropuerto, Consulado de Miami y últimamente la Dirección General de Ingresos, DGI, una bomba en plena Cuarezma, como anunciando al Barrabas que esta vez sí será crucificado en la Judea muy particular de la pareja gobernante y de paso dejar el mensaje a la gleba, que este gobierno no tolera la corrupción ni a los corruptos.
Medidas tardías, falsas e hipócritas, pues el tumor está a todos los niveles y entre más se sube, mas pus echa la yaga. Medidas que se ceban con el becerro designado al sacrificio, sin importar cuánto se doblegue y cuanto suplique el perdón que nunca llegará. Se trata de dar el ejemplo. Un ejemplo que no toca, todavía, a los Roberto Rivas, a los Alberto Guevara, a los Fidel Moreno,  a los Dámaso Vargas, a los Francisco López y a otros tantos que han llenado cientos de páginas de los periódicos, que demuestran día a día, los sucios actos de corrupción de este gobierno.
Sin embargo, la lección dada con la última medida tomada por la pareja presidencial no hace más que confirmar los temores de la inmensa mayoría de los funcionarios estatales que no entran en el circulo más alto de la cúpula gubernamental y partidaria: que todos ellos son descartables y en cualquier momento serán expuestos a la peor de las humillaciones con tal de lavar un rostro, que por lo permanente y profunda de sus manchas, no admite ningún tipo de limpieza posible.
Así que ya todos están advertidos, se acabó la robadera, pero la de abajo por supuesto. Estamos en campaña y a los nicaragüenses que gustan comer atol con el dedo habrá que hacerles saber que además de cristiano, socialista y solidario, este gobierno también es honrado.  

sábado, 9 de abril de 2011

UNA INSTITUCIONALIDAD HECHA AÑICOS



Si hay algo que ha quedado plenamente evidenciado con la actuación de la Policía Nacional durante los días previos y el propio día de la Marcha Contra la Reelección Inconstitucional del Presidente Daniel Ortega el pasado 2 de Abril, es que su Institucionalidad quedó prácticamente en escombros, al ceder sus más altos mandos, Primera Comisionada incluida, a los caprichos no solo del mismo Presidente Ortega, sino también del grupo de facinerosos que desde fuera de la institución se han apoderado de la misma, pasando inclusive por encima de la cadena de mando superior, que deberían ser por lógica los que comanden y tomen las decisiones de carácter estratégico en todo en lo relacionado con el orden interno, la  seguridad de los ciudadanos, la prevención y persecución del delito y sobre todo en garantizar el respeto a los derechos de toda la población y no solo de una parte de ella.

De lo anterior se ha hablado mucho, pero poco se ha dicho en torno a dos elementos, uno real y otro ficticio, que estuvieron presentes en las ya famosas marchas. El primero de ellos, real, fue la movilización en los alrededores de la Plaza del Fraude, de un grupo armado que se movilizaba en motocicletas perteneciente a las fuerzas paramilitares que son dirigidas desde la Secretaria del FSLN. Esto fue expresado por la propia Primer Comisionada Aminta Granera y fue grabado por todos los medios que estuvieron presentes, durante su intento frustrado de diálogo con algunos representantes de los marchistas.

Lo anterior debería de ser motivo de alarma para todos los nicaragüenses, ya que si la misma Jefa de la Policía Nacional lo reconoció el mismo día de la marcha y hasta ubicó los lugares donde estos se desplazaban, el no haber tomado medidas drásticas, urgentes e inmediatas para “evitar el baño de sangre” que ella misma pronosticaba si se dejaba pasar a los opositores al gobierno, deja en muy mal predicado no solo a su persona, sino que a la institución misma. El Artículo 95 de nuestra Constitución Política establece que: “No pueden existir mas cuerpos armados en el territorio nacional ni rangos militares que los establecidos por la ley”. El grupo de paramilitares armados y motorizados que denunció la Comisionada Granera está claramente al margen de la ley, independientemente de que gocen de la venia y protección de quienes quieren someter al país a un proyecto fascistoide.
El otro elemento, ficticio, fue la trasnochada denuncia de los corifeos del orteguismo, que se estaba gestando una conspiración para derrocar al gobierno del Presidente Ortega aprovechando la marcha. Posiblemente, el llamado hecho a la ciudadanía el día anterior por los Militares Patrióticos Retirados del EPS y Comandantes de la Resistencia Nicaragüense para participar cívicamente en la marcha, haya sido interpretado por los cabezas calientes de siempre, como un llamado a la insurrección. En el colmo de la estupidez, hasta denunciaron que la Policía Nacional tenía información de supuestas “fuentes de inteligencia”, que se estaba fraguando un levantamiento al estilo de Túnez o Egipto. Ni lo uno ni lo otro. El llamado fue público, a través de los principales medios de comunicación y respaldado por el Artículo 54 de nuestra Constitución Política, que literalmente refiere: “Se reconoce el derecho de concentración, manifestación, movilización pública de conformidad con la ley”. De la conspiración, la única que se hizo patente fue la de los motorizados – armados - orteguistas, quienes, de acuerdo a lo dicho por la Comisionada Granera, estaban prestos a provocar un baño de sangre, si los marchistas opuestos a la reelección ilegal e inconstitucional del presidente Ortega rebasaban la última línea de contención de las fuerzas del orden. 

La actuación de la Policía Nacional, “cuerpo armado de naturaleza civil”, según reza la Constitución, ha dejado mucho que desear durante este caso y muchos otros anteriores a este. Para muestra tres botones. El primero: Se ha denunciado hasta la saciedad la repentina aparición de asaltantes motorizados, ¡vaya coincidencia!, en todas partes del país. Motos sin placas, viajando en parejas, armados y con cascos para no ser reconocidos. Algunos conocedores del tema plantean que el súbito boom de este tipo de delincuencia, tiene la finalidad de acostumbrar rápidamente a la población en esta modalidad de delito y que pronto la misma degenerará en el sicariato político, toda vez que las ambiciones reeleccionistas del Presidente Ortega peligren.
El segundo: Varios días lleva ya el asalto, por dos tipos armados de pistolas, a la residencia de Monseñor Silvio Báez, cuyas escuetas revelaciones del hecho hacen suponer una de dos cosas: O que intentaban asesinarlo o al menos amenazarlo para que “baje el tono de sus declaraciones” en contra de la ilegal e inconstitucional reelección del Presidente Ortega. La feligresía católica que quiere y respeta a Monseñor Báez, no conoce todavía de capturado alguno o de investigación en curso. Muchos suspicaces consideran que si este asalto hubiera sido en la casa del Magistrado de Facto Roberto José Rivas Reyes, los perpetradores no solo estuvieran presos, sino condenados a cadena perpetua.

El tercero: Recientemente se denunció la paliza que un joven opositor leonés sufrió a manos de los escoltas del Ex Coronel Lenin Cerna ante la mirada impasible, cómplice y complaciente de oficiales de la Policía que estaban presentes junto a Cerna. Ninguno de ellos ayudó al muchacho.

Finalmente, los incisos III y IV de la parte correspondiente a los Principales Lineamientos del documento “Proyecto Socialismo del Siglo XXI, Hermandad Revolucionaria” elaborado en la Secretaría del FSLN en Enero del 2009, dejan absolutamente claras las pretensiones del orteguismo en relación a la Policía y al Ejército, de este enfermizo proyecto hegemónico, totalitario y dictatorial en una supuesta Nicaragua Cristiana, Solidaria y Socialista. Ambos plantean textualmente lo siguiente: “Transformar a las instituciones del estado en bastiones inexpugnables del sandinismo, cumplirlo lo más secreto posible, incluyendo a las Fuerzas Armadas: Policía y Ejército, vinculándolos directamente con el partido y sus organizaciones del Poder Ciudadano. Rápidamente se tiene que volver a sentir entre el pueblo a las Fuerzas Armadas del Poder Ciudadano. Para esto implementar jornadas revolucionarias nacionales, en donde participen juntos sin ninguna delación, militantes, militares y policías junto al pueblo”. “Romper el vínculo que pueda existir de los miembros de las Fuerzas Armadas con la derecha y adoctrinarlos en nuevos conceptos revolucionarios, bajo la cooperación de nuestros hermanos venezolanos y cubanos”.

Así que todos los nicaragüenses quedamos claros de lo que se viene para que después nadie se llame a engaño, inclusive aquellos que desde una supuesta inocencia o silencio cómplice dan todavía su voto de confianza al Presidente Ortega, pues a como dice el viejo refrán: “En guerra avisada no mueren soldados”.

sábado, 26 de marzo de 2011

LAS HIPOCRECIAS DEL ORTEGUISMO

En nuestro Editorial anterior, mencionábamos que la historia moderna de nuestro país recoge dos ciclos de violencia que han sido desatados por la terquedad de los gobernantes de pretender la continuidad de sus mandatos o la hegemonía sobre el resto de la sociedad, ya sea mediante el uso de la fuerza, a como lo fue en el somocismo o respaldado por el argumento de que la Revolución era fuente de derecho, como lo fue durante la Revolución Sandinista. Fueron en total 55 años de levantamientos armados, guerras declaradas, luto, dolor y muerte, que causó no menos de 150 mil muertos, miles de heridos, viudas,  huérfanos y millones y millones de dólares en pérdidas materiales. Decíamos además que posterior al conflicto bélico, se mantuvo una relativa estabilidad social, la que duró 16 años y en el contexto en que mencionábamos esto, lo referíamos a que esa relativa estabilidad se debió a que las contradicciones durante este periodo no se resolvieron mediante la confrontación armada, como fue en el caso de los periodos somocista y sandinista.
Sin embargo, un fiel lector nuestro, identificado con el orteguismo, mas por inercia que por convicción, nos señalaba que “por cuestión de urbanidad no olvidáramos el plan de reconversión ocupacional que impuso el gobierno neoliberal de Violeta Barrios, la liquidación del aparato industrial que con mucho sacrificio las obreras nicaragüenses habían logrado mantener trabajando a pesar del embargo de los Estados Unidos, el caso de las vaquillas, narco jet, canal 6, guaca 1, Guaca 2, Chinampa, Helipuerto, etc.” Y nos señalaba además de que “la culpa no es de los ausentes, sino de los que no tienen memoria”.  
Nuestro querido amigo tiene razón en casi todo, solamente que se olvida de algo sumamente importante y es que para que todo esto pasara, los gobiernos de la post revolución siempre requirieron de un cómplice, ayudante o como se dice en el argot policíaco, de un “cooperador necesario” y este no fue otro que Daniel Ortega, como jefe de la oposición a doña Violeta Barrios de Chamorro, al Dr. Arnoldo Alemán y al Ing. Enrique Bolaños.
Durante el primero de los tres gobiernos citados, con el fin de mantener privilegios y propiedades usurpadas en los meses en que se ejecutó la famosa piñata, se desataron una serie de asonadas que mantuvieron prácticamente de rodillas al nuevo gobierno. Fue durante este período en el que, a través del Protocolo de Transición, se legalizó lo actuado en los escasos tres meses que transcurrieron entre la derrota electoral y el traspaso del poder a la Sra. Chamorro. Fue en este mismo período en que el famoso 25 % de las empresas y fábricas del sector estatal (FANATEX entre ellas y que seguramente nuestro apreciable lector hacía referencia), que habían sido otorgadas en un principio a los trabajadores, fueron canibaleadas o usurpadas por los “líderes revolucionarios” y algunos “dirigentes de la clase obrera”. Era el intercambio entre las empresas de la CORNAP y las del Área Propiedad de los Trabajadores, la famosa “Concertación” en la que repartían, igual que entre mafiosos, el botín del estado o más bien el Estado Botín. El somocismo resucitado o que se resistía a morir.
La reducción del aparato estatal, que llegó a tener más de 100 mil empleados en la década de los 80´s, sin incluir los más de 100 mil miembros del ejército, entre permanentes, milicianos y reservistas, fue aplicado por los nuevos gobernantes mediante el famoso Plan de Reconversión Ocupacional, una variante menos ingrata y dolorosa que el plan implementado en las postrimerías de la Revolución, mismo que fue conocido como la “Compactación”, donde la principal alternativa ofrecida a los “compactados” era ir a colonizar las tierras que habían quedado abandonadas por causa de la guerra.
Pero a todo esto, durante la ejecución del Plan de Reconversión mencionado, Daniel Ortega y su partido en la oposición siempre miró olímpicamente hacia otro lado. Mantener las propiedades, fábricas, ingenios azucareros, camaroneras, fincas, empresas y un largo etcétera, era mucho más importante y prioritario. Los miles de trabajadores corridos fueron abandonados a su suerte por quienes se decían sus abanderados. Fue el período del Gobierno de Abajo.
Durante el gobierno siguiente, el de las “Obras no Palabras”, le tocó al líder de la oposición gobernar desde en medio. La inmensa corrupción de esta administración no pudo pasar desapercibida por Ortega y Cía. quienes se aprovecharon de ella, al extremo de que ya casi al finalizar su período, el Dr. Alemán, conocido ahora como “El Arrepentido”, firmó con su contraparte opositora el famoso Pacto que tiene al país sumido en la crisis moral, política, social y económica en que se encuentra. Gracias a él, fue sobreseído de casi todos los cargos que se le acusaban y hasta el día de hoy continua siendo el socio número uno del Presidente Ortega para controlar la Asamblea Nacional, el Consejo Supremo Electoral, la Contraloría General de la Republica, la Corte Suprema de Justicia, la Fiscalía General de la Republica y la Procuraduría de los Derechos Humanos. Una vez más, el “pragmatismo y los negocios” se impusieron a los valores y principios revolucionarios que se dicen sustentar.
Y finalmente, durante el gobierno del Ing. Enrique Bolaños, la historia fue casi una comedia.  Primero una alianza del opositor Ortega con Bolaños para llevar a la cárcel al Dr. Alemán; luego la ruptura de esa alianza sacando a Alemán de la cárcel; después la recomposición de los daños causados al “reo valetudinario” y nuevamente alianza con éste para someter por la fuerza al gobierno de Bolaños. En este relajo, al final los dos quedaron a merced de Ortega, quien ya para entonces disponía del control de la Corte Suprema de Justicia.
Y en estos famosos 16 años de gobiernos neo- liberales-democráticos, ni el opositor FSLN ni su líder Daniel Ortega dijeron nada de las privatizaciones de las telecomunicaciones, de la generación y distribución de la energía eléctrica, de la aprobación del Tratado de Libre Comercio con el “odiado” Imperialismo Norteamericano, mucho menos de la quiebra del INTERBANK. Todo transcurrió como en un baile de máscaras, donde la mentira es de verdad y la verdad es de mentira.
Por todo esto y muchísimo más, a la par que le agradecemos a nuestro fiel lector recordarnos “parte” de la historia,  le aconsejamos a su vez leerla completa, para que en estos tiempos de Cuaresma no vaya a creer en santos que orinan.


martes, 15 de marzo de 2011

JUSTICIA, DEMOCRACIA Y PAZ

 Los firmantes de este documento queremos llamar la atención de las autoridades electas, de los poderes del estado, de las fuerzas armadas, de las instituciones políticas, organizaciones de la sociedad y de la población en general, por cuanto, se están dando  condiciones que pueden llevar al país a un callejón sin salida. Amando la Libertad, llamamos a la reflexión que las violaciones a la Constitución Política, la desarticulación del Estado de Derecho y el irrespeto a la institucionalidad democrática, nos pueden conducir una vez más a la violencia.
La Constitución Política fue escrita con tinta por la razón de los representantes del pueblo, pero su espíritu, sus fines y objetivos obedecen al sacrificio y al dolor de los nicaragüenses. En fin, nuestra Carta Magna responde a la sangre y a los intereses de nuestra sufrida gente. Citamos:   La Soberanía Nacional reside en el pueblo y la ejerce a través de instrumentos democráticos, decidiendo y participando a través de sus representantes Libremente elegidos “. Entendemos que La Soberanía Popular, El Mandante Soberano, está refrendado como categoría constitucional,  así como la soberanía del Estado y los derechos Territoriales Soberanos del País.
La imposición de la reelección del Presidente Daniel Ortega, mediante artificios que pretenden ser legales, violan flagrantemente la constitución en su artículo 147 acápite a), y otros relacionados: 51, 130, 132, 138, 147, 182, 183 y 187 y por tanto, desdice los derechos de su Mandante, el Pueblo Soberano. La pretendida resolución espuria de la Corte Suprema de Justicia  es ilegal, inexistente e inmoral. Se expone en la declaración de principios constitucionales que: “Cualquier Intento de menoscabo de los derechos atenta contra la vida del Pueblo. Es nuestro deber preservar y defender estos derechos “. También expresa que: “El pluralismo político asegura la existencia y participación de todas las organizaciones políticas en los asuntos económicos, políticos y sociales del País, sin restricciones ideológicas, excepto aquellas que pretenden el restablecimiento de todo tipo de dictadura o de cualquier sistema antidemocrático “. En consecuencia vemos con profunda tristeza que existen claros signos autoritarios, totalitarios e imposiciones de hecho que apuntan en esta dirección.
Somos un grupo de ciudadanos que participamos activamente en las dos últimas guerras civiles que se desataron al final del  siglo recién pasado. Fuimos testigos de los horrores de la guerra, primero combatiendo a la Guardia Nacional de la dinastía somocista, para derrocar esa oprobiosa dictadura que nos costó más de 50 Mil vidas. Después, como oficiales del EPS enfrentamos militarmente a la Resistencia Nicaragüense. Esa guerra contó con el respaldo de potencias extranjeras y en ella nos enfrentamos los nicaragüenses, como una extensión del conflicto Este-Oeste, produciendo un saldo de más de 100 mil muertos. De ellos estimados; alrededor de 25 Mil reclutas, casi 30 Mil reservistas y Milicianos y un poco mas de 3 Mil miembros permanentes del Ejército. La guerra nos dejó, además pérdidas materiales y morales incalculables.
De parte de los comandos de la resistencia se estima perdieron la vida más de 20 Mil combatientes y  miembros de sus bases de apoyo. En los teatros de operaciones se dio la desaparición de miles de campesinos y de víctimas inocentes de la población civil. Se cuentan también decenas de miles de heridos en ambos bandos, muchos de ellos lisiados de guerra, quedaron inhabilitados al perder capacidades físicas o psicológicas. Madres de caídos y huérfanos son también parte irreparable de las secuelas atroces que no podemos permitir se repitan. Varios miles de retirados del ejército y desmovilizados de la contra, esperan aun lograr su reinserción a la vida productiva del país y demandan la efectividad de programas de asistencia. Miles de Retirados de las Fuerzas Armadas reclaman el derecho de pensiones dignas, que 21 años después aun se les niegan.
Honor y gloria a los Héroes caídos por conquistar la democracia. Expresamos admiración por el valiente guerrero y aun más, debemos rendir respeto  por las víctimas inocentes. Pero mayor es el mérito que debemos reconocer  al pacífico ciudadano, que con fe en el porvenir y la paz, vive producto de su trabajo honrado y confía en el beneficio de vivir en democracia. Tres generaciones de nicaragüenses traicionados han perdido riqueza espiritual y material así como centenares de miles de compatriotas se han visto obligados a emigrar. La esperanza de los jóvenes se ha desvanecido ante la corrupción o es manipulada por el populismo clientelista.
Los casi dos siglos de independencia, de nuestra joven Republica, han sido de sufrimiento por el flagelo de constantes pugnas políticas que devinieron en violencia y atraso a nuestro desarrollo institucional, social y económico. Apenas hemos tenido unas pocas décadas de justicia, democracia y paz, para dar prosperidad y  bienestar a nuestra Nación. Una vez más se cumple un ciclo agónico producto del capricho reeleccionista de un caudillo  que demanda más tiempo para seguir cumpliendo sus designios egoístas. Intenta así,  confundir Elección de Autoridades, con Referéndum y con el Plebiscito para manipular el Sistema Político. Es inconcebible que el Frente Sandinista de Liberación Nacional, como partido de larga trayectoria, no cuente en sus filas y en su institucionalidad con hombres y procedimientos incluyentes, para nombrar un candidato que los represente, habiendo numerosos hombres y mujeres destacados que cuentan con trayectoria, formación, prestigio y éxitos en la vida pública del País.
La inminente solución de esta crisis de legitimidad y del conflicto político-legal tiene que ser resuelta en los cauces civilistas. El mecanismo sagrado de la elección debe ser asegurado para hacer valer el voto ciudadano. Preocupan los estándares dudosos de los dos últimos procesos, sobre todo los reclamos de fraude en las elecciones municipales del 2008. La observación electoral tiene que ser garantizada, debe legitimarse el Consejo y nombrarse  magistrados electorales honorables y creíbles. Queremos alertar que nuevos intentos de burlar la voluntad popular en las próximas elecciones generará la profundización de la crisis, se aumente el malestar en la Sociedad y desencadene la ira popular.
Acentuamos que el pueblo tiene pleno derecho de expresarse, protestar y exigir sus demandas. En este contexto es loable que el Jefe del Ejército de Nicaragua, General de Ejército, Julio Cesar Avilés Castillo haya expresado, recientemente, que  la institución castrense no es represora y “que jamás disparará contra su pueblo”. Sería del agrado de los ciudadanos oír lo mismo de la Policía Nacional. No obstante, de la fuerza pública garante del orden interno y de la seguridad de los ciudadanos, deploramos que no se mantenga como observadora parcializada de la violencia callejera. Es público el actuar de bandas paramilitares que han golpeado, garroteado, lapidado, lacerado, baleado y mortereado a ciudadanos, manifestantes o representantes de signos políticos contrarios al partido de gobierno. Esas fuerzas de choque también han destruido propiedad privada ante la mirada pasiva y complaciente de las autoridades policiales.  
Recordamos que no está sujeto a interpretaciones constitucionales el que “El Ejército de Nicaragua es la institución armada para la defensa de la soberanía, de la independencia y la integridad territorial. Solo en casos excepcionales el Presidente de la República, en Consejo de Ministros podrá, en apoyo a la Policía Nacional, ordenar la intervención del Ejército de Nicaragua cuando la estabilidad de la Republica estuviere amenazada por grandes desordenes internos, calamidades o desastres naturales. …” (Art. 92 CN);  El Ejército de Nicaragua;…”es una institución nacional, de carácter profesional, apartidista, apolítica, obediente y no deliberante. … “(art. 93 CN); “… se regirá en estricto apego a la Constitución Política, a la que guardará respeto y obediencia. Estará sometido a la autoridad civil que será ejercida directamente por el Presidente de la Republica, en su carácter de Jefe Supremo del Ejército de Nicaragua, o a través del ministerio correspondiente. No pueden existir más cuerpos armados en el territorio nacional, ni rangos militares que los establecidos por la ley. “(art.  95 CN).
Finalmente exhortamos a reflexionar acerca de los temas que se imponen en el mundo moderno sobre la credibilidad, legalidad y legitimidad de los gobiernos. Y como gobernados nos preguntamos: ¿Quien es el soberano? ; ¿Que soberanía es la que se defiende?; ¿A quién deberán sujetarse las Fuerzas Armadas en orden de autoridad si el Presidente persiste en irrespetar la Constitución?; ¿Debe El Presidente renunciar con antelación y asumir su Vicepresidente?; ¿Guardar Respeto y Obediencia a la Constitución, en ilegalidad e ilegitimidad? ¿Se abrió el debate para  interpretaciones de lo mandatado? Queda claro que estamos frente a una crisis institucional y de legitimidad que divide a la Nación y pone en riesgo la Paz.
Queremos reafirmar que en la Sociedad hay suficiente carácter, autoridad, reserva moral y dignidad para demandar se exija respeto al orden constitucional y sean advertidas las consecuencias de su ruptura. En 1979, TODOS LOS NICARAGUENSES sacamos al último  dictador descendiente de la estirpe sangrienta que asesino a Sandino. Aun con esa historia reciente, persistimos en abusos y errores en los ochenta y conquistamos justicia, democracia y paz en 1990.  No tropecemos con la misma piedra, no permitamos una nueva dictadura.     
FIRMAMOS

Carlos Ramón Brenes Sánchez, Coronel (R).         
Irving René Dávila Escobar, Teniente Coronel (R).
Francisco Antonio Henríquez Torrentes, Teniente Coronel (R).
Roberto Danilo Samcam Ruiz, Mayor (R).
Sergio Rafael Martínez Vega, Capitán (R).
Pedro Rivas Guatemala, Capitán (R).
Sergio Benito Cabrales Pérez, Teniente Primero (R).