sábado, 10 de octubre de 2020

Nuevas sanciones a circulo de poder de Daniel Ortega

 

Como se esperaba, el Gobierno de los Estados Unidos no se quedó atrás en los mecanismos de presión al circulo de poder de la dictadura de Daniel Ortega. El día de hoy nos desayunamos con mucha alegría y grandes expectativas las nuevas sanciones del Departamento del Tesoro a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros, OFAC. Octubre nos trae mas sorpresas. Ana Julia Guido Ochoa, Fiscal General de la Republica; Paul Oquist Kelley, Ministro para Políticas Nacionales de Nicaragua y la Caja Rural Nacional, RL, CARUNA, forman parte de la nueva lista de sancionados, que esperamos se extienda más en lo que resta del mes y toquen el circulo de poder de Daniel Ortega y en especial a sus órganos represivos, el Ejercito Nacional y los mandos de la Policía Nacional que continúan agazapados y delinquiendo con total libertad. 

En la página Web del Ministerio Publico (Fiscalía de la Republica) se lee que la Misión del Ministerio Publico de Nicaragua es: “Representar a la Sociedad y a las Víctimas del delito en la defensa de sus derechos e intereses comunes, ejerciendo la acción penal en los delitos de acción pública, en estricto respeto de los Derechos Humanos y el debido proceso, sirviendo con calidad y calidez para contribuir a la paz social y la convivencia armoniosa entre las y los nicaragüenses”. Esta mas que demostrado que NUNCA la Fiscal General, ANA JULIA GUIDO OCHOA ha cumplido su papel en la representación de las victimas de delitos de acción pública. No hizo nada luego de los delitos en contra de los que estuvieron en las protestas conocidas como OCUPAINSS en Junio del 2013. No hizo nada con las acusaciones de los sucesivos fraudes electorales encabezados por Roberto Jose Rivas Reyes, ni durante los asesinatos en el campo perpetrados por el Ejercito que encabeza el General Julio Avilés y que han sido denunciados con abundantes pruebas documentales. Igual, ha hecho oídos sordos a las denuncias de la masacre que el Estado de Nicaragua, al frente del cual esta Daniel Ortega, durante la Crisis de Abril.

Paul Oquist Kelley, de nacionalidad norteamericana, a la que renuncio para nacionalizarse nicaragüense, es PhD en Ciencias Políticas de la Universidad de California, en Berkeley. Se desempeña como Ministro para Políticas Nacionales ejerciendo su cargo desde la posición de Asesor Privado de Daniel Ortega para Políticas Públicas. Es uno de los autores intelectuales del proyecto canalero, mismo que empeño la soberanía nacional, algo de lo que sabe muy poco, a un oscuro y sospechoso inversionista de nacionalidad china, en este particular todavía se espera el millón de empleos que el año pasado deberían haber sido creados por las alucinaciones de dicho proyecto. Ha sido embajador de las causas perdidas del gobierno, sobre todo en Europa, adonde viajaba constantemente para defender las tropelías del Ortega. Su más nefasta gestión internacional ha sido la de alegar que Abril del 2018 fue una intentona de Golpe de Estado en contra de su jefe. Una defensa a ultranza que niega la masacre perpetrada en contra del pueblo nicaragüense, la que fue señalada de Crímenes de Lesa Humanidad por una serie de organismos que defienden los Derechos Humanos.   

Finalmente, CARUNA, o la caja chica de la corrupción gubernamental de Daniel Ortega y su circulo de depredadores del erario público. Nació en los meses posteriores a la derrota electoral del 90, cuando vendieron de manera inconsulta todos los activos de las tiendas ECODEPA, financiadas por países nórdicos, y capitalizaron una cooperativa de ahorro y crédito que en sus años de gloria durante los 90’s llegaron a intermediar un poco menos de 5 millones de dólares. Con la llegada al poder de Ortega en el 2007, se convirtió en la receptora de los fondos de la cooperación petrolera venezolana para evitar que pasaran por las arcas del estado, privatizando de hecho toda la ayuda que provino de este país. Luego de las sanciones a BANCORP y con el fin de evadirlas, esta institución creada por ALBANISA, devolvió a CARUNA seis fideicomisos por un valor de ¡2,500 MILLONES DE DOLARES! Esta cantidad es la base sobre la que se puede comenzar a calcular la riqueza acumulada por Daniel Ortega y su círculo inmediato de delincuentes luego de su llegada al poder en el 2007. ¡¡Ni más ni menos que el valor de las exportaciones nacionales de UN AÑO!!

Habrá quienes aleguen que las sanciones perjudican al pueblo de Nicaragua. Les pregunto: ¿A ustedes les afectan? Al menos a mi no. Ojalá y continúen pues golpean a los que han robado, a los que han asesinado y a los que han sido cómplices de los robos y de los crímenes cometidos. ¡¡Como decía mi vecina: ¡¡Rempújele que esta sin tranca!!

viernes, 31 de julio de 2020

FEROZ ATAQUE A LA IGLESIA CATOLICA



El día de hoy, viernes 31 de Julio, se conoció del alevoso ataque a la Iglesia Católica, mediante el lanzamiento de una bomba incendiaria, posiblemente un Coctel Molotov, en una de las imágenes más veneradas, no solo de Managua, sino del país entero: la Sangre de Cristo. Son miles de católicos los que desfilan fervorosamente ante su santuario en la Catedral de Managua y aunque ya se han hecho normales los ataques, sobre todo después de la Crisis de Abril, la feligresía nunca esperó una agresión de tal magnitud. Una imagen que de acuerdo al Cardenal Brenes tiene más de 300 años, toda una reliquia sacra y el epicentro del peregrinaje de los managuas. 

Realmente, los ataques a la Iglesia Católica son de larga data, despuntaron desde los años 80’s con agresiones directas a obispos y sacerdotes, expulsiones del país en helicópteros en plena oscuridad, montajes burdos para ridiculizarlos o exponerlos como agentes de la Contrarrevolución, asaltos y vejaciones. Luego en los años 90’s, bajo la mano ejecutora de Carlos Fonseca Terán y siguiendo orientaciones de las fuerzas tenebrosas, desató una serie de acciones terroristas en contra de varios templos, mediante la colocación de bombas que no solo expusieron a los fieles, sino que causaron destrozos al interior de los mismos. En los primeros años del nuevo milenio, la “operatividad” en contra de la Iglesia Católica fue por la vía del robo y el sacrilegio, en casi todos los templos atacados la constante era la misma, el robo de los Cálices con hostias consagradas. Muchos “mal pensados” aseguraban que se trataba de proporcionar a “alguien” los insumos para los rituales satánicos que se hacían a fin de cambiar el rumbo esquivo que mostraba el regreso al poder. No soy versado en estas cosas tan oscuras, pero algunos conocedores plantean que para ritos de mayor nivel son necesarios estos símbolos sagrados. 

Ya en el poder, después de mucho bregar para someter, ya sea por miedo o por cansancio a la ciudadanía nicaragüense ansiosa de paz y tranquilidad, Ortega retornó al poder de la mano de su esposa, Rosario Murillo, conocida practicante del ocultismo y fiel seguidora de la secta del acusado en su momento de pederasta, Said Baba. Las primeras acciones fue acercarse al Cardenal Obando y tomarlo como rehén por hechos que salieron de la mano de los mismos agentes de la Seguridad del Estado que en los 80’ y 90’s fabricaron pruebas, montaron falsos positivos, etc. Esto le aseguraba al menos la neutralidad de la Iglesia, sin embargo una legión de valerosos sacerdotes se mostraban reacios al dominio de quienes solo pensaban en manipularlos para sus propios fines. Primero utilizaron la lisonja y el halago, luego la amenaza y finalmente los ataques. En agosto del año 2011 las fuerzas tenebrosas asesinaron al Padre Marlon Pupiro, cura párroco de La Concha, utilizando el montaje característico del libreto de los órganos de la Seguridad del Estado. El mensaje era más que claro, bajaban el tono o las consecuencias iban a ser contundentes. Monseñor Mata, Solórzano y Álvarez sufrieron la persecución y la ira del poder. Monseñor Báez sufrió dos intentos de agresión, en el segundo de ellos, penetraron hasta el cuarto donde supuestamente iba a encontrarse durmiendo, Gracias a Dios no se encontraba ahí, por lo que el intento fue fallido. 

El año 2015 marcó un hito en la historia de las relaciones entre el gobierno de Daniel Ortega y la Iglesia Católica, con la salida a luz pública del documento “En Búsqueda de Nuevos Horizontes para una Nicaragua Mejor[1]”, un contundente escrito entregado en las propias manos del Presidente y su vicepresidente, donde reseñaba, a la luz del evangelio todos los señalamientos que nadie se atrevía a decirle al gobierno, mucho menos en su propia cara. Fue la pauta para que Ortega buscara un mayor acercamiento con el liderazgo de las iglesias evangélicas, muy propensos a los halagos del poder. La Crisis de Abril selló el destino de las relaciones con los gobernantes y el clero católico, como debía ser estos se alinearon con las demandas del pueblo nicaragüense que era masacrado en las calles de Managua y otros municipios, sin embargo Ortega los llamó para que mediaran en un dialogo con las fuerzas opositoras que tenían paralizado el país. Conseguido sus fines, tomó aire y la emprendió de nuevo contra el pueblo en la fatídica Operación Limpieza de Julio de ese año, cerró los espacios de diálogo con la Jerarquía Católica y dejó solamente al Nuncio Apostólico como única puerta de comunicación. Continuó con la agresión a los sacerdotes, utilizando esta vez a las turbas fanatizadas, quienes la emprendieron en contra de los párrocos de las iglesias de Diriamba, Jinotepe y Masaya. Nuevamente Monseñor Báez fue el blanco de la furia y la venganza de los gobernantes, hasta lograr finalmente su salida del país. El sacerdote Edwin Román fue otro de los destinatarios del odio ciego de la pareja presidencial. No se salvó tampoco el sacerdote Mario Guevara de la Catedral de Managua, quien fue bañado con ácido por una fanática que cumplía órdenes de los mismos de siempre. Dicho sea de paso, tanto el que se auto incriminó como asesino del Padre Pupiro, como la fanática que agredió al padre Guevara están en libertad, gracias a las “bondadosas” amnistías concedidas por el régimen. 

Esta vez han escalado la violencia en contra de la Iglesia Católica, atacando una venerada imagen e impulsando el secuestro de la imagen de Santo Domingo de Guzmán, en una burda copia del evento que hace muchos años atrás escenificara el ya desaparecido Lisimaco Chávez. Da la impresión que el gobierno hace lo imposible para provocar al pueblo nicaragüense a que salga nuevamente a las calles y reeditar la masacre que comenzó en Abril del 2018. La Pandemia no les ha dado resultado porque la mayoría de la gente ha seguido las recomendaciones de resguardarse en sus casas. La represión, si bien es cierto mantiene al pueblo amenazado, no ha significado la domesticación y el sometimiento de la gente. Las encuestas les llegan y les duelen sus resultados mucho más que las sanciones internacionales. Perciben y sienten el desprecio del pueblo, por lo tanto solo les queda provocarlo con lo más sagrado que tiene el catolicismo nicaragüense, su Fe, sus guías espirituales, su devoción y sus imágenes. No hay que caer en la trampa, pero si no hay que olvidar todos estos vejámenes. Llegará el momento en que tendrán que pagar sus agravios y sus crímenes.


[1] https://www.envio.org.ni/articulo/4856