sábado, 16 de julio de 2011

JULIO, EL MES DE LAS REVOLUCIONES

El mes de Julio marca para Nicaragua dos hitos históricos que de una u otra forma transformaron la realidad política, social y económica que se vivía en la época inmediatamente anterior a estos acontecimientos. El 11 de Julio se conmemora la Revolución Liberal encabezada por el General José Santos Zelaya en 1893, con los que se dio fin los 30 años de gobiernos conservadores; y el 19 de Julio se recuerda el triunfo del pueblo nicaragüense, encabezado por el FSLN, sobre la dictadura somocista en el año 1979.
Ambos eventos, a pesar de las diferencias en el tiempo y en las condiciones en las que les tocó desarrollarse, tienen algunos rasgos comunes dignos de analizar. El primero de ellos, es que en las dos revoluciones, quienes asumieron el poder luego de derrocar a quienes lo detentaban, impregnaron a los proyectos que trataban de construir, una concepción de la sociedad basada en un particular punto de vista militarista, totalitario y hegemónico. En ambos casos se pretendió construir un modelo de sociedad diametralmente opuesto al derrocado, excluyendo y persiguiendo a los desplazados, conservadores por un lado y liberales somocistas, incluidos los miembros de la Guardia Nacional, por el otro. Esto conservaba el modelo de división del país en dos bloques, el de los vencedores y el de los vencidos, ambos irreconciliables entre sí.
El segundo rasgo en común es que ambas Revoluciones alcanzaron el poder por la fuerza de las armas, en el primer caso, la liberal, mediante un golpe de estado al Presidente Roberto Sacasa y Sarria y en el segundo caso, la sandinista, mediante una insurrección popular en contra de Anastasio Somoza Debayle. Dado el método de ascenso al poder, era prácticamente imposible despojarse de la visión militarista para conservar el mismo, por lo que en los dos casos se construyó un poderoso dispositivo militar, guardando las diferencias de cada época, para conservar el poder.
El tercer rasgo es de que en los dos proyectos revolucionarios, basando su legitimidad en la fuerza de las armas, se trató de perpetuarlos en el tiempo siempre bajo la concepción mesiánica que indefectiblemente rodean dichos procesos. Zelaya extendió su mandato durante 16 años, sucumbiendo bajo el poder imperial de los Estados Unidos, quien con una simple nota de protesta, la Nota Knox, suprimió su mandato. No era tan fiero el tigre a como lo pintaban. Una cosa es enfrentar a un pueblo atrasado y desarmado y otro a una potencia imperial. La Revolución Popular Sandinista duró 11 años, la mayoría de los cuales los pasó en medio de una guerra civil que desangró a toda la sociedad, desangramiento que obligó a la dirigencia a abrirse a elecciones limpias, transparentes y súper vigiladas. 11 años después del derrocamiento de Anastasio Somoza Debayle y de por medio  una cruenta guerra, mediante elecciones populares una dama sencilla y de imagen apacible, se hacía con el poder.
Un cuarto rasgo en común, es de que en ambos proyectos se trató de transformar la situación en la que se encontraba el país y en ocasiones no siempre resulto tan exitoso a como se esperaba. Durante la presidencia de Zelaya se promulgó una nueva Constitución conocida como “La Libérrima” que declaraba el Estado Laico (separación del Estado de la Iglesia), la obligatoriedad de la educación primaria, la secularización de los cementerios y la despenalización del aborto, entre otras medidas consideradas como avanzadas para su época. Otros logros importantes fueron la fundación de la primera Academia Militar de Nicaragua fundada el 11 de julio de 1904 y la construcción del ferrocarril.
Durante la Revolución Sandinista se trató de demoler todo el estamento jurídico, político, social y económico sobre los que se construyó la dictadura somocista durante los 45 años que duró esta. Se implementó la Reforma Agraria sobre la base del cooperativismo, tratando de beneficiar a todos los demandantes históricos de tierras, un viejo déficit de equidad social en nuestro país; se implementó una intensa campaña de alfabetización, se nacionalizó todo lo que podía ser nacionalizado, la banca, el comercio interior y exterior, salud, educación, seguro social, servicios básicos, tierras y propiedades de los Somoza y allegados y un largo etcétera. 
El quinto rasgo que las identifica es que las dos revoluciones fueron blanco de la ira de la gran potencia del norte, ya que en alguna medida, ambas afectaban sus intereses hegemónicos en el país y amenazaban los de la región en su conjunto. En las dos, el involucramiento norteamericano fue decisivo para echarlas del poder. Con Zelaya, su acercamiento con Inglaterra para la construcción del canal interoceánico fue determinante para su derrocamiento. Se utilizó el pretexto del fusilamiento de dos delincuentes americanos para invadir nuestro país, obligarlo a renunciar y restablecer el estado de cosas en la Costa Atlántica de Nicaragua.
Con la Revolución Sandinista, fue su alianza con el campo socialista lo que detonó el conflicto con los Estados Unidos. Para desgracia nuestra y de toda una generación de nicaragüenses que soportó sobre sus hombros la guerra de los años 80´s, las grandes potencias utilizaron nuestros campos y montañas como polígono de prueba donde se dirimían sus diferencias ideológicas. Cerca de 100 mil muertos dejó este experimento, jóvenes la mayoría, muertos de ambos bandos y de la población civil, los “daños colaterales” de toda guerra y una enorme destrucción de la economía. 
Finalmente, el último rasgo que une a ambas revoluciones y quizás el más evidente, es que quienes se auto llaman herederos de dichos procesos históricos, han traicionado los ideales y principios que alguna vez se sustentaron por parte de sus iniciadores. El arnoldismo se considera el dueño del legado de Zelaya y con más pena que gloria, “celebra” los 11 de Julio con una “alborada”, que a falta de seguidores, es rellenada por los enviados de su socio de desmanes. El caudillo liberal, condenado a 20 años por robo al erario público durante su gobierno y absuelto en una turbia negociación con los otros “herederos”, es el peor testimonio del liberalismo en el gobierno. No obstante, insiste en continuar el pillaje, ofreciendo y vendiendo mas ilusiones a los nicaragüenses, solo que esta vez, sabedor de que ya nadie le cree, serán respaldadas ante notario público.
Por su parte, el orteguismo reclama para sí el legado histórico de Sandino y de la Revolución Popular Sandinista. Consideran que estos 4 años y medio de saqueo a las arcas del estado constituye la Segunda Etapa de la Revolución. Para desgracia del país, continúan cometiendo los mismos errores cometidos en el pasado, solo que esta vez con mayor soberbia y altanería que antes. Desnudados de ideología, valores, principios, moral y ética revolucionaria, se han dedicado a enriquecerse a toda costa. Poder y dinero son los nuevos ídolos en los que se encarnan y con los que pretenden que todos nosotros nos postremos ante ellos. Nuevamente celebrarán otro 19 de Julio con la fanfarria de siempre, solo que ahora enmarcado en el sincretismo religioso con que pretenden confundir a los nicaragüenses.
Para suerte nuestra, continúan haciendo lo que siempre han hecho, por lo que, irremediablemente, recogerán los mismos fracasos de siempre.

sábado, 9 de julio de 2011

LOS RETIRADOS DEL EJERCITO: OTRO SECTOR HUMILLADO POR EL ORTEGUISMO

Nicaragua a través de su historia registra una serie de ciclos de violencia que no le han permitido alcanzar un desarrollo normal, tanto en su vida política, como social y económica. La guerra ha sido el común denominador de nuestro país, antes y después de la independencia y que también se ha visto afectado por las sucesivas intervenciones extranjeras, ya sea de los países centroamericanos, Gran Bretaña o de los Estados Unidos. Prácticamente, todos los grandes periodos en que se puede dividir la historia nacional, estuvieron signados por los conflictos bélicos.
El asesinato de Sandino el 21 de Febrero de 1934 a manos del Jefe Director de la Guardia Nacional, Anastasio Somoza García, impuesto por la segunda intervención norteamericana, inauguró el primer ciclo sangriento de nuestra historia moderna, el cual se extendió desde este mismo año hasta 1979. Fueron 45 años de lucha contra la dictadura dinástica de los Somoza García y los Somoza Debayle, en que la lucha guerrillera se constituyó como el principal método para terminar con el oprobio. Carlos Fonseca Amador recoge el legado histórico de Sandino y lo expresa en la fundación de un destacamento de vanguardia, el FSLN, que es quien concluye la obra de liberación de nuestro país de las garras del somocismo el 19 de Julio de 1979. 50 mil muertos dejó como resultado este ciclo de violencia.
El segundo ciclo se inicia inmediatamente después de 1979. La liberación de nuestro país de la dictadura recién derrocada daba paso a un proyecto con una visión hegemónica, cuya concepción y ejecución, irremediablemente provocó la guerra civil de los años 80´s. Una lucha entre nicaragüenses divididos en dos bandos, el de la Revolución y el de la Contrarrevolución. Ambos conformados por lo mejor de los hijos de la patria. Ambos defendiendo sus ideas y tratando de destruir al otro por la fuerza de las armas. Ya no se trataba de piedras, concones, escopetas, rifles de cacería o bombas de contacto. Ahora los bandos en pugna contaban con lo más moderno del arsenal de las súper potencias, que dirimían sus diferencias en nuestros campos y montañas.
El mayor peso de la guerra lo tuvieron los Oficiales del EPS y los soldados del Servicio Militar  por un lado y por el otro, la contrarrevolución o “contras” como preferían llamarse, compuesto mayoritariamente por campesinos, quienes se resistían a formar parte de la corriente hegemónica, político – ideológica, que planteaba un tipo de sociedad adversa a la tradición y cultura de esta parte de nicaragüenses. El abuso reiterado de ciertos cuadros políticos del sandinismo en las zonas rurales aceleró el nacimiento de la contra, teniendo su punto culminante con los hechos acaecidos en Pantasma, en los que dirigentes territoriales se comportaban igual o peor que la guardia somocista, provocando los primeros contingentes de rebeldes que se enmontañaban para luchar contra la Revolución, luego de ser agredidos y vejados.
Fue la guerra de los 80´s el ciclo de violencia más sangriento que le ha tocado vivir a los nicaragüenses. Miles de jóvenes del campo y la ciudad enfrentados en las montañas de nuestro país, dejando una sangría que, a como fue expresado en el Pronunciamiento “Justicia, Democracia y Paz”, de los Ex Militares Patrióticos el 15 de Marzo de este año,  produjo un saldo de más de 100 mil muertos entre oficiales y miembros permanentes del EPS, reclutas del SMP, milicianos, reservistas, combatientes de la contra y población civil, además de miles de lisiados de guerra de ambos bandos. En dos ciclos se suman 150 mil muertos, nicaragüenses todos, cuyas heridas psicológicas son difíciles de cerrar, por más que se hable de reconciliación, paz y amor.
Finalizado el conflicto, se procedió al desarme de la contra y reducción del Ejército. Miles de oficiales y reclutas fueron dados de baja. La mayoría de oficiales, sin mayor calificación profesional, tuvieron problemas de inserción a la vida económica y productiva del país, por lo que nuevamente se dio el amago de un tercer ciclo de violencia con la aparición de los rearmados, recontras, recompas y revueltos, este ultimo un extraño fenómeno de alianza entre desmovilizados de la contra y retirados del ejército, que amenazaban la estabilidad del gobierno de Violeta Barrios de Chamorro.
Mediante compensaciones económicas se frustraron dichos movimientos, pero en las altas esferas del poder político y militar, quedó la sensación del peligro que representaban estos sectores, pero sobre todo, que tuvieran pensamiento propio, por lo que surgieron las organizaciones, que antes que agruparlos los dividieron. Los asociaban para disociarlos. Los organizaban para mantenerlos desorganizados. Los pocos beneficios que fluyeron siempre eran para los dirigentes, lo que provocaba más división y nuevos grupos. Nunca se fortalecieron como gremio para poder demandar proyectos económicos, productivos, de vivienda y educativos. Los sucesivos gobiernos de la post guerra se coludieron con los mandos castrenses para evitar que los retirados surgieran como fuerza política organizada, ya que siempre fueron vistos como una amenaza a la estabilidad social y al estatus quo que se pretendía mantener incólume, pues este beneficiaba a las cúpulas de gobernantes y de la “oposición” dizque sandinista, devenida luego en orteguista.
El gobierno actual no ha sido la excepción. Desde antes de llegar al poder han sido los principales gestores de la división de este grupo de hombres y mujeres que dieron lo mejor de sus vidas por un ideal. Siempre han manipulado las necesidades de este sector para utilizarlos como grupos de choque en contra de los gobiernos anteriores. Por ser un año electoral decidieron comprar conciencias con pensiones de 1200 y 2400 córdobas, cuatro años y medio después de haber llegado al poder. Les han entregado algunas láminas de zinc y uno que otro bono productivo. La modalidad es la misma, carnetización partidaria, demostración de “Amor a Daniel” y garantía del voto el 6 de Noviembre próximo. Sin embargo, no se puede ocultar que muchos han muerto y no han contado con el apoyo de sus antiguos dirigentes, ni siquiera para proporcionarles un ataúd con que enterrarlos. Otros muchos padecen de graves enfermedades y no son atendidos con prontitud y la dignidad que se merecen. Han sido despreciados y rebajados por los comisarios políticos del partido en los territorios, una casta de verdaderos parásitos que hoy están donde están, por el sacrificio y la lucha de estos valientes soldados.
Son rechazados y marginados por una sociedad que los ve como parte de un pasado de dolor y sufrimiento, pero que, quiérase o no, son parte de la historia de este país, tan acostumbrada a los conflictos bélicos y al caudillismo militar y como tal, tienen el completo derecho de vivir una vida digna, sin mendicidades ni manipulaciones políticas. Pero los retirados deben de dar el primer paso para salir de tanto vivián, enquistados como tumores cancerosos en sus organizaciones gremiales y al servicio de los que detentan el poder. Deben exigir la dignidad que les corresponde y dejar de seguir siendo blanco de los políticos, quienes se los reparten en pedazos, a como han hecho con el otro sector de combatientes, la contra, pero esta es otra historia.  

sábado, 2 de julio de 2011

UN PROGRAMA DE GOBIERNO CONTRA LOS ANCIANOS, LOS JOVENES Y LAS MUJERES

Las constantes encuestas de opinión que se hacen en estos meses previos a las elecciones permiten conocer con meridiana claridad los principales problemas de los nicaragüenses, amén de informarnos de las simpatías electorales de los encuestados. Reiteradamente se plantea que dichos problemas residen en la falta de empleo, la pobreza, el costo de la vida, la inseguridad ciudadana, la corrupción gubernamental y la falta de democracia en el país entre los más importantes. Es sorprendente que estas dos últimas se ubiquen en los últimos lugares, cuando ambas son precisamente la fuente de todos los males que padecemos en nuestro empobrecido país. Es de esperarse que en los programas de gobierno que presenten los candidatos que participarán en la próxima contienda electoral se ataque la problemática antes mencionada, con propuestas consistentes, viables y creíbles para atraer el voto de los ciudadanos.
Las promesas de campaña para algunos, son solamente la venta de ilusiones a los incautos para alcanzar la meta dorada: El Poder. Poder para continuar pervirtiendo las instituciones y la institucionalidad del país. Poder para seguir demoliendo el Estado de Derecho que posibilita mantener a nuestra nación bajo la Ley de la Selva. Poder para proseguir con la acumulación enfermiza de riqueza a costa de la pobreza de la inmensa mayoría de la población. Poder para seguir repartiéndose el país como botín entre mafiosos. Poder por el poder mismo, como expresión viva y cruda de los complejos, temores o ínfulas de gente que vive alejada de la realidad en la que todos los demás mortales vivimos. No importa lo que se ofrezca, ni si se puede cumplir, ni siquiera si las condiciones actuales del país permiten hacer tanto con tan poco, lo que importa es llegar “arriba” o “mantenerse arriba” para continuar con el relajo o empezar uno nuevo.
El partido de gobierno, con un candidato ilegal, inconstitucional e ilegitimo pretende “mantenerse arriba”, ya que después de haber probado las mieles del poder después de 16 años de sequia, no está dispuesto a abandonarlo. Mieles que endulzan los cerca de Dos Mil Quinientos Millones de Dólares que ha dejado la ilegal privatización de la cooperación venezolana y que han convertido a la familia gobernante en una de las más poderosas, ya no solo del país, sino de Centroamérica. Luego de casi cinco años de haber sometido a Nicaragua al peor desastre institucional que la historia registra, le piden al pueblo que les dé el voto nuevamente, para seguir haciendo exactamente lo mismo o quizás todavía peor. Sin embargo, lo triste del asunto es que quieren convencer a la gente sencilla, al asalariado de a pie, al pueblo pobre, al campesino, a los retirados y desmovilizados, a los ancianos, a los jóvenes y a las amas de casa, de que la solución a los problemas son cinco años más de orteguismo.
En los cuatro años y medio de gobierno del Presidente Ortega, tres han sido los sectores que más han sufrido los embates de la llamada Segunda Etapa de la Revolución en su versión Cristiana, Solidaria y Socialista: los ancianos, los jóvenes y las mujeres. Los primeros han sido vejados y humillados por reclamar lo que por justicia les corresponde, una pensión reducida y digna de acuerdo a la cantidad de años cotizados, que aunque no sumen las 750 semanas de ley, sus precarias condiciones de vida, edad y estado de salud, ya no les permiten seguir cotizando mas. En cambio, los jerarcas del INSS, que deberían estar al servicio de quienes ponen el dinero en la institución con la sangre y el sudor de sus años de trabajo, se hacen los sordos y prefieren destinar el dinero a dudosos préstamos e inversiones urbanísticas, antes que beneficiar a los jubilados, verdaderos dueños del Seguro Social. En este caso, Justicia para los Ancianos: Cero!
En el caso de los jóvenes, el gobierno les ha hipotecado el futuro desde que llegó al poder, poniendo no solo en riesgo sus pretensiones de una vida profesional construida a base de estudio, sino que también ha puesto en peligro el futuro del país al fomentar la mediocridad en la enseñanza. Desde muy temprano se está politizando a los jóvenes de secundaria, sacándolos de sus aulas para marchar, semana tras semana, en compañía de los trabajadores del estado y bajo los símbolos partidarios del orteguismo. Se ha pretendido, en la práctica, crear un nuevo pensum académico de Revolución - Socialismo del Siglo XXI - Amor a Daniel - Lucha Callejera contra la Oligarquía no Orteguista  y Mas Amor a Daniel.
El fracaso está a la vista, como a la vista de todos estuvieron los resultados de los exámenes de admisión recién pasados de las Universidades públicas. Se está desplazando la meritocracia en la enseñanza por el activismo partidario y esto atenta contra el futuro de la nación y contra los jóvenes mismos que tendrán que aspirar a los empleos menos remunerados que ofrezca el mercado laboral o en el peor de los casos, les espera el triste destino de buscar fuera del país lo que se les negará en el propio, un trabajo digno.  Para variar, se les está recetando la pesada losa de empezar a cotizar 1500 semanas al Seguro Social a partir del próximo año, equivalentes a 30 años de trabajo, si para desgracia de todos, Ortega continúa en el poder. En este otro caso, Futuro para los Jóvenes: Cero!
Y las mujeres, supuestamente el blanco de atención priorizado del orteguismo en esta campaña electoral, han llevado la peor parte. Todos sabemos que son las mujeres, amas de casa la inmensa mayoría, quienes tienen que ingeniárselas para hacer que calce el presupuesto familiar en el hogar. Sin embargo, para ellas, el gobierno que pretende reelegirse ilegalmente, solamente les ha recetado golpe tras golpe a sus precarias economías. La canasta básica, según los datos oficiales del Instituto Nacional de Información de Desarrollo, INIDE, se encontraba en el mes de Abril de este año en C$ 9,454.26 y el promedio nacional del Salario Real para el mes de Febrero de este mismo año en C$ 1,467.70. Esto significa que para comprar una canasta básica de 53 productos las amas de casa necesitan 6.44 Salarios Reales.
No es necesario haber estudiado Economía o Administración de Empresas para entender que las mujeres de este país, trabajadoras, amas de casa y a veces sostén único, tienen que realizar verdaderos milagros para poder cubrir las necesidades más apremiantes de la familia. En la mayoría de los casos, algunas de estas no pueden ser atendidas y se posponen para cuando haya mejores tiempos. En este caso: Solidaridad para las Mujeres: Cero!
Tres sectores que están siendo enamorados por el orteguismo con la promesa, revestida con un lenguaje seudo religioso, de que las cosas en un continuado gobierno orteguista serán mejores. Ofrecen Buen Vivir, Bien Común y Multiplicación de los Panes, milagros que el pueblo pobre lo ha visto únicamente en la cúpula gobernante y sus allegados y no necesariamente por la vía correcta. El nicaragüense común y silvestre lleva cuatro años y medio de comer salteado y de vivir coyol quebrado coyol comido, como popularmente se dice y no está dispuesto a aguantar la misma receta cinco años más, porque como dice el viejo refrán: Hechos son Amores y no Buenas Razones.

sábado, 25 de junio de 2011

PETROLEO Y ENERGIA, UN VIEJO Y LUCRATIVO NEGOCIO

Corrían los años 80´s y Nicaragua enfrentaba el primer mandato del Presidente Ronald Reagan en los Estados Unidos, respaldado y sustentado por una plataforma ideológica de ultra derecha que encabezaba la Fundación Heritage, quienes no admitirían, bajo ninguna circunstancia, que se consolidara la Revolución Popular Sandinista, Revolución que había triunfado precisamente año y medio antes de su ascenso al poder. Atrás quedaban los intentos de Jimmy Carter por suavizar el proceso revolucionario, que amenazaba convertirse en una espina atravesada en el corazón mismo de Centro América, considerado desde siempre el traspatio norteamericano.
Fue Reagan quien ordenó el embargo comercial a nuestro país, al que se sumaron gustosos y solícitos, muchos gobiernos y gobernantes que se sentían traicionados por el rumbo a la izquierda, que muy notoriamente se advertía había tomado la Revolución. Un embargo que pretendía someter por hambre al país y obligaría a retomar el sendero democrático propuesto antes del 19 de Julio del 79 por los representantes de las nuevas autoridades impuestas luego de la victoria sobre el somocismo. Un embargo que, por una parte, se convertía en la principal amenaza de la estabilidad del gobierno, pero por otra y como siempre sucede, también en la oportunidad dorada de los mercaderes de las crisis, para hacer el negocio de sus vidas.
El bloqueo obligó a hacer mil y una peripecias a las autoridades del Gobierno Sandinista para tratar de, en el mejor de los casos, evadirlo y que la economía del país no se detuviera por la falta de insumos, repuestos, maquinarias, alimentos, pero sobre todo del petróleo, ese oro negro tan valioso hoy, como en aquellos tiempos aciagos de lucha, de sacrificios, de escasez y porque no decirlo, de heroísmo de miles y miles de nicaragüenses, que se las ingeniaban todos los días para sobrevivir en las peores condiciones que había tenido el país a través de su historia.
El embargo comercial impuesto demandó un complejo y elaborado proceso de intercambios y colaboración entre países socialistas y aun con países capitalistas, para lograr recibir los productos y efectuar el cambio o pago en especie o mediante el atrasado método de trueque, asumiendo compromisos de pago con terceros países, que a su vez tenían obligaciones con la Unión Soviética. En esta intrincada madeja internacional, Nicaragua podía pagar, por ejemplo, con el Algodón que antes se vendía a los Estados Unidos, a la Republica Democrática Alemana; con Tabaco, que ya no lo compraban los mismos Estados Unidos, a Bulgaria; El Café y Cacao, destinado a los refinados paladares Franceses y Suizos, podían destinarse a estos mismos mercados, pero a cuenta de Rumania. La carne, que antes iba al mercado norteamericano, se destinaba a México, países del Caribe y otros cercanos, a cuentas de un tercero que le adeudaba a la Unión Soviética. 
Notas contables iban y venían y en ese ajetreo constante de débitos y créditos del comercio internacional, comenzaron las geniales ideas de establecer oficinas especializadas para evadir el bloqueo. Se trataba de triangular afuera para evadir el embargo adentro. Aparecieron oficinas comerciales en Canadá, Panamá, México y en algunos países europeos, operando casi clandestinamente, fuera de las sedes diplomáticas pinoleras, para abrir la ruta de un supuesto comercio libre y digno que rompiera el bloqueo y trajera los productos tan necesarios para nuestra maltrecha economía.
El petróleo no fue la excepción, gran parte del crudo era suministrado por la URSS, pero ni este provenía en su totalidad de la Unión Soviética, ni todo el petróleo era recibido en crudo. Nacionalizado el comercio exterior, el comercio interior, la banca y las principales industrias estratégicas, la conducción revolucionaria decidió que la Refinería ESSO y el control de las estaciones de servicio no fueran tocadas, pero si lo fue el control de las importaciones, la comercialización del crudo y sus derivados. Las restricciones de distancia, tiempos de transporte, capacidad de almacenamiento y de refinado local tenían que ajustarse a las condiciones impuestas por el bloqueo, por lo tanto se requería recibir otros tipos de petróleos y traer directamente derivados ya refinados de otros países diferentes de la URSS y aquí entraba la famosa triangulación.
Se calcula en cifras cercanas a los 50 millones de barriles de petróleo los “triangulados” durante los años de revolución, que dejaron no pocas ganancias a los “trianguladores”, brillantes, esforzados, imaginativos y sacrificados compas, quienes después de la derrota electoral del 89 se convirtieron en la nueva oligarquía de la post guerra. Algunos ni siquiera se tomaron la molestia de regresar al país, simplemente siguieron con sus prósperos negocios, pero ya no como “trianguladores”, sino como elegantes empresarios. Se dice que algunos salieron tan vivarachos, que traicionando la confianza puesta en ellos, al decir del dicho popular, se comieron el mandado, dejando a sus patrones con un palmo de narices. Fueron muy pocos los que regresaron a continuar decente y tranquilamente sus vidas, alejados de tanto ajetreo comercial y financiero.
En la Nicaragua Cristiana, Solidaria y Socialista de hoy, la cosa es más sencilla. Ya no se necesita triangular, pues esto, además de riesgoso con tanto malandrín suelto, es innecesario y muy complicado. El nuevo Estado Revolucionario (en su II Etapa) que se instauró en el 2007, estableció reglas de juego diferentes. Ahora, por decreto o sin él, se ha privatizado la cooperación petrolera venezolana, en virtud de la cual, los 10 millones de barriles de petróleo que se importan exclusivamente por ALBANISA, dejan la nada despreciable cifra de al menos 450 millones de dólares anuales a sus privatizadores, ya que de acuerdo a lo pactado, se establece que la mitad se pague a 3 meses, el 25 % es donado y el restante 25 % se pague a 25 años.
Pero la cosa no para aquí. La misma empresa ha privatizado en su propio beneficio las plantas energéticas donadas por Venezuela y Taiwán. Al día de hoy estas tienen una capacidad instalada de 370 Mega Watts, los que en virtud del convenio entre el Ministerio de Energía y Minas, MEM, y la citada empresa, se le pagan a esta ultima la cantidad de 14.0352 dólares por kilowatt hora de potencia instalada, genere o no energía, esto por los primeros 7 años en calidad de “Recuperación de la Inversión” y lo mismo durante los próximos 8 años, estos ya en concepto de utilidades.
935 millones de dólares aproximadamente serán los Ingresos Brutos en los 15 años del convenio. Mejor Imposible, ya que el precio del Full Oil a utilizar les costará al menos el 50 % del  valor que tendrán que pagar el resto de las generadoras, ya que ellos son los únicos importadores y distribuidores del combustible.
En estas condiciones, la historia de las triangulaciones parece una vieja película de conspiraciones de la Guerra Fría. El pragmatismo en los negocios de la familia presidencial se impone, aunque esta venga revestida de una corrupción rampante, que ante la inmensa pobreza de los nicaragüenses resulta sencillamente asquerosa.

sábado, 18 de junio de 2011

REDUCCION DE LA POBREZA Y EL DESEMPLEO… DE LOS QUE ESTAN EN EL PODER

En los últimos días, dos noticias han contrastado en la Nicaragua de hoy, al decir de los gobernantes de turno, la Nicaragua Cristiana, Socialista y Solidaria. Una de ellas son los datos de reducción de la pobreza ofrecidos por la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global, FIDEG, cuyo presidente es el funcionario gubernamental en el Banco Central de Nicaragua, Dr. Alejandro Martínez Cuenca y en la que se destaca la disminución de la pobreza en las zonas rurales. De acuerdo al citado informe, 124, 900 personas salieron de las condiciones de pobreza general rural.
Es precisamente en  las zonas rurales en donde se han concentrado la mayoría de los programas de Seguridad Alimentaria financiados por la cooperación internacional, muchos de los cuales han sido despreciados por la soberbia gubernamental y la politiquería ciega de quienes se dicen salvadores de los pobres, abandonando el país y llevándose los tan necesarios recursos para la población más vulnerable. Es en estos territorios donde las condiciones de pobreza y pobreza extrema son altamente preocupantes y que se agravan debido a una serie de elementos entre los que se destacan: las condiciones climáticas negativas que en algunos casos afectan la cosecha campesina, la baja productividad de los factores productivos, núcleos familiares numerosos, atraso tecnológico, limitado acceso al crédito para la actividad agrícola, pocas condiciones para la comercialización de la producción campesina y la dificultad del transporte para sacar la producción, entre otras.
Resulta difícil creer que se haya reducido la pobreza en estos sectores, cuando las condiciones citadas anteriormente apenas han cambiado y los ingresos, de acuerdo a la evidencia que reflejan los programas y proyectos implementados en los municipios más pobres de las zonas rurales, no han tenido mayor variación por mucho que se quieran maquillar las cifras oficiales.
El gobierno ha implementado el programa Hambre Cero a través de la entrega de los Bonos Productivos Alimentarios, BPA, bajo una concepción partidista, excluyente y clientelista y esto no resuelve la inmensa pobreza en el campo, por mucho que los voceros del gobierno, asalariados o de oficio, pretendan hacérnoslo creer. Si tenés carnet del partido, tenés derecho al bono, por lo que se deduce que en el campo hay pobres VIP y pobres de segunda, en cuyo caso, serían los primeros los que han elevado el consumo y han salido, por consiguiente, de los limites de pobreza extrema y pobreza general.
Sería interesante conocer de parte del gobierno las cifras de cuanto de lo entregado todavía existe en manos de los beneficiarios originales, cuánto fue consumido ya (gallinas y cerdos) y cuántas vacas paridas o preñadas fueron vendidas, sin que se hayan cumplido los objetivos pretendidos. Muy probablemente se encontrarán con la misma información relacionada con las láminas de zinc en las zonas urbanas, entregadas sin más criterios que la filiación partidaria. Los verdaderos beneficiarios fueron los dueños de ferreterías y negocios de venta de materiales de construcción, quienes plata en mano, compraron láminas de zinc baratas, resolviendo algunas carencias inmediatas a los premiados, algunos realmente pobres y otros no tanto.
La otra noticia y que contrasta notablemente con la pobreza crónica del campo, es la apertura de un nuevo canal de televisión, que por increíble que parezca y sin rubor alguno, se anuncia con bombos y platillos que los propietarios son tres nóveles empresarios, hijos de la todopoderosa pareja presidencial. Asumimos que esto forma parte de las cifras de diminución del desempleo en nuestro país y que pronto formarán parte de las alegres estadísticas que nos anuncia cada vez y cuando el presidente Ortega, el presidente de los pobres no tan pobres de nuestro país.
Mientras los ricos – ricos se enriquecen mas y sus negocios florecen como hongos después del aguacero, los pobres – pobres salen por decreto de la pobreza. Con el 3 % de desempleo anunciado por el presidente, Nicaragua ha pasado a ser un país con pleno empleo, la aspiración de muchos países del primer mundo, con una base industrial desarrollada, PIB de varios miles de millones de dólares o euros, poseedores de una elevada base tecnológica y con una plataforma educativa e investigativa de primerísimo nivel. De acuerdo al discurso oficial, deberíamos de ser la envidia del resto de países del área, solo que afuera no abundan los tontos que se tragan todo lo que se dice en las comparecencias hechas ante audiencias cautivas y abusando de la paciencia de los televidentes.
Afuera saben, como miles de adentro también lo saben o lo intuyen, que una cosa son las cifras amañadas y acomodadas al gusto de los poderosos y otra cosa es la miseria que viven cientos de miles de nicaragüenses que habitan las zonas rurales, semi rurales y urbanas. Debe ser que es debido al descenso del desempleo que pregona alegremente el Presidente Ortega, que los índices de delincuencia, violencia y prostitución se han disparado en nuestro país. A menos de que esto se haya convertido en un hobby para los nicaragüenses, alguien nos quiere dar atol con el dedo.
Pretender hacer creer que las remesas han elevado el consumo de las familias y han mejorado el nivel de vida de quienes reciben dinero del exterior, es estar completamente ciegos y ajenos al drama que viven las familias, que han visto partir a uno o más de sus miembros para poder tener un empleo que garantice el sustento familiar, a costa de la desintegración de la familia, núcleo principal de nuestra sociedad.
Muy probablemente los negocios de la familia presidencial continuarán creciendo, hay dinero suficiente de la cooperación venezolana, privatizada ilegal e inmoralmente, para hacerlo, pero esto solamente es el reflejo de la prosperidad de quienes tienen el poder para enriquecerse, precisamente al amparo del poder que detentan. El resto del país, pobres y no pobres, continúa como invitado de piedra, viendo los toros de largo y unos pocos recogen las migajas que caen de la mesa de los glotones.
Esto sólo significa, que al igual que en los 45 años del somocismo, una familia que se rodea de parásitos, se enriquece a costa del erario público, mientras la mayoría de los nicaragüenses está condenada a pagar los abusos que se hacen en las alturas, tal a como sucedió con el desvío de los vehículos Lada que venían a cooperativas de transportistas aliados del orteguismo y fueron a parar al canal de televisión de los hijos del presidente; o como la brutal alza de la energía eléctrica anunciada por las autoridades gubernamentales, que como magos de feria, nos sacan el dinero de los bolsillos, nos lo prestan con intereses y tenemos que pagarlo en una factura eléctrica que cada día sube como la espuma, igual que los negocios de la familia presidencial; o como la anunciada reforma al Seguro Social, en la que los actuales jóvenes trabajadores y cotizantes de hoy, tendrán que jubilarse a los 65 años y cotizar el doble de lo que se cotiza actualmente, pasando de 750 semanas a 1500 semanas.
Mas Cristiano, Solidario y Socialista no se puede ser. A como dice el refrán popular, con amigos como estos, para qué queremos enemigos!

sábado, 11 de junio de 2011

EL MRS, OBSESION FATAL DEL ORTEGUISMO

Con las recientes medidas tomadas por el Consejo Supremo Electoral en contra de la Militante del MRS, Ana Margarita Vijil Gurdián, quien corría en las presentes elecciones nacionales como segunda candidata a suplente por la lista de la Alianza PLI en Managua, suplente precisamente de nuestro Presidente Nacional Enrique Sáenz, se confirma lo que desde hace muchos años viene siendo una constante por parte del orteguismo: la obsesión por destruir a cualquier costo al Movimiento Renovador Sandinista, no importando quien asuma el papel de sicario institucional, ya sea un partido político, una institución del Estado, un Juez o la policía misma.
Retrocediendo un poco en el tiempo, podríamos quizás descubrir algunas de las causas de tan malsana insidia, ya que esta historia de odio no es gratuita y es preciso entonces remontarse al año 1995, año en que culminó un proceso de revisión de la estrategia del sandinismo, estrategia que se necesitaba para adaptarse como partido derrotado en un escenario de post guerra, a las nuevas realidades que se presentaban e imponían en el país, luego de la derrota electoral de 1989 a manos de la UNO y su candidata Doña Violeta Barrios de Chamorro. Realidades que necesariamente había que analizar estratégicamente, sobre todo si se tomaba en cuenta la desaparición de los aliados naturales de la Revolución, consecuencia directa, a su vez, de la caída del campo socialista.
Un sector del sandinismo entendió esto con meridiana claridad y consecuentemente se preparó para los nuevos tiempos que soplaban en el país. Nuevos tiempos que para nada tenían que ver con las acusaciones de claudicaciones y amarres que se hacían antojadizamente. Otro sector, cuyo liderazgo lo ejercía el eterno Secretario General del partido Daniel Ortega, igual que hoy, se resistía a evolucionar, a entrar en un proceso de modernización que le facilitara distanciarse de lo que ya se advertía que construía con particular vehemencia, la continuidad del somocismo en su forma más simple, el tradicionalismo político.
1995 significó entonces la fractura del FSLN y el nacimiento del MRS con el Dr. Sergio Ramírez a la cabeza, pero sobre todo significó que con 32 diputados se formalizaran las reformas constitucionales que prohibían la reelección presidencial, algo que hasta ese momento no existía en la Constitución Política.  Ortega entendió que las reformas, sobre todo el Artículo 147, se habían hecho como un traje a su medida por parte del MRS y esta afrenta es algo que no perdona ni perdonará jamás.
Los 5 años subsiguientes vieron al MRS perder su personería jurídica por primera vez, entrar a la famosa Convergencia y luego recuperar la Personería Política arrebatada caprichosamente. Nuestra entrada a la Convergencia significó para unos un feo lunar en nuestro rostro y para otros la oportunidad de unir a las fuerzas de izquierda y cambiar el estado de cosas desde dentro del FSLN; un paso traumático para el partido, pero con el aliciente de no aceptar los halagos hechos por los orteguistas, acostumbrados a las promesas de “puestos” a los recién llegados, a la vieja usanza somocista.
Luego vino la denuncia y lucha en contra del Pacto entre Ortega y Alemán, en la que demostrábamos con hechos claros la claudicación del primero a los principios revolucionarios que, para guardar las apariencias ante sus bases, todavía se decían sustentar. Era el acomodo con quien representaba un gobierno corrupto y viciado, encabezado por una pandilla de facinerosos que saquearon al erario público a su gusto y antojo. Nada de eso importaba para el orteguismo, porque al mejor estilo de Maquiavelo, lo que importan son los fines y no los medios para alcanzarlos.
Llegaron las elecciones del 2006 y Herty encabezó la Alianza MRS, disputando las calles y el cariño de los miles y miles de sandinistas que, cansados de tanto desprestigio y desmanes, buscaban un nuevo norte político e ideológico. Fue la muerte de Herty lo que prácticamente aseguró la victoria de Daniel Ortega, de ahí la aprehensión de sus familiares y de gran parte de la población nicaragüense, al dictamen oficial de las causas del deceso. Con Mundo Jarquin asumiendo el relevo, obtuvimos más de 200 mil votos, con presencia organizada en todo el territorio, desplazando en muchos lugares al PLC como tercera fuerza política y con cinco diputados en la Asamblea Nacional.
El año 2008 nos sorprendió con la pérdida, por segunda vez, de nuestra Personería Jurídica a manos del Consejo Supremo Electoral y solicitada por el PLC, ahora en el papel de socio minoritario del pacto y sicario político del nuevo mandamás. Pretendieron que no participáramos en las elecciones municipales, sin embargo, la fortaleza de nuestro apoyo a quienes en los municipios podían derrotar a los candidatos del orteguismo, provocó el descomunal fraude de las elecciones municipales, fraude que cubre a Ortega y sus alcaldes fraudulentos hasta el día de hoy, bajo el manto de la ilegalidad y de la ilegitimidad.   
Estos últimos tres años y medio nos remite a una serie de eventos, que antes que amilanarlos, nos ha fortalecido en nuestra decisión de lucha en contra del pacto y del autoritarismo orteguista. La huelga de hambre de Dora María Téllez fue la respuesta digna al arrebato a nuestra Personería Jurídica y que le dio la vuelta al mundo como noticia de primera plana, desnudando el mito de que el FSLN es un partido de izquierda y revolucionario. Tuvieron, en León, que mandar a quemar el vehículo del presidente del partido Enrique Sáenz, pensando que a lo mejor con ese acto nos acobardaríamos. Como la presión tuvo el efecto contrario, vinieron los halagos. Dos millones de dólares, cargos en los poderes del estado y la devolución de la personería jurídica, por los votos de Enrique y Víctor Hugo para las Reformas Constitucionales.
Ante la negativa, ensañamiento contra Alberto Boshi, a quien han obligado junto a su familia a vivir un verdadero calvario, que antes que ablandarlo lo ha fortalecido en sus convicciones cristianas y revolucionarias, concitando el apoyo de toda la ciudadanía. Una vez más, el efecto contrario a lo esperado. Agresión a nuestro Presidente de Managua Ing. Javier Álvarez, precisamente en las afueras del Foro de Sao Pablo. La dizque izquierda apaleando a la izquierda en un foro de izquierda. Quien entiende esto?
El último acto de desesperación orteguista ha sido la inhibición de nuestra candidata a diputada Ana Margarita Vigil, dirigente joven, valiente y de gran capacidad política, virtudes que representan un verdadero peligro para las aspiraciones de Ortega en la próxima Asamblea Nacional. Pero también ha sido el mensaje claro de los enemigos de la democracia y del MRS que no habrá tregua. La respuesta continúa siendo la misma, Ni nos Vendemos ni nos Rendimos.
De cada golpe recibido hemos salido mucho más fortalecidos. Ante las traiciones y deserciones, más y mejores hombres y mujeres han continuado llegando. Ante cada agresión, más coraje, mas decisión, mas compromiso.
Ortega y el orteguismo no pudieron antes, tampoco podrán ahora.

sábado, 4 de junio de 2011

HABLO LA IGLESIA, MAS PROFETICA QUE NUNCA

El recién pasado martes 31 de Mayo, la Conferencia Episcopal de Nicaragua emitió la carta pastoral llamada El Magnificat: Una oración para tiempos nuevos, inspirada en esa poderosa oración que conocemos como La Magnífica, la oración por excelencia de María, el cántico de los tiempos mesiánicos, la oración de toda la Iglesia en todos los tiempos”. Una oración para todos “los fieles que se reconocían pobres, no sólo por su alejamiento de cualquier tipo de idolatría de la riqueza y del poder, sino también por la profunda humildad de su corazón, rechazando la tentación del orgullo y del miedo, abiertos a la irrupción de la gracia divina salvadora”. Una oración para enfrentar y vencer todos los peligros que acechan a causa del orgullo de los soberbios y la ambición malsana de los encumbrados que todos identificamos.
Ha sido tan poderosa La Magnifica, que no se ha salvado de las mundanas e irreverentes comparaciones que a través de la historia, el pueblo nicaragüense ha hecho. Durante el somocismo, portar el carnet del Partido Liberal Nacionalista (Somocista) era “andar La Magnífica”. Su poder era contra los controles de la Guardia Nacional y para garantizar que cualquier mortal podía ser atendido con preferencia en las instituciones públicas y tener prioridad a la hora de conseguir un “puesto” en el gobierno.
En la Nicaragua Cristiana, Socialista y Solidaria de hoy, 32 años después del supuesto fin del somocismo, el carnet express que entrega el partido de los Ortega – Murillo a todos los que prometen que van a votar en la casilla 2, se ha convertido en “La Magnífica” de estos duros tiempos. Su poder es contra las multas de tránsito, garantiza un trabajo en el estado, con la venia del comisario político del barrio o de la comarca se puede acceder a algunas láminas de zinc, una vaquita, uno que otro chanchito y algunas gallinitas y con mucha suerte hasta una casita para el pueblo, con antena de TV satelital incluida. Hay más variedad que la de Somoza, producto de la modernidad de los tiempos, pero el concepto es el mismo: La Magnifica protege y para ser ciudadano de primera en este mundo terrenal, hay que andarla a mano. No se sabe cuándo se va a necesitar.
Nuestros obispos con su contundente carta pastoral del 31 de Mayo, rescatan del manoseo mundano una Magnífica Oración, para ofrecer en esta época de tinieblas, luz a los nicaragüenses, que se debaten entre la incertidumbre, el temor y la desesperanza.  Ellos están conscientes del sufrimiento del pueblo más desamparado, que transita miserablemente  entre la pobreza y la miseria; de los cientos de miles que no tienen un trabajo digno para llevar el sustento a sus hogares; de aquellos que tienen que sacrificar la propia dignidad en marchas y rotondas, para poder mantener un empleo, el que de acuerdo a nuestra Constitución Política, tienen legitimo derecho; de todos los que tienen que emigrar fuera del país para buscar lo que se les niega en el propio, dejando atrás hogar, familia, esposa e hijos.
Pero tampoco nuestros obispos han estado ajenos a las acechanzas de los poderosos, que tanto ayer como ahora y desde las sombras del poder han conspirado y conspiran en contra de la iglesia. Ayer, fueron los bombazos en las iglesias para amedrentar a los líderes religiosos. Hoy, más refinados, los malvados lo han expresado claramente en el documento Hermandad Revolucionaria: Socialismo del Siglo XXI, cuando manifiestan con singular cinismo en una de las “Acciones para Garantizar el Poder Revolucionario. Fortalecer nuestra posición de fuerza contra la iglesia católica oficialista: Resaltando la figura del Cardenal Miquel Obando y Bravo, como símbolo de nuestra alianza con la iglesia que apoya al Gobierno de Reconciliación, Paz y Unidad Nacional. En este momento son decisivos los aportes de los miembros de la Convergencia Nacional y algunos sectores adversos pero actualmente nuestros aliados: La Resistencia Nicaragüense, Pastores Evangélicos, Desmovilizados, Personalidades Notables y otros”.
El fortalecimiento de las posiciones de fuerza no se ha hecho esperar en el gobierno cristiano del Presidente Ortega y su Primerísima Dama, Rosario Murillo. Estos han advertido con justificada preocupación, que la influencia y el liderazgo de los guías espirituales de los católicos nicaragüenses se ha fortalecido y lo peor es que estos no están en la acera del gobierno. Primero, fue el caso del famoso “Hacker de Lujo”, a través de la filtración provocada por ellos mismos, de un documento en donde acusaban a algunos obispos de caer en las tentaciones del sexo, el licor y el dinero fácil.
Luego se montaron en el secuestro de la Virgen Santísima, para colocarlas en la forma y lugares escogidos por la Sacerdotisa del Sincretismo Religioso en el que quieren meternos a todos los nicaragüenses.  Después fue el panfleto “El Pijaso”, editado en el FISE por el segundo del Cardenal Obando en la Comisión de Paz y Verificación, Nelson Artola, en donde los ataques a los obispos se hacen con exceso de vulgaridad y grosería.
Posteriormente, se decidieron por medidas de fuerza más directas y quisieron callar la voz firme y comprometida de Monseñor Silvio Báez, fingiendo un robo a su residencia por dos hombres armados, armados para qué? Sin embargo, nada ha apartado a los obispos de su misión profética al lado de los más sufridos. Ni los halagos, ni las presiones, ni las amenazas. Saben que no están solos, que el pueblo entero los acompaña en el peligroso camino que han decidido emprender.
En estos tiempos difíciles que vivimos, en los que se necesita la guía y orientación de líderes valientes, el Espíritu Santo ha iluminado a nuestros obispos quienes han manifestado que, inspirados en la oración, permitimos misteriosamente que la fuerza del Señor Resucitado fecunde y cambie la historia, nos hacemos eco de las aspiraciones de paz y justicia de todo nuestro pueblo y sobre todo tomamos conciencia de nuestra propia responsabilidad en el cambio social”.
Los dirigentes espirituales de toda la grey católica nicaragüense no están ajenos al clamor del pueblo y contrario a lo que desde las alturas del poder suponen, están al lado de quienes confían en que las oraciones serán escuchadas por nuestro Señor, ya que  Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos”.
Los que tengan oídos para oír, que oigan…

sábado, 28 de mayo de 2011

MITO 5: DANIEL ORTEGA ES INVENCIBLE Y “YA GANÓ” LAS ELECCIONES

La estrategia del orteguismo se ha planteado un objetivo fundamental, ganar con mayoría abrumadora las elecciones nacionales del próximo 6 de Noviembre. Esto les permitiría, además de agenciarse el Ejecutivo, garantizar un mínimo de 56 diputados en la próxima Asamblea Nacional, a fin de poder hacer los cambios “profundos” que desde ya han delineado, cambio de sistema de gobierno entre ellos, para “Asegurar no entregar el poder hasta después de tres mandatos continuos del sandinismo. Es decir después de 15 años de gobierno revolucionario”.

Si algo hay que reconocerles, es que nada de lo que están haciendo es a escondidas y los pasos encaminados a cumplir sus objetivos lo están desarrollando a vista y paciencia de todos los nicaragüenses, muchos de los cuales contemplan impotentes y con rabia oculta la prepotencia y el avasallamiento característicos de quienes se creen dueños absolutos del país. Otros los observan con silencio cómplice y otros mas, pretenden no darse cuenta de lo que pasa pero están totalmente conscientes de ello. La idea final es crear y sostener en el subconsciente de la población el mito de la invencibilidad del Presidente Ortega, mismo que apunta a desmotivar y desmovilizar a los nicaragüenses, bajo el supuesto de que nada de lo que haga la oposición y quienes lo adversan, pertenezcan o no a partidos políticos, podrá revertir el triunfo inevitable del gallo ennavajado en su nueva versión recargada y corregida: Gallo Cristiano, Solidario y Socialista. Habrá 2 millones de nuevos militantes - carnet - express para garantizarlo.

Son tres los pilares con que pretenden sostener y mantener este mito, los que están claramente definidos en el documento “Hermandad Revolucionaria: Socialismo del Siglo XXI”. El primero de ellos es lograr la hegemonía y control de los poderes del estado, con el fin de asegurar la impunidad de todas las acciones que han realizado.  Con gran éxito han logrado cooptar la Asamblea Nacional manteniendo vivo el pacto entre Ortega y Alemán, comprando a precio de saldo a diputados electos en casillas opositoras al orteguismo, halagando a unos y presionando a otros.

La Corte Suprema de Justicia, dividida en dos bancadas una de las cuales aduce que la “calle está dura” como escudo protector a su complicidad, ha sido neutralizada y reducida a su mínima expresión de legitimidad y legalidad constitucional. Sus magistrados se han encargado de despejar el camino a la ilegal candidatura de Daniel Ortega. El Consejo Supremo Electoral, sufrió una transformación simbiótica, ya que de tener inicialmente dos bancadas en su composición, pasó a ser una sola, con el consiguiente parasitismo voluntario de una de ellas. Este poder del Estado goza del rechazo mayoritario de la población nicaragüense, pero se mantiene contra viento y marea por ser la garantía de la pretendida nueva victoria del Comandante el próximo 6 de Noviembre. Otros poderes han pasado a convertirse en verdaderas caricaturas de instituciones, tales como la Fiscalía General de la Republica, la Contraloría General de la Republica y la Procuraduría de los Derechos Humanos. De manera general se puede decir que en lo relacionado a las instituciones y poderes del estado, el trabajo está hecho y con excelentes calificaciones.

El segundo pilar es mostrar permanentemente el músculo partidario, para que el pueblo asuma como cierta la existencia de los famosos 2 millones de militantes y de paso evitar cualquier manifestación de protesta de la oposición. La experiencia de las marchas azul y blanco del pasado se convirtieron en un trauma para el orteguismo, debido a la sensación de reagrupamiento de las fuerzas de la oposición sobre demandas claras de democracia y libertad, lo que dejaría un sabor de disputa legítima de las calles, a como sucede en la Venezuela Chavista, lo que el orteguismo no estaría dispuesto a permitir. Perder las calles es asumir que el pueblo perdió el miedo y perder el miedo equivaldría a perder el poder. La solución más práctica ha sido sacar a desfilar permanentemente y en contra de su voluntad a los trabajadores del estado y alcaldías, estudiantes de secundaria y beneficiarios de los programas gubernamentales, con los que pretenden adueñarse de las calles y mantener intimidada a la población.

El tercer pilar del proyecto lo constituye el uso prebendario y partidista de los programas considerados emblemáticos de la Administración Ortega: Hambre Cero, Usura Cero y Casas para el Pueblo entre los más importantes. Sobre estos pretenden hacer descansar el atractivo del ilegal continuismo del candidato – presidente y el apoyo de los más pobres a su ilegitima reelección, en base a la compra de conciencia. El claro mensaje es que si gana Daniel, vendrán más. En el primer año entregaron un sinnúmero de beneficios de dichos programas a las bases liberales con el objetivo de sumar adeptos fuera de sus filas. Muy pronto se dieron cuenta de que estas se diferencian en mucho a buena parte de sus liderazgos, ya que tomaron lo que les llevaron, pero ni respaldan al gobierno ni se carnetizaron, por lo que a partir del segundo año decidieron regresar a sus propios activistas y fortalecer su base natural de votos. En resumen, Crecimiento Cero.

El efecto de todo esto es más psicológico que real y está dirigido a dejar sentada en la población la idea de que Ortega ya ganó las elecciones, que se avecina un gran fraude para las próximas elecciones, en las que vote quien vote, el triunfo electoral será de Daniel Ortega, pues entre otras cosas, quienes cuentan los votos están bajo su absoluto y total dominio.  Sin embargo, la última encuesta dada a conocer por la empresa Cid Gallup va dejando las cosas poco a poco en su lugar. Ortega, a pesar de los millones de dólares invertidos en su campaña electoral, que inició desde Enero del 2007, con la demagogia que le caracteriza y con todos los recursos del estado, arrancó, al igual que en las tres derrotas anteriores, con una intención de votos arriba del 45 % y a medida que se acercan los comicios, viene decayendo y acomodándose a su techo histórico del 38 %. Ha sido la historia de su vida y esta vez no parece que será diferente, por mucho que se esfuercen en dar la sensación de invencibilidad a su inconstitucional candidatura y su socio del pacto pretenda ponerle, nuevamente, las cosas suaves para que se reelija.

El pueblo debe de tenerlo bien claro, Ortega no es invencible y solo el abstencionismo podrá darle la victoria. El confía y promueve que la gente no salga a votar masivamente el próximo 6 de Noviembre, ya que en las anteriores elecciones a pesar de haber varias opciones para votar, el pueblo siempre lo derrotó. La población nicaragüense ansiaba un cambio y el mensaje fue inequívoco. Hoy, sin guerra, con una enorme ayuda económica jamás tenida por gobierno alguno y con el total apoyo internacional con que empezó su gobierno, no ha hecho nada diferente a lo que hizo en el pasado, por lo que está recogiendo los mismos fracasos a los que nos tiene acostumbrados, fracasos que desgraciadamente siempre los paga el pueblo.

sábado, 21 de mayo de 2011

MITO 4: NICARAGUA VIVE LA SEGUNDA ETAPA DE LA REVOLUCION, BAJO UN MODELO CRISTIANO, SOLIDARIO Y SOCIALISTA

Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda en la Alemania Nazi y conocido por sus dotes de excelente comunicador, gran cinismo y capacidad de convencimiento, elaboró un Decálogo que al día de hoy, líderes de muchos países, el nuestro no es la excepción, lo utilizan al pie de la letra como método eficaz para trasladar las únicas voces que desean que escuche la población. La función del Ministro Goebbels era subordinar y controlar todos los medios y mecanismos de comunicación, incluido el arte, la literatura y el cine, con el objetivo de ensalzar en el pueblo alemán los sentimientos nacionalistas, de orgullo racial, promover el odio y convencer a las masas de todo aquello que le conviniera al gobierno de Adolfo Hitler.  
Luego del ascenso al poder del Presidente Ortega en enero de 2007, el Decálogo Goebbeliano ha sido el método cotidiano para trasladar el mensaje que conviene e interesa a la cúpula que dirige el país, al extremo que desde sus primeros días, la Primera Dama de la República y Coordinadora del Concejo de Comunicación y Ciudadanía del Gobierno, manifestó a todos sus subordinados la expresa prohibición de relacionarse con los medios de comunicación que no estaban bajo su control absoluto, los medios de la derecha según sus palabras, para evitar la “contaminación” de la información que debía llegar a la ciudadanía.
La idea era establecer una línea de comunicación única, uniforme y vertical, privilegiando el Principio de Orquestación del mentado Decálogo, el cual plantea que  La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De esto se deriva aquella famosa frase de que: “Una mentira repetida mil veces, acaba por convertirse en verdad”.
Fiel a esta idea, primero nos quisieron vender que en Nicaragua teníamos al líder latinoamericano y mundial, redentor de los pobres de la tierra: Daniel Ortega, el Presidente de los Pobres, El Pueblo Presidente, al mejor estilo de Benito Mussolini, “Il Ducce”, como una premonición de lo que vendría después, lo cual no tardó en llegar, siempre a través de los mega rótulos: Daniel Ortega era la continuidad histórica de Sandino, el enlace vital entre el General de Hombres Libres a la cabeza del Ejercito Defensor de la Soberanía Nacional y el FSLN, desconociendo y desapareciendo por completo a Carlos Fonseca. De repente nos desayunamos con que después de Andrés Castro, Rubén Darío y Sandino, existía un cuarto prócer de no se sabe qué, pero al igual que el omnipotente y “Supremo Gran Líder Coreano”, Kim Il Sun, nos lo encontrábamos dirigiendo y combatiendo en todos los frentes de guerra abiertos durante la lucha contra Somoza.
Era la consolidación, a través del hábil manejo de la mentira repetida miles de veces en las carreteras y entradas de todas las ciudades de Nicaragua, de un liderazgo único, que se desembarazaba de una vez y para siempre, de los viejos rivales de lo que alguna vez se llamó Dirección Nacional y que, pernoctando bajo su sombra, mantenían la esperanza de ser sus relevos lógicos y naturales. Un liderazgo que se requería construir de manera urgente para montar la siguiente mentira, dirigida fundamentalmente a los acólitos de la secta orteguista: A partir del 2007, se vive y construye la Segunda Etapa de la Revolución iniciada en 1979, sin solución de continuidad y que se forja a través del “Nuevo” Modelo de Sociedad, la Nicaragua Cristiana, Solidaria y Socialista.
Un modelo que descansa en tres ejes estratégicos: En primer lugar, en la necesidad urgente de conservar el poder, a costa de lo que sea, por lo menos 15 años, tiempo que se estima suficiente, según su ideóloga, para la construcción irreversible de la “nueva ciudadanía sandinista”, ciudadanía que tendría como punto de partida los 2 millones de nuevos Militantes Carnet Express que se han fijado como meta para forjar la mayoría electoral que garantice la victoria.
En segundo lugar y garantizando una mayoría parlamentaria de al menos 56 diputados en las próximas elecciones nacionales del 6 de Noviembre, elaborar una nueva Constitución Política, en donde “se reformen todos los poderes del Estado, restándole y quitándole completamente las cuotas de poder a los liberales” según los lineamientos del documento Socialismo del Siglo XXI, Hermandad Revolucionaria. En tercer lugar, garantizar que las Fuerzas Armadas apoyen el proyecto “Haciéndolos comprender que de esa manera están asegurando y protegiendo los intereses del pueblo y sus inversiones e intereses entre hermanos sandinista revolucionarios”, de acuerdo al mismo documento citado anteriormente.
Sin embargo, los hechos hablan mejor que mil palabras. Detrás de todo este proyecto falso e hipócrita, se esconden las verdaderas dos motivaciones que han dado lugar a esta hemorragia seudo revolucionaria revestida con un burdo disfraz cristiano, solidario y socialista.  Una de ellas y la más importante, la obsesión por el dinero, cuya fuente primaria proviene de la privatización de la multimillonaria  cooperación venezolana; y la otra, las ansias de poder por el poder mismo y que garantiza la primera. Dinero y Poder, lo que ha movido al mundo desde tiempos inmemoriales, pero sobre todo a gobernantes inescrupulosos que no se admiten pobres y alejados del gobierno. 
No hay tal Segunda Etapa de la Revolución, por que no se ha cambiado el sistema neo liberal heredado de los gobiernos anteriores. Este gobierno es una continuidad, con mejor aplicación y esmero, que los famosos 16 años juntos, certificado con notas sobresalientes por los organismos internacionales, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
Tampoco hay modelo Cristiano, pues como lo ha denunciado la Conferencia Episcopal, se usa y abusa del término para pervertirlo y engañar a la población creyente más sencilla. No es Solidario, a menos que se pretenda hacernos creer que el enriquecimiento ilícito, la corrupción, las coimas, el tráfico de influencias para hacer dinero rápido y fácil, debemos entenderlo como la colaboración mutua y humanitaria entre los viejos pobres de ayer para convertirse en los nuevos ricos de hoy. Y tampoco es Socialista, ya que entregar las migajas del festín en la forma de laminas de zinc, chanchos, gallinas, vacas, bonos de la misericordia y que deja por fuera de la repartición el grueso de las multi millonarias petro ganancias, ni establece la propiedad colectiva de los medios de producción, ni desaparece la propiedad privada de los bienes de capital, el fundamento del sistema socialista.
En resumen, una mentira empujando a otra y esta a otras más, para ocultar lo que verdaderamente se esconde tras las mascaras del baile: un proyecto totalitario, autocrático y dictatorial, con el dinero como único dios y subido en el lomo de los tontos que todavía creen en santos que orinan.

miércoles, 18 de mayo de 2011

116 AÑOS DESPUES, SANDINO VIVE EN EL MRS!

Hoy miércoles 18 de Mayo se cumplen 116 años del natalicio de Augusto Nicolás Calderón Sandino, quien años más tarde sería conocido como Augusto Cesar Sandino, el General Sandino, El Héroe de las Segovias, ejemplo de dignidad y máximo defensor de la Soberanía Nacional. Nació Sandino en un pueblito de la zona suroccidental de Nicaragua, Niquinohomo, Departamento de Masaya, el 18 de Mayo de 1895. Hijo ilegítimo, como se decía en aquellos tiempos de atraso, de una empleada doméstica, Margarita Calderón y Gregorio Sandino, un cafetalero y comerciante.

Desde muy niño conoció la dureza del trabajo del campo, ya que tuvo que acompañar a su madre a los cortes de café en las haciendas de la zona del pacifico. Era la época en que los cortadores se trasladaban de finca en finca, como jornaleros de temporada. Ahora el café, otro día el algodón, otros las frutas. Lo que fuera, por duro que fuera, con tal de llevar el sustento, con la dignidad de madre soltera que desea lo mejor para su pequeño hijo, dignidad que muy seguramente fue de los primeros buenos ejemplos que aprendió de su progenitora.

Fue al arribar a los 17 años, cuando le tocó vivir un episodio que lo marcaría de por vida, al presenciar el cadáver del General Benjamín Zeledón tirado en una carreta para ser sepultado en Catarina, pueblo vecino de su natal Niquinohomo. El Patriota Zeledón caía en combate un 4 de Octubre, defendiendo los cerros de El Coyotepe y La Barranca y formando parte de la sublevación en contra del presidente Adolfo Díaz, títere impuesto por la intervención norteamericana en nuestro país.

A los 21 años de edad, inició un periplo que lo llevó a trabajar en las bananeras de Costa Rica, Honduras y Guatemala, evocando quizás los duros días de su niñez en las plantaciones cafetaleras y finalmente recala en México, donde  toma contacto con líderes sindicales y dirigentes socialistas de la clase obrera que laboraban en las empresas petroleras del país del norte. Iba a ser este su principal fundamento teórico para lo que vendría poco tiempo después. Y ese tiempo llegó en 1925, cuando Nicaragua se desangraba en luchas intestinas por los grupos políticos que se disputaban, cual carroñeros, el poder. Chamorro derrocaba a Solórzano. Los yanquis derrocaban a Chamorro y ponían en su lugar al conservador Adolfo Díaz. Daba inicio entonces a la guerra constitucionalista entre liberales y conservadores, que desembocaría en la segunda intervención norteamericana en nuestra patria.

Sandino, incorporado a las filas liberales al mando de su vecino de Masatepe, José María Moncada, lucha en contra de los conservadores, hasta que este último claudica presionado por la amenaza de la invasión del ejército americano y decide unilateralmente desarmar a sus tropas, ante la promesa de ser presidente de Nicaragua. Halagos y traición, una combinación que se convertiría en la constante del atrasado tradicionalismo político que se conserva intacto hasta el día de hoy en nuestro país. Sandino no entró en el juego y decide seguir la lucha por cuenta propia y advierte a los vendidos: “Yo no estoy dispuesto a entregar mis armas en caso de que todos lo hagan. Yo me haré morir con los pocos que me acompañan porque es preferible hacernos morir como rebeldes y no vivir como esclavos”. 

Luego de 6 años de heroica y desigual lucha en contra el ejército interventor y sus aliados nacionales, lucha que dio inicio un 12 de Mayo de 1927, Sandino, el General de Hombres Libres, logra el retiro de las tropas norteamericanas un 1 de enero del año 1933. Tardaría un año y un mes después de la derrota del invasor, para que el primero de los Somozas, Anastasio “Tacho” Somoza García, lo asesinara impunemente junto a los Generales Francisco Estrada y Juan Pablo Umanzor. Horas antes había sido asesinado el hermano del Héroe, Sócrates Sandino. A la matanza sobrevivió el Coronel Santos López, a la postre hilo conductor y enlace vital, entre la generación de Sandino y la generación de Carlos Fonseca, fundador y guía del FSLN.

Paralelamente, un 21 de Mayo, el Movimiento Renovador Sandinista, MRS, cumple 16 años de vida en el espectro político nacional. Se fundaba, precisamente tres días después de que el General Sandino cumplía 100 años de su nacimiento. Corría el año 1995, sin embargo, los antecedentes del nacimiento oficial del MRS se remontan a varios años atrás, siendo quizás la derrota electoral de 1990, el hito que marca el destino de un grupo de sandinistas, cuyo pensamiento crítico y visión estratégica, moldearía lo que cinco años más tarde vería luz como un partido, que a través de su relativamente corta vida política, ha dado a la población nicaragüense muestras fehacientes de responsabilidad, capacidad, entereza, madurez y valentía, valores muy escasos en gran parte de la clase política actual.
Un partido que exhibía como carta de presentación un Programa para salir adelante como país. Un partido que hacia suyo el verdadero legado de Sandino de Patria y Libertad, de Dignidad y Soberanía Nacional. Un partido que propugnaba por los valores de equidad y justicia social, solidaridad, transparencia y honestidad política. Un partido sin caudillos. Un partido que se conserva fresco con sus credenciales de Izquierda, Democrático y Sandinista.

A 116 años de su nacimiento, Sandino desde la inmortalidad de su ejemplo, observa atento y vigilante los caminos que han tomado quienes se proclaman sus legítimos herederos. Por una parte, el FSLN, devenido con el tiempo en una secta fundamentalista dominada por el orteguismo y por otra, el MRS, un partido que construye su propia historia señalando hacia el futuro.

Unos abrazando la corrupción y el autoritarismo. Destruyendo los cimientos de la Republica, dinamitando la Institucionalidad y el Estado de Derecho.  Pervirtiendo la política, mediante pactos y componendas. Parasitando en las instituciones públicas, enriqueciéndose a costa del estado. Sin proyecto y sin futuro.

Otros, luchando por dignificar la función de los servidores públicos. Combatiendo las lacras del tradicionalismo político heredado de los asesinos del héroe. Trabajando por construir un mejor país, que brinde oportunidades para todos, con justicia y equidad social. Rescatando la democracia y el derecho de todos a expresarse libremente. Con un proyecto de futuro. Con la mirada y la frente en alto.

A 116 años de su nacimiento, Sandino se resiste a endosar su majestuosa figura a los impostores, que sin un proyecto viable y creíble,  lo obligan a presidir la fanfarria gubernamental, difuminado y desde la sombra de los gigantescos rótulos, en los que es casi un escolta de los verdaderos dueños de la feria, los fundadores de una falsa e hipócrita Nicaragua Cristiana, Solidaria y Socialista. Los que han renegado de Carlos Fonseca, el hijo pródigo del General Sandino.

Por eso, a 116 años de su natalicio y con la inmortalidad de su ejemplo de Patria y Libertad, de Dignidad y Soberanía Nacional, los verdaderos sandinistas 16 años despues, continuamos diciendo y con la voz cada vez más en alto:

Sandino Vive,  La Lucha Sigue!

sábado, 14 de mayo de 2011

MITO 3: EL ORTEGUISMO ES MAYORIA ENTRE LA POBLACION NICARAGÜENSE

A partir del triunfo electoral del Presidente Ortega en las elecciones nacionales del 2006, consistentemente se ha venido desarrollando una campaña mediática por parte de los ideólogos del orteguismo, para hacer creer y dar la sensación que son mayoría, no solamente entre los ciudadanos aptos para votar, sino entre la totalidad de la población nicaragüense. Evidentemente, la estrategia apunta a desmovilizar a los votantes que eventualmente participarán en la contienda del próximo 6 de Noviembre, bajo la premisa de que después de asumir el poder en Enero del 2007, una nueva mayoría se ha consolidado en el espectro político y social nicaragüense bajo la égida de Ortega, el que asume representar a los pobres de nuestro país, quienes efectivamente han sido mayoría desde tiempos inmemoriales.
De acuerdo a los datos oficiales, la pobreza en Nicaragua es del 42,5 por ciento, mientras que la pobreza extrema es del 14,6 por ciento. Se consideran pobres en Nicaragua a quienes viven con 2,08 dólares al día y pobres extremos a los que viven con 1,08 dólares por día. En números concretos y según las cifras anteriores, los pobres en nuestro país suman 2,472,097 habitantes, de los cuales 849,238 ciudadanos se encuentran en condiciones de pobreza extrema si consideramos que la población total es de 5,816,700 habitantes, según el último informe del Banco Central. Si asumimos como verdadero el Mito 2, de que Daniel Ortega es el Presidente de los Pobres de Nicaragua, todas las elecciones  anteriores las debió haber ganado por abrumadora mayoría, lo cual demuestra una vez más, que una cosa es el discurso populista, mentiroso y otra la realidad que se sustenta con cifras y hechos concretos que no admiten torpes manipulaciones. Y si no veamos.
En 1984, cuando se realizó la primera elección presidencial, el entonces Coordinador de la Junta de Gobierno obtuvo 735,962 votos de 1,098,943 votos validos, lo que equivalió al 67 % del sufragio electoral. Sin embargo, el total de ciudadanos inscritos para estas elecciones fueron 1,551,597 por lo que los votos obtenidos por el FSLN representaron realmente el 47 %. Recordemos que fue una elección casi sin oposición y en plena guerra civil.
En las elecciones de 1989, el FSLN obtuvo 580,008 votos, una reducción de 155,954 votos en relación a las elecciones del 84. Esto representó el 40.82 % del total de los votos válidos que fueron 1,420,544. El total de inscritos fueron 1,752,088 nicaragüenses, por lo que el porcentaje obtenido realmente fue el 33 %. Fue el año de la victoria de Violeta Barrios de Chamorro y el inicio de los sucesivos gobiernos de abajo, en medio y de al lado del Gallo Ennavajado. 
Para las elecciones de 1996, el naciente orteguismo obtuvo 665,142 votos, habiendo incrementado 85,134 votos respecto a la votación anterior. Esto le significó el 37.8 % del sufragio electoral ya que los votos validos en esa elección fueron 1,757,775. Sin embargo, el total de inscritos fueron 2,421,067 ciudadanos, dejándolo en realidad en el 27 % del porcentaje electoral. Fue su segunda derrota al hilo, esta vez a manos del ex alcalde de Managua, Arnoldo Alemán, quien pocos años después se convertiría en su mejor aliado para volver al poder.
Las elecciones del 2001 representaron para Ortega uno de los mejores momentos de su prolongada carrera política, ya que logró 895,666 de 2,117,180 votos validos,  para un 42.3 %, el más alto en toda su historia post revolucionaria. No obstante, el total de inscritos para esta elección fue de 2,895,890 votantes, lo que significó que realmente obtuvo el 30.9 % de los votos. Fue el año del debut de la famosa Convergencia, que representó para el orteguismo un aumento de 230,524 votos comparado con la elección anterior. Por tercera vez caía derrotado, ahora a manos de Enrique Bolaños y fue durante este gobierno que sacó lo mejor de su repertorio conspirativo, inspirado en las más puras lecciones de Nicolás de Maquiavelo. Pactó con Bolaños. Encarceló a Alemán. Rompió con Bolaños. Excarceló y re pactó con Alemán. Sometió a Bolaños y mantuvo al filo de la cárcel a Alemán. 
Llegamos finalmente a las elecciones del 2006, año del tan ansiado triunfo electoral luego de sus tres intentos fallidos anteriores. En estas elecciones el orteguismo obtuvo 918,764 de 2,438,908 votos validos, para un 37.8 %. Apenas incrementó en 23,098 votos respecto a los obtenidos en el 2001. En relación al total de inscritos, 3,665,133 ciudadanos, su porcentaje electoral fue en realidad del 25 %. Todavía se espera, cuatro años y medio después, que el Consejo Supremo Electoral de a conocer el 8 % de los votos que no han sido reportados, lo que podría significar que el porcentaje alcanzado por el orteguismo se reduzca aun mas.
Como se puede apreciar, Daniel Ortega y el orteguismo están muy lejos de ser mayoría entre los nicaragüenses y a como se demuestra con cifras oficiales, en las elecciones pasadas tuvo un incremento paupérrimo de votantes, convencidos o inocentes creyentes del beneficio que podía traer al país su gobierno. Las causas del triunfo electoral del 2006, aparte del oprobioso “Pacto de los Mengalos” suscrito entre los caudillos Ortega y Alemán, también hay que ubicarlas en la desidia de los nicaragüenses en ir a depositar su voto y mantener con vida el sistema democrático alcanzado en 1990.
El abstencionismo se ha venido incrementando consistentemente en nuestro país, por lo que la culpa de que Ortega esté en el poder y pretenda reelegirse de manera inconstitucional e ilegal, además de Alemán, es también de los que se ausentan a los procesos electorales por las razones que sean. En 1990 el abstencionismo fue del 13.77 %. En las elecciones de 1996 aumentó al 23.61 %. Durante los comicios del 2001 alcanzó el 26.81 % y para las elecciones del 2006 se ubicó en el 33.16 %. En esta ultima, prácticamente un tercio del total de los votantes se quedó tranquilamente en sus casas y es muy probable que durante estos años de desgobierno danielista renieguen de Ortega, de la oposición, de la carestía de la vida, de la conculcación de las libertades ciudadanas, de la pérdida de la institucionalidad y el estado de derecho, del desempleo y de la corrupción gubernamental. Ojala y se den cuenta que ellos también tienen parte de culpa de este desastre de gobierno y no vuelvan a cometer el mismo error.
El mejor escenario para el Presidente Daniel Ortega en las elecciones del próximo 6 de Noviembre es que se mantenga, al menos, el mismo nivel de abstencionismo del 2006, con eso tendría asegurada la victoria por quien sabe cuántos años más, ya que de acuerdo al documento “Proyecto Socialismo del Siglo XXI, Hermandad Revolucionaria” plantean que hay que: Asegurar no entregar el poder hasta después de tres mandatos continuos del sandinismo. Es decir después de 15 años de gobierno revolucionario.
El pueblo nicaragüense, la verdadera mayoría, tiene la última palabra.