jueves, 15 de marzo de 2012

ANTE LA CONSOLIDACION DE LA DICTADURA, LA UNIDAD DE LA NACION.

Nosotros, miembros del Grupo Patriótico de Militares Retirados, ciudadanos nicaragüenses en pleno ejercicio de nuestros derechos constitucionales, a un año de haber salido a luz pública, nuevamente nos pronunciamos frente a la Nación para manifestar la crisis institucional y de legitimidad en que está sumido el país.

Con anterioridad habíamos advertido de las consecuencias que traería la ruptura del Orden Constitucional, sin embargo, se persiste en repetir los abusos y errores que todos creíamos ya superados en 1979.

Situación Electoral.

Producto de un proceso electoral viciado, el gobierno actual ha arrebatado el poder, en un ejercicio continuista cuya tradición y antecedentes datan de la época somocista. Impunemente, se ha violentado la Constitución Política y la Ley Electoral, designándose a un presidente Inconstitucional, con una mayoría espuria en la Asamblea Nacional.

Ante las demandas de la población, de la comunidad internacional y de los organismos de observación electoral internos y externos para conocer los resultados electorales por cada una de las Juntas Receptoras de Votos, a como lo mandata la ley, la única respuesta ha sido el silencio sumiso y cómplice de los magistrados de Facto del Consejo Supremo Electoral. 

Ilegitimidad del Régimen.

Consecuencia del fraude electoral, denunciado por miles de fiscales y ciudadanos a quienes se les violentó su derecho a elegir, estamos en presencia de un régimen ilegitimo e ilegal, que no goza del reconocimiento de una parte importante de la ciudadanía y de la comunidad internacional, lo que pone en inminente riesgo el funcionamiento del sistema democrático, por la falta de garantías de que sean los procesos electorales la vía constitucional para cambiar gobernantes.

Ante tal circunstancia, el régimen busca afanosamente un interlocutor político que transforme su estado de ilegitimidad. La sangre derramada en Coperna y en El Carrizo demanda acciones firmes de la clase política. Bajo ninguna circunstancia, la inmensa mayoría del pueblo nicaragüense aprobará nuevas versiones de colaboracionismo, pactos y componendas que nos remitan a un pasado de oprobio, traición y engaño. 

Carácter del Régimen.

El fraude Electoral constituyó un elemento adicional, pero no el fundamental, a través del cual se completó un Golpe de Estado Técnico Institucional, mediante el cual se pretende consolidar una Dictadura y DEMOLER la Democracia Republicana.

Dictadura que se caracteriza por mantener el control absoluto en todas las instituciones del Estado; violentar el Estado de Derecho; usar selectivamente la fuerza para acallar las justas demandas de la población; abusar de las leyes para mantener como rehén a todo el país;  no permitir que la oposición tenga la mínima oportunidad de llegar al poder por las vías que la Constitución y las leyes establecen; condenarnos a la mono dependencia de una cooperación económica condicionada política e ideológicamente que compromete nuestra Soberanía y Dignidad Nacional y que  ilegal e inmoralmente ha sido privatizada, dando vida a una nueva oligarquía que se enriquece obscenamente frente a la miseria del pueblo. Dictadura que con el manejo irresponsable de las relaciones internacionales, nos expone a caer en nuevos conflictos geopolíticos ajenos al interés nacional. 

Elecciones Municipales.

La realización de elecciones municipales previstas para noviembre de este año, resultan inaceptables si no hay un nuevo Consejo Supremo Electoral, si no se producen las condiciones de transparencia e independencia de dicho órgano, así como las reformas electorales reclamadas por varios organismos de la sociedad civil, que den las garantías necesarias a la ciudadanía para ejercer el sufragio universal, libre y secreto, tal a como lo recomendaron los Observadores Electorales Nacionales y las Misiones de Observación Electoral de la OEA y la Unión Europea.

En tal escenario, la repetición del fraude es casi un hecho, por lo que advertimos un abrumador nivel de abstencionismo, ante la peligrosa pérdida de confianza de la población en el sistema electoral, en la clase política y en los partidos políticos. Denunciamos la ilegitimidad e ilegalidad de todos aquellos alcaldes que pretendan reelegirse en abierta violación a la Constitución Política. Denunciamos desde ya a aquellos partidos políticos, que con su participación en estas condiciones, no harán más que legitimar al régimen, convirtiéndose en cómplices de la dictadura y colaboracionistas zancudos a los que el pueblo, en su momento, exigirá cuentas.

Situación Económica y Social del país.

Con indignación observamos el control y la manipulación mediática del gobierno con el que ocultan la cruda realidad del país: pobreza que crece en el campo y la ciudad; desempleo; migración; atraso tecnológico; deterioro de la educación; encarecimiento del costo de la vida; el combustible más caro de Centroamérica que afecta en cadena los precios de los bienes y servicios; canasta básica inalcanzable para los trabajadores; setenta por ciento de la Población Económicamente Activa, PEA, que vive en el subempleo o empleo informal y solamente 600,000 personas tienen acceso al Seguro Social.

Los programas “cero” pregonados por el régimen de Ortega como sus grandes logros, no son más que proyectos manipuladores de la pobreza, la ignorancia y la dignidad de los mas desfavorecidos, lo que confirma su naturaleza clientelar y excluyente, ya que no están dirigidos a enfrentar la pobreza estructural y en el colmo de la mentira gubernamental, ni siquiera son financiados con los recursos del petróleo venezolano, sino con los impuestos de todos los nicaragüenses a través del presupuesto nacional.

Al amparo del poder y la privatización de la cooperación venezolana, una familia, la élite partidaria en alianza con el gran capital y una minoría de la cúpula empresarial, continúan enriqueciéndose a niveles jamás vistos en la historia de nuestro país, mientras la inmensa mayoría de la población transita entre la incertidumbre y la precariedad económica.

Situación de las Fuerzas Armadas.

En anteriores pronunciamientos hemos demandado que las Fuerzas Armadas de la nación cumplan su función en estricto apego a la Constitución Política, a la que deben respeto y obediencia; protejan y defiendan la institucionalidad que la misma Carta Magna les garantiza y que además mantengan su carácter nacional, patriótico y profesional. Con alarma justificada confirmamos la acelerada cooptación de ambos cuerpos, con la pretensión de subordinarlas de manera directa y personal al dictador, en abierta violación a las leyes. Nos preocupa que se intenten violentar los plazos ya establecidos para la sucesión de mandos en el Ejército Nacional, al igual que lo hicieron en la Policía, con el objetivo de manchar la legitimidad de la institución, que fue alcanzada con muchos sacrificios.

Desde nuestra condición de Militares Retirados, apoyamos las justas demandas de los 12,000 miembros retirados del Ejército, los 5,000  oficiales retirados del Ministerio del Interior y los casi 150 mil desmovilizados  del Servicio Militar Patriótico, con quienes el Estado Nicaragüense tiene una deuda histórica. Luego de cuatro gobiernos constitucionales posteriores al conflicto bélico, ninguno de ellos quiso asumir la responsabilidad de enfrentar la problemática de los veteranos de guerra, tanto del Ejército como de la Resistencia Nicaragüense, con la seriedad que correspondía. La sangre derramada todavía clama por respuestas.

Al servicio del gobierno de la época, cuyo dirigente era el mismo que actualmente usufructúa el poder, todos ellos fueron a la guerra y a la mayoría les han negado las reivindicaciones a las que tienen absoluto derecho, entre ellas las relacionadas con el acceso a la salud, educación, crédito, tierras, entrega de pensiones reducidas, de fundamental obligación legal, en tanto las cotizaciones del Seguro Social de sus miembros permanentes no fueron enteradas en los años 80´s por el Ministerio de Defensa y el Ministerio del Interior. No menos crucial es la venta de activos del EPS, donde fue fundamentado que dichos recursos, sumados a las cotizaciones que habían dejado de ser entregados al INSS, servirían para la capitalización del Instituto de Previsión Social Militar, IPSM.  Por tales antecedentes, mas el inmenso compromiso moral, instamos al Alto Mando del Ejército a involucrarse en la búsqueda de soluciones para nuestros hermanos de armas.

 Llamado a la Nación.

Ante la gravedad de la situación actual debido al evidente deterioro del sistema democrático, hacemos un llamado a la conciencia nacional y patriótica de la ciudadanía, que no quiere ni desea retornar a la violencia del pasado, para enfrentar UNIDOS los intentos de consolidación de la dictadura que pretende reciclar episodios ya vividos y sufridos por todos. Al igual que en el pasado, una familia pretende dar desarrollo económico a cambio de negar libertad.  Al igual que en el pasado, una familia se enriquece a costa de la pobreza de la mayoría. Al igual que en el pasado, el pueblo sabrá organizarse para reencauzar al país por  la senda democrática. Llamamos a todas las fuerzas sociales, políticas, económicas, a todos los nicaragüenses dignos y honestos a presentar un solo bloque frente a la dictadura.
Llamamos a la UNIDAD de la Nación para alcanzar Justicia, Democracia y Paz. 



Grupo Patriótico de Militares Retirados.
Patria y Libertad para Todos los Nicaragüenses!




Carlos Brenes Sánchez. Coronel (R)
Irving Dávila Escobar. Teniente Coronel (R)
Francisco Enríquez Torrentes. Teniente Coronel (R)
Roberto Samcam Ruiz. Mayor (R)
Sergio Martínez Vega. Capitán (R)
Pedro Rivas Guatemala. Capitán (R)
Mario Jiménez. Capitán (R)
Claudio Selva Salamanca. Capitán (R)
Camilo Grillo. Por los Desmovilizados del SMP de Chinandega.
Eduardo Bonilla. Por los Desmovilizados del SMP de León.
Saúl Gómez. Por los Desmovilizados del SMP de Granada

sábado, 10 de marzo de 2012

EL MODELO DE LOS ORTEGA – MURILLO

Mucha gente ha pensado que el relajo institucional, la violación al estado de derecho, los intentos de homogenizar hasta el pensamiento de los ciudadanos e inclusive instaurar una nueva religión en nuestro país, es obra únicamente de la primera dama, tratando de liberar de culpas al pobre comandante, quien, según la gente de a pie, se ha visto prácticamente chantajeado por un episodio del que todos murmuran en voz baja. Nada más alejado de la realidad, uno y otra, como una sola persona, representan  un único proyecto estratégico, aunque en lo táctico difieran en la forma de ejecutarlo y con quienes echarlo a andar. El proyecto de Daniel Ortega y Rosario Murillo, quienes encarnan el orteguismo y el murillismo, como expresiones políticas de las dos ramas del mismo árbol, persigue un objetivo común: la permanencia en el poder, indistintamente de quien sea, en al menos tres períodos consecutivos, contados a partir de la reelección ilegal del 2011. Esto establecería las bases necesarias para la continuidad del proyecto con los sucesores de ambos, que todo parece indicar serían sus hijos.

Esta situación está bastante clara en la cúpula, no así en la base, quienes han entablado una lucha entre murillistas, representados por quienes doña Rosario ha decidido serán su soporte: mujeres y juventud, y los orteguistas, identificados con la vieja guardia del sandinismo histórico, retirados del Ejército y Ministerio del Interior incluidos. Lo que este segundo grupo desconoce o pretende desconocer, es que arriba no hay diferencias y por mucho que protesten, el proyecto de la “compañera” ya está en proceso de consolidación, toda vez que es ella quien administra el Estado y por tanto los cuantiosos recursos que provienen de el. Quienes se le opongan serán descartados y abandonados a su suerte, así se llame Lenin Cerna, Manuel Calderón o Antenor Rosales. No importan grados militares, historial revolucionario o capacidad y prestigio. Las consideraciones hechas en las alturas del poder es que este grupo de los llamados históricos, no supera el 20 % del total de la base y representan el pasado del sandinismo con el que “la doña” quiere tomar distancia.  

Una vez dilucidado el asunto de la base de seguidores del proyecto, quedan otros no menos importantes: lo ideológico, lo político, lo social y lo económico. En lo que concierne a la ideología del proyecto, esta descansa en una amalgama de ideas en las que se juntan varios elementos. Entre los más importantes están: 1) Sandino, pero no el guía de la Revolución Sandinista de los años 80´s, sino el identificado con la masonería, el Sandino metafísico que se adecúa perfectamente a los intereses de la suprema ideóloga. 2) Las concepciones espiritualistas provenientes de la Secta Hindú del desaparecido Sathya Sai Babá, aclamado por él mismo y sus seguidores, como el Avatar de nuestra era. 3) El sincretismo de la santería afro caribeña y 4) La interpretación propia y a conveniencia de determinados elementos de la religión católica. El modelo pregona un falso cristianismo que tiene como referencia principal la figura de un sumiso Cardenal Obando y Bravo; el no menos difuso Socialismo del Siglo XXI, hecho a la medida del laberinto mental de Hugo Chávez y un solidarismo que distribuye las migajas que salen del Presupuesto Nacional, no de la ayuda venezolana. Para asegurar la completa difusión de las ideas se tiene a disposición un sistema de comunicación que incluye varios canales de televisión, cerca de 150 emisoras de radio distribuidas en todo el país, una legión de periodistas que mes a mes reciben su “incentivo laboral” en las secretarías departamentales del partido y el diario digital que dirige la compañera, voz oficial de la familia. 
En el plano político, el modelo se apoya en un partido que ha abandonado las banderas del sandinismo histórico y la figura del Sandino guerrillero y anti imperialista, que relega al olvido la del fundador del FSLN Carlos Fonseca Amador y la de todos los miembros de la Dirección Histórica del sandinismo. En cambio se  dimensiona la figura del Gran Líder, quien representa a la nueva Dirección Nacional, esta vez unipersonal. Se sobredimensiona su liderazgo internacional, las hazañas guerrilleras y su capacidad de conducción, para convencer a las nuevas generaciones de “sandinistas” que no vivieron la época de los 80´s o eran apenas unos niños. Se le da sustento político a los recién llegados, con la idea de que construyen la Segunda Etapa de la Revolución. Se plantea la hegemonía del partido de gobierno, fundamentada en el control total de todas las instituciones del estado, las alcaldías, los partidos políticos y hasta la actividad opositora en el país. Mediante la alianza con el gran capital se pretende demostrar la estabilidad política del gobierno y la validez del modelo. A nivel internacional se hace alianza política con los países que giran alrededor del petróleo y la cartera de Chávez y con lo más selecto de países que están enfrentados al “Imperialismo Norteamericano”, Cuba, Rusia, Irán entre ellos.

En lo social, se busca la supremacía a través de los Concejos del Poder Ciudadano, CPC, versión corregida de los Concejos de Defensa Sandinista, CDS, de los años 80´s. La idea es convertirlos en la organización omnipresente en el gobierno, el departamento, el municipio, la comarca, el barrio y la cuadra. El experimento no ha tenido los resultados esperados ya que los CPC fueron creados de manera verticalista, de arriba hacia abajo, priorizando los liderazgos partidarios y gubernamentales, que muchas veces no se corresponden con las simpatías de la gente. Para corregir esto y de paso entrar al núcleo vital de la sociedad con el fin de controlarla desde adentro, están hablando de la creación de los Concejos de la Familia. Un invento  practicado desde mucho antes en la Italia de Mussolini o en la Alemania Hitleriana, que persigue mediante el acompañamiento del estado mantener la vigilancia permanente de la familia, pero sobre todo, tener control político e ideológico sobre los niños, futuros votantes en el mediano plazo. Cuentan para ello con la precariedad de gran parte de la población nicaragüense que se debate entre la incertidumbre económica y la pobreza.

El factor económico es el elemento que con más sencillez han desarrollado. Luego de la derrota electoral del 90, se constituyó el llamado “patrimonio del partido” en base a los recursos provenientes del estado que se estaba entregando a la Presidenta Violeta Barrios de Chamorro. Con la concepción de crear un Holding de empresas, se esperaba que el mismo auxiliara económicamente al FSLN en el nuevo escenario que tocaba vivir. Con lo que no se contó era que sin experiencia empresarial en un mercado abierto, sin el flujo de recursos del estado al que se estaba acostumbrado, sin el debido control y con mucho testaferro arribista de por medio, el experimento estaba condenado al fracaso. Ahora, en el nuevo modelo, no se podían dar el lujo de cometer los mismos errores, por lo que, con la privatización de la cooperación venezolana han creado un poderoso polo económico - familiar que tiene incidencia determinante en la vida del país. El monopolio de la importación y almacenamiento del petróleo, la generación de aproximadamente el 60 % de la energía que consumimos, la distribución de poco mas del 30 %  del combustible, la exclusividad del comercio con Venezuela y un flujo enorme de efectivo, les da posibilidad real de consolidar el modelo y volverlo sostenible en el futuro, toda vez que se mantengan en el poder el tiempo necesario para transformar la mentalidad de los nicaragüenses, acostumbrarnos a su presencia permanente al frente del país y dejarles servida la mesa a los sucesores de la nueva dinastía. 

Una mesa de cinco patas sobre la que se encuentra el país dispuesto como un gran festín, en el que, al igual que en la época somocista, el que tiene más galillo traga más pinol.
    

sábado, 3 de marzo de 2012

LA FICTICIA ESTABILIDAD DEL ORTEGUISMO

Luego del fraude electoral del 6 de Noviembre del 2011, el régimen de Daniel Ortega se encuentra sumido en una crisis de legitimidad de la que difícilmente podrá salir, a pesar de los ingentes esfuerzos que hace en la búsqueda de un interlocutor político creíble que le ayude a superarla. En este intento, de forma paralela y complementaria, se han dedicado a la tarea de construir y publicitar a lo interno y de cara al exterior, una estabilidad política, social y económica en el país, que les permita convencer, adentro y afuera, no solo lo justo, limpio y real de su “victoria” en las elecciones nacionales del año pasado, sino de lo necesario que significa la tranquilidad del país, para acometer los Mega Proyectos que impulsarán a la nación hacia la prosperidad y permitirán generar las riquezas para todos, tantas veces prometidas y siempre postergadas.

Anastasio Somoza Debayle mantuvo un crecimiento económico del 6 % en promedio durante la década de los 70´s, hasta su caída en Julio del 79. 1978 constituyó su mejor año en las exportaciones con 646 Millones de Dólares, cifra superada solo hasta en el año 2004, 26 años después. La aparente estabilidad del régimen somocista descansaba en varios elementos, entre los cuales se pueden citar los siguientes: 1) Su alianza con el sector empresarial, la que después se fracturó al dejarlos a un lado en la repartición del pastel de la reconstrucción de la Managua post terremoto; 2) El pacto político con el Partido Conservador, que le garantizaba una oposición confeccionada como traje a la medida; 3) La muerte y encarcelamiento de los principales dirigentes de la oposición armada, el FSLN, cuyo debilitamiento los confinaba a actuar en la profundidad de la montaña, sin posibilidad alguna de poner en riesgo al gobierno; 4) La estabilidad macroeconómica y la bonanza económica de la clase media del país, que mantenía a la mayoría de la población urbana mediatizada; 5) El apoyo de los Estados Unidos y la mayoría de los gobiernos de América Latina, y finalmente, 6) Un fuerte aparato militar que funcionaba en la práctica como una guardia pretoriana al servicio de él y su familia y que además le garantizaba el control militar de la población.

Sin embargo y a pesar de que la situación del país mostraba un pujante desarrollo económico, existían una serie de factores que carcomían desde sus entrañas al régimen somocista: - Una masa empobrecida, aproximadamente el 40 % de los cerca de 2.5 millones de habitantes existentes en la época; - Una injusta distribución de la riqueza, que concentraba en manos de las elites políticas y económicas, la mayor parte de la abundancia que era generada por todos los nicaragüenses; - Miles de pobladores sin tierra, que demandaban el acceso a este recurso para poder trabajar y vivir en algo propio, en lugar de estar condenados de por vida a ser precaristas y jornaleros al servicio de los terratenientes; - La represión política y la pérdida de los espacios de libertad para los opositores, cada vez mas sistemática, para poder sostenerse en el poder; - La poca credibilidad de la población en las instituciones políticas y el sufragio electoral como vía legítima para la alternabilidad en el poder. Somoza no pudo mantener la estabilidad del país y por consiguiente el poder, ya que las contradicciones sociales, políticas y económicas lo rebasaron.

34 años después, quienes ilegítimamente están el frente del poder en Nicaragua y sin aprender las lecciones de la historia, pretenden convencernos de que la ilegalidad del régimen es poca cosa ante los ríos de leche y miel que nos ofrecen y que provendrán de la ejecución de inmensos proyectos, que según ellos, ya están en estudio o adelantados. Nos ofrecen la esperanza de estabilidad económica de futuro, a cambio de la desaparición en el presente de la institucionalidad del país; nos ofrecen el espejismo de una distribución más equitativa de la riqueza que generarán los famosos proyectos, a cambio de permitirles seguir en el poder por, al menos, 15 años más. No importa el respeto al estado de derecho, ni a la democracia, ni siquiera a los más elementales derechos ciudadanos, lo que verdaderamente importa es estar convencidos de que solamente con ellos alcanzaremos nuestros sueños. 

Frente a las promesas que nos hacen, la realidad es que en los anteriores cinco años que estuvieron en el poder, ellos y la camarilla que los acompaña, se enriquecieron de manera alucinante. Privatizaron las plantas de generación eléctrica que les asegurará en 15 años ingresos brutos no menores de 900 MILLONES DE DOLARES, hablando de una capacidad instalada de 370 MW. Privatizaron el convenio petrolero con Venezuela que les ha permitido embolsarse, según cifras del Congreso venezolano, por lo menos 2,500 MILLONES DE DOLARES. Privatizaron el intercambio comercial con Venezuela, a despecho de sus aliados del COSEP, lo que ha facilitado a sus empresas exportar a este país, según cifras oficiales del Banco Central, 307 MILLONES DE DOLARES el año pasado. El modelo de desarrollo impulsado por el orteguismo ha sido el mismo que impulsó el somocismo en la década de los 70´s: Inequidad, Exclusión, Favoritismo, Nepotismo, Acumulación desmedida de capital a costa del usufructo del poder político, Represión política y Pérdida de las libertades públicas para la población. No ha habido  mejoría en las condiciones de vida de la mayoría de los nicaragüenses. El salario real de los trabajadores se continuó desmejorando y se mantiene en los niveles del año 2003. La canasta básica ya sobrepasó los Diez Mil Córdobas. La tarifa de energía eléctrica sigue en aumento y pagamos el combustible más caro de Centro América y de muchos países del continente. 

Ahora nos quieren vender la panacea de dos Mega Proyectos: el Canal Interoceánico y la Central Hidroeléctrica Tumarín. El Canal, una aventura de cerca de 20 MIL MILLONES DE DÓLARES, se pretende desarrollar con la plata de los países del ALBA que gravitan alrededor de Venezuela, léase Hugo Chávez. Si tomamos en cuenta los problemas que existen en ese país, motivados por la enfermedad del gobernante venezolano y los conflictos que desde ya se vislumbran por la sucesión presidencial, sumados a los que se originarían con la vecina Costa Rica, este proyecto podría haber nacido muerto. En relación al segundo, según el prestigiado economista Adolfo Acevedo, “La planta hidroeléctrica de Tumarín, con una inversión estimada de US$ 1,100 millones y una capacidad instalada de  253 MW, tendrá un costo por MW de US$ 4.3 millones, cuando las centrales hidroeléctricas en el resto de América Latina, tienen un costo de entre US$ 1 y 1.5 Millones por MW. Esto significa, que en lugar de disminuir la tarifa por el cambio en la matriz energética, esta se mantendrá igual o aumentará, lo que nuevamente nos remite al ciclo perverso de enriquecimiento para unos pocos y empobrecimiento para el resto.

Al igual que magos de feria, pretenden que les compremos a ojos cerrados la propuesta que hacen: A cambio de una estabilidad ficticia, la aceptación del fraude electoral del 2011 y su permanencia futura en el poder, nos ofrecen la ilusión de un mejor porvenir, basado en dos proyectos que solamente ellos son los únicos capaces de impulsar. Proponen un cambio, que por los antecedentes a mano y la información de la que se dispone, ninguna ventaja ni beneficios traerán al pueblo. Nada parece indicar que las condiciones estructurales cambien en el país. Las contradicciones dentro de la sociedad nicaragüense empiezan a aflorar y significativamente es a lo interno del partido de gobierno donde la ebullición es más fuerte. Han privilegiado los beneficios para los de “arriba”, que no han hecho mucho, y los de “abajo”, que han hecho todo, también quieren su parte del pastel.

Mientras tanto, Somoza continúa sonriendo en el taquezal, viendo como se repite la historia.

sábado, 25 de febrero de 2012

MISION CUMPLIDA? (PARTE III Y ULTIMA)

A través del tiempo y durante todos los regímenes que se han sucedido en la historia moderna de nuestro país, la estrecha relación entre el poder político y el capital económico ha sido la base de la falta de equidad existente en nuestra sociedad, lo que ha conllevado a la pérdida de los espacios democráticos, toda vez que los intereses de ambos grupos se conjugan y complementan en detrimento de la voluntad popular. Un grupo da el soporte de legitimidad que el otro ansía, a cambio de la participación de este en la eterna fiesta que se hace a costa del erario público.

Hurgando en el tiempo, comprobamos que fue Anastasio Somoza García quien inaugura un estilo de gobierno que condiciona la participación del capital económico en el presupuesto de la nación a cambio del sometimiento político, o en el mejor de los casos, en la neutralidad de los grupos económicos en su relación con el gobierno. Es Somoza García quien crea y hace celebre la máxima de las 3 P, “Plomo para los enemigos, Plata para los amigos y Palo para los indiferentes”, como la expresión mas sintetizada de un estilo de gobierno que premia a los aliados y castiga a los adversarios. O estás conmigo o estás contra mí, la expresión bíblica llevada al límite del maniqueísmo por quien puede ser considerado el padre del Tradicionalismo Político que hoy se presenta mas vivo que nunca. Anastasio Somoza Debayle, último de la dinastía, mantuvo excelentes vínculos con el capital hasta que decidió violentar el “código de ética” pactado entre él y los empresarios, incursionando en los negocios que eran considerados cotos privados de estos últimos. El gran pastel de la ayuda internacional que venía a Nicaragua a raíz del terremoto del 72, era una enorme tentación y sin medir las consecuencias sucumbió a ella, rompiendo con sus viejos aliados. La historia posterior es harto conocida.

Como era de esperarse, en un grupo que ansiaba mantenerse en el poder a toda costa y que desde hace mucho había dejado atrás todo lo que alguna vez fueron sus soportes políticos, ideológicos y morales, la alianza con el capital era un asunto de primer orden, por lo que el enunciado del sexto lineamiento es altamente revelador: Impulsar una Alianza táctica con los empresarios concentrando nuestros esfuerzos en el otorgamiento de prebendas y políticas que les generen ciertos espacios mínimos en la que se constituyan un aliado y no en un enemigo del FSLN. Concentrarse en las características de liderazgos personales para ganar su apoyo a nuestro sistema. Nuevamente el espíritu de Somoza García dictando el quehacer en la política criolla. Nuevamente Sandino, el que nunca quiso ser Presidente, asesinado a mansalva. Una vez mas, los intereses anteponiéndose a los principios. La lección de los años 80´s había sido aprendida, es mejor tenerlos de amigos, que de enemigos y la amistad con ellos se basa en hacerlos partícipes de la comilona, a condición de que no se metan en política.

La Alianza Táctica propuesta fue aceptada de buena gana por los empresarios, enamorados como el ilusionista encanta a los incautos, mediante un famoso plan que contemplaba 11 Ejes Estratégicos de Desarrollo, que solo ha funcionado en la mente de los tontos útiles. La relación mantenida durante estos años ha sido mutuamente conveniente. La familia Ortega - Murillo ha entrado decididamente en el mundo de los negocios de la mano del monopolio del combustible, del oligopolio energético y del control del presupuesto de la nación. Los empresarios han tenido espacio para desarrollarse gracias a las dádivas del dictador. Las negociaciones del salario mínimo siempre se inclinan hacia los intereses del capital, por contraproducente que parezca en un gobierno que se autoproclama defensor de los pobres. Se mantienen, a costa de los desajustes presupuestarios, las exenciones fiscales para los grandes empresarios. Cada vez que ha habido tiranteces a causa de problemas con algún rubro en particular, el gobierno rápidamente acciona para mantener la fiesta en paz. La pérdida de los espacios democráticos que en todos estos años ha ido sufriendo la sociedad nicaragüense, no ha preocupado mayor cosa a los empresarios. El fraude electoral del pasado 6 de Noviembre tampoco a motivado la protesta de estos grupos económicos. Es lo que toca en fiel cumplimiento al pacto no firmado de: uno a la política y el otro a los negocios. Lo que la historia demuestra, implacable como siempre, es que al final uno prepara la soga con que el otro lo ahorcará. Tiempo al tiempo.   

El séptimo lineamiento “Recuperación de la Ciudanía Sandinista, que en los gobiernos neoliberales se había sentido derrotada, perdida, desmoralizada, desmovilizada o desertada, haciéndolos protagonistas de su nueva Revolución Sandinista y beneficiarios de las políticas partidarias y gubernamentales”, no es mas que la alegoría ideológica de un proyecto familiar y dinástico, que pregona una falsa revolución, con falsos líderes y falsas premisas. Se pretende la homogenización de la sociedad nicaragüense partiendo del exacerbamiento de las condiciones de pobreza de la inmensa mayoría de los nicaragüenses. Una masa empobrecida, sometida por hambre a los caprichos de los Líderes Supremos, quienes reparten las sobras a los fieles seguidores, ya sea en la forma de parques para los niños, láminas de zinc, cerdos, gallinas, empleos o notas aprobadas, en una discriminación social jamás vista en nuestro país. Los más pobres, escarnecidos cada día, sin que estos lo perciban. Un proyecto para crear autómatas mendigos o mendigos autómatas, dispuestos a gritar consignas o apalear al vecino, a cambio del mendrugo que envilece la propia dignidad. Una “ciudadanía sandinista” que haría saltar desde su tumba al Héroe. Sandino de nuevo vilipendiado y manoseado, queriéndolo hacer protagonista en la construcción de un proyecto fascistoide, absurdo y demencial. El sueño de una sociedad, al mejor estilo norcoreano, en Nicaragua. La vieja ilusión de ver bloques uniformes y uniformados, respondiendo al unísono las consignas, idolatrando ídolos de barro y dioses que orinan. Y el que no brinque es oligarca! Una obsesión enfermiza que ha llevado a millones al sacrificio insensato e innecesario.

El último lineamiento: “Recuperar a cualquier costo los espacios perdidos en el campo mediático, invirtiendo recursos económicos y humanos hasta dominar totalmente este campo tan estratégico para nuestra lucha. Revertir las tendencias en contra del sandinismo, llevando la guerra mediática al seno de la sociedad nicaragüense” es la excusa perfecta para la entrada de la familia en la industria mediática. De la mano de la privatización de la cooperación venezolana, que les ha proporcionado una inmensa fortuna en escasos cinco años, han adquirido de diversas formas una gran cantidad de medios de comunicación que les permite propagar, como hongos después del vendaval, las “buenas nuevas” de la proclamada ciudadanía sandinista. El decálogo Goebbeliano en acción a través de los medios de la familia.  La noticia uniforme, única, descontaminada, simplificada y masiva proporcionada desde una gigantesca plataforma, que desde supuestas reivindicaciones ideológicas, esconden los verdaderos motivos: la obsesión enfermiza de acumulación de capital, como antídoto al viejo complejo de clase que los acompaña desde hace muchos años.  

sábado, 18 de febrero de 2012

MISION CUMPLIDA? (PARTE II)

Analizábamos en el Editorial anterior, sábado 11 de Febrero, el primer lineamiento del documento Socialismo del Siglo XXI, Hermandad Revolucionaria, en la definición de las líneas estratégicas identificadas como fundamentales para la Recuperación de los Derechos Revolucionarios Perdidos, según los sesudos estrategas del orteguismo.

En el segundo lineamiento, plantean: “Establecer el Poder Ciudadano como la figura central de liderazgo y organización revolucionaria, que sustituirá a la Histórica Dirección Nacional del antiguo FSLN. Reestructurar al partido con un nuevo liderazgo donde el Comandante Daniel Ortega y el Poder Ciudadano será el símbolo por excelencia de la matriz de la Segunda Revolución Sandinista.” Conviene remitirnos un poco a la historia para hacer un mejor análisis de lo anterior. A partir de la derrota electoral del 90, un grupo de militantes del FSLN se dio a la tarea estratégica de adecuar al partido a las condiciones que planteaba un nuevo escenario político, ya alejado del poder y los recursos que eso significaba para el desarrollo del trabajo partidario. Las contradicciones habidas en el camino dieron lugar al nacimiento del orteguismo, como expresión caudillesca de un sandinismo deformado que se imponía sobre la corriente que planteaba la modernización política. Luego de dos intentos sucesivos, en el 2007 el orteguismo llegaba por fin al poder, deslegitimado ideológicamente por el evidente abandono de los principios y valores sandinistas, Pacto con Arnoldo de por medio, sumado al rechazo de las principales figuras históricas de la Revolución.

Llegaba de la mano de Rosario Murillo, esposa y jefa de campaña de Ortega, quien reclamaba para sí el protagonismo negado en los 80´s. Esto implicaba construir nuevos referentes de lo que denominó la Segunda Etapa de la Revolución. El primero, realzar la figura de Daniel Ortega, haciendo uso desmedido del culto a la personalidad, como el líder indiscutible del “Nuevo Orden Revolucionario”. El segundo, la propia figura de Murillo, encarnada en una estructura de poder que relegaba a los Comandos Electorales, la antigua estructura partidaria. Esta vez, el Poder Ciudadano, es decir, ella misma, era la figura llamada a dirigir los destinos del partido, del poder, del gobierno y del país. Ambos, La Pareja Presidencial, se constituían en los amos y señores de un proyecto mesiánico, fundamentalista y primitivo, que no deja títere con cabeza en su afán de copar todo lo que se necesitase copar a fin de perpetuarse en el poder.

Obviamente, para desarrollar este proyecto era imperativo demoler el viejo estado republicano recibido y construir uno nuevo que calzara con el modelo en ciernes. Por esta razón el tercer lineamiento reza: “Transformar a las instituciones del estado en bastiones inexpugnables del sandinismo, cumplirlo lo más secreto posible, incluyendo a las Fuerzas Armadas: Policía y Ejército, vinculándolos directamente con el partido y sus organizaciones del Poder Ciudadano. Rápidamente se tiene que volver a sentir entre el pueblo a las “fuerzas armadas del poder ciudadano” Para esto implementar jornadas revolucionarias nacionales, en donde participen juntos sin ninguna delación, militantes, militares y policías junto al pueblo”.

Rápidamente y sin que casi nadie protestara, desmontaron todas las instituciones del estado nicaragüense, contando con la colaboración necesaria de Arnoldo Alemán, de sus fieles seguidores y de una nueva especie de sanguijuelas: los ALN, quienes no pretendían quedarse fuera de la nueva repartidera. Del PLC Arnoldista, muchos abandonaron al caudillo liberal y con todo y cartuchera se pasaron alegremente al fortalecido orteguismo, en un asqueroso transfuguismo que llevaba como slogan: “La calle está dura”.  Corte Suprema de Justicia, Consejo Supremo Electoral, Procuraduría de Derechos Humanos, Fiscalía General de la República, Contraloría General de la República, Asamblea Nacional, entre las más importantes, fueron sistemáticamente cooptadas y se constituyeron en bastiones, no del sandinismo, sino del orteguismo, en un desmantelamiento de la institucionalidad, el estado de derecho y el orden constitucional jamás visto en la historia de nuestro sufrido país.

El trabajo con las Fuerzas Armadas del Estado nicaragüense: Policía y Ejército Nacional era un poco mas complicado, por lo que adicionaron un cuarto lineamiento dirigido específicamente a los dos cuerpos: “Romper el vínculo que pueda existir de los miembros de las Fuerzas Armadas, con la derecha y adoctrinarlos en nuevos conceptos revolucionarios, bajo la cooperación de nuestros hermanos venezolanos y cubanos”. Esto requería volver al esquema de los años 80´s, algo muy difícil, sino imposible en la actualidad, por la amplitud de relaciones que el Ejercito Nacional ha cultivado con muchos países, la mayoría de “derecha”, Taiwán, México, Estados Unidos, Francia, España, entre otros. Por tal razón, el esfuerzo de cooptación ha sido aplicado en dos etapas, la primera de ellas dirigida al cuerpo policial. Expulsión de las filas de los cuadros policiales con mayor profesionalización y alejados de la corriente orteguista, cuestionados ascensos, separación de los cargos o desvinculación con las agencias internacionales (INTERPOL, DEA, etc.), interrupción de la jerarquía de mando, halagos y presiones, fueron algunos de los métodos utilizados. Al día de hoy, la Policía Nacional ha perdido aceleradamente el justificado prestigio alcanzado años atrás a costa de esfuerzo, mística, sacrificio y honor. Con el Ejército, el proceso ha sido más delicado, por las características propias del cuerpo militar. No hay muchas victorias que asumir, ya que la alta oficialidad está mas inmune a las presiones económicas y politicas, además que el proceso de institucionalización que durante 16 años tuvo que atravesar, le proporcionan los anticuerpos necesarios para ser tentados a volver a convertirse en un ejercito politizado, partidista, deliberante y adoctrinado, al igual que lo fue en los años 80´s. 

El quinto lineamiento es prácticamente la “declaración de principios” de cómo hacer cumplir el tercero: “Profundizar el debilitamiento y la división de la oposición política, aprovechándose de sus debilidades, por las vías y métodos que fuera necesario monopolizando la Asamblea Nacional, La Corte Suprema de Justicia y El Consejo Supremo Electoral”. Según el viejo adagio popular, A confesión de parte, relevo de pruebas, lo anterior no es ni más ni menos la aceptación de todo lo perverso que hicieron y están haciendo con las instituciones del Estado. Cuando hablan de usar las vías y métodos que fueran necesarios con tal de cumplir los objetivos, no podemos sino acudir a la cita de Nicolás Maquiavelo de que “El Fin Justifica los Medios”, en donde los límites impuestos por la moral y la ética no existen, únicamente existe la obsesión enfermiza por acumular poder y riquezas. Sin embargo, en esto no han caminado solos, han tenido la complicidad absoluta de una clase política atrasada, prebendaría y medrosa, que lejos de generar confianza a la población, se han remitido a darle continuidad al tradicionalismo político que se mantiene vivo desde la época de Anastasio Somoza García; un tradicionalismo que tiene como estandarte el caudillismo, el nepotismo, el amiguismo, el zancudismo y pareciera que últimamente se le empieza a sumar el “pragmatismo”.

sábado, 11 de febrero de 2012

MISION CUMPLIDA? (PARTE I)

En el mes de Enero del año 2009, un grupo de “valiosos cuadros”, a como se autodefinieron, del orteguismo – murillismo y coordinados por la Secretaria de Propaganda del Partido, se dispusieron a exprimirse el cerebro para elaborar la plataforma ideológica del gobierno del presidente Daniel Ortega, quien había tomado posesión dos años atrás. Se necesitaba elaborar una estrategia que posibilitara el cumplimiento del objetivo fundamental, la continuidad del comandante en el poder por un período que ellos mismos se plantearon no menor de 15 años.

Al igual que Ronald Reagan, quien al llegar a la presidencia de los Estados Unidos en 1981 tuvo a la Fundación Heritage y la Hoover Institution como los principales constructores de su plataforma ideológica, el famoso “Documento de Santa Fe”, en donde expresaban los postulados de la Revolución Conservadora, cuyo objetivo fundamental era la recuperación de la hegemonía de los Estados Unidos lesionada en parte por la perdida de Irán, Nicaragua y el Canal de Panamá, así mismo Daniel Ortega contaría con sus propios estrategas para definir la plataforma programática de lo que llamarían en ese momento La Segunda Etapa de la Revolución y lo expresaban en el documento “Socialismo del Siglo XXI, Hermandad Revolucionaria”, que coincidentemente también postulaba la Recuperación de los Derechos Revolucionarios Perdidos, o lo que es lo mismo, la Recuperación de la Hegemonía Sandinista perdida en las elecciones de 1990, solo que ahora en vez de estar liderada por el Sandinismo, estaría encabezada por el naciente orteguismo - murillismo.

Parecía ser que la lección de 1990, la derrota electoral del Sandinismo a manos de Doña Violeta Barrios de Chamorro, fue aprendida por el orteguismo durante los 16 años de sequia de poder, en los que tuvieron todo el tiempo del mundo para ir minando los cimientos de la institucionalización en la naciente República de la post guerra, que se construía con no pocos tropiezos y zancadillas. 16 años de esfuerzo disciplinado, subterráneo y sostenido, para demoler desde abajo lo que se levantaba allá arriba. 16 años para crear las condiciones de la vuelta al poder, ya no del Sandinismo, sino del orteguismo. 16 años rumiando venganza, odios y complejos. La derrota del 90 había tomado por sorpresa al comandante, nunca hubo un plan alternativo ya que jamás concibió perder las elecciones, por eso ahora no habría sorpresas, el poder nunca mas se pondría en riesgo y si acaso se ponía en juego, sería con los dados totalmente cargados para evitar otro susto, a como efectivamente los cargó el 6 de Noviembre recién pasado el croupiér mayor, Roberto Rivas Reyes.

Dos años pasaron desde la toma del poder en Enero del 2007, para empezar a elaborar el famoso documento que definiría la estrategia continuista y que tiene como piedra angular la hegemonía del orteguismo – murillismo en todos los estamentos de la sociedad: político, económico, social, cultural y hasta religioso y como principal soporte de dicha hegemonía una nueva Constitución Política, hecha como un traje a la medida de las ambiciones de la familia gobernante. Había que acomodarse a las nuevas condiciones, ya que 16 años alejados del poder hacen mella. Había que digerir la inmensa marea de dólares que significaba la cooperación venezolana y había, por lo tanto, que adecuarse ideológicamente a esta nueva coyuntura, en la que el Santo Patrono Mayor era Hugo Chávez Frías, constructor de una férrea dictadura en su país a partir de los instrumentos democráticos. Demasiada plata como para dejarla abandonada igual que en el 90. Demasiada plata como para que tuviera el mismo fin que tuvo el mal llamado Patrimonio del Partido o la misma suerte que corrieron miles de propiedades dadas a testaferros, que se les comieron el mandado a sus anteriores jefes. Esos errores no se podían volver a repetir.

En ese proceso de adecuación nace la estrategia de no retorno del poder, misma que ha sido seguida por el orteguismo – murillismo paso a paso, con dedicación, esmero y disciplina casi espartana. Primero había que darle gusto al mecenas de la familia, el que paga la fiesta en un montón de lugares y por lo tanto el que ordena que música bailar. Es así que el primer lineamiento establece: Conducir en el marco del socialismo del siglo XXI y La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA, el enfrentamiento popular contra la oligarquía y el imperialismo. Minimizar las figuras de los Estados Unidos y los europeos, resaltando la solidaridad Venezolana y el Liderazgo del Comandante Hugo Chávez.

A decir verdad, en este punto tuvieron que adecuarse a las circunstancias. En plazas públicas gritaron a más no poder en contra del Imperialismo Yanqui. En privado, se convirtieron en los garantes de las tres principales preocupaciones de los norteamericanos: el narcotráfico, el terrorismo y la inmigración ilegal. La Administración Obama dejaba pasar los exabruptos, sabedora de que Ortega cumplía con excelentes calificaciones lo convenido. Una relación incómoda, pero de mutua conveniencia. Para modular los decibeles aquí, estaba el Embajador de turno. Para dar las explicaciones allá, estaba un verdadero malabarista cargando su Cruz, con más ingenuidad que convicción.

Caso diferente fue con los europeos, ya que la ayuda venezolana superaba con creces la cooperación de los países del viejo continente y la idea de reorientar las exportaciones de Europa al creciente mercado de Venezuela daban la oportunidad de oro para salir de estos incómodos socios, que solo prestaban atención a la gobernabilidad, la democracia, la descentralización hacia los gobiernos municipales, el estado de derecho y la transparencia administrativa. Malas palabras en los oídos de quienes demolían desde sus cimientos la República para construir un nuevo Gulag en Nicaragua. El trato dado fue grosero en exceso. Moscas que se paran en la inmundicia, paisucho, saqueadores, exterminadores de indígenas, explotadores, fueron entre muchos otros, los epítetos endilgados. 

Como era de esperarse, la cooperación europea ha ido abandonado poco a poco el país, dejando inconclusos proyectos que beneficiarían a miles de familias pobres, sobre todo en las zonas rurales, que es donde se ubica la mayor parte de la pobreza extrema. Nada de esto importó. Era más importante quedar bien con Chávez. Una de cal y otra de arena. La bravata contra los europeos justificaría la blandenguería con los gringos. Que se sepa, no ha habido reclamo por parte del Amo del Sur.

Quedaba el punto del enfrentamiento popular contra la oligarquía. Esto se intentó azuzar al comienzo, pero a medida que la privatización de la cooperación venezolana conformaba un nuevo polo de poder económico oligárquico en manos de orteguistas y murillistas, era mejor congelarlo. Demasiadas plumas frente a las puertas de los jerarcas como para que nadie notara el robo en el gallinero. Sin embargo, para desgracia de los nuevos millonarios, de la nueva oligarquía, en estos días muchos de los antiguos seguidores empiezan a abrir los ojos, iniciando el reclamo por democracia interna en el partido y atacando la corrupción de alcaldes, concejales y comisarios políticos. Este reclamo, irremediablemente, se transformará en el reclamo por la traición de los de más arriba al legado de Sandino, quien nunca pidió ni siquiera un palmo de tierra para su sepultura y estos se están llevando el cementerio completo. Este reclamo, muy pronto derivará en la lucha de los pobres de la secta contra los millonarios pastores del rebaño.

Por otro lado, la relación existente entre los viejos y los nuevos oligarcas es idílica. Los negocios los unen, unos aprenden de los otros y ambos cohabitan en una relación simbiótica,  en la que los viejos parasitan en los nuevos, que son los que disponen de la plata y del presupuesto de la nación. Sin embargo, esta relación no siempre se mantendrá en el estado actual, ya que subyace en la memoria de los viejos oligarcas, que los nuevos, igual que en los tiempones de Somoza, han llegado donde están por el asalto al poder. Siempre los mirarán de menos por cuestiones de clase y esperarán agazapados el momento mas oportuno para dejarlos colgados de la brocha, igual que hicieron con Somoza. Mientras tanto, seguirán navegando con bandera de tontos, agarrando lo más que se pueda, ya que en estos tiempos de crisis, de lagartija para arriba todo es cacería. 

sábado, 4 de febrero de 2012

LOS EMPRESARIOS Y EL PODER

A raíz de las últimas declaraciones de la Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Sra. Hillary Clinton, en las que por primera vez la Administración Obama cuestiona de manera clara la legitimidad del triunfo de Daniel Ortega en las pasadas elecciones y amenaza con acciones directas en contra de su ilegal gobierno, un grupo de empresarios nicaragüenses corrió apresuradamente a Washington para cabildear a favor de Ortega y tratar de evitar que las amenazas se conviertan en hechos concretos, entre estos, la suspensión de las dos dispensas (waiver) que se tienen que hacer este año por parte del Departamento de Estado. Dicha suspensión traería serias consecuencias para el Régimen de Facto de Ortega, quien no tendría la posibilidad de acceder a los préstamos que los organismos  multilaterales (BID, BM y FMI) facilitan a nuestro país en condiciones muy concesionales.

Como siempre, los empresarios aducen que lo hacen por Nicaragua, por la estabilidad del país y por que al final de cuentas, según ellos, todos pagaremos las consecuencias de las acciones que tomen los gobernantes estadounidenses. Por ningún lado se escucharon las voces reclamando la defensa de la democracia, el estado de derecho, la institucionalidad, la transparencia en los asuntos públicos y mucho menos denunciando el colosal fraude del pasado 6 de Noviembre. La preocupación fundamental, mientras no se diga otra cosa, es la posibilidad de que la situación económica del país se descomponga y los negocios sufran, sobre todo en estos dorados tiempos, en que los grandes capitales disfrutan de la benevolencia del mandamás de turno y los hace partícipes de los negocios que se derivan del usufructo de la cooperación venezolana.

Esta actitud de la clase empresarial en nuestro país no debe de extrañarnos, pues a través de la historia ha sido una constante, salvo una única excepción  en los que, coincidentemente, quien ahora los amamanta era quien los quería destruir. Durante la larga época somocista, fue el patriarca de la dinastía, Anastasio Somoza García, quien acuñó la frase famosa de las 3 P, Plata para los amigos (los empresarios), Plomo para los enemigos (la oposición) y Palo para los indiferentes (los independientes). Fue hasta en el último tramo de la larga noche de la dictadura somocista, que coincidió con el terremoto que asoló Managua en 1972, cuando se rompió el esquema de convivencia armónica entre los empresarios y Somoza. El punto de ruptura lo constituyó la voracidad de Anastasio Somoza Debayle, tercero y ultimo de la dinastía, para echarle mano a la cuantiosa ayuda proveniente del extranjero para la reconstrucción del país, incursionando en los negocios que tradicionalmente eran de sus aliados empresarios. A regañadientes, estos no tuvieron más alternativa que sumarse a la inmensa corriente, encabezada por el FSLN, que daría al traste con la dictadura.

Luego vino el periodo revolucionario, época en la cual una parte importante de los empresarios fueron perseguidos por el gobierno del Comandante Ortega, otros se acomodaron y lograron convivir con él, siempre con el temor a ser confiscados o en el peor de los casos, encarcelados bajo la acusación que nuevamente se ha puesto de moda: ser aliados del imperialismo norteamericano. Se recuerda de aquella época, las visitas a Washington de empresarios y políticos opositores junto a funcionarios gubernamentales para cabildear, ya fuera en contra del corte de la ayuda norteamericana o por el cese del financiamiento a la contrarrevolución. Producto de la represión, fue quedando un vacío en la clase empresarial, que rápidamente fue llenado, ya en las postrimerías del gobierno “revolucionario”, por una incipiente casta de nuevos “empresarios sandinistas”, cuya acumulación primaria de capital fue la Piñata ocurrida durante los escasos dos meses que duró la famosa transición que daría paso al gobierno de Doña Violeta Barrios de Chamorro y la repartición de lo que alguna vez se llamó el “Patrimonio del Partido”.

Finalizados los diez años del período revolucionario, siguieron los 16 años de los famosos Gobiernos Neo Liberales, en los que las características mas importantes fueron: 1) la consolidación del “Grupo de Empresarios Sandinistas”, como les gustaba llamarse; 2) la piñata hecha a partir de la privatización de las empresas de la APP, Área Propiedad del Pueblo y la CORNAP, en una repartición fifty – fifty, entre sandinistas y los pulcros empresarios – funcionarios gubernamentales; 3) la aparición de una nueva casta de empresarios, que proveniente de Miami y de la mano de Arnoldo Alemán, depredaron a sus anchas el erario público, para supuestamente recuperar lo que se les había confiscado durante la Revolución; 4) la puesta en marcha de la contra reforma agraria que, a punta de chequera, restablecía los latifundios, con trabajadores, anteriormente cooperados, incluidos; 5) la aparición de un nuevo polo económico y de poder: El Ejército; y 6) la privatización de los servicios públicos nacionales, que dejó no pocos millones a unos cuantos vivianes de todos los lados. En esta etapa, los empresarios y el poder convivieron en paz y armonía, había plata para todos, los negocios fluían y si había algún problema, era zanjado en las cortes que dominaba El Comandante, previo aporte a la causa.

El año 2007, marca el inicio de una nueva época en el mundo empresarial de nuestro país con la vuelta al poder del Presidente Ortega, quien siguiendo las lecciones del viejo Tacho, bajo el amparo del poder emprende un proceso de acumulación familiar de capital y de acuerdo a los sagrados cánones de los dinosaurios Priistas mexicanos, mediante la creación de los monopolios, que permite precisamente el poder político. Políticos pobres, son pobres políticos. La privatización de la cooperación venezolana fue la oportunidad de oro para consolidar un poderío económico, por su tamaño y rapidez, nunca visto en nuestro país. Monopolio de la importación del petróleo, monopolio en el almacenamiento del crudo, monopolio en la distribución de combustible a las plantas de generación eléctrica, cuasi monopolio en la distribución de combustible, mayor generador de energía en el país y para rematar, prestamista al estado para pagar las deudas a los generadores de energía.
Habiendo aprendido la lección de sus antecesores, Ortega ha sabido mantener una excelente relación con el gran capital y la mayoría de la clase empresarial fuerte en el país, dándoles participación en los múltiples negocios que a partir de la cooperación venezolana se van generando. Los más grandes están felices disfrutando del cuerno de la abundancia, los pequeños y micro empresarios que se defiendan como puedan. Por eso es que vemos delegaciones viajando al norte y veremos todavía mas, hablando de los aciertos en el manejo macroeconómico del país, de la estabilidad social y de la mejoría económica que en escasos cinco años ha habido en el país. No importa si la productividad del país ha descendido. Si la competitividad empresarial se basa en los reducidos salarios que devengan los trabajadores. Si los supuestos records de exportaciones nacionales se debe a  los altos precios de nuestros productos, no al incremento de los volúmenes de exportación.

Los oiremos hablar de la necesidad de que El Comandante siga en el poder por mas tiempo para que continúe el rumbo de prosperidad y de bonanza económica, que de acuerdo a ellos vivimos, independientemente de la legalidad y legitimidad de esta continuidad o de la injusta equidad en la distribución de esta riqueza. Desgraciadamente, ninguno de los oficiosos defensores del Régimen tendrá la suficiente entereza para hablar en Washington sobre Democracia, Transparencia o Estado de Derecho, mucho menos del Gran Fraude Electoral del pasado 6 de Noviembre. Eso atenta contra los negocios. De eso es mejor no hablar.    

sábado, 28 de enero de 2012

ADVERTENCIA EN VOZ ALTA Y CLARA

Durante los cinco años de gobierno constitucional del Presidente Ortega, nos referimos al periodo del 2007 al 2011, el gobierno de los Estados Unidos mantuvo una convivencia armoniosa con su administración, toda vez que las preocupaciones norteamericanas estaban siendo atendidas con prontitud y esmero por parte de las autoridades nicaragüenses, a saber: el apoyo al combate al narcotráfico, al terrorismo y a la inmigración ilegal. Durante los cinco años pasados, fueron relaciones casi idílicas, con uno que otro sobresalto provocado, sobre todo, por la manifiesta cercanía demostrada con los gobernantes iraníes y su mas que sospechosa, por lo excesiva, embajada en nuestro país.

Resuelto lo anterior, todo era miel sobre hojuelas. Una relación diplomática de mutua conveniencia, en la que la Administración Obama, a cambio de la atención de sus tres preocupaciones fundamentales, no manifestaba ninguna inquietud o recelo por la situación de la democracia, el estado de derecho, la gobernabilidad, la transparencia y la institucionalidad en Nicaragua. Sin embargo, todo parece indicar que la luna de miel entre Obama y Ortega está finalizando, ya que los Estados Unidos entran de lleno en la campaña electoral y los Republicanos han puesto en la agenda de los debates por la presidencia el tema de los gobiernos antidemocráticos, dictatoriales y decididamente considerados enemigos de los Estados Unidos. Para desgracia nuestra y gracias a la retórica gubernamental, encajamos a la perfección en esta clasificación.

De pronto, Nicaragua se ha vuelto un tema de campaña y tal a como lo planteamos en otra ocasión, es el peor escenario que le podía ocurrir a Daniel Ortega y a los nicaragüenses en general. En una carrera electoral en la que la economía y la política externa son los talones de Aquiles de Obama, los ataques republicanos están a la orden del día y todo parece indicar que han inclinado la balanza hacia sus posiciones e intereses. Han bloqueado la aprobación de la embajadora propuesta para nuestro país y demandan ponerle más presión al gobierno de Ortega, luego del fraude electoral de Noviembre pasado, respaldados por los informes de la OEA y la Unión Europea. Uno de los problemas de convertirnos en tema de campaña electoral, es que los candidatos tendrán que presentarse como los más duros en el enfrentamiento contra los “enemigos” de los Estados Unidos y demostrar a los votantes que las medidas a tomar o que se están tomando, son igualmente duras.  El otro gran problema es que, en el caso nuestro, somos el eslabón más débil en la cadena de gobiernos clasificados como autoritarios, anti democráticos y dictatoriales y en consecuencia, el más indicado para servir de ejemplo a los demás de lo que les podría pasar de continuar el camino que llevan.  

Abiertamente se amenaza con la no aprobación del Waiver, lo que traería consecuencias muy negativas para Ortega y el país en general.  El Waiver es la dispensa de un año que hace el Gobierno norteamericano a la aplicación de la disposición legal que prohíbe la ayuda bilateral y su apoyo en el otorgamiento de préstamos por parte de las instituciones financieras multilaterales. La no aprobación significaría que los prestamos del BID, el Banco Mundial, FMI y otras no llegarían al país, con las previsibles y graves consecuencias que esto conllevaría para nuestra débil economía. Pero no solamente se trata de la aprobación o no del Waiver, sino que además hay que tomar en cuenta la dependencia de nuestra economía con su principal socio comercial, los Estados Unidos, que representaron en el 2011 casi el  30 % del total de las exportaciones nacionales.  

El fraude electoral del 6 de Noviembre recién pasado puso de manifiesto el hecho de que la voluntad de los nicaragüenses fue vulnerada en unas elecciones plagadas de irregularidades de acuerdo al informe final de la OEA,  tanto así, que la misión de observadores de la Unión Europea las califica de  Inauditables. Esto, sumado a los antecedentes nefastos del fraude en las elecciones municipales del 2008 y las elecciones regionales de la Costa Caribe, ha hartado a la comunidad internacional que ven en Ortega un claro enemigo de la democracia. Las consecuencias no se han hecho esperar y el retiro de parte de la cooperación europea, ha sido el castigo que pagaremos todos los ciudadanos nicaragüenses. Sin embargo, esto ni siquiera ha inmutado al gobierno, ya que a como ha sido demostrado fehacientemente por el prestigiado economista Adolfo Acevedo, la sobre recaudación fiscal del 2011,  3000 millones de córdobas, es casi igual a la disminución de la cooperación europea: 139 millones de dólares.

Con la advertencia hecha por la Secretaria de Estado norteamericana, la cosa cambia radicalmente y los temores de los grandes empresarios, aliados de Ortega, se han puesto de manifiesto. Ellos están mas consientes de lo que esta nueva situación puede significar para el país y para sus pujantes negocios. Esto sí es mas serio que lo de los europeos y alarmados hacen oír sus voces de preocupación. De pronto, surge el interés por el estado de derecho y la gobernabilidad. Se exige, tímidamente, cambios en el Consejo Supremo Electoral, en la Ley Electoral y en el sistema electoral, por demás viciado hasta la coronilla. Nunca es tarde para rectificar, aunque los empresarios deben convencerse de que los negocios prosperan más y mejor en sociedades donde se respeta y fortalece la institucionalidad. Pretender prosperar a costa de la democracia, cerrando los ojos ante la conculcación de las libertades de los demás, los convierte en cómplices de la consolidación de la dictadura en nuestro país. La historia, tozuda como siempre, nos da ejemplos de esto y sus consecuencias. Al final, igual que pasó con los Somoza, los tiranos se vuelven en contra de sus socios de conveniencia y los engullen, sin importar cuan dóciles y complacientes hayan sido.    

La advertencia empieza a dibujar un panorama diferente en el escenario nacional e internacional. Si alguien en el Régimen de Facto instalado el 10 de Enero, creía que transgredir la voluntad popular no iba a traer consecuencias, estaba equivocado. Una cosa son los cálculos hechos a lo interno del país, partiendo de la aparente pasividad de la población, producto del cansancio de los nicaragüenses a continuar con los ciclos de violencia que, periodo tras periodo, se han venido sucediendo en nuestra historia y otra son los cálculos que se hacen a nivel externo. Una conjugación de factores internacionales que implique una victoria republicana en los Estados Unidos y el desplazamiento de Hugo Chávez en Venezuela, por las causas que sean, pondrían al gobierno de Ortega en un camino sin retorno, con el problema de que ahora no hay Revolución por la que valga la pena derramar sangre o aguantar hambre, ya que estamos enfrente de un gobierno conformado por una casta de potentados, que se han enriquecido de manera alucinante en escasos cinco años, gracias a la privatización de la cooperación venezolana. La advertencia ha sido dada desde afuera, habrá que ver si adentro hay oídos para oír. 

sábado, 21 de enero de 2012

22 DE ENERO, EL RECUERDO DE UNA MASACRE

El día de mañana domingo 22 de Enero, se cumplen 45 años de la masacre perpetrada por la Dictadura Somocista al pueblo opositor nicaragüense, que se manifestaba en las calles de Managua, coincidentemente también un día domingo, exigiendo el fin del gobierno autoritario, anti democrático y dictatorial, encarnado en la figura de Anastasio Somoza Debayle, quien estaba amparado en la institución castrense a su servicio personal: la Guardia Nacional; apañado por un partido al que había convertido en una agrupación partidaria al servicio de su familia: el Partido Liberal Nacionalista; respaldado por las Instituciones del Estado a las que había cooptado a mas no poder para ponerlas su disposición, de su familia y del grupo de adláteres que conformaban la cúpula gobernante y con la complicidad de una clase empresarial, que en el mas oportunista “comed y comamos”, siempre, o casi siempre, compartía el festín con el dictador.

Corrían los primeros días de aquel Enero fatídico de 1967 y la oposición política agrupada en la Unión Nacional Opositora, UNO, preparaba una multitudinaria manifestación en la Avenida Roosevelt, demandando la suspensión temporal  de las elecciones debido a la falta de garantías del proceso electoral. Entre otras cosas se exigía una reforma a la Ley Electoral, reestructuración del Tribunal Nacional de Elecciones y la garantía de que los comicios fueran creíbles, libres y transparentes. Para el 5 de Febrero siguiente estaban previstas las elecciones en las que los principales contendientes eran el Dr. Fernando Agüero Rocha por la UNO y el General  Anastasio Somoza Debayle por el oficialismo. Meses atrás había fallecido el Presidente de Nicaragua, el Dr. René Schick Gutiérrez, 8 meses antes de la finalización de su mandato y había sido sustituido por el Dr. Lorenzo Guerrero Gutiérrez para finalizar el mismo. Somoza Debayle, General de División, era el oficial de más alto rango en la Guardia Nacional y había depositado en la Presidencia de la República la Jefatura de la misma, una mera formalidad, pues de hecho era él quien tenia control absoluto del cuerpo armado.

De acuerdo a las crónicas de la época, la situación se salió de control cuando un supuesto francotirador abatía al Teniente Sixto Pineda Castellón, desatándose el maremágnum que concluiría con un número de muertos que al día de hoy nadie ha podido cuantificar. Se habla de 1000 a 1500 los caídos en esa masacre. Convenientemente, los servicios de inteligencia del dictador informaban que el francotirador era David Tejada Peralta, Ex Teniente de la GN y militante sandinista. Dentro de los que fueron detenidos posterior a la masacre, algunos de ellos refugiados en el Gran Hotel, se encontraban el Dr. Fernando Agüero, el Dr. Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, asesinado 11 años después a pocas cuadras de aquí, Herty Lewites, Edén Pastora, Samuel Santos, Danilo Aguirre Solís, entre otras personalidades políticas.

Tal a como se esperaba, las elecciones se llevaron a cabo, fraude de por medio, y el triunfador de las mismas resultaba quien también ya se esperaba, Anastasio Somoza Debayle. Era el epílogo de la crónica de una muerte anunciada, pues todos sabían que el fraude preparado por Ortega… perdón, por Somoza, no dejaba al Dr. Agüero la mínima posibilidad de triunfo, independientemente del arrastre que concitaba el líder conservador y el mayoritario repudio al somocismo que embargaba al pueblo nicaragüense. Se imponía la voluntad continuista de la familia Somoza, quienes, para guardar las apariencias, respetaban en estos casos el marco constitucional, al poner de por medio entre cada reelección, a un títere. Dos meses después, el 13  de Abril, moría el segundo de la dinastía, Luis Somoza Debayle. Cuatro años más tarde, el Dr. Fernando Agüero Rocha suscribía el pacto del Kupia Kumi con Anastasio Somoza.

Que motivó la existencia del 22 de Enero de 1967 en la historia negra de nuestra patria? Primero, habría que señalar la ambición desmedida de un dictador, de una familia y de una cúpula de incondicionales, que vieron en el uso y abuso del poder, la vía más fácil y rápida para su inmoral enriquecimiento a costa del erario público. Segundo, el afán continuista y reeleccionista de los Somoza, para poder garantizar la permanencia en el poder y el acceso a las generosas arcas del estado. A esto se le sumaba el correspondiente mesianismo, que vinculaba dicha permanencia en el poder a una especie de destino manifiesto, a casi un mandato divino de ejercer el poder por siempre y para siempre. Tercero, una clase política, propia y ajena, parasitaria, tradicionalista, medradora de las migajas del festín, pactista, prebendaria, ventajista y sinvergüenza. El partido convertido en propiedad familiar, al servicio de la familia. La oposición, vía pacto, rendida por unos cuantos pesos. Cuarto, una casta empresarial afanosa del florecimiento de sus negocios, lo cual no era discutible, pero si esto implicaba el cercenamiento de las libertades más elementales de los nicaragüenses, no solamente era discutible, sino condenable, ya que se volvieron cómplices o colaboradores necesarios para que también haya florecido la dictadura. Quinto, el desmantelamiento de la institucionalidad del país, convirtiendo a las instituciones en reductos partidarios, por un lado, en minoría, los conservadores, por el otro, en mayoría, los somocistas. Un reparto de roles conveniente para ellos, pero no para el país. Sexto, la institución armada convertida en una guardia pretoriana al servicio exclusivo del dictador, confundiendo, por conveniencia y necesidad, los intereses partidarios, personales y familiares, con los intereses nacionales. Y finalmente, un pueblo cansado de luchar infructuosamente, de ser traicionado por la clase política, de sentirse a merced del dictador al ver truncada la posibilidad legal y constitucional de cambiarlo por la vía de los votos, ya que, o no se contaban bien o simplemente eran escamoteados en elecciones fraudulentas. Un pueblo mediatizado por la sensación de la bonanza económica, cierta o no, pero que la predicaban hasta la saciedad los corifeos del régimen. El decálogo Goebeliano siempre en acción.

Al volver la vista atrás, a 45 años de distancia, la historia parece repetirse. El mismo escenario continuista con diferentes actores. Esta vez, posiblemente, el modelo de represión mas sutil o quizás mas selectivo. Los mismos errores del somocismo, quizás ahora cometidos con mayor desparpajo. La misma, o peor aun, ambición de poder y de riquezas. El mismo esquema fraudulento para revertir la voluntad popular. Ojalá y que este Deja Vú de la historia no repita el triste final, pues 12 años después de la masacre del 22 de Enero, el pueblo entero se levantaba en montañas, campos y ciudades para dar al traste con la dictadura somocista, aunque por lo visto, desaparecieron los Somoza pero no el espíritu del somocismo, que se pasea victorioso en nuestro país.