sábado, 26 de febrero de 2011

FABIO GADEA Y MUNDO JARQUIN: LA FORMULA DEL CAMBIO

El recién pasado martes 22 de Febrero, el candidato de consenso de la verdadera oposición en Nicaragua, don Fabio Gadea Mantilla, anunció formalmente la designación del Dr. Edmundo Jarquín Calderón como su Vicepresidente, en una fórmula que ha causado no solo un gran revuelo mediático, sino que la aceptación y tranquilidad de muchos sectores que venían pidiendo a gritos el nombramiento del acompañante de don Fabio, toda vez que este viene a definir, en gran parte, el cariz del tipo de gobierno que tendremos después de Enero del 20102. La otra parte la complementa el Programa de Gobierno y el Gabinete que llevará sobre sus hombros la gran tarea de hacer realidad ese programa.

Acostumbrados a ver que los Vicepresidentes a través de la historia han sido como la quinta llanta de un vehículo o que han llegado a esta posición producto de negociaciones con aliados, convirtiéndose en poco tiempo en adversarios del propio presidente por la ambición de aspirar a mas o por la frustración de ver truncadas esas mismas ambiciones, el caso del Dr. Jarquin es atípico, pues ha sido una designación producto de la confianza, cercanía e identificación de intereses políticos, sociales, culturales, pero sobre todo, por considerar don Fabio, que la persona designada a acompañarlo en los próximos cinco años de gobierno, representa y encarna la misma visión del futuro de nuestro país que él mismo manifiesta.

Una visión de Nicaragua con mejores instituciones y ministerios, donde el tráfico de influencias no sea el modus operandi de los pillos y aprovechados que se disfrazan de funcionarios públicos para beneficiar a los clanes, que plata en mano quieren torcer todo a su favor.
Una Nicaragua con un verdadero estado de derecho donde todos tengamos el mismo tratamiento y no sea la coima y el soborno los que encargados de dilucidar quién tiene la razón y quién no.

Una Nicaragua con más y mejor educación, que permita poder dar respuesta a los 25,000 bachilleres que se quedan año con año sin oportunidades de aspirar a una carrera técnica o universitaria, condenándolos a ser candidatos al exilio económico; con un sistema educativo que nos saque de la negra estadística de cuatro grados promedio nacional de escolaridad; donde el sub sistema de educación secundaria no revele su amarga cara de mediocridad en los exámenes de ingreso de las universidades estatales, que frustra a los mismos estudiantes y pone en riesgo el futuro del desarrollo del país. Un sistema educativo donde no sea la militancia partidaria quien determine el aprobado o el reprobado de los estudiantes.

Una Nicaragua con funcionarios públicos que no vean al estado como la fuente del enriquecimiento fácil, rápido e ilícito, como actualmente lo vemos entre estos que para desgracia nuestra tenemos, quienes sin ningún empacho y con el mayor descaro, arrojan en frente nuestro las plumas de las gallinas robadas a vista y paciencia de propios y extraños.
Una Nicaragua con un poder judicial limpio, transparente y confiable, sin bancadas partidarias y sin tanto desvergonzado, que con toda la desfachatez del mundo declaran, de por sí y ante sí, inconstitucional hasta la mismísima Constitución Política. 

Una Nicaragua con un poder legislativo convertido realmente en el foro de discusión política por excelencia y hacedor de las leyes para todos, no en el mercado persa que es hoy, donde el voto y las lealtades políticas, con honrosas excepciones, se compran y venden al gusto del gran comerciante de voluntades y conciencias.

Una Nicaragua donde no se hable de los pobres, sino que se trabaje por sacar a los pobres de su pobreza, donde los propios gobernantes sean los primeros en dar el ejemplo de probidad y honestidad y no quienes más se enriquezcan a costa del erario público, como actualmente los vemos con la ilegal privatización de la cooperación venezolana. Una Nicaragua totalmente distinta a la que actualmente tenemos. 

Con las credenciales de honestidad del Dr. Edmundo Jarquín, demostrada durante toda su vida política y profesional y reconocida hasta por sus mismos enemigos, nadie mejor para encabezar junto a don Fabio la Revolución de la Honradez que nos hemos planteado desarrollar en el próximo gobierno de la UNE. Es también un nombramiento que da la garantía necesaria a aquellos sectores de izquierda y de centro izquierda, que la población más desfavorecida y vulnerable serán reconocidos y atendidos con verdaderas políticas de estado anti pobreza, no con programas prebendarios y de beneficencia política, que solo pretenden mantener y extender la cantidad de pobres en Nicaragua para garantizar la lealtad partidaria hacia los repartidores de limosnas, hacia los repartidores de las migajas que caen de la mesa del gran festín. 

El Dr. Edmundo Jarquín es la garantía a los verdaderos sandinistas que todavía se mantienen en las filas del orteguismo, asqueados e indignados de tanta corrupción pero rehenes de un trabajo en el estado que les garantiza mantener a sus familias con una relativa estabilidad económica, y que después de la derrota del 6 de Noviembre no serán ni perseguidos ni humillados.  Es la garantía de que los gobiernos de abajo, de en medio o los co-gobiernos  llegarán a su fin después de enero del 2012. Es la garantía de poder atraer a los sectores independientes o sin partido, que se agrupan en los departamentos de la región del Pacifico de Nicaragua y que demandan calidad y honradez de los gobernantes, claridad de qué se va a hacer y cómo se van a hacer las cosas en un eventual gobierno. Sectores que son atraídos no por consignas sino por programas y por la capacidad de la gente que estará a cargo de hacer realidad esos programas.

Ha sido esta una escogencia afortunada, que si la medimos por la reacción de los enemigos de la democracia que se aglutinan en el pacto perverso que tiene a nuestro país en la ruina moral, es la fórmula que tiene asegurado el triunfo electoral en el próximo 6 de Noviembre. Ninguno de sus detractores ha podido hacer un planteamiento de peso que ponga en duda la credibilidad, honorabilidad y capacidad de sus integrantes. En una muestra de la máxima incapacidad política, el argumento de mayor peso que han encontrado los pactistas es decir, en un coro bien orquestado y sincronizado, como el pacto mismo, que uno es viejo y el otro es feo. Ante esto, dos verdades del tamaño de una catedral, la primera la dijo don Fabio en La Trinidad, Estelí: Mejor ser un viejo demócrata, que un joven dictador. La segunda la planteo Mundo en la campaña del 2006: Feo pero no Ladrón!
Al buen entendedor, con señas.

sábado, 19 de febrero de 2011

LAS PLANTAS ELECTRICAS: OTRA MÁS DE LA DANZA DE LA CORRUPCION

Decíamos en nuestro editorial de la semana pasada, que “La Familia” presidencial Ortega - Murillo había optado por desarrollar y fortalecer el proceso de acumulación de capital iniciado a finales de los años 80´s, aprovechando la oportunidad de oro brindada por el caudillo liberal Dr. Arnoldo Alemán de allanarle el camino para alcanzar la silla presidencial, al bajar al 35 % el porcentaje de los votos necesarios para poder ser electo presidente en el 2006. Decíamos también que “La Familia” Ortega – Murillo había utilizado la vieja fórmula de acumulación primitiva de capital: poder político, monopolios y privatizaciones amañadas.
El poder político les permitió privatizar la cooperación venezolana, la cual le facilita poder disponer de manera discrecional del 50 % de los recursos destinados para el pago de la factura petrolera, los que según el acuerdo son entregados en calidad de donación al país, solo que en este caso no van a las arcas del estado, sino a las arcas de “La Familia” presidencial y sus principales allegados. Dicho en términos más sencillos, de cada 100 dólares, 50 dólares van a Venezuela y los otros 50 dólares van a la bolsa del comandante y su grupo. Dado que la importación de petróleo es de 10 millones de barriles anuales y tienen el monopolio total de la importación del crudo venezolano, a un precio promedio de 80 dólares el barril dicha factura asciende a 800 millones de dólares. La cuenta es la misma, 400 millones para Venezuela y 400 millones para quién? Contestación de grupo…
Se le atribuye a Carlos Hank González la frase de que “Un político pobre es un pobre político”. Hank, político mexicano, pasó de ser un maestro normalista rural a uno de los políticos más acaudalados de México bajo la sombra y amparo del PRI. Prototipo del político-empresario, El Profesor a como se le conocía, construyó un vasto imperio económico basado en la preferencia que le daba el gobierno, al tráfico de influencias y a la información privilegiada a la que podía tener acceso. Los negocios, ahora a cargo de sus descendientes están fundamentalmente en la banca y la construcción y la forma de operar es muy sencilla: prestan a los gobiernos estatales para proyectos de construcción y luego les construyen a los mismos con la plata prestada. Negocio redondo. Mejor imposible.

En Nicaragua, el presidente Ortega no quiere pasar los apuros que tuvo que asumir luego de la derrota electoral del 90. Ha aprendido que en el capitalismo salvaje, donde se mueve a la perfección siempre que se tenga dinero o poder, el que  tiene plata platica. Analizó los errores de la Administración Alemán en la construcción del fallido grupo económico liberal que le permitiera influencia económica y política en el futuro y no piensa repetirlos. Hombre previsor al fin, por cualquier cosa que pase en las elecciones de Noviembre próximo, está construyendo un imperio económico que le permita prevalecer, sin ningún sobresalto, en el panorama nacional después del 2012, luego de una eventual derrota electoral.

Su poder económico tiene como piedra angular la importación del petróleo y la generación energética. A partir de aquí ha iniciado un proceso de expansión hacia otras áreas en las que siempre utiliza los resortes del estado y la información privilegiada de que disponen para comprar, obligar a vender o sencillamente crear nuevas empresas. Pesca, medios de comunicación radiales y televisivos, hoteles, construcción, banca, transporte, exclusividad en la exportación de alimentos a Venezuela, explotación maderera en el Caribe, ganado, mataderos, imprentas, proveeduría preferencial de todo tipo de materiales para el estado y un largo etcétera son algunas de las áreas en donde florecen los negocios de “La Familia”.

La formula ha sido más sencilla aun que la utilizada por la familia Hank González – Rhon y el caso de las plantas de generación energética son una muestra palpable de esta sencillez.   Las plantas Hugo Chávez y Che Guevara, donadas por los venezolanos y las plantas donadas por la República de Taiwán, por obra y gracia de una privatización que nadie conoce, sin procesos de licitación pública y sobre todo sin el más mínimo pudor, fueron traspasadas a una de las empresas del grupo ALBA de “La Familia” presidencial.
La donación, con un costo aproximado de  250 millones de dólares, está siendo pagada por los usuarios nicaragüenses como si fuera una inversión privada del mencionado grupo económico, mediante un convenio de compra de potencia por 15 años entre el Ministerio de Energía y Minas, MEM, y ALBANISA, según el cual, por estas plantas cuya capacidad de generación es actualmente de 250 MW o sean 250,000 kw/h por mes, reciben un pago fijo mensual de US$ 14.0352 por cada kw/h de potencia instalada, generen o no energía, lo que significan US $ 3, 508,800.00 mensuales o lo que es lo mismo US$ 42,105,600.00 al año.
Según el convenio, las plantas serán “pagadas” a ALBANISA en los primeros 7 años, bajo el concepto de “recuperación de la inversión” realizada, lo que dejará la bicoca de US $ 294,739,200.00 libres de polvo y paja a nuestra cristiana, solidaria y socialista “Familia” presidencial y sus allegados más cercanos. Pero los siguientes 8 años del convenio también recibirán el mismo importe, ya en concepto de utilidades, lo que sumarian US $ 336, 844,800.00 mas, que sumados a los anteriores harían un total de US $  631, 584,000 en los 15 años del citado convenio. Se dice que al día de hoy, ALBANISA ha logrado ampliar la capacidad de potencia instalada a 300 MW, por lo que habría que sumar las ganancias de 50,000 kilowatt / hora por mes adicionales bajo la misma operación.
Volviendo la mirada al pasado, cuando el entonces guerrillero Daniel Ortega entraba triunfante a la Nicaragua liberada el 19 de Julio del 79, nadie pensó ni por un segundo que en asunto de dos décadas, el guerrillero pobre de aquellos días se convertiría en el multimillonario ex guerrillero que es ahora. El presidente Ortega aprendió bien la lección de Carlos Hank González y decidió dejar de ser el político pobre que asumía ser, si es que alguna vez lo fue. Hoy se da el lujo de tener depositados en tres bancos nacionales, la nada despreciable suma de 17 Mil Millones de Córdobas, algo así como 700 Millones de Dólares.
Definitivamente que la pobreza quedo atrás. Hoy encabeza una poderosa oligarquía de ex revolucionarios, la oligarquía orteguista. Y nadie discute su derecho a mejorar su condición económica y la de su familia, tampoco se discute su derecho a hacer negocios. Lo que se cuestiona y denuncia es que sea a través del uso y abuso del poder el método utilizado para amasar tan fabulosa fortuna. Lo que se cuestiona y denuncia es que al ser presidente – empresario, nadie sabe dónde termina lo público y donde empieza lo privado. Lo que se cuestiona y denuncia es que todavía pretendan engañar al pueblo llamándose  revolucionarios, cuando son y hacen totalmente lo contrario.

sábado, 12 de febrero de 2011

CÓMO HACERSE MILLONARIO AL AMPARO DEL PODER

Un importante porcentaje de los más grandes capitales latinoamericanos fueron construidos y desarrollados en base a una receta sencilla y altamente efectiva: poder político, privatizaciones y monopolios.  Bajo el amparo del poder, se privatizaron las empresas públicas  más grandes, las más eficientes y las que generaban mayores ganancias, en beneficio de los grupos económicos y familiares más cercanos a los gobernantes de turno, mediando por supuesto, las correspondientes mordidas y coimas millonarias que enriquecieron las arcas personales de presidentes y ministros. Bajo esta nefasta combinación, se crearon grandes monopolios empresariales que permitieron desarrollar los capitales originales.

Adicional a esto, pusieron en marcha otra terrible receta para mejorar la “competitividad” de los inmensos consorcios, siempre con el apoyo gubernamental: disminuir los salarios de los trabajadores, afectar en detrimento de estos sus beneficios sociales, la legislación laboral que los amparaba y la organización sindical. De norte a sur los ejemplos abundan: monopolios de las comunicaciones, del cemento, de los hidrocarburos, del estaño, del acero, etc. Todos ellos bajo la protección del estado a través de los resortes y facilidades que brinda el poder político, el tráfico de influencias y la colusión entre los intereses públicos y privados de quienes tienen la “suerte” de ser los escogidos para engrosar la reducida lista de multimillonarios latinoamericanos. 
Nicaragua no ha estado ajena a estas formas primitivas de hacer capital. La familia Somoza, durante los 45 años que gobernó al país, acumuló una riqueza calculada en unos 1,200 millones de dólares utilizando el poder político y los monopolios sobre determinadas industrias. Líneas aéreas, marítimas, pesca, tabaco, banca, cemento, entre otras, fueron las actividades sobre las que descansaron en gran medida los orígenes de dicha fortuna. Todas estaban protegidas por el gobierno y por el gobernante, operaban libre de impuestos y gozaban de la preferencia del estado en sus contratos millonarios. Demás decir que la condición indispensable para esta acumulación de capital la determinó el mantenimiento férreo del poder político en su forma más simple y rudimentaria, la dictadura militar.

Durante la década de los 80´s, la revolución fue la mampara que sirvió para que algunos dirigentes aprovecharan su paso por el estado e iniciaran sus particulares procesos de acumulación de capitales, a partir de la privatización o repartición de empresas que se decían eran propiedad del pueblo, de gran cantidad de propiedades urbanas y rurales, de dinero en efectivo que manejaban con total discrecionalidad, de maquinarias, industrias, armas, negocios y un largo etcétera, cuyo colofón fue lo que conocimos como “La Piñata”, pero que no necesariamente se dio al final del periodo revolucionario. Algunos, malos administradores, se diluyeron, otros, en el ocaso de sus vidas, han empezado a vender sus vastas propiedades, y otros más, asociados con empresarios legítimos y oportunistas, han crecido como la espuma y se conservan exitosos bajo el amparo del poder político de antes y de ahora.

Durante el periodo de la post revolución y de los gobiernos neo liberales, sobresalió el intento hecho durante la administración del Dr. Arnoldo Alemán de conformar un poderoso polo económico al amparo del gobierno. Se pretendió la recuperación del capital confiscado al somocismo y establecer un nuevo centro de poder con hegemonía liberal. Se calcula que pasaron a manos de este grupo no menos de 500 millones de dólares provenientes de las arcas públicas. Debido a la naturaleza depredadora de sus principales actores, no consolidaron sus capitales, sino que más bien optaron por sacar el dinero del país junto a sus familiares, dejando atrás al caudillo liberal quien no tuvo otro camino que negociar su libertad y buscar el perdón de sus compinches. 

La Nicaragua de hoy, Cristiana, Solidaria y Socialista nos encuentra con una casta gobernante, que sigue al pie de la letra la vieja receta para volverse millonario. Privatización de la cooperación venezolana, monopolio de la importación del petróleo y del comercio con el país del sur y el uso y abuso del poder político en beneficio propio. El acuerdo energético entre Venezuela y el Estado nicaragüense ha sido privatizado por la familia gobernante, lo que ha permitido que las empresas de dicha familia manejen con absoluta discrecionalidad ganancias que se calculan ya en más de 1,500 millones de dólares. La familia Ortega - Murillo a través de las empresas del ALBA, son los únicos importadores de petróleo en el país, los mayores distribuidores de combustible y por consiguiente los únicos receptores del concesional acuerdo de suministro del crudo venezolano, que otorga el 50 % de la factura petrolera anual de aproximadamente 10 millones de barriles, a un plazo de 23 años, mas dos de gracia y a un interés del 2 % anual. Estos 10 millones de barriles a un precio promedio de 80 dólares el barril, significan 400 millones de dólares libres de polvo y paja en las arcas privadas de nuestros cristianísimos  gobernantes, sin incluir los márgenes de ganancia por la comercialización del crudo. Adicional a esto, mantienen una suerte de Tratado de Libre Comercio privado con Venezuela, que les permite a sus empresas ser las únicas exportadoras hacia ese país. El volumen comercial de dichas exportaciones en el 2010 ascendió a casi 300 millones de dólares.

Son muchos millones de dólares que debieran estar beneficiando a casi 6 millones de nicaragüenses si pasaran por el presupuesto de la república y no solo a una cúpula familiar y partidaria, quienes para guardar las apariencias dejan caer migajas del festín en forma de “bonos solidarios” de menos de 600 córdobas mensuales para los trabajadores del estado. Millones de dólares que debieran estar subsidiando los precios del combustible, el segundo más caro de Centroamérica y que incide negativamente en casi toda la actividad económica del país. Un subsidio que podría estar beneficiando a miles de transportistas por la vía del congelamiento de los precios a niveles razonables, tal a como lo propuso recientemente la bancada del MRS en la Asamblea Nacional y que fue rechazado por el presidente de la Comisión Económica, el diputado diriambino Wálmaro Gutiérrez Mercado. 

Millones de dólares que debieran mantener bajos los precios de la energía eléctrica para toda la población, sobre todo si tomamos en cuenta que Venezuela y Taiwán donaron al pueblo de Nicaragua plantas eléctricas y que también fueron privatizadas por “La Familia”. Millones de dólares que dejan toneladas de plumas de un inmenso gallinero que es robado todos los días en nuestras propias narices, puesto que todos los días conocemos de las fechorías que hacen los funcionarios socialistas del estado cristiano y solidario a costa del erario público. Millones de dólares que tendrán que ser recuperados en un gobierno de hombres y mujeres honestos y firmes, que se den a la tarea de devolver a las futuras generaciones la dignidad y el honor perdidos por la sed insaciable de dinero fácil.  

sábado, 5 de febrero de 2011

LOS PECADOS DE DON ARNOLDO


En los últimos días hemos visto a través de la televisión un spot publicitario en el que aparece compungido y con cara de yo no fui el Dr. Arnoldo Alemán, pidiendo perdón al pueblo nicaragüense por “los errores del pasado”, algo tan etéreo e insustancial, que nadie sabe a ciencia cierta a qué o cuáles errores se refiere, ya que el pasado reciente de tan inevitable personaje, nos remite no a errores sino a una gran cantidad de pecados, algunos veniales y otros capitales, cuyas consecuencias tienen al país, a la sociedad y a la política en general, en la situación en que se encuentra hoy en día.

En 1990, el Dr. Alemán tuvo su primera gran oportunidad al encabezar, con los votos sandinistas, la alcaldía de Managua. No obstante que su administración edilicia presentó resultados tangibles para la población capitalina, esta vino acompañada y empañada por el uso y abuso de los bienes públicos en provecho propio y de toda la claque de incondicionales y aduladores que lo cortejaban. Fue el inicio de una larga carrera que seguía al pie de la letra el manual de los viejos caudillos de la política criolla, cuyas enseñanzas lo remitieron a mantener a toda costa el tradicionalismo político en el pueblo. Amiguismo, nepotismo, prebendarismo, enriquecimiento ilícito, compadrazgos, caudillismo, entre otros, eran los ingredientes  de la receta seguida y tan eficaz para mantener a la gente común dependiendo de las dádivas del naciente cacique del partido, “su partido”.

La segunda gran oportunidad la tuvo el Dr. Alemán en el año 1996, cuando en hombros del 51 % de los votos de los nicaragüenses llegó a la Presidencia de la República. Con la cantidad de diputados obtenidos, más los de sus aliados, pudo haber iniciado el desmantelamiento del naciente orteguismo, quien ya traía los antecedentes delictivos de mantener en jaque a los nuevos gobernantes de la era post revolucionaria. Sin embargo, el ya Presidente Alemán se acobardó por las amenazas de caos y violencia callejera prometidas por Ortega y cedió a sus caprichos. Lo pudo haber enjuiciado por las terribles denuncias de violación hechas públicas por su hijastra, Zoila América Narváez Murillo y no lo hizo. Tuvo miedo a retarlo, prefirió mirar hacia otro lado y hacerse el desentendido, dejando a la víctima al amparo de su suerte. Suerte de los caudillos que entre pares se cuidan. Durante su mandato prácticamente gobernó con una mafia que se enquistó como un cáncer en las instituciones y en los recursos del estado, mafia a la que eufemísticamente llamó “Gabinete de Lujo”. Saquearon las arcas públicas a su gusto y antojo, a diestra y siniestra, por arriba y por debajo de la mesa y amparado en su lema de “Obras No Palabras”, pretendió la impunidad a sus desmanes. Una parte del pueblo fue extremadamente condescendiente, más por ignorancia que por raciocinio, consecuencias obvias del tradicionalismo y solo se limitó a externar: Robó pero hizo.
Con lo que no contaba el Dr. Alemán es que un Daniel Ortega paciente y constante, le seguía de cerca sus pasos y con el control paulatino que iba logrando en el poder judicial, logró someterlo a su voluntad, al extremo de forzar la entrega de su partido, de sus supuestas convicciones liberales, de su dignidad y lo que es peor, del futuro del país, en una suerte de componenda o repartición, misma que fue conocida por los ideólogos del orteguismo como el “Pacto de los Mengalos”. Pacto que repartió las instituciones entre ambos caudillos y demolió la institucionalidad del país. Pacto que fortaleció a Ortega, entregándole la mitad de todo lo que podía ser compartido y repartido, por el temor a ser enjuiciado en el futuro por las tropelías cometidas. Pacto que tiene al país en la desgracia actual. 

Nuevamente el Dr. Alemán tuvo una tercera oportunidad y fue en las elecciones del 2001, al imponer, por la vía del famoso dedazo, como candidato presidencial a Enrique Bolaños y a la postre su sucesor en la presidencia. Pretendió el doctor gobernar desde la Asamblea Nacional con la fuerza de su bancada y someter a sus caprichos al nuevo Presidente de Nicaragua. Se alió nuevamente con Ortega y fortaleció el pacto en detrimento de Bolaños a quien casi pusieron de rodillas y solo la intervención de la OEA lo salvó de su obligada dimisión. Fue aquí que el Dr. Alemán cumplió la aspiración, tantos años acariciada por Ortega, de volver a gobernar el país. Gracias a su preclara “Inteligencia Política”, rebajó al 35 % el porcentaje válido de los votos para poder ser presidente, en una reforma a la Constitución Política hecha como un traje a la medida del caudillo del orteguismo, quien finalmente vio hecho realidad su sueño dorado en las elecciones del 2006. Fue el intercambio de la presidencia por la promesa de libertad de un convicto acusado y condenado a 20 años de prisión por delitos cometidos. Promesa que demás está decirlo, nunca fue cumplida, ya que hasta el día de hoy continúa siendo rehén de Ortega. 

En el año 2008 se le presentó una cuarta oportunidad al Dr. Alemán de reivindicarse ante el pueblo. Prácticamente toda la oposición marchó unida en la Casilla 1, su casilla, la de su partido, en las elecciones municipales. Sin embargo, prefirió cumplirle a su socio que al pueblo, quien confiadamente votó en contra de Ortega. Le taparon el ojo al macho, pero no a la inmensa mayoría de la gente, que en los municipios presenció impávida, con cólera y resignación, su complicidad en el Gran Fraude.
Remitido al triste papel de socio minoritario en el pacto y con las llaves de la Cárcel Modelo sonando en el cinturón de su carcelero, se ha conformado con recoger dócilmente las migajas que éste le lanza. Desde la Asamblea Nacional, su bancada Pre Pago ha entregado la Junta Directiva del Congreso al orteguismo en el 2007, en el 2009 y en el 2011. En el 2007 como una prueba de amor y fidelidad a Ortega. En el 2009 a cambio de la absolución de los delitos del Dr. Alemán y en el 2011 como consecuencia de la habilidad innata de sus operadores políticos a negociar siempre agachados. Aprueban el presupuesto y las leyes al gusto de Ortega. Legislan, sin ningún rubor, de acuerdo a los intereses del gobernante. Actúan como sicarios políticos cuando el orteguismo así se los exige. En fin, bancada y caudillo son uno y como tal actúan de la misma forma: sumisos y cobardes y dispuestos a entregar lo que haya que entregar, con tal de cumplir los caprichos del socio mayor.

Por eso, le aconsejamos al Dr. Alemán que haga un nuevo spot televisivo y nos aclare de cuáles pecados veniales pide perdón, porque de los capitales, que son muchos, posiblemente solo Dios, en su infinita misericordia, podría perdonarlo. El pueblo no está dispuesto a hacerlo, así ponga la cara que ponga, pues a como dicen el viejo refrán: “Más rápido cae un mentiroso que un renco”.

sábado, 22 de enero de 2011

DOS PROBABLES ESCENARIOS DE LAS ELECCIONES DEL 6 DE NOVIEMBRE

Luego del fallido round de estudio entre el caudillo de la facción arnoldista del PLC y el candidato de la verdadera oposición Fabio Gadea Mantilla, se descubrió lo que todos ya anticipábamos en relación al ofrecimiento del Dr. Alemán de declinar su candidatura presidencial: que esto no era más que un chamarro hecho a la medida del otro caudillo, con el fin de hacer perder el tiempo a la UNE en interminables idas y venidas y que el 1 de Marzo, plazo fatal de inscripción de Alianzas y Partidos Políticos que participarán en la próxima contienda electoral, se convierta en un obstáculo  imposible de superar. Don Fabio no cayó en la trampa y la lucha por conformar un sólido y triunfador bloque opositor continúa, esta vez con ALN, luego de superar con madurez y valentía las divisiones internas del PLI, exceptuando la ilegal facción de Venancio Berrios, convertido en un Caballo de Troya construido a la medida de los operadores políticos de Daniel Ortega.
Dado que en el editorial anterior hacíamos un análisis de la Coyuntura Electoral de este año tomando en cuenta los actores, comportamientos y sus probables estrategias, toca ahora hacer una aproximación de lo que le espera al pueblo nicaragüense el 6 de  Noviembre, para lo cual consideraremos únicamente dos escenarios: Pesimista y Optimista.
En un Escenario Pesimista, las próximas elecciones transcurrirían en un ambiente propicio a las ambiciones reeleccionistas del caudillo del orteguismo, quien sería oficializado como candidato del partido de gobierno por el Consejo Supremo Electoral de Facto (CSEF), en abierta violación a la Constitución Política, ya que la misma plantea una doble inhibición constitucional a dichas pretensiones. En este escenario, todas las demás fuerzas que se dicen llamar opositoras, tendrán que alinearse con el PLC a fin de que la elección sea a dos bandas, con la promesa de una curul o un puesto en el futuro gobierno.
La verdadera oposición al orteguismo agrupada en la UNE quedaría fuera de los comicios, gracias al rol de sicario político que cumple a la perfección el magistrado espurio Roberto Rivas, en una abierta imposición de la lógica del pacto entre Ortega y Alemán. Triunfo del candidato oficialista gracias a una abstención superior al 30 % y al repliegue de la observación electoral nacional e internacional. Repartición de las curules en la Asamblea Nacional en la proporción que establece el cada vez menos importante papel del arnoldismo en el pacto, llevándose el orteguismo la mayor parte de los diputados, de manera que no necesite a sus socios liberales para poder reformar la constitución.  Este sería el inicio de las transformaciones que tanto pregonan los ideólogos oficialistas y el establecimiento del Nuevo Orden Orteguista en Nicaragua.
Enriquecimiento ilícito de la cúpula gubernamental a niveles insospechados, arrinconamiento a la empresa privada, incursión abusiva y ventajosa en los feudos de los grandes capitales nacionales, persecución política, cierre de los espacios de participación ciudadana, persecución a los medios de comunicación desafectos, mayor inequidad en la distribución de la riqueza, mas migración, mas delincuencia, persecución a la iglesia, serían entre otras, las constantes de este nuevo orden avasallador y hegemónico.
Este escenario vislumbra un clima de inestabilidad social permanente y un gobierno enfrentado a una probable administración republicana a partir del 2013 en los Estados Unidos. Se alejaría aun más la cooperación internacional, sobre todo la europea y la del Grupo de Apoyo Presupuestario. De perder las elecciones Hugo Chávez en Venezuela en el 2012, Ortega quedaría huérfano de apoyo financiero y político internacional, agravándose la crisis a lo interno del país, la que podría desembocar en un levantamiento generalizado en las principales ciudades del país que impida al presidente Ortega finalizar su mandato inconstitucional. Acostumbrada históricamente a oscilar de manera pendular, o muy resignada o muy radical, la sociedad nicaragüense se sacudiría de una vez por todas la llamada “Segunda Etapa de la Revolución”, eufemismo que esconde lo peor de la hipocresía de quienes viven de los pobres, pero que en realidad se han convertido, actúan o suspiran vivir como los nuevos millonarios.
En un Escenario Optimista, las elecciones serían a tres bandas: a) Un bloque oficialista con el FSLN al frente de ellos y compuesto por una convergencia ampliada a los micro partidos de alquiler que pululan alrededor y ambicionan un huesito en el gobierno; b) Un bloque opositor con UNE a la cabeza e integrado por ALN, el PLC luego de la declinación de Arnoldo Alemán y demás partidos y movimientos de oposición; c) Un tercer bloque compuesto de micro partidos zancudos aliados del orteguismo, con la misión de dispersar el voto de sus adversarios. La presión nacional e internacional provoca que el gobierno acceda a la transformación del Consejo Supremo Electoral, el que procede a desarrollar un proceso de cedulación amplio y transparente a todos aquellos ciudadanos que carecen de cedula de identidad, permite la observación electoral irrestricta nacional e internacional, depura el padrón electoral y cuenta bien los votos de los nicaragüenses. En tales condiciones de garantía, la población acude a las urnas en cantidades tales que el abstencionismo se reduce a menos de un 10 %, el sector independiente da su voto de confianza a la propuesta de la UNE, independientemente de la presencia de Arnoldo Alemán en la gran alianza opositora y la juventud no atiende los cantos de sirena del orteguismo, consciente de que serán los próximos peldaños de la escalera por la que subirán los trepadores de siempre, hábiles en la manipulación de los mas jóvenes y más hábiles aun en vivir bien a costa del sacrificio y esfuerzo de los demás.    
En este escenario es previsible la victoria de don Fabio Gadea, logrando alcanzar una mayoría parlamentaria que permita realizar el programa de la UNE y efectuar los cambios que necesita el país de cara a la Revolución de la Honradez propuesta durante la campaña electoral. Restablecimiento de la Democracia, la Institucionalidad y el Estado de Derecho es el premio al pueblo nicaragüense por su valentía de ir a votar masivamente el 6 de Noviembre. El orteguismo tiene dos opciones: aceptar la derrota y trabajar por el bien del país desde la Asamblea Nacional o desestabilizar al nuevo gobierno para proteger las riquezas acumuladas de manera ilegal, ilegitima e inmoral durante el periodo anterior. La segunda opción conllevaría una respuesta firme y contundente del nuevo gobierno, a través de la acción de un poder judicial con su dignidad, independencia y prestigio restaurado. La cooperación internacional regresa al país y de la mano de nuevos proyectos de inversión, la  lucha contra la pobreza se empieza a ganar de manera irreversible. Se deja de hablar de los pobres para trabajar por los pobres. Revolución en la Educación que poco a poco saca a Nicaragua de la triste estadística de tener 4 grados promedio de escolaridad. Fin del orteguismo como sistema retrogrado y atrasado. Inicio de una nueva etapa de paz, desarrollo y bienestar para todos los nicaragüenses.
De la decisión de cada quien dependerá cuál escenario nos tocará vivir a partir del 2012.

sábado, 15 de enero de 2011

LA COYUNTURA ELECTORAL DEL 2011

Este nuevo año 2011 que apenas comienza, pero se perfila como de rápido avance, está signado por el proceso electoral que culminará el próximo 6 de Noviembre, proceso que desde ya está envuelto en un manto de dudas, toda vez que los magistrados actuales del Consejo Supremo Electoral, de facto, desprestigiados y carentes de toda legitimidad, sean los encargados de dirigir dicho proceso. La sola inscripción del presidente Ortega como candidato del orteguismo, violaría la Constitución Política dadas las dos prohibiciones constitucionales que descalifican dicha candidatura. Sin embargo, si tomamos el rosario de violaciones a nuestra Carta Magna por parte de quien debiera ser el máximo exponente de respeto y lealtad a la misma, no se pueda más que pensar que, a troche y moche, Daniel Ortega insistirá en su sexta candidatura y tercera reelección presidencial. El 2011 será entonces un año electoral, en el que, semejando un cuadrilátero, estarán en sus cuatro esquinas los sectores y factores que tendrán antes, durante o después, un protagonismo mas fuerte o más débil, en dependencia de los intereses que estén en juego para cada uno de ellos.
En un primer vértice de este cuadrilátero se encuentra el orteguismo al frente de las instituciones del Estado, Consejo Supremo Electoral incluido; alcaldías municipales, las obtenidas producto del fraude y las arrebatadas por la fuerza del chantaje o del halago; sus aliados, entre los que se incluyen los partidos que conforman el chacuatol conocido como “La Convergencia”; los diputados pre pago, que desde posiciones dizque de oposición en la Asamblea Nacional están al servicio de los intereses del gobernante de turno; un amplio sector de la Policía y uno reducido del Ejercito, quienes se identifican con el discurso populista de Ortega y la masa de votantes del orteguismo, descontentos una parte considerable de ellos, debido a que no todos han alcanzado en la repartidera prebendaria oficial.
La estrategia del orteguismo se debate entre ganar las elecciones por la vía del fraude electoral, si las cosas se enredan por causa de un voto masivo, o garantizar la victoria sin necesidad de robarse el voto popular, siempre y cuando el electorado llegue a Noviembre cansado de las pugnas internas entre la oposición y desmotivado por la creencia de que Ortega es inevitable e invencible. Un elemento que obrará en favor de la estrategia orteguista será echar la casa por la ventana en los municipios más importantes del país, a costa de las transferencias presupuestarias del nivel central y del presupuesto propio de las alcaldias, en un claro intento de halagar a los sectores llamados independientes. Inversiones en carreteras, caminos, adoquinamiento de calles, reparación de colegios, iglesias, entrega de escrituras de templos a los sectores evangélicos, casas para el pueblo en lugares muy visibles, miles de nuevos empleos no productivos en el estado, sobre todo en las áreas de educación y salud, serán entre otras,  las ilusiones del espejismo de bonanza económica, progreso y paz social que tratará de vender Ortega a los nicaragüenses en la campaña electoral. 
En un segundo vértice se ubican los sectores de la oposición verdadera al orteguismo. Unos desde posiciones meramente políticas, como los que integran la UNE y los votantes anti orteguistas duros.  Otros desde posiciones religiosas, como la Conferencia Episcopal y la mayor parte del clero católico, adversos a la idea de permitir que Nicaragua sea un estado donde el sincretismo religioso, basado en una simbiosis entre el  catolicismo y el esoterismo, se constituya en la religión oficial. La estrategia de este sector estará determinada por la fortaleza de la candidatura de don Fabio Gadea Mantilla, la que incluye fórmula, programa, casilla, candidatos a diputados y propuesta de gabinete de gobierno. De la capacidad de atraer a otros sectores políticos no orteguistas y del atractivo que pueda despertar en una campaña electoral bien hilvanada y coordinada, dependerá la posibilidad de convencer al sector independiente,  mayoritario en todas las encuestas y a la postre decisivo para un eventual triunfo electoral. Un factor decisivo en la estrategia de este sector lo constituye la masividad del voto de los nicaragüenses el próximo  6 de Noviembre.
El tercer vértice lo constituye el sector que podría considerarse indeciso y dubitativo. Lo componen empresarios medianos y grandes y sus cúpulas respectivas, que hasta el momento han tenido un comportamiento que oscila entre lo timorato y lo complaciente con el orteguismo. El amplio sector evangélico cuyo liderazgo está siendo tentado por las dadivas y prebendas que ofrecen los operadores políticos oficialistas forma parte de este grupo, así como el mayoritario sector de votantes independientes o sin partido, cuyo tamaño las encuestas lo ubican en un rango que oscila entre el 40 y 50 % del electorado nacional. También conforman este sector la Coalición Democrática y los partidos ALN, PLC y PC, cuyos dirigentes se debaten entre la especulación y la incertidumbre de ir solos o en alianza con la verdadera oposición representada en la UNE. De la decisión que tomen dependerá la posibilidad de sobrevivir como opciones políticas en el futuro. Somoza en el PLN y Agüero en el PC son claros ejemplos de que las decisiones tomadas pueden significar la vida o la muerte política de un partido. En general, este sector significa el premio mayor y quien lo logre convencer tiene la victoria asegurada, asumiendo, por supuesto, que se juegue con reglas claras.
Finalmente, el cuarto vértice lo constituye el entorno internacional, conformado por países, grupos de países y factores coyunturales externos, los que de una forma u otra tendrán un peso importante en el desarrollo del proceso electoral. Estados Unidos, con un cambio sumamente importante en la correlación de fuerzas políticas a lo interno, muy probablemente dejará de ser, a partir de Febrero, el factor complaciente y tolerante con los desmanes de Ortega. La Unión Europea, el Grupo de Apoyo Presupuestario y la Organización de Estados Americanos, OEA, tendrán que decidir si se apuntan o no a validar un proceso en donde la ilegitimidad, ilegalidad e impunidad son la carta de presentación del mismo. De la evolución del proceso político venezolano dependerá el flujo de la ayuda económica a Ortega, vital para su proyecto futuro y del curso que tome el diferendo con Costa Rica dependerá también el usufructo, que en términos de réditos políticos para su campaña electoral, pueda hacer el presidente Ortega. El entorno internacional representa un campo minado para la posibilidad de un fraude electoral como el sufrido en el 2008. Las elecciones nacionales representan de por sí una relevancia muchísimo mayor que las municipales y el orteguismo tendrá que pensarla varias veces antes de repetir el robo del voto popular.
Los dados ya han sido tirados y la suerte está echada. De los nicaragüenses y su masiva participación en el proceso electoral dependerá el resultado que estará en juego en Noviembre próximo: Democracia o Dictadura.

sábado, 8 de enero de 2011

LO QUE NOS DEJÓ EL 2010

Finalizó el año 2010 y entramos al 2011, un año decisivo para el futuro democrático de nuestro país, un nuevo año en el que, a través del proceso electoral que culminará el próximo domingo 6 de Noviembre, se decidirá en las urnas si los nicaragüenses optaremos por la consolidación de la dictadura orteguista o si preferiremos restablecer la democracia, la institucionalidad y el estado de derecho. Nuevamente, tocará escoger al pueblo nicaragüense entre Democracia o Dictadura.
Haciendo un repaso de lo acontecido en el 2010, debemos de concluir que el año que ha finalizado tiene como elementos más visibles y que el gobierno considera como sus grandes logros los siguientes: 1) Estabilidad Macroeconómica, pero que castiga la inversión pública y la ampliación del crédito a los sectores productivos medianos y pequeños; 2) Crecimiento de las Exportaciones, las que han ido de la mano de los productos pesqueros y agropecuarios hacia los tres destinos más importantes: Estados Unidos (vía CAFTA), Venezuela (vía ALBANISA) y El Salvador y 3) Crecimiento de la Economía, expresada en un pírrico 3 y pico por ciento (luego de venir de un desastroso – 1.5 % en el 2009) y que es la mitad del crecimiento promedio alcanzado por el resto de los países latinoamericanos.
Sin embargo, a la par de estos “logros económicos” gubernamentales obtenidos el año pasado, el 2010 nos deja como herencia una serie de lastres, los que tendremos que cargar los nicaragüenses durante el 2011. Al contrario de la vieja canción del colombiano Tony Camargo, “Yo no Olvido al Año Viejo”, no nos dejó una chiva, una burra negra, una yegua blanca, ni una buena suegra. En cambio, si nos dejó menos Democracia, expresado en el poco valor que tiene para el orteguismo el voto de los nicaragüenses. Fue un año en el que  se profundizó el asalto a las alcaldías que no habían sido usurpadas por el fraude del 2008. El objetivo principal fue conquistar y mantener a toda costa la hegemonía orteguista en la mayoría de las municipalidades del país, a fin de que estas sirvan como plataforma partidaria en la próxima campaña electoral de Ortega, de hecho ilegal, ilegitima e inconstitucional.
El 2010 nos dejó menos Institucionalidad, que se hizo evidente desde Enero de ese año con el famoso decretazo, con el que se pretendió legislar por encima de la ley, de la Asamblea Nacional y de la mismísima Constitución Política. De por sí y ante sí, el presidente Ortega, arrogándose funciones que no le están conferidas en la Carta Magna, decidió mantener en sus cargos a los 25 funcionarios de los distintos poderes del Estado a los cuales se les vencían sus periodos constitucionales, lo que fue el tiro de gracia a la poca institucionalidad que quedaba en nuestro país. El objetivo primordial era mantener en sus puestos a los magistrados del Consejo Supremo Electoral, incluidos los que llegaron de la mano del arnoldismo, convertidos ahora en nuevos aliados del orteguismo, para que le permitan correr como candidato en las elecciones de este año. El gacetazo, que reformaba la Constitución y la suplantaba por otra, teniendo como pretexto  un inexistente artículo, fue la cereza en el pastel de tanto desmadre institucional. Una vez más y siguiendo la tradición de los 45 años del somocismo, la reelección presidencial marca el destino de nuestro país. 
El 2010 también nos dejó menos Estado de Derecho, lo que se expresó en la demolición de todo indicio de legalidad sobre las ruinas de un Poder Judicial ilegal e ilegitimo, cuya cabeza, la Corte Suprema de Justicia, fue el fiel reflejo de una institución desgastada, espuria y desprestigiada. Un poder judicial que se ha encargado de politizar la justicia y judicializar la política.  Un poder judicial al servicio de Daniel Ortega y ahora con la sombra adicional de favorecer con sus sospechosos fallos al narcotráfico internacional.
Así mismo, el 2010 nos dejó la prueba más palpable del colapso del sistema educativo orteguista, vendido como uno de los grandes logros de este gobierno. La disminución progresiva del presupuesto, sumado al fracaso de los bachilleres recién egresados en los exámenes de admisión de las universidades nacionales, demostró con hechos concretos la pésima calidad, falta de pertinencia y altamente politizada educación pública orteguista.
También el año pasado nos dejó menos bases para el desarrollo con equidad. Bajo el espejismo de un mayor crecimiento económico, fueron los grupos económicos que están alrededor de la cúpula gubernamental y partidaria en el poder, los que se beneficiaron más de la tan pregonada bonanza económica. Nuevamente la punta de la pirámide social se hace más pequeña y la base que la sustenta, la población que se encuentra en situación de pobreza y pobreza extrema, se amplía mucho más. Nuevamente el crecimiento económico del país igual al somocismo, sin equidad ni justicia social, beneficiando a unos pocos y dejando de lado a la gran mayoría de los nicaragüenses, quienes seguirán esperando que los ríos de leche y miel algún día pasen cerca de sus casas. Nuevamente crecimiento económico para los grandes empresarios, la vieja y la nueva oligarquía, aliados y complacientes con el orteguismo. Nuevamente el principio somocista de que con este gobierno se te permite hacer negocios, siempre y cuando no te metas en política y menos en contra de él.
Pero lo más singular que nos dejó el año viejo fueron los Diputados Pre Pago, una verdadera plaga de políticos, que disfrazados de opositores al gobierno venden sus servicios al caudillo orteguista. De acuerdo al libro de Gustavo Bolívar Moreno, “Sin Tetas no hay Paraíso” y llevado a la televisión con la serie del mismo nombre, las famosas niñas Pre Pago estaban al servicio de los capos del narcotráfico colombiano y eran conocidas con ese nombre por la modalidad existente en la época de comprarlas con regalos costosos, ropa y dinero, para que después éstas pagaran con favores sexuales las prebendas recibidas. Aprobación de leyes y préstamos, reconocimiento de ilegales magistraturas, complicidad en la demolición de la institucionalidad del país, complicidad en los decretazos y los gacetazos,  entrega dócil de la directiva de la Asamblea Nacional entre otros, han sido los favores hechos por los Diputados Pre Pago para complacer los caprichos del traqueto mayor.
Sin embargo no todo fue tan frustrante y negativo, el año viejo también nos dejó la posibilidad de transformar en el nuevo año el estado actual de nuestro país. Nos dejó una esperanza de cambio en la candidatura de don Fabio Gadea Mantilla, que sobre la base de un amplio consenso social y político expresado en la Unidad Nicaragüense por la Esperanza, UNE, emerge como la figura capaz de derrotar al orteguismo y enrumbar al país en la más noble y ardua tarea que se ha impuesto, liderar desde el gobierno a partir del 2012 la “Revolución de la Honradez”, que nos permita sacar al país del desastre moral en que el orteguismo ha sumido a Nicaragua desde que ha gobernado desde abajo, desde en medio y desde arriba.

sábado, 18 de diciembre de 2010

UNA DICTADURA QUE SE CONSOLIDA GRACIAS AL APOYO DEL PLC Y ALN

En la antigua Roma, el Dictador era un título otorgado por el Senado a un Magistrado, escogido por los cónsules en situaciones de emergencia o excepcionalidad. El dictador gobernaba por lo general durante seis meses y ejercía como magistrado superior del Estado. La jurisdicción civil seguía en manos de magistrados ordinarios, subordinados todos ellos al dictador. Según los historiadores, el cargo fue creado en la Roma imperial para responder a los disturbios civiles entre patricios y plebeyos, así como para que el Estado tuviera una autoridad máxima definida y única en tiempos de guerra, sin embargo, Julio Cesar, quizás el más famoso emperador romano, se proclamó dictador vitalicio hasta su muerte en el año 45 AC. Luego de su deceso, la figura del Dictador fue abolida, quizás para evitar que otro emperador tuviera la tentación de auto proclamarse dictador por el resto de sus días.
En los tiempos modernos y según la definición de Wikipedia, “la dictadura es una forma de gobierno en la cual el poder se concentra en torno a la figura de un solo individuo, el dictador, generalmente a través de la consolidación de un gobierno de facto, que se caracteriza por una ausencia de división de poderes, una propensión a ejercitar arbitrariamente el mando en beneficio de la minoría que la apoya, la inexistencia de consentimiento alguno por parte de los gobernados y la imposibilidad de que a través de un procedimiento institucionalizado la oposición llegue al poder”. Cualquier parecido de la definición anterior con lo que pasa en Nicaragua es mera coincidencia.
Según los últimos eventos políticos en la Asamblea Nacional, las bancadas supuestamente opositoras del PLC y ALN, asumiendo el rol de cónsules chapiollos del “Senado nicaragüense”, han entregado en bandeja de plata el título de Dictador al Presidente Daniel Ortega, para que asuma por encargo de ellos mismos, todos los poderes militares que le faltaban, ya que los duros tiempos de guerra en que nos encontramos, ante los invasores del poderoso imperio vecino de ticolandia que pretenden el Rio San Juan y quizás hasta la histórica y colonial Granada, así lo demandan.
En una votación a mata caballo y presionados tal vez por cumplir con el intercambio de regalos propio de estos días navideños, los supuestos diputados de oposición exhibiendo una docilidad jamás vista, aprobaron en tiempo record las tres leyes que crean, a partir de su publicación en La Gaceta, un estado policíaco con el presidente Ortega al frente del mismo, legalizado y legitimado por estas dos bancadas mal llamadas opositoras, PLC y ALN. Se cumplió a cabalidad lo que estaba previsto en el guión asignado a cada quien, aunque la férrea y a la vez patética defensa del encargado de maquillar las susodichas leyes no estaba incluida, por lo que no se sabe si este  diputado es muy cándido, muy bobo o piensa que la mayoría de los nicaragüenses somos tontos. Lo más probable es que la respuesta sea, como en las preguntas de exámenes, todas las anteriores.
El PLC ha cumplido con la parte que le toca del nuevo pacto tripartito, en una dramática carrera por llegar de primero a la repartición de las prebendas con olor a promesas incumplidas. Muy de cerca y casi resoplando en la nuca de estos, los de ALN corren veloz y casi alcanzan a sus antiguos correligionarios, desesperados en no llegar de últimos a la repartición que se aproxima. Ellos también han cumplido e igualmente esperan ser recompensados con generosidad. Ambos grupos quieren tres cargos en la próxima directiva del vulgar remedo del Senado Romano y una cuota importante de los 25 funcionarios pendientes de nombramiento, para sus familiares, amigos o para ellos mismos. 
Ante las próximas elecciones nacionales, conscientes del repudio provocado en la población durante todo este tiempo en que han sido material de compra y venta, no se sienten seguros de repetir en sus curules. Realista la mayoría de ellos, saben que necesitan un buen hueso que roer durante los próximos cinco años y para lograrlo habrá que hacer lo que sea necesario hacer, al mejor estilo de las proféticas palabras dichas por nuestro Embajador en Perú, repetidas hasta la saciedad en Radio Corporación para que no se le olvide a la población con quienes tratamos, a propósito de las encuestas que dan por ganador, desde ya, a un angelical Daniel Ortega.
No importa si con las tres leyes aprobadas por los “gloriosos y valientes” diputados del PLC y ALN, se le dio lo que tanto ansiaba el presidente Ortega: los mecanismos legales y jurídicos para lograr la consolidación de la dictadura por la vía que le faltaba, la militar. Ya no son necesarias las reformas constitucionales para legalizar y legitimar su reelección presidencial. Bastó crear un conflicto artificial con Costa Rica, para encender las pasiones patrioteras de los nicaragüenses y embaucar a todo el país. Sucede que, según las propias palabras de Ortega dichas durante la reciente visita del  Presidente Colom de Guatemala, el diferendo con los costarricenses es “minúsculo”. El daño al país está hecho y la victoria del presidente, gracias a la contumacia de los diputados traidores a la democracia, es total. Ante tanto ofrecido, estaba más difícil robarle a un ciego en la oscuridad de la noche, pidiendo las debidas disculpas a los amigos no videntes. 
Con tanto poder depositado en las manos de Ortega, se ha escogido la ruta más dura y difícil para la oposición, la del fraude electoral, que iniciará con una violación mas a la Constitución Política, al permitirle ser candidato en el 2011, pasando por encima de la doble prohibición constitucional y para rematar, con el actual  Consejo Supremo Electoral contando los votos de los nicaragüenses el próximo año. El mismo Consejo que fraguó el robo de las elecciones municipales del 2008, que cuatro años después no ha entregado los resultados finales de la elección del 2006 y que viola las leyes a diestra y siniestra, sobre todo cuando de rendir cuentas de gastos se trata.
Ahora, con las leyes aprobadas y que le dan al presidente Ortega poderes omnímodos en el plano militar, solamente con una montaña de votos que hagan imposible el robo de las próximas elecciones y con la firme voluntad de defender este voto en las calles, podremos los nicaragüenses, que ansiamos vivir en paz y en libertad, evitar que se repita en Nicaragua la historia del Emperador Julio Cesar, auto proclamado Dictador Vitalicio del Imperio Romano, máxime si nos atenemos a la amenaza del presidente Ortega de vivir hasta los 97 años. Ante esta posibilidad, que Dios nos agarre confesados.

sábado, 11 de diciembre de 2010

LA MENTIRA: LA OTRA CARA DEL ROSTRO DEL ORTEGUISMO

Si la corrupción es una de las caras del rostro del orteguismo, la mentira es la otra que lo complementa. A partir de la derrota electoral del 90, Daniel Ortega y sus principales colaboradores, devenidos en una suerte de círculo de hierro, han eslabonado a través del tiempo una cadena de mentiras, que al mejor estilo del ministro de propaganda nazi, Joseph Goebbels, de manera constante repiten y convierten en realidad, enredando en la madeja, no solo a sus bases, sino que a todos aquellos que de una u otra forma han creído en los cantos de sirenas del caudillo o dado un voto de confianza a un discurso cargado de reminiscencias de un pasado que no volverá jamás.

Algunos han sido sorprendidos, quizás por la inercia de la costumbre y otros, por la insistencia en continuar creyendo en la utopía que se resiste a  morir ante la cruda realidad de los hechos, que no hacen más que confirmar, cada día que pasa, que estamos más ante un retorno del somocismo, que frente a la segunda etapa de una revolución que dejó de existir como tal en Enero de 1990 y quizás mucho antes. Fue precisamente este año, en que al entregar el poder, perdido por los votos y el cansancio de los nicaragüenses de una paz y los ríos de leche y miel que nunca llegaban, el entonces presidente derrotado juraba gobernar desde abajo.

La gran mentira fue que a partir de ese día empezaba a cogobernar desde arriba y no en beneficio de las masas sandinistas derrotadas en las urnas, sino para mantener incólumes los bienes y privilegios que dejaron para unos pocos, los casi 11 años de lucha y sacrificio de la inmensa mayoría de los nicaragüenses. Salvar el producto de la rapiña era más importante que conservar la dignidad y los principios revolucionarios, tan llevados y traídos durante la época en que la guerra y la muerte eran el pan nuestro de cada día.

Luego fue el supuesto liderazgo ideológico a lo interno del partido, acusando a los antiguos compañeros de claudicar ante los nuevos gobernantes de derecha, mismos con los que se entendieron a la perfección. La mentira fue que detrás de un discurso de izquierda, se escondía la ambición de apoderarse del partido y convertirlo en la secta que es ahora, en el más claro retroceso político e ideológico, un sancocho fascistoide llamado orteguismo. Se ataba entonces la suerte del partido a la del caudillo, ni más ni menos que repitiendo el fracaso del Partido Liberal Nacionalista y Anastasio Somoza.

Posteriormente fueron las diatribas en contra de Arnoldo Alemán, acusado por quienes después serían sus socios, de ser el gobierno más corrupto de la historia. La mentira fue que detrás de tanta alharaca moralista se escondía el Pacto del 2000 entre Alemán y Ortega, llamado por sus mismos ideólogos como el Pacto de los Mengalos, que repartían el poder, las instituciones y demás está decirlo, el presupuesto, en partes proporcionales para cada fuerza, de acuerdo a la correlación del momento. Con la dignidad y la vergüenza perdida, el único fin válido era volver al poder algún día, sin detenerse en los medios para lograrlo, al mejor estilo de Nicolás de Maquiavelo.   

Siguieron las promesas de la campaña electoral que llevó a Ortega nuevamente al gobierno en el 2006. Promesas de nunca jamás repetir todo lo que había hecho anteriormente. Promesas de respetar la Constitución. Promesas de respetar el sistema democrático. Promesas de restablecer la institucionalidad demolida por el pacto entre él y Alemán. Promesas de convivir en paz con el vecindario internacional.  Promesas de reconstruir el estado de derecho, convertido en cenizas a partir de la cooptación del sistema judicial por parte de sus operadores políticos. La gran mentira fue que a partir del mismísimo día de la toma de posesión, se inició el asalto a todas las instituciones del estado y alcaldías, fraude incluido, convirtiéndolas de hecho en casas de campaña, donde al amparo de los recursos del estado, se cuecen las pretensiones reeleccionistas del caudillo.

Ya en el poder, vino el discurso atacando los 16 años de gobiernos neoliberales, satanizados hasta más no poder, por lucrarse inmoralmente de las arcas del erario público, por ser fuentes de riquezas mal habidas, por atentar contra los pobres de la tierra, por ser lacayos del imperialismo, ya no sólo el norteamericano, sino también del neo colonialismo europeo, el nuevo gran enemigo. La gran mentira es que estamos ante un gobierno sumiso  ante el Fondo Monetario Internacional, FMI, mejor alumno inclusive que el gobierno de Enrique Bolaños, tildado por sus detractores como el más pro yanqui de la historia. La gran mentira es que estamos ante un gobernante que exhibe una fortuna valorada en más de 1,200 millones de dólares, acumulada en menos de cuatro años bajo el amparo del usufructo de la privatizada cooperación venezolana. La cruda realidad de los hechos se impone, con clara contundencia, ante la retórica destinada para el consumo de las bases orteguistas, fidelizadas a costa de láminas de zinc, vaquitas, chanchos y gallinas.

Y finalmente, la agitación del nacionalismo y el patriotismo de los nicaragüenses, para defender la soberanía nacional puesta en peligro por el guerrerismo y la voracidad de los ticos, que han enfocado la mira en el Rio San Juan. Malos vecinos que nos niegan el derecho a dragar los caños de su desembocadura, aunque sea a punta de pico y pala, a pesar de contar con maquinaria, que aunque hechiza,  el novel Ingeniero Hidráulico a cargo de las operaciones, garantiza al ciento por ciento su eficiencia. Y para reforzar la unidad de los nicaragüenses ante la defensa del pais, puesta a prueba en tres kilómetros cuadrados de suampos, tres leyes, que cual Reyes Magos en los días de la próxima Natividad, traerán consigo la buena nueva de que estamos ante el advenimiento de una era de respeto absoluto a nuestras fronteras, a la defensa del país y a la seguridad nacional. 

La gran mentira es que el conflicto creado es mas artificial que un implante de silicona, necesario para los dos gobernantes que pretenden acallar voces que acusan de ineptitud por un lado y para mediatizar a la opinión pública por el otro. Se pretende, por la vía de atizar el patrioterismo, ocultar la verdadera intención del presidente Ortega, la reelección presidencial y para alcanzarla no importa inventar la crisis que sea necesario inventar. Todo el estado, toda la secta y todos los recursos disponibles están puestos en función de la reelección.
Las tres leyes, enviadas con la inequívoca trampa revestida de “carácter de urgencia”, no tienen más objetivos que garantizar que el día después de las elecciones, ante una masa enardecida por el fraude electoral que se cuece desde antes de la toma de posesión, el presidente Ortega decrete un Estado de Emergencia, imposible de revertir por la Asamblea Nacional en virtud del articulado de las leyes propuestas y ponga a disposición del Jefe Supremo del Ejército, que es él mismo, además de los efectivos de las Fuerzas Armadas, a todos los empleados del estado y de las alcaldías, para sofocar la más que probable ira del pueblo, que sabrá defender su voto en las calles, un voto por la democracia, la institucionalidad, el estado de derecho, la honradez y la transparencia de los funcionarios en la gestión pública.    

sábado, 4 de diciembre de 2010

LA CORRUPCION: UNA DE LAS CARAS DEL ROSTRO ORTEGUISTA

A partir de Enero del 2007, los nicaragüenses hemos venido siendo testigos de un proceso acelerado de corrupción que corroe las más altas esferas del gobierno y del partido en el poder. Esta epidemia de codicia desatada tiene su origen en la privatización de la cooperación venezolana, a raíz del convenio energético y suministro de petróleo suscrito entre Venezuela y ALBANISA, el que, de acuerdo a la interpretación de los dueños de esta última, la familia Ortega - Murillo, es una operación entre una empresa privada nacional, ellos mismos, por un lado y una empresa autónoma estatal venezolana, PDVSA, por el otro. 

Los usufructos de esta operación han dejado a la familia presidencial y su entorno inmediato, no menos de 1,200 Millones de dólares, aunque de acuerdo a denuncias de la oposición en el Congreso venezolano, los montos son superiores a los 4,000 Millones de dólares. Según la denuncia hecha pública esta semana por los diputados del MRS en la Asamblea Nacional, una parte del dinero de la cooperación venezolana está depositado en tres bancos nacionales, BANPRO, BDF Y BANCENTRO, en un monto aproximado a los 10,000 millones de córdobas, cifra que correspondería al incremento de los depósitos a partir del 2009, los que según los datos de la Secretaría Ejecutiva del Mercado Común Centroamericano, SEMCA, se ubicaban en el orden de los 4,000 Millones de córdobas en esa fecha.

Otra parte de la inmensa fortuna acumulada por la familia presidencial en estos casi cuatro años de la “Segunda Etapa de la Revolución” está invertida en la compra de un sinnúmero de empresas en operación, en préstamos a entes autónomos y empresas estatales, sobre todo las ligadas al sector energético, en la creación de nuevas empresas y nuevos negocios, inversiones en los grandes proyectos hidroeléctricos y posiblemente una parte considerable esté depositada en bancos extranjeros.

En un país tan pequeño, en que los niveles de pobreza y pobreza extrema sobrepasan holgadamente el 70 % de la población, ocultar esta inmensa fortuna es una tarea harto difícil. Difícilmente se podrían esconder tantas plumas en un vecindario con tan pocas gallinas. Sin embargo, para acallar las voces de las bases orteguistas y evitar que ni siquiera piensen en esta rápida involución de sus principales líderes, de supuestos revolucionarios a una nueva clase “mengalo – oligarca”, les regalan láminas de zinc, les otorgan prestamos vía programa “Usura Cero”, les facilitan Bonos Productivos Alimentarios  y a los que tienen mayor suerte, pueden recibir, eso sí, financiadas por su propio banquito, una de las “Casas para el Pueblo”, con su antena de Claro TV incluida.

Lo tremendo de esto es que nada de los supuestos beneficios anteriormente señalados sale de los recursos de la cooperación venezolana, sino que proviene de las partidas presupuestarias asignadas a las distintas instituciones del Estado, es decir, de los impuestos de todos los nicaragüenses. Pero las ganancias de todas estas operaciones, irremediablemente quedan en manos de empresas privadas, siempre ligadas a la omnipresente ALBANISA. Corrupción pura y dura que haría palidecer a cualquiera de los más connotados depredadores del erario público que ha tenido que sufrir nuestra nación en el pasado reciente y lejano.

Por eso es que la población ya casi ni se inmuta ante los últimos casos de la estela de corrupción que de manera impune y descarada, el presidente de facto del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas Reyes, viene dejando desde inicios de los años 90. Ahora es acusado de  contraer un préstamo con una entidad bancaria por 37 millones de córdobas a  nombre de la institución que, por las vías de hecho preside, sin tener la autorización necesaria para poderlo hacer y lo que es peor, sin rendir cuentas en que lo gastó. Adicional a esto, se denuncia el pago anómalo, a través de proveedores del CSE, a quienes adeuda cantidades millonarias,  de más de medio millón de dólares para la supuesta compra o abono a la compra, solo ellos lo saben, de un avión privado de catorce plazas.

Roberto Rivas Reyes es la cara más visible de la corrupción de este gobierno, pero no es peor que la que se pretende ocultar tras su obesa figura. Rivas Reyes hospeda en las mansiones que posee en San José, Costa Rica, a hijos del presidente Ortega, facilitándole vehículos de lujo para su movilización y posiblemente hasta el “avioncito” en mención, lo cual, en el menor de los casos, coloca a este último como encubridor de los delitos de Roberto Rivas, delitos por los que, en cualquier país del mundo, este sujeto estaría tras las rejas purgando una larga y merecida condena.

Sin embargo, los corruptos se atraen y complementan entre sí. En lugar de prisión, Daniel Ortega lo  premia con una extensión de su magistratura en el CSE, usando vías igualmente ilegitimas, consciente que nada ni nadie le impedirán violar la Constitución para inscribirlo como candidato a la presidencia en Marzo del próximo año y reconocerlo como virtual ganador en la mañana del lunes 7 de noviembre del 2011.

Pareciera ser que ambos están perfectamente convencidos de lo mucho que se necesitan entre ellos y de lo que tienen que dar cada uno a cambio de los favores correspondientes. La impunidad por tanto no es gratis, como tampoco será de gratis asumir el próximo fraude electoral que tan afanosamente se prepara desde el propio seno de la institución encargada de contar los votos. Roberto Rivas sabe lo que vale y representa para Ortega y cobra de acuerdo a esta circunstancia. De ahí que desde su desfachatez, desprecio y burla a las leyes pareciera decirnos a todos los nicaragüenses: Soy corrupto y que!!. 

Y así, mientras uno es el blanco de los reflectores por tan descarada y evidente corrupción, el otro, más corrupto aun, pasa con sigilo y de puntillas por detrás, aparentemente inadvertido, con el país dentro de un saco a cuestas. Ambos saben que el plazo para sus fechorías se vence el 6 de Noviembre del 2011 y para tratar de prolongarlo, se recurre a la mentira disfrazada de patriotismo, pero esa es la otra cara del mismo rostro del orteguismo, de la que hablaremos la próxima semana.  

domingo, 14 de noviembre de 2010

NOVIEMBRE, EL MES QUE SE JUNTAN LA ETICA, EL CINISMO Y LA REBELDIA

El recién pasado 7 de Noviembre, se cumplieron 34 años de la caída en combate del Comandante Carlos Fonseca Amador, fundador y guía del histórico y legítimo Frente Sandinista de Liberación Nacional, no la caricatura del actual,  convertido ahora en una suerte de secta fundamentalista llamada orteguismo. Fue un aniversario que transcurrió en el más absoluto silencio, convenientemente opacado por la estridencia del diferendo con Costa Rica, que reclama, por parte de las autoridades, antes que serenidad e inteligencia, el fervor patriotero del pueblo tan fácil de agitar y tan necesario para ocultar las ruinas de la institucionalidad y el estado de derecho en nuestro país. 

Esta vez no hubo la fanfarria de los otros años, los desfiles y las flores en su mausoleo, ni los discursos hipócritas y grandilocuentes de quienes han perjurado, con sus acciones, del ejemplo de moral revolucionaria y ética personal que dejó Carlos Fonseca para las futuras generaciones, incluso para aquellos que compartieron con él la dureza de la lucha, en los años en que “el amanecer era una tentación” y que ahora se encuentran viviendo el atardecer de sus vidas, sumidos en la vergüenza de exhibir, mañana, tarde y noche, fortunas inexplicables, habidas a costa del erario público, precisamente lo que combatió el Jefe de la Revolución hasta el último día de su vida.

Es lo único que explica la desaparición de su figura en la historia oficial del sandinismo que se pretende reescribir a partir de Enero del 2007. La noche y el día no pueden convivir juntos, a como tampoco lo pueden hacer la ética y la integridad que representa Carlos Fonseca con la desfachatez y la ruina moral que representan quienes, adrede, lo han eliminado de un proyecto que huele mas a somocismo que a revolución. Carlos Fonseca descansa a salvo de ser acompañante mudo e inconsulto, a como los son Sandino, Darío y Andrés Castro, de la nueva estrella del partido, exhibida hasta el cansancio en mega rótulos que inundan rotondas, calles y carreteras de nuestro agraviado país. Sin embargo, desde la tumba y ya no desde la cárcel, a 34 años de distancia, acusa siempre certero y contundente “a los cabecillas del gobierno somocista de asaltar a lo largo de treinta años al sufrido pueblo de Nicaragua para acumular, no la ridícula suma de cincuenta mil córdobas, sino sumas fabulosas que suman, más bien a varios millares de millones de córdobas; dicho para que lo entienda la gente sencilla, sumas que se escriben con siete números o cifras”.

Confrontado a la ética y a la propuesta moral que representó Carlos Fonseca, el martes 9 de Noviembre se cumplieron dos años del burdo, sucio y colosal fraude cometido por el actual partido en el gobierno en las elecciones municipales del 2008, el que contó con la complicidad abierta y manifiesta del impresentable Consejo Supremo Electoral, en particular de su presidente, el ex magistrado usurpador Roberto José Rivas Reyes. Dos años de ilegalidad, ilegitimidad, de robo descarado a la voluntad popular y a las leyes del país, para echar a andar, a fuego y candela, un proyecto desfasado, caudillesco y neo somocista. Al menos 45 alcaldías asaltadas, no en la oscuridad de la noche, sino a plena luz del día, con total  impunidad e impudicia, que convierte a todos los magistrados sin excepción, en delincuentes confesos por violación a la Constitución Política y la Ley Electoral.  

Cancelación de personerías jurídicas de partidos políticos a conveniencia de los dos caudillos que ahogan la democracia en Nicaragua; cedulación amañada que favorece a los miembros del partido de gobierno, que incluso son distribuidas por ellos mismos en el colmo del descaro; padrón electoral convenientemente manoseado, que hacen que siempre existan más votantes a la hora del sufragio que durante el proceso de verificación ciudadana; cartografía electoral hecha a la medida del fraude, para permitir que votantes de otras regiones puedan depositar su voto en municipios distintos a su lugar de origen, como en El Rosario, donde por arte de magia aparecieron más de 200 nuevos votantes, con los que obtuvieron “la victoria” y todos ellos con el mismo domicilio: un potrero en las afueras del pueblo!; campaña electoral usando y abusando de los recursos del estado; confabulación de los fiscales del partido de gobierno con los fiscales de sus satélites y aliados y la innecesariamente numerosa policía electoral, para tener los resultados necesarios que le den la “victoria”  en el municipio; robo de votos en el CEM; robo de votos en el CED; robo de votos en el Centro de Cómputos Nacional; desaparición de cientos de actas de escrutinios de las principales cabeceras departamentales; asalto con total impunidad y a la vista de moros y cristianos de Managua, León, Masaya y Nindirí, son entre otras, la lista incontable de “muertes y daños” de Roberto Rivas y sus secuaces, que en el colmo del cinismo pretenden reeditarlas en las elecciones nacionales del próximo Noviembre del 2011, sin dejar de mencionar que la sola inscripción como candidato del caudillo orteguista, constituirá la más flagrante violación a nuestra Constitución Política, descalificando y deslegitimando desde ese mismo momento una eventual “victoria” electoral de este.

Y finalmente, un 11 de Noviembre, pero del año 1960, un grupo de patriotas, caraceños en su mayoría, asaltaban los cuarteles de Jinotepe y Diriamba, en una respuesta justa y digna a los asesinatos de los héroes del 4 de Abril de 1954 y a la masacre de los estudiantes el 23 de Julio de 1959.  Símbolo de rebeldía de la juventud caraceña, el 11 de Noviembre se constituyó en un hito de la lucha en contra de la dictadura somocista, ya que muchos de los que participaron provenían de familias conservadoras, de miembros de Juventud Patriótica Nicaragüense y de otros sectores, que concebían, en ese momento, el derrocamiento de Anastasio Somoza mediante cuartelazos en diferentes lugares del país. Fue un eslabón más, de una larga cadena de levantamientos armados que se sucedieron durante los 45 años que duró, para desgracia de los nicaragüenses, la dinastía de la familia Somoza. Sin tener la organización necesaria, ni la logística suficiente y con un liderazgo que en otros departamentos desapareció en el momento cumbre, el movimiento fue aplastado luego de la toma exitosa de los cuarteles, pero dejó para las nuevas generaciones un legado de lucha inclaudicable en contra de la dictadura. Quedó demostrado, desde hace 50 años, que los pueblos aman la libertad, la institucionalidad y el estado de derecho y que están dispuestos al sacrificio si es necesario, para restablecerlos.

Tres símbolos, ética revolucionaria, cinismo político y rebeldía ciudadana, que señalan el camino que han tomado muchos, en una decisión personal que va de la mano con los principios que se sustentan. Cuando se tienen, se optan por la ética y la rebeldía ante los poderosos. Cuando se carece de ellos, lo más cómodo es vivir en la falsedad de la demagogia y el cinismo, creyendo que se puede engañar a todos todo el tiempo.