sábado, 14 de abril de 2012

RESTITUCION DE DERECHOS ENERGETICOS SOLO PARA UNA FAMILIA



Para nadie es un secreto que los precios del petróleo son los que definen el costo de la vida en nuestro país. De este depende el costo de la tarifa eléctrica, que es la que determina de manera importante los costos de producción y por consiguiente el precio final de lo que compramos en el mercado. Si sube el petróleo, sube el costo de la tarifa eléctrica y si sube la luz, sube todo aquello que usa energía eléctrica para producirse.

La famosa Matriz Energética, que no es más que la relación existente entre las distintas fuentes de generación eléctrica, todavía nos hace excesivamente dependientes del petróleo para generar energía. En Nicaragua, aproximadamente el 75 % de la energía que se genera es a base de derivados del petróleo y el 25 % restante es generación Hidroeléctrica, Eólica, Biomasa y Geotérmica. Mientras esto no cambie, seguiremos condenados a sufrir en carne propia las alzas constantes del precio del crudo, cuya tendencia en el mediano plazo es a continuar incrementándose ya que son recursos no renovables, independientemente de que se anuncie del descubrimiento de nuevos yacimientos petroleros. Cualquier alza en el precio del petróleo, impacta en los precios de los combustibles, ya sea el que se utiliza en el transporte o el que se utiliza para generar electricidad, Fuel Oil o Bunker y esto a su vez impacta en los precios de la canasta básica, el dolor de cabeza de la población nicaragüense.  

Si la leche es refrigerada, sube el precio del litro de leche en la pulpería porque el pulpero tiene que pagar más en su recibo de luz debido al incremento del mismo por usar la mantenedora, la refrigeradora o el freezer. Suben las verduras y los vegetales porque el costo del transporte ha subido debido al alza semanal del combustible. Sube el precio del arroz porque el costo de la energía que utilizan los equipos de riego aumentó y ese costo lo tiene que pagar el consumidor no el productor. Suben los frijoles porque, además de la escasez del producto debido a las exportaciones, hay que sumarle el costo del transporte para llevarlo del productor al mercado, debido al alza del diesel o de la gasolina. En fin, los ejemplos abundan para clarificar que dependemos del petróleo como el pez del agua y que cualquier movimiento alcista del barril de crudo nos afecta de manera directa.

El alza puede ser debido a mayores costos de producción en los países donde se extrae o debido a la especulación que los grandes intermediarios mundiales hacen para inflar el precio y sacar las mayores ganancias posibles. Se calcula que el costo de producir un barril de petróleo son aproximadamente 15 dólares. La especulación se puede originar por noticias alarmantes o sencillamente por hechos que a lo mejor nada tienen que ver con la realidad. La guerra en Irak, la posibilidad de que Israel ataque a Irán y la amenaza de bloquear el Estrecho de Ormuz, inclusive el lanzamiento de un cohete norcoreano ha servido de excelente excusa para elevar artificialmente los precios del barril de petróleo a nivel mundial. Igualmente se puede aumentar el precio del barril cuando hay un convenio entre privados y ambos, comprador y vendedor, deciden poner un sobreprecio a su valor real, como pareciera ser que ocurre entre Nicaragua y Venezuela, ya que estamos pagando desde el año pasado mas de US $ 15 dólares por barril encima del precio fijado al crudo de Texas (WTI) que es el que sirve como referencia  a esta parte del mundo. Los países que no producen petróleo, como el nuestro, están condenados a sufrir el impacto del vaivén de los precios en sus economías, ya sea por las condiciones de los productores o por el capricho voraz de los agentes intermediarios y comercializadores.

En el caso de Nicaragua, desde el año 2007 fue suscrito un convenio petrolero con Venezuela, supuestamente de Estado a Estado, que nos garantizaría el suministro del crudo en condiciones súper favorables, ya que la factura petrolera se pagaría el 50 % a tres meses y el restante 50 % a 25 años. Esto significaba la posibilidad de tener combustible a menores precios y que el cambio de la matriz energética se diera al menor costo posible para todos nosotros, ya que el gobierno no estaría agobiado, a como lo estuvieron los anteriores, por pagar de inmediato el petróleo importado, una factura que ha sido una pesada carga en nuestra débil economía. Habría un compás de espera que serviría como un colchón para amortiguar la transición tan esperada entre la generación a base de derivados del petróleo y la generación mediante fuentes más baratas y renovables.

La famosa Matriz Energética sería finalmente transformada y las economías familiares a su vez serían altamente beneficiadas. Una bendición para los nicaragüenses, que no solamente se despedirían de los famosos apagones que nos atormentaron durante 26 años, sino que la mejoría de las condiciones de vida estaba a la vuelta de la esquina, ya que lo que pudiera considerarse como un ahorro, podría ser dirigido hacia otras áreas que habían estado esperando ser atendidas: infraestructura vial y productiva, salud, educación, viviendas, inversión en desarrollo tecnológico, desarrollo de la agroindustria, etc. etc.

Sin embargo, hay cosas que son demasiado buenas para ser verdad y lo que en realidad pasó fue que un convenio entre dos estados soberanos se convirtió de la noche a la mañana en un convenio privado entre el Estado venezolano y un grupo familiar, que poco a poco se fue convirtiendo en el mayor emporio empresarial del país y por cosas de la vida, este grupo familiar resultó ser también la familia gobernante. Del 2007 a la fecha se calcula, según cifras oficiales venezolanas, que el usufructo del convenio en mención ronda los U$ 2,500 MILLONES DE DOLARES, sin incluir las ganancias provenientes de la privatización ilegal de las plantas donadas por Venezuela y Taiwán, las que basadas en el convenio con el Ministerio de Energía y Minas, MEM, se tiene que pagar a los “inversionistas” US $ 14.0352 por Kilowatt hora de potencia instalada durante los quince años que dure el convenio, independientemente de si generen o no energía, el pago por generación es aparte. La capacidad instalada nominal de acuerdo a la información del INE es la siguiente: las plantas Hugo Chávez 291.20 MW y las plantas Che Guevara 231.20 MW, sumadas ambas disponen de 522.4 MW, equivalente al 47.76 % de la capacidad instalada nacional. Para tener una idea de lo que esto significa, durante el año 2011 la demanda máxima anual en promedio fue de 569.5 MW.

Haciendo números nos daríamos también una idea de las ganancias actuales y futuras por las famosas plantas generadoras, a las que habría que agregar las correspondientes al manejo del monopolio de la importación del petróleo. Estas ganancias deberían estar siendo usufructuadas por el pueblo nicaragüense, no por un grupo empresarial familiar. Deberían de estar contribuyendo al desarrollo del país, no enriqueciendo a una casta de nuevos empresarios inescrupulosos. Deberían de estar incidiendo en disminuir los precios del combustible tanto para el transporte público como el privado. Deberían estar subsidiando el costo de la tarifa eléctrica para dar un respiro a la economía familiar de todos los nicaragüenses, en vez de estar financiando al estado para convertir en deuda pública una deuda privada. De ser una bendición para el país, el convenio petrolero con Venezuela se ha convertido en una maldición que nos condena a vivir endeudados quien sabe por cuantos años con el prestamista de la familia que, con la misma plata del petróleo, le presta al estado nicaragüense para supuestamente subsidiar combustible y luz, préstamo que tendrá que ser pagado por los consumidores, ya sea con el aumento de la tarifa eléctrica o a través del presupuesto de la nación. Un negocio mas que redondo en el que muy pocos participan y en donde el pueblo es el invitado de piedra a cuyo nombre, igual que siempre, se conquistan nuevas victorias.
    

viernes, 30 de marzo de 2012

LA COYUNTURA POLITICA DE SEMANA SANTA


Es de suponer que estos próximos días, en que se recuerda la Pasión y Muerte de Jesús, sea un período de reflexión para todos los ciudadanos, ya que la tradición heredada de nuestros ancestros así lo demanda. Son días en que unos aprovechan para el escape veraniego, otros para mantener el fervor religioso, y otros más, sencillamente para poner la casa en orden y descansar un poco. Sin embargo, se ha vuelto una tradición, que durante el periodo de las vacaciones de Semana Santa, los políticos aten todas sus negociaciones y aprovechan la siguiente semana, la de Pascua, en que la población está exhausta por el cansancio y los gastos que hay que sumar a los de meses anteriores, para dar a conocer lo que ellos han decidido y amarrado. Una versión a la nica de los arreglos entre pretores y gobernadores romanos, allá en las alturas, que a la gleba, allá abajo, no le queda mas remedio que aplaudir o refunfuñar. Demasiados problemas en la economía familiar dejarán las vacaciones, como para ponerle atención a lo que hacen y deshacen los políticos. La tradición vuelta perversión por parte de quienes, sin el menor escrúpulo, han estado dispuestos, ya sea a crucificar a Jesús o bien a Barrabas, en dependencia del cálculo político que haya que hacer al momento de tomar la decisión.

En el ambiente previo a la Semana Mayor, se percibe que los puntos y comas de la famosa negociación entre un sector de la oposición “pragmática”, llevada de la mano por el Gran Capital y la cúpula orteguista, serán definidos en su totalidad posiblemente en una de las playas del Pacifico, para darle el tradicional marco “mareño” a un nuevo amarre político, que como todos los anteriores, será “por el bien de Nicaragua”. Muchos políticos criollos tienden a confundir los intereses particulares y de sus grupos partidarios, con los intereses del resto de los nicaragüenses. Y los grandes empresarios siempre tienen la mala costumbre de creer que lo que es bueno para ellos es lo mejor para el pueblo. Queremos a Nicaragua, repiten hasta el cansancio y la quieren tanto que no pretenden dejar nada para los demás.

Pragmáticos y Grandes Empresarios van, como en una carrera contra el tiempo, desesperados por alcanzar acuerdos con Ortega. El panorama internacional no pinta nada bien y el golpe de timón que quieren dar en estos días, suponen debe traer la estabilidad y legitimidad que tanto desean quienes están más preocupados por los negocios que por la institucionalidad y el estado de derecho en nuestro país. Pretenden sepultar los reclamos del fraude electoral de las elecciones del 6 de Noviembre. Consideran que así como el pueblo ya olvidó el fraude de las elecciones municipales del 2008 y de las regionales del 2010, también debe olvidar el del 2011. Desean que hagamos borrón y cuenta nueva, pues esto no es bueno para la estabilidad macroeconómica. No importa si la inestabilidad microeconómica de la mayoría de las familias nicaragüenses nos está llevando a una crisis social próxima a estallar.

La probable suspensión del Waiver por parte del Departamento de Estado Norteamericano y la ya casi oficial irreversibilidad del estado de salud de Hugo Chávez, está poniendo nerviosos al Gran Capital por un lado y al gobierno por el otro. En el primer caso, es de esperarse que los Estados Unidos se sumarían a una eventual posición de mayor dureza de los países de la Unión Europea, lo que tendría un impacto severo en las relaciones con los organismos multilaterales (FMI, BM, BID) y las posibilidades de acceder a los préstamos concesionales de los que ha disfrutado Nicaragua durante todos estos años. En el segundo caso, sumado a lo anterior, la casi segura desaparición del escenario político del Presidente Venezolano en el futuro inmediato, estaría obligando al régimen orteguista a replantearse su estadía en el poder, toda vez que la continuidad al frente del mismo, con las acusaciones de fraude y el gran peso de ilegitimidad internacional que acarrea, no asegurarían mantener a buen recaudo las multimillonarias ganancias acumuladas gracias al convenio petrolero con Venezuela.

El casi seguro pacto que se amarre en Semana Santa y que a decir verdad, se cuece desde tiempo atrás, podría traernos como novedad la posibilidad de que por la vía legal y antes de terminar los cinco años de gobierno, el orteguismo pueda pasar a la oposición, ya que un escenario sin Hugo Chávez, sin convenio petrolero privado, sin la cooperación europea y norteamericana, sumado al cierre de las puertas del financiamiento internacional, no garantizan conservar el capital acumulado. Obviamente, se asegurarían de tener todos los mecanismos de control en las instituciones del estado, sobre todo de la Corte Suprema de Justicia, retocadas por supuesto en las negociaciones, y en la mayor parte de las alcaldías del país. Esto sería, ni más ni menos, un orteguismo sin Ortega y hecho a tiempo.  Otra novedad que podrían traernos las negociaciones, sería una eventual posposición de las elecciones municipales previstas  para el próximo mes de Noviembre, algo que beneficiaría a las dos agrupaciones pactantes, FSLN y MVCE, ya que los reclamos de democracia interna de la base orteguista en la mayoría de los municipios aun no ha sido resuelta, antes bien, estos se han profundizado. El MVCE tendría tiempo para tratar de recomponer su situación política en los municipios, la que quedaría totalmente deslegitimada, en una reedición, como copia al carbón, del agüerismo después del Kupia Kumi. No nos asustemos si en otra de las novedades del pacto se plantea el cambio del sistema político, para pasar del actual presidencialismo al parlamentarismo que tiempo atrás propusieron. 

Como puede apreciarse, el pueblo nicaragüense no tendría ni arte ni parte en este amarre. No serían pláticas para buscarle solución al alucinante incremento del costo de la canasta básica, a las semanales alzas de precios de los combustibles, al alza de la tarifa eléctrica, al alza del transporte, a la falta de abastecimiento de agua en un sinnúmero de barrios y comunidades del país, a las pensiones reducidas que reclaman jubilados y militares retirados, a la falta de empleo, a la inseguridad ciudadana, a la migración por razones económicas, a la corrupción gubernamental, a la falta de institucionalidad, a la falta de democracia, a la falta de credibilidad en el sistema electoral, al robo de las elecciones, etc. etc. etc. Un nuevo pacto daría un respiro al régimen inconstitucional y míseras prebendas a la contraparte. No refundarían al país, pero es casi seguro que nos seguirían refundiendo a todos.

Conformar una Mesa Nacional de Concertación o un verdadero Dialogo Nacional es lo único que podría dar estabilidad al país, en tanto todas las fuerzas estarían representadas y poniendo sobre la mesa una verdadera Agenda Nacional que nos incluya a todos.

viernes, 23 de marzo de 2012

EN EL UMBRAL DE UN NUEVO PACTO


“Nosotros nos oponemos rotundamente a un diálogo
que aparentemente lo que pretenden es repartirse alguna carroña”
Maximino Rodríguez


Casi todos los historiadores nacionales coinciden que en Nicaragua han habido catorce pactos a través de las diferentes etapas históricas en que ha transitado nuestro país y aunque muchos no se ponen de acuerdo en incluir como el numero quince al Protocolo de Transición, realizado el 27 de Marzo de 1990 entre Humberto Ortega y Antonio Lacayo, la inmensa mayoría coincide en que de todos ellos, solamente uno ha beneficiado a los nicaragüenses, el llamado Pacto Providencial, del 12 de Septiembre de 1856, mismo que fue acordado entre los líderes Democráticos y Legitimistas (liberales y conservadores), Máximo Jerez y Tomas Martínez, para unir a todas las fuerzas de la nación en contra de los filibusteros que encabezaba William Walker. Existe también uno llevado a cabo entre nacionales y extranjeros, el famoso Pacto del Espino Negro, firmado el 4 de Mayo de 1927, entre el Coronel Henry Stimpson y el General José María Moncada. Este es más famoso por las consecuencias que tuvo, que por el pacto en sí, ya que el mismo sirvió para dar inicio a la lucha que libró el General Augusto Cesar Sandino en las montañas segovianas y que finalizó el 2 de Febrero de 1933.



Entre los pactos más famosos en la historia de nuestro país, apartando los dos anteriormente citados, se encuentra el Pacto de los Generales, suscrito el 3 de Abril de 1950 entre el General Anastasio Somoza García y el General Emiliano Chamorro, caudillos ambos de los partidos Liberal y Conservador respectivamente. En este, luego de la consabida repartición de cargos en el estado y curules parlamentarios, se hizo una reforma constitucional que le permitió a Somoza García poder presentarse como candidato a la reelección en las elecciones previstas para 1956, lo que no pudo concluirse por haber sido ajusticiado a manos del poeta Rigoberto López Pérez  un 21 de Septiembre de este año en el Club de Obreros de León.


Otro pacto, no menos famoso, fue el que llevaron a cabo el General Anastasio Somoza Debayle, descendiente y continuador de la dinastía de los Somoza y el Dr. Fernando Agüero Rocha, líder del Partido Conservador, el 28 de Marzo de 1971. Este es conocido en la historia como El Pacto del Kupia Kumi, “Un Solo Corazón” en lengua misquita y al igual que el anterior, repartía curules en las Cámaras de Diputados y del Senado, 60 % para los liberales y 40 % para los conservadores, así como una proporción de cargos en los diferentes poderes del estado, para conservar la “armonía” en el país. A cambio, se reformaba la Constitución Política para permitir la reelección de Somoza Debayle. Aunque la responsabilidad ante la historia la carga el Dr. Agüero, no es menos cierto que fueron los grupos económicos de las familias conservadoras las que empujaron el pacto, no para buscar una salida al somocismo, sino para coexistir con él y de paso, disfrutar del botín en que se ha concebido desde siempre al presupuesto nacional.


Finalmente, llegamos al último de esta galería del oprobio, el pacto suscrito entre Arnoldo Alemán y Daniel Ortega en el año 1999, bautizado como el Pacto de los Mengalos por quien fuera alguna vez el ideólogo del orteguismo, el Dr. Orlando Núñez Soto. Como una continuidad de la “tradición” de la clase política de nuestro país, ambos caudillos velaron por sus intereses personales y de sus cúpulas partidarias, quedando a salvo de las acusaciones de robo al erario público uno y abuso sexual en contra de su hijastra el otro, repartición proporcional de las instituciones del estado entre ambos partidos, inmunidad parlamentaria para uno y allanarle el camino a la presidencia para el otro. Este pacto ha sido, y en esto coinciden todos, el que desmanteló la institucionalidad del país, permitió la demolición del estado de derecho y pavimentó el camino para que hoy presenciemos la consolidación de la dictadura orteguista. El pacto Alemán – Ortega ha sido el único en el que, el que busca pactar como segunda fuerza política, se lleva la mejor parte. La expresión más clara del divorcio entre "inteligencia política" y testosterona.   

Como se puede apreciar con los tres pactos más emblemáticos en la historia de nuestro país, quienes accedieron a complacer al dictador de turno o en el caso del último, a alguien con antecedentes dictatoriales comprobados, pasaron de ser líderes o caudillos con legítimo arrastre popular, a figuras repudiadas por las generaciones que los precedieron. Vieron en poco tiempo desmantelado dicho arrastre y lo que es peor, condenados a formar parte de la galería de la ignominia que la historia les reserva a aquellos que traicionan a quienes depositaron su confianza en ellos.

En los últimos días, y quizás no tan últimos, se viene hablando con insistencia de una eventual negociación entre Daniel Ortega y un sector de la oposición aglutinados en el Movimiento Vamos con Eduardo, para, según sus defensores, enrumbar al país en la senda democrática y restablecer la institucionalidad y el estado de derecho. Resulta incomprensible que a estas alturas se hable de pláticas, negociaciones o pacto con quien, sin ningún miramiento, continúa su paso arrasador de lo poco que ha dejado, precisamente de esa institucionalidad y estado de derecho, que ingenuamente se pretende restablecer. Jamás se ha visto en la historia de nuestro país, que quien se sienta a negociar, regrese al dictador de turno al cauce democrático. Jamás. Antes bien, la historia lo que nos dice es que son los que llegan a negociar quienes regresan contentos por los acuerdos alcanzados, lastimosamente a cambio de dejar en peor situación la democracia en el país. No hay un solo caso en que acuerdos de cúpulas hayan llevado beneficios al país.

Pareciera que todavía no se entiende o no se quiere entender por una parte de la clase política, que la ilegitimidad del régimen inconstitucional de Ortega es su mayor debilidad y que de alguna manera trata de legitimarse mediante un interlocutor político que él mismo se da el lujo de escoger, toda vez que los interlocutores económicos que le interesan ya lo han hecho. El Gran Capital está totalmente de acuerdo con el estado de cosas existente en el país. Están usufructuando parte de las fabulosas ganancias que la relación entre Hugo Chávez y Daniel Ortega les proporcionan, pero necesitan de una vez por todas estabilizar, a nivel nacional e internacional, la situación de ilegalidad e ilegitimidad del régimen, para que haya más ganancias. Necesitan ayudarle a Ortega en la “pacificación” del país a cambio de una mayor cuota en los negocios. No importa si los derechos ciudadanos han sido severamente coartados, no importa si hubo fraude electoral, tampoco importa si habrá un nuevo fraude en las elecciones municipales o si la Constitución Política es papel mojado a quien nadie le interesa respetar.


Valdría la pena que quienes están empecinados en marchar hacia el abismo, se vean en el espejo del Dr. Fernando Agüero Rocha, quien empujado por el Capital Oligárquico Conservador de la época, se aventuró a pactar con Somoza. Las consecuencias que la historia le reservó todos las conocemos, sin embargo, nadie menciona a quienes estuvieron detrás de él, los eternos anónimos que mueven los hilos de los políticos a quienes consideran sus marionetas, los que nunca dan la cara, los que exponen a los demás y nunca se exponen ellos, los indemnes de siempre. Estos mismos, que han dejado de ser ideológicamente conservadores o liberales y tienen un solo partido, el del dinero, son quienes ahora, como una continuidad del 71, siguen moviendo los hilos, solo que esta vez en sociedad con el dictador. Empujan un nuevo pacto, cuyo nombre de bautizo bien podría ser El Pacto de los Oligarcas, un pacto entre la vieja y la nueva oligarquía.  

sábado, 17 de marzo de 2012

LA PROBLEMATICA DE LOS VETERANOS DE GUERRA

Los últimos días han sido traumáticos para la economía del país a raíz de las protestas de un grupo de oficiales retirados del Ejercito organizados en el Concejo Nacional de Defensores de la Patria, CNDP, una de varias organizaciones que aglutinan a los 12,500 oficiales que salieron en condición de licenciados del Ejército en los planes de retiro conocidos como PL 1, 2 y 3. Tal a como ha sido expresado por ellos mismos, estos no gozan en la actualidad de ningún beneficio de parte del estado, a pesar de que la mayoría de ellos estuvieron durante los años 80´s participando directamente en el conflicto bélico que durante casi 10 años asoló al país.

Las opiniones en torno a los mecanismos de protesta utilizados por los ex militares han sido criticados por unos y defendidos por otros, pero de algo existe plena certeza, los tranques a las carreteras han sido el único método que Daniel Ortega ha entendido para proceder a sentarse a negociar con este grupo, que con justicia ha demandado atención por parte del gobierno. Algunos observadores han señalado que, contrario a las protestas de la oposición o de organizaciones de la Sociedad Civil, la Policía brilló por su ausencia y si hizo presencia en algunos lugares, contrastó mucho la beligerancia que en el caso de los primeros ha demostrado en el pasado reciente, y que con los demandantes que integraron las filas del Ejercito, su actuación ha sido “excesivamente prudente”.

En realidad, la situación de la mayoría de los oficiales que salieron antes de que se conformara el Instituto de Previsión Social Militar, IPSM, es lamentable, toda vez que ninguno de ellos está en condiciones de un retiro digno, gozando de una pensión que les de estabilidad, con atención médica gratuita de calidad, acceso a medicamentos en condiciones favorables, apoyo para la educación de sus hijos menores de edad, capacitación técnica o profesional para poder integrarse en mejores condiciones al mercado laboral, atención medica especializada para los lisiados de guerra, ya que algunos de ellos tienen las mismas prótesis de hace mas de 10 años, ademas de financiamiento para respaldar sus actividades productivas.

Muchos dirán que eso no puede ser cargado en los hombros de la población, que está en iguales o peores condiciones, sin embargo, todos estos ciudadanos, 12,500 oficiales retirados del Ejercito, 5,000 oficiales del Ministerio del Interior, 150,000 desmovilizados del Servicio Militar Patriótico y cerca de 25,000 desmovilizados de la Resistencia Nicaragüense, estuvieron inmersos en un conflicto bélico que desangró al país, dieron su juventud, expusieron sus vidas y sacrificaron a sus familias por causa de la guerra; una guerra azuzada por potencias extranjeras y de la que los menos responsables fueron quienes hoy hacen justas demandas al Estado nicaragüense. Estamos hablando de aproximadamente un millón de personas, si asumimos un entorno familiar directo de al menos 5 miembros por cada uno de ellos. Un potencial conflicto social que puede llegar a alcanzar límites insospechados si no se atiende a tiempo.

Luego de cuatro gobiernos constitucionales que sobrevinieron después del conflicto armado, ninguno de ellos se preocupó por enfrentar la problemática de los Veteranos de Guerra y ofrecer soluciones mediante Políticas de Estado, como efectivamente sí lo han hecho otros gobiernos que en Centro América también vivieron y sufrieron guerras civiles por causas políticas e ideológicas. El Salvador y Guatemala han dado pasos correctos en la atención a los combatientes de ambos bandos, porque los gobiernos pasados y actuales tuvieron voluntad política para hacerlo. En Nicaragua en cambio, cada gobierno se hizo de su grupo particular de combatientes, para sus propios y mezquinos intereses partidistas y personales.

Es incomprensible que el mismo gobernante de los años 80´s que mandó a la guerra a miles de jóvenes, hoy los ignore y les de la espalda. En los cinco años del gobierno constitucional de Ortega, del 2007 al 2011, en los que gobernó con más ayuda económica internacional que ningún otro gobierno anterior, jamás se preocupó por dar solución a la situación de los Veteranos de Guerra. Antes bien, los manipuló y utilizó en labores partidarias, formando parte de los Comandos Electorales o de las fuerzas de choque del orteguismo. Su mayor ayuda fue crear la famosa Comisión de Paz y Reconciliación a cargo del Cardenal, que más que ayudar a mitigar la pobreza de quienes estuvieron en la guerra de los 80´s, se dedicó a comprar votos para el gobierno, en un clientelismo político y partidario ofensivo a la dignidad de la gente mas pobre y necesitada.

Hoy, que miles de retirados y desmovilizados contemplan el increíble enriquecimiento de la camarilla gobernante en tan pocos años, ellos también y con justa razón, exigen, reclaman y demandan una verdadera atención a su problemática por parte del Estado. La mayoría de ellos fueron abandonados a su suerte por mas de una década y sus razones tendrán para no haber reclamado antes, pero ahora que las condiciones económicas del país han llegado a extremos tales en que la canasta básica luce inalcanzable, el desempleo cada día se convierte en la plataforma para la creación de conflictos sociales mayores y mantener a la familia en condiciones dignas pareciera ser el privilegio de unos cuantos, han decidido tomar cartas en el asunto y de la única forma que al parecer entiende el gobierno, la presión en las calles.

Luego de varios días de movilizaciones y tranques, Ortega logró desmontar las protestas con la carta de siempre, negociaciones en base a promesas que no tiene la mínima intención de cumplir. Los negociadores del CNDP exigieron la presencia del comandante para iniciar las pláticas y finalizar las acciones, sin embargo se tuvieron que conformar con una delegación de cuarto nivel, que a como lo dicta la experiencia, con el tiempo irá bajando mas aun su nivel y al final tendrán que hacer fila en las puertas de la comisión del Cardenal. Ortega ha sido experto en aquello de Firmar me harás, Cumplir jamás, y esta vez nada parece indicar que las cosas vayan a cambiar.

Habrá que esperar cuál será la actitud de las otras organizaciones de oficiales retirados del EPS y del MINT, de los desmovilizados de la Resistencia Nicaragüense y aquellas que agrupan a los cerca de 150 mil desmovilizados del Servicio Militar Patriótico, SMP, sobre los que descansó el peso fundamental de la guerra y a quienes se les han negado cualquier tipo de derechos. Mientras los que usufructúan el poder no desarrollen verdaderas Políticas de Estado para atender la problemática de los Veteranos de Guerra de nuestro país con la seriedad y responsabilidad que el caso amerita, cualquier solución temporal que se pretenda dar para ganar tiempo, solamente serán parches a un vestido que tiene demasiados años de uso.

jueves, 15 de marzo de 2012

ANTE LA CONSOLIDACION DE LA DICTADURA, LA UNIDAD DE LA NACION.

Nosotros, miembros del Grupo Patriótico de Militares Retirados, ciudadanos nicaragüenses en pleno ejercicio de nuestros derechos constitucionales, a un año de haber salido a luz pública, nuevamente nos pronunciamos frente a la Nación para manifestar la crisis institucional y de legitimidad en que está sumido el país.

Con anterioridad habíamos advertido de las consecuencias que traería la ruptura del Orden Constitucional, sin embargo, se persiste en repetir los abusos y errores que todos creíamos ya superados en 1979.

Situación Electoral.

Producto de un proceso electoral viciado, el gobierno actual ha arrebatado el poder, en un ejercicio continuista cuya tradición y antecedentes datan de la época somocista. Impunemente, se ha violentado la Constitución Política y la Ley Electoral, designándose a un presidente Inconstitucional, con una mayoría espuria en la Asamblea Nacional.

Ante las demandas de la población, de la comunidad internacional y de los organismos de observación electoral internos y externos para conocer los resultados electorales por cada una de las Juntas Receptoras de Votos, a como lo mandata la ley, la única respuesta ha sido el silencio sumiso y cómplice de los magistrados de Facto del Consejo Supremo Electoral. 

Ilegitimidad del Régimen.

Consecuencia del fraude electoral, denunciado por miles de fiscales y ciudadanos a quienes se les violentó su derecho a elegir, estamos en presencia de un régimen ilegitimo e ilegal, que no goza del reconocimiento de una parte importante de la ciudadanía y de la comunidad internacional, lo que pone en inminente riesgo el funcionamiento del sistema democrático, por la falta de garantías de que sean los procesos electorales la vía constitucional para cambiar gobernantes.

Ante tal circunstancia, el régimen busca afanosamente un interlocutor político que transforme su estado de ilegitimidad. La sangre derramada en Coperna y en El Carrizo demanda acciones firmes de la clase política. Bajo ninguna circunstancia, la inmensa mayoría del pueblo nicaragüense aprobará nuevas versiones de colaboracionismo, pactos y componendas que nos remitan a un pasado de oprobio, traición y engaño. 

Carácter del Régimen.

El fraude Electoral constituyó un elemento adicional, pero no el fundamental, a través del cual se completó un Golpe de Estado Técnico Institucional, mediante el cual se pretende consolidar una Dictadura y DEMOLER la Democracia Republicana.

Dictadura que se caracteriza por mantener el control absoluto en todas las instituciones del Estado; violentar el Estado de Derecho; usar selectivamente la fuerza para acallar las justas demandas de la población; abusar de las leyes para mantener como rehén a todo el país;  no permitir que la oposición tenga la mínima oportunidad de llegar al poder por las vías que la Constitución y las leyes establecen; condenarnos a la mono dependencia de una cooperación económica condicionada política e ideológicamente que compromete nuestra Soberanía y Dignidad Nacional y que  ilegal e inmoralmente ha sido privatizada, dando vida a una nueva oligarquía que se enriquece obscenamente frente a la miseria del pueblo. Dictadura que con el manejo irresponsable de las relaciones internacionales, nos expone a caer en nuevos conflictos geopolíticos ajenos al interés nacional. 

Elecciones Municipales.

La realización de elecciones municipales previstas para noviembre de este año, resultan inaceptables si no hay un nuevo Consejo Supremo Electoral, si no se producen las condiciones de transparencia e independencia de dicho órgano, así como las reformas electorales reclamadas por varios organismos de la sociedad civil, que den las garantías necesarias a la ciudadanía para ejercer el sufragio universal, libre y secreto, tal a como lo recomendaron los Observadores Electorales Nacionales y las Misiones de Observación Electoral de la OEA y la Unión Europea.

En tal escenario, la repetición del fraude es casi un hecho, por lo que advertimos un abrumador nivel de abstencionismo, ante la peligrosa pérdida de confianza de la población en el sistema electoral, en la clase política y en los partidos políticos. Denunciamos la ilegitimidad e ilegalidad de todos aquellos alcaldes que pretendan reelegirse en abierta violación a la Constitución Política. Denunciamos desde ya a aquellos partidos políticos, que con su participación en estas condiciones, no harán más que legitimar al régimen, convirtiéndose en cómplices de la dictadura y colaboracionistas zancudos a los que el pueblo, en su momento, exigirá cuentas.

Situación Económica y Social del país.

Con indignación observamos el control y la manipulación mediática del gobierno con el que ocultan la cruda realidad del país: pobreza que crece en el campo y la ciudad; desempleo; migración; atraso tecnológico; deterioro de la educación; encarecimiento del costo de la vida; el combustible más caro de Centroamérica que afecta en cadena los precios de los bienes y servicios; canasta básica inalcanzable para los trabajadores; setenta por ciento de la Población Económicamente Activa, PEA, que vive en el subempleo o empleo informal y solamente 600,000 personas tienen acceso al Seguro Social.

Los programas “cero” pregonados por el régimen de Ortega como sus grandes logros, no son más que proyectos manipuladores de la pobreza, la ignorancia y la dignidad de los mas desfavorecidos, lo que confirma su naturaleza clientelar y excluyente, ya que no están dirigidos a enfrentar la pobreza estructural y en el colmo de la mentira gubernamental, ni siquiera son financiados con los recursos del petróleo venezolano, sino con los impuestos de todos los nicaragüenses a través del presupuesto nacional.

Al amparo del poder y la privatización de la cooperación venezolana, una familia, la élite partidaria en alianza con el gran capital y una minoría de la cúpula empresarial, continúan enriqueciéndose a niveles jamás vistos en la historia de nuestro país, mientras la inmensa mayoría de la población transita entre la incertidumbre y la precariedad económica.

Situación de las Fuerzas Armadas.

En anteriores pronunciamientos hemos demandado que las Fuerzas Armadas de la nación cumplan su función en estricto apego a la Constitución Política, a la que deben respeto y obediencia; protejan y defiendan la institucionalidad que la misma Carta Magna les garantiza y que además mantengan su carácter nacional, patriótico y profesional. Con alarma justificada confirmamos la acelerada cooptación de ambos cuerpos, con la pretensión de subordinarlas de manera directa y personal al dictador, en abierta violación a las leyes. Nos preocupa que se intenten violentar los plazos ya establecidos para la sucesión de mandos en el Ejército Nacional, al igual que lo hicieron en la Policía, con el objetivo de manchar la legitimidad de la institución, que fue alcanzada con muchos sacrificios.

Desde nuestra condición de Militares Retirados, apoyamos las justas demandas de los 12,000 miembros retirados del Ejército, los 5,000  oficiales retirados del Ministerio del Interior y los casi 150 mil desmovilizados  del Servicio Militar Patriótico, con quienes el Estado Nicaragüense tiene una deuda histórica. Luego de cuatro gobiernos constitucionales posteriores al conflicto bélico, ninguno de ellos quiso asumir la responsabilidad de enfrentar la problemática de los veteranos de guerra, tanto del Ejército como de la Resistencia Nicaragüense, con la seriedad que correspondía. La sangre derramada todavía clama por respuestas.

Al servicio del gobierno de la época, cuyo dirigente era el mismo que actualmente usufructúa el poder, todos ellos fueron a la guerra y a la mayoría les han negado las reivindicaciones a las que tienen absoluto derecho, entre ellas las relacionadas con el acceso a la salud, educación, crédito, tierras, entrega de pensiones reducidas, de fundamental obligación legal, en tanto las cotizaciones del Seguro Social de sus miembros permanentes no fueron enteradas en los años 80´s por el Ministerio de Defensa y el Ministerio del Interior. No menos crucial es la venta de activos del EPS, donde fue fundamentado que dichos recursos, sumados a las cotizaciones que habían dejado de ser entregados al INSS, servirían para la capitalización del Instituto de Previsión Social Militar, IPSM.  Por tales antecedentes, mas el inmenso compromiso moral, instamos al Alto Mando del Ejército a involucrarse en la búsqueda de soluciones para nuestros hermanos de armas.

 Llamado a la Nación.

Ante la gravedad de la situación actual debido al evidente deterioro del sistema democrático, hacemos un llamado a la conciencia nacional y patriótica de la ciudadanía, que no quiere ni desea retornar a la violencia del pasado, para enfrentar UNIDOS los intentos de consolidación de la dictadura que pretende reciclar episodios ya vividos y sufridos por todos. Al igual que en el pasado, una familia pretende dar desarrollo económico a cambio de negar libertad.  Al igual que en el pasado, una familia se enriquece a costa de la pobreza de la mayoría. Al igual que en el pasado, el pueblo sabrá organizarse para reencauzar al país por  la senda democrática. Llamamos a todas las fuerzas sociales, políticas, económicas, a todos los nicaragüenses dignos y honestos a presentar un solo bloque frente a la dictadura.
Llamamos a la UNIDAD de la Nación para alcanzar Justicia, Democracia y Paz. 



Grupo Patriótico de Militares Retirados.
Patria y Libertad para Todos los Nicaragüenses!




Carlos Brenes Sánchez. Coronel (R)
Irving Dávila Escobar. Teniente Coronel (R)
Francisco Enríquez Torrentes. Teniente Coronel (R)
Roberto Samcam Ruiz. Mayor (R)
Sergio Martínez Vega. Capitán (R)
Pedro Rivas Guatemala. Capitán (R)
Mario Jiménez. Capitán (R)
Claudio Selva Salamanca. Capitán (R)
Camilo Grillo. Por los Desmovilizados del SMP de Chinandega.
Eduardo Bonilla. Por los Desmovilizados del SMP de León.
Saúl Gómez. Por los Desmovilizados del SMP de Granada

sábado, 10 de marzo de 2012

EL MODELO DE LOS ORTEGA – MURILLO

Mucha gente ha pensado que el relajo institucional, la violación al estado de derecho, los intentos de homogenizar hasta el pensamiento de los ciudadanos e inclusive instaurar una nueva religión en nuestro país, es obra únicamente de la primera dama, tratando de liberar de culpas al pobre comandante, quien, según la gente de a pie, se ha visto prácticamente chantajeado por un episodio del que todos murmuran en voz baja. Nada más alejado de la realidad, uno y otra, como una sola persona, representan  un único proyecto estratégico, aunque en lo táctico difieran en la forma de ejecutarlo y con quienes echarlo a andar. El proyecto de Daniel Ortega y Rosario Murillo, quienes encarnan el orteguismo y el murillismo, como expresiones políticas de las dos ramas del mismo árbol, persigue un objetivo común: la permanencia en el poder, indistintamente de quien sea, en al menos tres períodos consecutivos, contados a partir de la reelección ilegal del 2011. Esto establecería las bases necesarias para la continuidad del proyecto con los sucesores de ambos, que todo parece indicar serían sus hijos.

Esta situación está bastante clara en la cúpula, no así en la base, quienes han entablado una lucha entre murillistas, representados por quienes doña Rosario ha decidido serán su soporte: mujeres y juventud, y los orteguistas, identificados con la vieja guardia del sandinismo histórico, retirados del Ejército y Ministerio del Interior incluidos. Lo que este segundo grupo desconoce o pretende desconocer, es que arriba no hay diferencias y por mucho que protesten, el proyecto de la “compañera” ya está en proceso de consolidación, toda vez que es ella quien administra el Estado y por tanto los cuantiosos recursos que provienen de el. Quienes se le opongan serán descartados y abandonados a su suerte, así se llame Lenin Cerna, Manuel Calderón o Antenor Rosales. No importan grados militares, historial revolucionario o capacidad y prestigio. Las consideraciones hechas en las alturas del poder es que este grupo de los llamados históricos, no supera el 20 % del total de la base y representan el pasado del sandinismo con el que “la doña” quiere tomar distancia.  

Una vez dilucidado el asunto de la base de seguidores del proyecto, quedan otros no menos importantes: lo ideológico, lo político, lo social y lo económico. En lo que concierne a la ideología del proyecto, esta descansa en una amalgama de ideas en las que se juntan varios elementos. Entre los más importantes están: 1) Sandino, pero no el guía de la Revolución Sandinista de los años 80´s, sino el identificado con la masonería, el Sandino metafísico que se adecúa perfectamente a los intereses de la suprema ideóloga. 2) Las concepciones espiritualistas provenientes de la Secta Hindú del desaparecido Sathya Sai Babá, aclamado por él mismo y sus seguidores, como el Avatar de nuestra era. 3) El sincretismo de la santería afro caribeña y 4) La interpretación propia y a conveniencia de determinados elementos de la religión católica. El modelo pregona un falso cristianismo que tiene como referencia principal la figura de un sumiso Cardenal Obando y Bravo; el no menos difuso Socialismo del Siglo XXI, hecho a la medida del laberinto mental de Hugo Chávez y un solidarismo que distribuye las migajas que salen del Presupuesto Nacional, no de la ayuda venezolana. Para asegurar la completa difusión de las ideas se tiene a disposición un sistema de comunicación que incluye varios canales de televisión, cerca de 150 emisoras de radio distribuidas en todo el país, una legión de periodistas que mes a mes reciben su “incentivo laboral” en las secretarías departamentales del partido y el diario digital que dirige la compañera, voz oficial de la familia. 
En el plano político, el modelo se apoya en un partido que ha abandonado las banderas del sandinismo histórico y la figura del Sandino guerrillero y anti imperialista, que relega al olvido la del fundador del FSLN Carlos Fonseca Amador y la de todos los miembros de la Dirección Histórica del sandinismo. En cambio se  dimensiona la figura del Gran Líder, quien representa a la nueva Dirección Nacional, esta vez unipersonal. Se sobredimensiona su liderazgo internacional, las hazañas guerrilleras y su capacidad de conducción, para convencer a las nuevas generaciones de “sandinistas” que no vivieron la época de los 80´s o eran apenas unos niños. Se le da sustento político a los recién llegados, con la idea de que construyen la Segunda Etapa de la Revolución. Se plantea la hegemonía del partido de gobierno, fundamentada en el control total de todas las instituciones del estado, las alcaldías, los partidos políticos y hasta la actividad opositora en el país. Mediante la alianza con el gran capital se pretende demostrar la estabilidad política del gobierno y la validez del modelo. A nivel internacional se hace alianza política con los países que giran alrededor del petróleo y la cartera de Chávez y con lo más selecto de países que están enfrentados al “Imperialismo Norteamericano”, Cuba, Rusia, Irán entre ellos.

En lo social, se busca la supremacía a través de los Concejos del Poder Ciudadano, CPC, versión corregida de los Concejos de Defensa Sandinista, CDS, de los años 80´s. La idea es convertirlos en la organización omnipresente en el gobierno, el departamento, el municipio, la comarca, el barrio y la cuadra. El experimento no ha tenido los resultados esperados ya que los CPC fueron creados de manera verticalista, de arriba hacia abajo, priorizando los liderazgos partidarios y gubernamentales, que muchas veces no se corresponden con las simpatías de la gente. Para corregir esto y de paso entrar al núcleo vital de la sociedad con el fin de controlarla desde adentro, están hablando de la creación de los Concejos de la Familia. Un invento  practicado desde mucho antes en la Italia de Mussolini o en la Alemania Hitleriana, que persigue mediante el acompañamiento del estado mantener la vigilancia permanente de la familia, pero sobre todo, tener control político e ideológico sobre los niños, futuros votantes en el mediano plazo. Cuentan para ello con la precariedad de gran parte de la población nicaragüense que se debate entre la incertidumbre económica y la pobreza.

El factor económico es el elemento que con más sencillez han desarrollado. Luego de la derrota electoral del 90, se constituyó el llamado “patrimonio del partido” en base a los recursos provenientes del estado que se estaba entregando a la Presidenta Violeta Barrios de Chamorro. Con la concepción de crear un Holding de empresas, se esperaba que el mismo auxiliara económicamente al FSLN en el nuevo escenario que tocaba vivir. Con lo que no se contó era que sin experiencia empresarial en un mercado abierto, sin el flujo de recursos del estado al que se estaba acostumbrado, sin el debido control y con mucho testaferro arribista de por medio, el experimento estaba condenado al fracaso. Ahora, en el nuevo modelo, no se podían dar el lujo de cometer los mismos errores, por lo que, con la privatización de la cooperación venezolana han creado un poderoso polo económico - familiar que tiene incidencia determinante en la vida del país. El monopolio de la importación y almacenamiento del petróleo, la generación de aproximadamente el 60 % de la energía que consumimos, la distribución de poco mas del 30 %  del combustible, la exclusividad del comercio con Venezuela y un flujo enorme de efectivo, les da posibilidad real de consolidar el modelo y volverlo sostenible en el futuro, toda vez que se mantengan en el poder el tiempo necesario para transformar la mentalidad de los nicaragüenses, acostumbrarnos a su presencia permanente al frente del país y dejarles servida la mesa a los sucesores de la nueva dinastía. 

Una mesa de cinco patas sobre la que se encuentra el país dispuesto como un gran festín, en el que, al igual que en la época somocista, el que tiene más galillo traga más pinol.
    

sábado, 3 de marzo de 2012

LA FICTICIA ESTABILIDAD DEL ORTEGUISMO

Luego del fraude electoral del 6 de Noviembre del 2011, el régimen de Daniel Ortega se encuentra sumido en una crisis de legitimidad de la que difícilmente podrá salir, a pesar de los ingentes esfuerzos que hace en la búsqueda de un interlocutor político creíble que le ayude a superarla. En este intento, de forma paralela y complementaria, se han dedicado a la tarea de construir y publicitar a lo interno y de cara al exterior, una estabilidad política, social y económica en el país, que les permita convencer, adentro y afuera, no solo lo justo, limpio y real de su “victoria” en las elecciones nacionales del año pasado, sino de lo necesario que significa la tranquilidad del país, para acometer los Mega Proyectos que impulsarán a la nación hacia la prosperidad y permitirán generar las riquezas para todos, tantas veces prometidas y siempre postergadas.

Anastasio Somoza Debayle mantuvo un crecimiento económico del 6 % en promedio durante la década de los 70´s, hasta su caída en Julio del 79. 1978 constituyó su mejor año en las exportaciones con 646 Millones de Dólares, cifra superada solo hasta en el año 2004, 26 años después. La aparente estabilidad del régimen somocista descansaba en varios elementos, entre los cuales se pueden citar los siguientes: 1) Su alianza con el sector empresarial, la que después se fracturó al dejarlos a un lado en la repartición del pastel de la reconstrucción de la Managua post terremoto; 2) El pacto político con el Partido Conservador, que le garantizaba una oposición confeccionada como traje a la medida; 3) La muerte y encarcelamiento de los principales dirigentes de la oposición armada, el FSLN, cuyo debilitamiento los confinaba a actuar en la profundidad de la montaña, sin posibilidad alguna de poner en riesgo al gobierno; 4) La estabilidad macroeconómica y la bonanza económica de la clase media del país, que mantenía a la mayoría de la población urbana mediatizada; 5) El apoyo de los Estados Unidos y la mayoría de los gobiernos de América Latina, y finalmente, 6) Un fuerte aparato militar que funcionaba en la práctica como una guardia pretoriana al servicio de él y su familia y que además le garantizaba el control militar de la población.

Sin embargo y a pesar de que la situación del país mostraba un pujante desarrollo económico, existían una serie de factores que carcomían desde sus entrañas al régimen somocista: - Una masa empobrecida, aproximadamente el 40 % de los cerca de 2.5 millones de habitantes existentes en la época; - Una injusta distribución de la riqueza, que concentraba en manos de las elites políticas y económicas, la mayor parte de la abundancia que era generada por todos los nicaragüenses; - Miles de pobladores sin tierra, que demandaban el acceso a este recurso para poder trabajar y vivir en algo propio, en lugar de estar condenados de por vida a ser precaristas y jornaleros al servicio de los terratenientes; - La represión política y la pérdida de los espacios de libertad para los opositores, cada vez mas sistemática, para poder sostenerse en el poder; - La poca credibilidad de la población en las instituciones políticas y el sufragio electoral como vía legítima para la alternabilidad en el poder. Somoza no pudo mantener la estabilidad del país y por consiguiente el poder, ya que las contradicciones sociales, políticas y económicas lo rebasaron.

34 años después, quienes ilegítimamente están el frente del poder en Nicaragua y sin aprender las lecciones de la historia, pretenden convencernos de que la ilegalidad del régimen es poca cosa ante los ríos de leche y miel que nos ofrecen y que provendrán de la ejecución de inmensos proyectos, que según ellos, ya están en estudio o adelantados. Nos ofrecen la esperanza de estabilidad económica de futuro, a cambio de la desaparición en el presente de la institucionalidad del país; nos ofrecen el espejismo de una distribución más equitativa de la riqueza que generarán los famosos proyectos, a cambio de permitirles seguir en el poder por, al menos, 15 años más. No importa el respeto al estado de derecho, ni a la democracia, ni siquiera a los más elementales derechos ciudadanos, lo que verdaderamente importa es estar convencidos de que solamente con ellos alcanzaremos nuestros sueños. 

Frente a las promesas que nos hacen, la realidad es que en los anteriores cinco años que estuvieron en el poder, ellos y la camarilla que los acompaña, se enriquecieron de manera alucinante. Privatizaron las plantas de generación eléctrica que les asegurará en 15 años ingresos brutos no menores de 900 MILLONES DE DOLARES, hablando de una capacidad instalada de 370 MW. Privatizaron el convenio petrolero con Venezuela que les ha permitido embolsarse, según cifras del Congreso venezolano, por lo menos 2,500 MILLONES DE DOLARES. Privatizaron el intercambio comercial con Venezuela, a despecho de sus aliados del COSEP, lo que ha facilitado a sus empresas exportar a este país, según cifras oficiales del Banco Central, 307 MILLONES DE DOLARES el año pasado. El modelo de desarrollo impulsado por el orteguismo ha sido el mismo que impulsó el somocismo en la década de los 70´s: Inequidad, Exclusión, Favoritismo, Nepotismo, Acumulación desmedida de capital a costa del usufructo del poder político, Represión política y Pérdida de las libertades públicas para la población. No ha habido  mejoría en las condiciones de vida de la mayoría de los nicaragüenses. El salario real de los trabajadores se continuó desmejorando y se mantiene en los niveles del año 2003. La canasta básica ya sobrepasó los Diez Mil Córdobas. La tarifa de energía eléctrica sigue en aumento y pagamos el combustible más caro de Centro América y de muchos países del continente. 

Ahora nos quieren vender la panacea de dos Mega Proyectos: el Canal Interoceánico y la Central Hidroeléctrica Tumarín. El Canal, una aventura de cerca de 20 MIL MILLONES DE DÓLARES, se pretende desarrollar con la plata de los países del ALBA que gravitan alrededor de Venezuela, léase Hugo Chávez. Si tomamos en cuenta los problemas que existen en ese país, motivados por la enfermedad del gobernante venezolano y los conflictos que desde ya se vislumbran por la sucesión presidencial, sumados a los que se originarían con la vecina Costa Rica, este proyecto podría haber nacido muerto. En relación al segundo, según el prestigiado economista Adolfo Acevedo, “La planta hidroeléctrica de Tumarín, con una inversión estimada de US$ 1,100 millones y una capacidad instalada de  253 MW, tendrá un costo por MW de US$ 4.3 millones, cuando las centrales hidroeléctricas en el resto de América Latina, tienen un costo de entre US$ 1 y 1.5 Millones por MW. Esto significa, que en lugar de disminuir la tarifa por el cambio en la matriz energética, esta se mantendrá igual o aumentará, lo que nuevamente nos remite al ciclo perverso de enriquecimiento para unos pocos y empobrecimiento para el resto.

Al igual que magos de feria, pretenden que les compremos a ojos cerrados la propuesta que hacen: A cambio de una estabilidad ficticia, la aceptación del fraude electoral del 2011 y su permanencia futura en el poder, nos ofrecen la ilusión de un mejor porvenir, basado en dos proyectos que solamente ellos son los únicos capaces de impulsar. Proponen un cambio, que por los antecedentes a mano y la información de la que se dispone, ninguna ventaja ni beneficios traerán al pueblo. Nada parece indicar que las condiciones estructurales cambien en el país. Las contradicciones dentro de la sociedad nicaragüense empiezan a aflorar y significativamente es a lo interno del partido de gobierno donde la ebullición es más fuerte. Han privilegiado los beneficios para los de “arriba”, que no han hecho mucho, y los de “abajo”, que han hecho todo, también quieren su parte del pastel.

Mientras tanto, Somoza continúa sonriendo en el taquezal, viendo como se repite la historia.

sábado, 25 de febrero de 2012

MISION CUMPLIDA? (PARTE III Y ULTIMA)

A través del tiempo y durante todos los regímenes que se han sucedido en la historia moderna de nuestro país, la estrecha relación entre el poder político y el capital económico ha sido la base de la falta de equidad existente en nuestra sociedad, lo que ha conllevado a la pérdida de los espacios democráticos, toda vez que los intereses de ambos grupos se conjugan y complementan en detrimento de la voluntad popular. Un grupo da el soporte de legitimidad que el otro ansía, a cambio de la participación de este en la eterna fiesta que se hace a costa del erario público.

Hurgando en el tiempo, comprobamos que fue Anastasio Somoza García quien inaugura un estilo de gobierno que condiciona la participación del capital económico en el presupuesto de la nación a cambio del sometimiento político, o en el mejor de los casos, en la neutralidad de los grupos económicos en su relación con el gobierno. Es Somoza García quien crea y hace celebre la máxima de las 3 P, “Plomo para los enemigos, Plata para los amigos y Palo para los indiferentes”, como la expresión mas sintetizada de un estilo de gobierno que premia a los aliados y castiga a los adversarios. O estás conmigo o estás contra mí, la expresión bíblica llevada al límite del maniqueísmo por quien puede ser considerado el padre del Tradicionalismo Político que hoy se presenta mas vivo que nunca. Anastasio Somoza Debayle, último de la dinastía, mantuvo excelentes vínculos con el capital hasta que decidió violentar el “código de ética” pactado entre él y los empresarios, incursionando en los negocios que eran considerados cotos privados de estos últimos. El gran pastel de la ayuda internacional que venía a Nicaragua a raíz del terremoto del 72, era una enorme tentación y sin medir las consecuencias sucumbió a ella, rompiendo con sus viejos aliados. La historia posterior es harto conocida.

Como era de esperarse, en un grupo que ansiaba mantenerse en el poder a toda costa y que desde hace mucho había dejado atrás todo lo que alguna vez fueron sus soportes políticos, ideológicos y morales, la alianza con el capital era un asunto de primer orden, por lo que el enunciado del sexto lineamiento es altamente revelador: Impulsar una Alianza táctica con los empresarios concentrando nuestros esfuerzos en el otorgamiento de prebendas y políticas que les generen ciertos espacios mínimos en la que se constituyan un aliado y no en un enemigo del FSLN. Concentrarse en las características de liderazgos personales para ganar su apoyo a nuestro sistema. Nuevamente el espíritu de Somoza García dictando el quehacer en la política criolla. Nuevamente Sandino, el que nunca quiso ser Presidente, asesinado a mansalva. Una vez mas, los intereses anteponiéndose a los principios. La lección de los años 80´s había sido aprendida, es mejor tenerlos de amigos, que de enemigos y la amistad con ellos se basa en hacerlos partícipes de la comilona, a condición de que no se metan en política.

La Alianza Táctica propuesta fue aceptada de buena gana por los empresarios, enamorados como el ilusionista encanta a los incautos, mediante un famoso plan que contemplaba 11 Ejes Estratégicos de Desarrollo, que solo ha funcionado en la mente de los tontos útiles. La relación mantenida durante estos años ha sido mutuamente conveniente. La familia Ortega - Murillo ha entrado decididamente en el mundo de los negocios de la mano del monopolio del combustible, del oligopolio energético y del control del presupuesto de la nación. Los empresarios han tenido espacio para desarrollarse gracias a las dádivas del dictador. Las negociaciones del salario mínimo siempre se inclinan hacia los intereses del capital, por contraproducente que parezca en un gobierno que se autoproclama defensor de los pobres. Se mantienen, a costa de los desajustes presupuestarios, las exenciones fiscales para los grandes empresarios. Cada vez que ha habido tiranteces a causa de problemas con algún rubro en particular, el gobierno rápidamente acciona para mantener la fiesta en paz. La pérdida de los espacios democráticos que en todos estos años ha ido sufriendo la sociedad nicaragüense, no ha preocupado mayor cosa a los empresarios. El fraude electoral del pasado 6 de Noviembre tampoco a motivado la protesta de estos grupos económicos. Es lo que toca en fiel cumplimiento al pacto no firmado de: uno a la política y el otro a los negocios. Lo que la historia demuestra, implacable como siempre, es que al final uno prepara la soga con que el otro lo ahorcará. Tiempo al tiempo.   

El séptimo lineamiento “Recuperación de la Ciudanía Sandinista, que en los gobiernos neoliberales se había sentido derrotada, perdida, desmoralizada, desmovilizada o desertada, haciéndolos protagonistas de su nueva Revolución Sandinista y beneficiarios de las políticas partidarias y gubernamentales”, no es mas que la alegoría ideológica de un proyecto familiar y dinástico, que pregona una falsa revolución, con falsos líderes y falsas premisas. Se pretende la homogenización de la sociedad nicaragüense partiendo del exacerbamiento de las condiciones de pobreza de la inmensa mayoría de los nicaragüenses. Una masa empobrecida, sometida por hambre a los caprichos de los Líderes Supremos, quienes reparten las sobras a los fieles seguidores, ya sea en la forma de parques para los niños, láminas de zinc, cerdos, gallinas, empleos o notas aprobadas, en una discriminación social jamás vista en nuestro país. Los más pobres, escarnecidos cada día, sin que estos lo perciban. Un proyecto para crear autómatas mendigos o mendigos autómatas, dispuestos a gritar consignas o apalear al vecino, a cambio del mendrugo que envilece la propia dignidad. Una “ciudadanía sandinista” que haría saltar desde su tumba al Héroe. Sandino de nuevo vilipendiado y manoseado, queriéndolo hacer protagonista en la construcción de un proyecto fascistoide, absurdo y demencial. El sueño de una sociedad, al mejor estilo norcoreano, en Nicaragua. La vieja ilusión de ver bloques uniformes y uniformados, respondiendo al unísono las consignas, idolatrando ídolos de barro y dioses que orinan. Y el que no brinque es oligarca! Una obsesión enfermiza que ha llevado a millones al sacrificio insensato e innecesario.

El último lineamiento: “Recuperar a cualquier costo los espacios perdidos en el campo mediático, invirtiendo recursos económicos y humanos hasta dominar totalmente este campo tan estratégico para nuestra lucha. Revertir las tendencias en contra del sandinismo, llevando la guerra mediática al seno de la sociedad nicaragüense” es la excusa perfecta para la entrada de la familia en la industria mediática. De la mano de la privatización de la cooperación venezolana, que les ha proporcionado una inmensa fortuna en escasos cinco años, han adquirido de diversas formas una gran cantidad de medios de comunicación que les permite propagar, como hongos después del vendaval, las “buenas nuevas” de la proclamada ciudadanía sandinista. El decálogo Goebbeliano en acción a través de los medios de la familia.  La noticia uniforme, única, descontaminada, simplificada y masiva proporcionada desde una gigantesca plataforma, que desde supuestas reivindicaciones ideológicas, esconden los verdaderos motivos: la obsesión enfermiza de acumulación de capital, como antídoto al viejo complejo de clase que los acompaña desde hace muchos años.  

sábado, 18 de febrero de 2012

MISION CUMPLIDA? (PARTE II)

Analizábamos en el Editorial anterior, sábado 11 de Febrero, el primer lineamiento del documento Socialismo del Siglo XXI, Hermandad Revolucionaria, en la definición de las líneas estratégicas identificadas como fundamentales para la Recuperación de los Derechos Revolucionarios Perdidos, según los sesudos estrategas del orteguismo.

En el segundo lineamiento, plantean: “Establecer el Poder Ciudadano como la figura central de liderazgo y organización revolucionaria, que sustituirá a la Histórica Dirección Nacional del antiguo FSLN. Reestructurar al partido con un nuevo liderazgo donde el Comandante Daniel Ortega y el Poder Ciudadano será el símbolo por excelencia de la matriz de la Segunda Revolución Sandinista.” Conviene remitirnos un poco a la historia para hacer un mejor análisis de lo anterior. A partir de la derrota electoral del 90, un grupo de militantes del FSLN se dio a la tarea estratégica de adecuar al partido a las condiciones que planteaba un nuevo escenario político, ya alejado del poder y los recursos que eso significaba para el desarrollo del trabajo partidario. Las contradicciones habidas en el camino dieron lugar al nacimiento del orteguismo, como expresión caudillesca de un sandinismo deformado que se imponía sobre la corriente que planteaba la modernización política. Luego de dos intentos sucesivos, en el 2007 el orteguismo llegaba por fin al poder, deslegitimado ideológicamente por el evidente abandono de los principios y valores sandinistas, Pacto con Arnoldo de por medio, sumado al rechazo de las principales figuras históricas de la Revolución.

Llegaba de la mano de Rosario Murillo, esposa y jefa de campaña de Ortega, quien reclamaba para sí el protagonismo negado en los 80´s. Esto implicaba construir nuevos referentes de lo que denominó la Segunda Etapa de la Revolución. El primero, realzar la figura de Daniel Ortega, haciendo uso desmedido del culto a la personalidad, como el líder indiscutible del “Nuevo Orden Revolucionario”. El segundo, la propia figura de Murillo, encarnada en una estructura de poder que relegaba a los Comandos Electorales, la antigua estructura partidaria. Esta vez, el Poder Ciudadano, es decir, ella misma, era la figura llamada a dirigir los destinos del partido, del poder, del gobierno y del país. Ambos, La Pareja Presidencial, se constituían en los amos y señores de un proyecto mesiánico, fundamentalista y primitivo, que no deja títere con cabeza en su afán de copar todo lo que se necesitase copar a fin de perpetuarse en el poder.

Obviamente, para desarrollar este proyecto era imperativo demoler el viejo estado republicano recibido y construir uno nuevo que calzara con el modelo en ciernes. Por esta razón el tercer lineamiento reza: “Transformar a las instituciones del estado en bastiones inexpugnables del sandinismo, cumplirlo lo más secreto posible, incluyendo a las Fuerzas Armadas: Policía y Ejército, vinculándolos directamente con el partido y sus organizaciones del Poder Ciudadano. Rápidamente se tiene que volver a sentir entre el pueblo a las “fuerzas armadas del poder ciudadano” Para esto implementar jornadas revolucionarias nacionales, en donde participen juntos sin ninguna delación, militantes, militares y policías junto al pueblo”.

Rápidamente y sin que casi nadie protestara, desmontaron todas las instituciones del estado nicaragüense, contando con la colaboración necesaria de Arnoldo Alemán, de sus fieles seguidores y de una nueva especie de sanguijuelas: los ALN, quienes no pretendían quedarse fuera de la nueva repartidera. Del PLC Arnoldista, muchos abandonaron al caudillo liberal y con todo y cartuchera se pasaron alegremente al fortalecido orteguismo, en un asqueroso transfuguismo que llevaba como slogan: “La calle está dura”.  Corte Suprema de Justicia, Consejo Supremo Electoral, Procuraduría de Derechos Humanos, Fiscalía General de la República, Contraloría General de la República, Asamblea Nacional, entre las más importantes, fueron sistemáticamente cooptadas y se constituyeron en bastiones, no del sandinismo, sino del orteguismo, en un desmantelamiento de la institucionalidad, el estado de derecho y el orden constitucional jamás visto en la historia de nuestro sufrido país.

El trabajo con las Fuerzas Armadas del Estado nicaragüense: Policía y Ejército Nacional era un poco mas complicado, por lo que adicionaron un cuarto lineamiento dirigido específicamente a los dos cuerpos: “Romper el vínculo que pueda existir de los miembros de las Fuerzas Armadas, con la derecha y adoctrinarlos en nuevos conceptos revolucionarios, bajo la cooperación de nuestros hermanos venezolanos y cubanos”. Esto requería volver al esquema de los años 80´s, algo muy difícil, sino imposible en la actualidad, por la amplitud de relaciones que el Ejercito Nacional ha cultivado con muchos países, la mayoría de “derecha”, Taiwán, México, Estados Unidos, Francia, España, entre otros. Por tal razón, el esfuerzo de cooptación ha sido aplicado en dos etapas, la primera de ellas dirigida al cuerpo policial. Expulsión de las filas de los cuadros policiales con mayor profesionalización y alejados de la corriente orteguista, cuestionados ascensos, separación de los cargos o desvinculación con las agencias internacionales (INTERPOL, DEA, etc.), interrupción de la jerarquía de mando, halagos y presiones, fueron algunos de los métodos utilizados. Al día de hoy, la Policía Nacional ha perdido aceleradamente el justificado prestigio alcanzado años atrás a costa de esfuerzo, mística, sacrificio y honor. Con el Ejército, el proceso ha sido más delicado, por las características propias del cuerpo militar. No hay muchas victorias que asumir, ya que la alta oficialidad está mas inmune a las presiones económicas y politicas, además que el proceso de institucionalización que durante 16 años tuvo que atravesar, le proporcionan los anticuerpos necesarios para ser tentados a volver a convertirse en un ejercito politizado, partidista, deliberante y adoctrinado, al igual que lo fue en los años 80´s. 

El quinto lineamiento es prácticamente la “declaración de principios” de cómo hacer cumplir el tercero: “Profundizar el debilitamiento y la división de la oposición política, aprovechándose de sus debilidades, por las vías y métodos que fuera necesario monopolizando la Asamblea Nacional, La Corte Suprema de Justicia y El Consejo Supremo Electoral”. Según el viejo adagio popular, A confesión de parte, relevo de pruebas, lo anterior no es ni más ni menos la aceptación de todo lo perverso que hicieron y están haciendo con las instituciones del Estado. Cuando hablan de usar las vías y métodos que fueran necesarios con tal de cumplir los objetivos, no podemos sino acudir a la cita de Nicolás Maquiavelo de que “El Fin Justifica los Medios”, en donde los límites impuestos por la moral y la ética no existen, únicamente existe la obsesión enfermiza por acumular poder y riquezas. Sin embargo, en esto no han caminado solos, han tenido la complicidad absoluta de una clase política atrasada, prebendaría y medrosa, que lejos de generar confianza a la población, se han remitido a darle continuidad al tradicionalismo político que se mantiene vivo desde la época de Anastasio Somoza García; un tradicionalismo que tiene como estandarte el caudillismo, el nepotismo, el amiguismo, el zancudismo y pareciera que últimamente se le empieza a sumar el “pragmatismo”.